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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2010

Presidente electo de Honduras, entre la banda y la bandolera

Roberto Quesada
Rebelin


Gobernar es rectificar: Confucio.

Antes sola decirse que en Honduras se hunde el corcho y flota el plomo; los aviones chocan con los autos y los trenes con los barcos. Pero eso ahora es nada si se compara con que al dictador Micheletti un grupito de aduladores le hace reconocimientos a diario. Entre tantos, sobresale el de que a un importante bulevar de la segunda ciudad en importancia, San Pedro Sula, van a nombrarle Roberto Micheletti. Hace un par de das unos empresarios lo nombraron como el Primer Hroe (de facto) del Siglo XXI. Y, para ira e impotencia del pueblo hondureo, el Congreso golpista acaba de aprobarlo como diputado vitalicio con sueldo y seguridad de por vida para l y su familia. Esto sin olvidar que Micheletti y secuaces dejan las arcas del pas sin posibilidades de navegacin.

Ante el desprecio internacional, el consumo nacional. Esta podra ser una nueva consigna en la golpeada Honduras, pero el presidente electo Pepe Lobo atribuye esto no al aislamiento en que se encuentra Honduras sino a la crisis econmica que padece el pas a raz del golpe de Estado militar consumado el 28 de junio pasado. Es as como se realizar una ceremonia de traspaso de mando como nunca antes hemos visto: ausencia de presidentes (en el momento en que escribo el presente slo el Presidente panameo ha confirmado, a riesgo de que a ltima hora se enferme y lo represente alguien), una capital militarizada y una ceremonia local para comenzar desde all, segn Pepe Lobo, con la austeridad, por tanto tendrn presencia estelar los artistas nacionales. No se sabe si participarn algunos artistas en resistencia.

Esta crisis, no me refiero a la econmica sino a la de aislamiento, a la soledad con que Pepe recibir el mandato, pudo no ser tan profunda como se vislumbra, pero el gobierno de facto, resumido en el rostro de Micheletti, no ha aportado absolutamente nada para que la situacin cambie a mejor. Por el contrario, cada vez empeora ms la forma en que el mundo ve a Honduras y los acontecimientos desde el 28 de junio: un Congreso Nacional que dio el golpe de Estado militar, y no bastndole con ello lo repiti el 2 de diciembre al rechazar la restitucin del presidente constitucional Manuel Zelaya, ahora eleva al grado de diputado vitalicio al usurpador Micheletti.

Me preguntaba alguien qu significaba vitalicio. Tomado fuera de base no hall mejor metfora que decirle que es algo as como de por vida: como la cadena perpetua. Y se me ocurre que ese s sera un merecido reconocimiento para quienes con las armas asaltaron el poder y luego asesinaron a compatriotas. Aunque alguien diga por all que en Honduras ni muertes ni atropellos ha habido, sino un golpe de Estado militar como en feria, con risas y fuegos pirotcnicos, digno de imitar.

Por un lado el gobernante de facto, Micheletti, pide al sector privado que respalde al gobierno de Porfirio Lobo Sosa, pero l no da el ejemplo, el mejor respaldo inmediato que pueden tener el presidente electo y Honduras en general, es que Micheletti se vaya. No digo que renuncie porque l no fue elegido por la voluntad popular sino por el Congreso en complicidad con la voluntad militar.

Con la permanencia de Micheletti en el poder hasta el 27 de enero, lo que la comunidad internacional interpreta, desafortunadamente para Pepe Lobo y para Honduras, es que existe un nexo directo entre el presidente electo y el gobierno de facto. Esto, indudablemente, entorpece profundamente la buena disposicin de la administracin Lobo por buscar el reconocimiento internacional y arriesga al pas a una crisis ms fuerte de la que ya tiene, pues en palabras de Pepe Lobo, le entregan un pas superquebrado.

Quiz es poco o nada lo que pueda hacer Pepe Lobo como presidente electo para que Micheletti desista del delirio que lo tiene posedo de considerarse presidente constitucional, mucho menos ahora que la adulacin ha llegado al extremo de nombrar a Micheletti primer hroe de facto del Siglo XXI. Pepe Lobo est obligado a convencer de que no le han propinado ya, antes de asumir el poder, un pre-golpe y que tiene la libertad constitucional (que no es mucho decir despus del golpe de Estado militar) para gobernar.

La cooperacin internacional es urgente, prioritaria, hacer lo del avestruz ante esta realidad equivale a ser promotor de suicidios colectivos. Hasta ahora Pepe Lobo no ha hecho nada contundente para demostrar su inters por esta normalizacin de las relaciones internacionales. Su discurso se ha limitado a decir que es injusto y a quien ms afecta es a la clase ms pobre. La respuesta que tendr es similar: S, lo sentimos mucho por el pueblo hondureo, pero no podemos respaldar nada que huela a golpe de Estado militar, ni avalar la impunidad.

Durante su campaa poltica Pepe Lobo se ha desmarcado hbilmente del golpe de Estado militar aduciendo que el mismo fue perpetrado por la oposicin, por el Partido Liberal, que se ha sido un asunto, el golpe, entre liberales. Esto hasta el da de las elecciones es comprensible, pero una vez electo todo problema de Honduras, incluyendo el golpe de Estado militar, pasa a ser parte de su competencia.

Ante la terquedad de Micheletti y su falta de colaboracin con el gobierno entrante, Pepe Lobo tiene la posibilidad, el 27 de enero, de mandar un claro mensaje. Y esto puede hacerlo a travs del recibimiento de la banda presidencial, que slo el pueblo otorga, quien la tiene es el presidente Zelaya, a quien reconoce absolutamente toda la comunidad internacional, incluyendo los Estados Unidos, como el presidente constitucional de Honduras. Por tanto, esa es la banda que debe recibir Pepe Lobo para comenzar el camino de la legitimidad de su gestin.

La banda es un smbolo de la continuidad presidencial y slo la utiliza el presidente en el cargo. Cuando el presidente termina su mandato, le entrega la banda presidencial a su sucesor como parte de la ceremonia de cambio de mando. Este simbolismo es importantsimo, de recibir Pepe Lobo no la banda sino la bandolera por parte de Micheletti (definicin de bandolera, segn la Real Academia Espaola de la Lengua: Correa que cruza por el pecho y la espalda desde uno de los hombros hasta la cadera contraria y sirve para colgar un arma), estara prcticamente recibiendo con ello la continuidad del gobierno de facto. Lo que significa recibir y continuar con un gobierno impuesto por la fuerza militar, avalar la violacin de los derechos humanos, avalar las violaciones a la libertad de expresin, e inevitablemente, presentarse ante la comunidad internacional como cmplice de los crmenes polticos ocurridos desde el 28 de junio pasado.

El presidente Zelaya tendra que entregar al nuevo Presidente del Congreso Nacional la banda presidencial que ostenta, el Congreso entregrsela al ya presidente entrante Porfirio Lobo Sosa. Este da, aparte de convertirse en el presidente en funciones de Honduras, tambin Pepe Lobo tiene la posibilidad de cometer el primer grave error o el primer gran acierto de su administracin. No lo parece, pero es as de sencillo y complejo: debe decidir entre colocarse en el pecho una bandolera de facto o una banda presidencial.

Roberto Quesada, escritor y diplomtico hondureo

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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