Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2010

Israel: cuerpos, rganos saqueados y racismo

Luis Sabini
Rebelin


Introduccin necesaria

Ante una cuestin tan sensible como el tema que sealamos en el ttulo, nos parece metodolgicamente significativo situar el asunto y para eso consideramos que puede ayudarnos el hacer, ante todo, un punteo histrico-geogrfico:

- desde que se alcanz el nivel tcnico de transplantar rganos de un ser humano a otro, esa tcnica se ha empezado a usar legal e ilegalmente, por ley o por necesidad, con permisos reglados o sin ellos (remitimos a una nota que publicramos en el siglo pasado). [1]

- el cambio del concepto de muerte cardaca a muerte cerebral fue el aggiornamiento tcnico para justificar la administracin de rganos para transplante, sabindose de manera concluyente que rganos de cuerpos vivos, moribundos o muertos cerebrales crean muchas mejores expectativas de xito en la sobrevida de transplantes y transplantados que rganos de cuerpos muertos, aun recientemente, alojados en bancos de rganos.

- desde que se fue popularizando la tcnica y por lo tanto crendose una escasez de rganos transplantables ha surgido la polmica, que ha comprometido a muchos intelectuales, entre quienes atribuyen el miedo a transplantes ilegales o forzosos a leyendas urbanas y supersticiones de pueblo bajo , y quienes consideran, consideramos, que semejante actividad el transplante a escondidas, por fuera de disposiciones legales expresa la sociedad que vivimos , donde todo es comercializable.

- Algunas legislaciones nacionales, como la britnica, han autorizado la compraventa de rganos, partiendo de la base que semejante comercio iba a dar a los dadores, es decir a las vctimas no del dficit pero s del comercio, ms amparo que el mero contrabando de rganos.

- Pases como Iraq, totalmente despedazado por la invasin y la ocupacin occidental, ha visto crecer un mercado de compraventa de rganos que solamente los medios de incomunicacin de masas que nos informan puede ignorar. The Telegraph , cotidiano londinense , inform a mediados de la dcada que la demanda de riones creci en progresin geomtrica . Una causa es el estremecedor deterioro de la provisin de agua y de alimentos a que fue sometido este pas durante una larga dcada previa a la invasin de 2003.

A nte esa realidad, escalofriante, y las privaciones crecientes, han aparecido ms y ms iraques dispuestos a sacrificar un rin de su cuerpo para obtener alrededor de mil euros . Para sobrellevar la invasin, la desestructuracin de toda la red econmica nacional y la desocupacin estratosfrica. Aunque ese pago decuplica un sueldo policial, que es una de las opciones que ofrece la ocupacin y que implica enfrentar el sabotaje y la resistencia violenta y suicida, el deplorable estado sanitario del pas tampoco hace seguro el posoperatorio de un transplante.

La oferta no atiende, sin embargo, tanto a iraques empobrecidos. Se arremolinan turistas de rganos provenientes, sobre todo, de otros Estados rabes. Es que los precios son mucho ms bajos que en otros sitios, hasta ahora emporios de esa actividad en la regin, Turqua, India.

- En Mozambique, tambin a mediados de esta dcada arreciaron las denuncias que, obviamente, no circularon en los medios de incomunicacin de masas. Revista Umoya una publicacin desde la periferia planetaria (aunque editada en Valladolid, Espaa), recogi el escalofriante testimonio de una monja brasilea radicada en Mozambique, Maria Elilda dos Santos, que testimoni la situacin de nios pobres muertos en los ltimos meses , por la noche esos blancos van donde se encuentran y les ofrecen pan, camisas y los convidan a dar un paseo. Se mete a los nios en un coche y no vuelven nunca. [2] La misionera ha quedado virtualmente sitiada en su convento, bajo amenaza permanente. En el escndalo queda claro el apoyo de los cuerpos de seguridad. No a la monja, precisamente, s no a los blancos de los coches mencionados por la buena mujer.

El Reino Unido, Iraq, Mozambique, nos resumen los diversos rostros del trfico de rganos: desde el legal y permisivo britnico hasta el uso despiadado y genocida de la impunidad, como en Mozambique, pasando por el comercio srdido pero no asesino del ejemplo iraqu.

El caso israel

Hasta aqu, los antecedentes. Vayamos ahora al caso del ttulo, que merece, a su vez un precedente con el que podra estar muy ligado .

1) En julio de 2009 Levy Izhak Rosenbaum, rabino en New Jersey , es detenido tras una larga carrera vendiendo rganos. Declar que compraba los riones a gente pobre en 10.000 dlares y los venda a pacientes desesperados en hasta 160.000 dlares. La espera legal de riones anda por los 9 aos. [3]

La noticia tuvo una escasa cobertura meditica local ; el recorte que Clarn dedicara al tema ya no est accesible por Internet (ha pasado menos de medio ao) y hay fugaces comentarios en otros cotidianos porteos. Tambin se la conoci en peridicos de otros sitios de Argentina. La noticia corresponda a una investigacin de unos diez aos y la detencin abarc en un primer momento a 44 implicados, y entre sus rasgos se aclar que su lder, don Levy, andaba armado y persuada con el revlver a algunos presuntos dadores arrepentidos, generalmente provenientes de capas y/o pases empobrecidos.

