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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2010

Disparar a un elefante

Rubn Kotler
De Igual a Igual


(...) Despus, cmo no, hubo interminables conversaciones sobre la muerte del elefante. El dueo estaba furioso, pero no era ms que un indio y no pudo hacer nada. Adems, segn la ley, yo haba hecho lo correcto, ya que a un elefante loco hay que matarlo como a un perro loco, si su dueo no consigue dominarlo. George Orwell. Disparando un Elefante fue publicado por primera vez en New Writingen 1948.

El documental parece ms un reality que un largometraje que busque educar o informar al espectador. Es la guerra misma, relatada en primera persona del plural palestinos en Gaza. Ocurri durante el invierno de 2009, cuando la monstruosa maquinaria blica israel escupi toneladas de bombas sobre el cielo y la tierra de la Franja. Disparar a un elefante no es un material fcil de digerir, como tampoco lo ha sido la masacre misma. Por eso es necesario, urgente. Disparar a un elefante, un documental en el que por casi dos horas, Alberto Arce y Mohammed Rujailah*, se convierten en nuestros ojos a los fines de narrar el horror vivido durante casi tres semanas por los gazates. El lunes 18 de enero ha sido la fecha elegida para una proyeccin en distintas ciudades del mundo, con ese fin, los autores del material han querido unificar la solidaridad con un pueblo, que an, un ao despus del plomo fundido, sigue sufriendo el bloqueo criminal que le impone la fuerza ocupante.

Es la crnica de un genocidio perpetrado en las narices de occidente. Es el relato en primera persona del plural de un pueblo que sigue viviendo bajos las botas del opresor y que se somete ao tras ao al peor de los castigos colectivos. Si del otro lado del muro se animaran a ver siquiera quince minutos del material, si se animaran a romper el cerco de la censura que el Estado les impone, quizs la opinin pblica israel podra comenzar a tomar conciencia de la masacre. Pero no, el israel medio, an el tibio progresista, prefiere adormecer su conciencia con un dibujo animado que le tranquilice el alma y acude presuroso al cine cuando le ofrecen un VALSamo de autocrtica lamentable. Seguramente el buen vecino israel preferir acudir al cine en 15 aos para ver un largometraje prolijo en el que se narren los mansos arrepentimientos de sus soldados en la muy mal llamada Guerra de Gaza, y entonces exclamar sin lugar a dudas: qu humanos somos, nos equivocamos pero nos arrepentimos!! Y esto es lo que nos muestran Arce y Rujailah en su crnica: una humanizacin asimtrica entre el opresor y el oprimido. Mientras el opresor mantiene los ojos vendados de sus ciudadanos, el oprimido subsiste a duras penas bajo el poder absoluto de las bombas que no discriminan entre combatientes y civiles, pues no existe, por ms que la dinasta Bush insista en hacernos creer lo contrario, bombas inteligentes. Existen ejrcitos inmorales, estados canallas, genocidios atroces. Y esto es lo que la crnica del documental nos muestra.

El documental desnuda al espectador la realidad gazat no solo durante los bombardeos. Le habla al espectador occidental que desde la comodidad de sus salas ha podido observar silencioso testigo cmplice? de las atrocidades de que es capaz un gobierno prooccidental. El documental les habla a los gobiernos de los pases occidentales que dicen ser los adalides de los derechos humanos. Le habla a la Europa que sigue haciendo sus negocios con Israel, alimentando la maquinaria blica, mientras el Estado autoproclamado judo, masacra con uno de los ejrcitos ms inmorales del mundo. Le habla al gobierno de Estados Unidos, que se burla de la legalidad internacional avalando el genocidio palestino. Le habla sin ms a quienes han entregado el ltimo Nbel de la Paz, para explicarle al comit que la entrega de tal galardn al presidente estadounidense es una bofetada al pueblo gazat. El documental, en sntesis, nos habla a nosotros, nos interpela en la necesidad de provocar al menos el mnimo de sensibilidad que nos lleve a condenar la masacre. Alguna vez un presidente norteamericano se pregunt el motivo por el cual oriente odiaba a occidente. El trabajo de Arce y Rujailah responde a esta cuestin. Oriente siente en su mejilla el rigor de occidente. Y si la moral cristiana propone colocar la otra mejilla, oriente le explica al mundo occidental que no es su lgica. No existe la lgica de la otra mejilla cuando un Estado habla de paz mientras bombardea poblados enteros, somete a un criminal bloqueo a su poblacin y no le permite a sus ciudadanos conseguir la satisfaccin plena de sus derechos humanos. Por qu nos odian? Se preguntar el premier israel Benjamn Netanyau. Y la respuesta la encontrar en la narracin del presente documental. Por qu nos odian? Se preguntar Mr. Obama mientras planea abrir otro frente de guerra en Yemen. A Obama, a Blair, a Netanyau, y a todo el mundo occidental en su conjunto le recomendamos mirar este documental, donde encontrar la simple respuesta a tan compleja pregunta.

Lo que Arce y Rujailah nos proponen con este documental es ponernos en el lugar de la poblacin gazat y pensar qu han sentido durante las casi tres semanas de constantes bombardeos, qu ha sentido y qu siente detrs del feroz bloqueo que les impide prosperar, qu sienten aquellos que han perdido a toda su familia y se han quedado sin hogar, luego que una bomba cayera sobre sus casas. Aqu, la sensibilidad del espectador occidental deber despertar del largo letargo de mirar hacia otro lado, mientras la masacre ocurre delante de sus ojos. Porque si es como dice el refranero popular acerca que no hay peor ciego que el que no quiere ver, Disparar a un elefante, nos abre los ojos, nos interpela y nos hace sentir, al menos con el corazn, el plomo fundido sobre las conciencias acalladas durante los bombardeos a Gaza. El 18 de enero ser una muy buena oportunidad para volver a encontrarnos quienes decidimos caminar juntos por la senda de la justicia. Y la verdad. Esa, que an detrs de la censura, se nos abre a los ojos de la cmara de Alberto Arce. Como homenaje al pueblo palestino, como solidaridad con todos los pueblos del mundo que siguen estando sometidos a las bombas de la demencialidad occidental.

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*Arce explica en el sitio web oficial del documental sobre la participacin de Rujailah en el trabajo: Esta pelcula nunca hubiera sido posible sin la dedicacin y compromiso de Muhammad Rujailah, "The fixer", un lugareo de Gaza que decidi pasar aquellas semanas con nosotros. En casi todo momento fue mis ojos, mi odo y mi voz. La mayora de los periodistas extranjeros, como no hablan rabe, cuentan con una "figura oculta" que desaparece normalmente de la obra resultante. Yo quiero reconocer su colaboracin y labor, porque los extranjeros necesitan de la poblacin local y esta gente debe ver acreditado su trabajo. El Orientalismo condiciona siempre el enfoque del Oriente Medio que tienen los extranjeros, y es ah donde necesitamos perspectivas locales para superar los estereotipos y construir una narracin honesta de la compleja realidad a la que nos enfrentamos.

Fuente original: http://deigualaigual.net/es/opinion/firma/4163-disparar-a-un-elefante

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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