El arresto cay sobre varios rabinos, funcionarios pblicos electos y asesores de confianza. Y las conexiones detectadas llevaron la red casamentera como gustaba denominarla Levy Izhak Rosenbaum porque una un rgano con un cuerpo que lo necesitaba desde Brooklyn, en el corazn de Nueva York y sur de Manhattan hasta Israel. Amn de ese peculiar sentido del humor se le conoce una fuerte vinculacin espiritual o ideolgica con el partido Shas, de la extrema derecha religiosa israel.

2) El periodista sueco Donald Bostrm se decide inmediatamente despus de conocerse la banda Rosenbaum a publicar el fruto de su experiencia incluso personal . Aos antes, como corresponsal en plena intifada, escuch estremecedores relatos de padres de jvenes muertos por los militares israeles y devueltos a sus deudos con un costurn del mentn al pubis. Bostrm , operando en territorios palestinos le toc vivir la experiencia del retorno de uno de esos chicos muertos en1992 . El de Bilal Ahmed Ghanan, vigoroso muchacho de 19 aos que se haba convertido en hostigador permanente de los soldados que ocupaban su comarca . Desde haca dos aos Bilal y otros jvenes apedreaban en desigual lucha de guerrilla al ejrcito israel y la persecucin ya haba escrito sus reglas: los muchachos ya no vivan con sus padres, sino escondidos en ruinas y lomas , se saban condenados a muerte.

El ejrcito israel logra emboscarlo, en la aldea escuchan el procedimiento y cuando acuden a hacerse cargo de los heridos ya muchos , desde detrs de arbustos o cortinas, saben cmo los soldados lo baleaban y que se trata de uno solo , para su sorpresa, los militares se niegan a entregar el muy mal herido muchacho, al que arrastran primero , lo suben a un vehculo militar y los atribulados vecinos y familiares escucharn cmo lo trasladan a un helicptero en las afueras de la aldea.

La segunda parte de este macabro acto es lo que vivir Bostrm al lado de los desesperados progenitores : cinco das despus, en la noche, vehculos militares traen, directamente al cementerio, lo que resulta ser el cuerpo de Bilal. Lo alojan en una fosa; all, empero, los que lo entierran llegan a ver el costurn en tanto los soldados observan el procedimiento contndose chistes. Lo que sospecharon los padres ser lo que Bostrm estampar como ttulo de su nota: A nuestros hijos les han saqueado los rganos. [4]

Bostrm emplea semejante ttulo luego del cuidadoso anlisis de muchos testimonios que reconocen hilos comunes que lo llevan a pensar , adems, que las acusaciones de tiempo atrs en Palestina (los testimonios como el descrito vienen al menos desde 1992) se ligaban por muchos hilos con la banda de traficantes desbaratada en New Jersey. El trabajo de Bostrm del mes de agosto tambin llegar a nuestras rioplatenses playas aunque muy amenguado, como pequeas grajeas informativas, sin mayor relevancia.

La reaccin

Y desde entonces, el diluvio. De acusaciones, insultos, desmentidos . Una nube meditica alcanz el globo, acusando a Bostrm en primersimo lugar, de antisemitismo. Bostrm, con perplejidad o ingenuidad sueca, todava quiso arreglarla explicando que no haba ninguna intencin antisemita, que estaba desolado por recibir semejante epteto, que slo haba escrito a partir de su contacto con la realidad y confes que aquellas quejas y acusaciones de padres indignadsimos y doloridsimos habran seguido tal vez archivadas en su memoria y en su conciencia si no hubiera explotado el negocin de los rabinos con una red internacional de trfico de rganos.

A lgunos funcionarios suecos procuraron recordar que por la libertad de expresin no podan penar a Bostrm, pero que haba que poner coto a patraas que lidiaban con la responsabilidad , novel o no tan novel denominacin de la censura .

Morten Berthelsen y Barak Ravid escribieron en Haaretz , [5] un diario de la llamada izquierda israel , que el principal cotidiano del sur sueco, Syd s venskan , liberal, haca una spera crtica contra su colega y jugaba con las palabras , denominando a Aftonbladet (La hoja de la tarde) el diario que publicara la nota de Bostrm como Antisemitbladet (La hoja del antisemitismo).

Conocemos la historia. De una forma u otra, sigue la pauta tradicional de la teora conspiracionista: un gran nmero de hilos sueltos con que el terico procura tentar al lector para que haga un nudo sin haber presentado una prueba de nada en ningn momento , citan as al editorialista del Sydsvenskan , Mats Skogkr. [6]

Murmullos en la oscuridad. Fuentes annimas. Rumores. Es lo que presenta. Despus de todo, ya todos sabemos que los judos no son humanos, son capaces de cualquier crueldad. [] Luego de toda esa andanada lo que queda es la defensa habitual: antisemitismo ? No , apenas crticas a Israel (ibd).

Berthelsen y Ravid nos cuentan que la cancillera israel ha reaccionado con furia y que su vocero, Yigal Palmor, declar que la decisin del diario ( Aftonbladet ) de publicar la historia es un mojn de infortunio para la prensa sueca . A su vez sabemos por ellos que : La embajada israel en Estocolmo le ha transmitido una spera condena tanto al gobierno sueco como al mismo diario .

Como ve el lector, tanto algunos diarios suecos como israeles han concentrado sus esfuerzos en analizar el antisemitismo y en absoluto atender al problemita concreto que podra ser el trfico de rganos y fundamentalmente el uso de rganos de seres humanos matados inmediatamente antes.

En el anlisis del mencionado Skogkr, no aparecen las pruebas presentadas por Bostrm, el testimonio de progenitores absolutamente impactados, indignados e interrogantes , que denunciaban con nombres y apellidos el destino de sus hijos devueltos con consturones del mentn al pubis. Tal vez para muchos periodistas del Primer Mundo, o mundo civilizado, los testimonios de palestinos carezcan de validez jurdica.

Aunque el gobierno de Suecia evit un juicio al respecto, la embajadora sueca en Israel , Elisabet Borsiin Bonnier, emiti un comunicado de prensa afirmando que : " el artculo ha sido tan chocante para los suecos como para los ciudadanos israeles " [] Compartimos la preocupacin del gobierno de Israel, de sus medios de comunicacin y de su opinin pblica. La embajada no puede permanecer al margen de ello . " [7]

Con toda razn titula una nota : En vez de investigar, Israel pide condenar artculo sobre trfico [de] rganos de palestinos . En ella nos enteramos de que la mencionada embajadora sueca en Israel ha aclarado, adems, que el artculo tena " tinte antisemita " y un " claro objetivo de hundir la reputacin de Israel ".

Los comentarios del canciller israel, Avigdor Lieberman, fueron jugosos: " No se trata ms que de una continuacin de los 'Protocolos de Sin' "[libro antisemita prototpico, por si alguien no lo sabe]. Aadi : " si el peridico (sueco) leyese la prensa nazi editada por Goebbels tendran otra idea sobre este tipo de artculos con una credibilidad similar". "Es un claro ejemplo de la demonizacin de Israel ", remat Lieberman. [8]

En concreto, que luego del artculo de Bostrm y de la contraofensiva meditica y diplomtica israel del mismo mes de agosto y de septiembre, la cancha se embarr lo suficiente y la idoneidad de Bostrm qued bastante maltrecha.

Pese a que la direccin del Aftonbladet (socialdemcrata) defendi en todo momento y pblicamente la investigacin de Bostrm sosteniendo que haba sido evaluado mil veces antes de publicarlo y que el artculo gozaba de toda la solvencia que se exige a una nota internacional. Bostrm tambin contar que l haba presentado el trabajo antes al Dagens Nyheter, el principal matutino sueco, liberal, que se lo devolvi sin dar explicaciones.

El saldo de la trifulca meditica de agosto y septiembre de 2009 gir alrededor de la calidad profesional de Bostrm, de su buen gusto, y de la campaa antisemita habitual en tanto que el tema de fondo, el presunto trfico ultrajante, abusivo, de rganos de donadores forzados, qued en una penumbra meditica, slo rota por las redes antisionistas pero ya fuera del circuito meditico principal.

Epa! En qu quedamos? Las mentiras eran verdades

Como una tormenta en cielo sereno, en diciembre de 2009 quien es considerada una de las investigadoras ms significativas acerca del trfico de rganos humanos en el mundo entero, la profesora de antropologa de la Universidad de California, en Berkeley, la estadounidense Nancy S heppard - Hughes , hace declaraciones sobre el robo de rganos en Palestina/Israel, sobre Bostrm y su investigacin periodstica.

The Guardian, de Londres, nos entera a travs de un escrito de Ian Black, editor de asuntos mediorientales, deque : " Israel admiti que sus patlogos cosecharon (sic) rganos de palestinos muertos (sic , sic ) sin el consentimiento de sus familias ". [9] Notemos la fineza semntica de The Guardian para referirse al robo como cosecha y a palestinos mortalmente reprimidos o asesinados a sangra fra como muertos noms.

Al parecer, la investigadora ya mencionada haba entrevistado en el 2000 a Yehuda Hiss, el director del Instituto Forense Abu Kabir, cerca de Tel Aviv, y ste haba admitido entonces su participacin protagnica en el execrable trfico.

Nancy Sheppard-Hughes sac ahora a luz la confesin del galeno israel, destacando el profundo "simbolismo" de " despellejar a la poblacin considerada enemiga". Lo hizo a la vista de las acusaciones de la plana mayor de Israel que negaban lo presentado por Bostrm y calificaban de antisemita la investigacin, y de " libelo sanguinario " . [10]

El 24 de diciembre Democracy Now, desde EE.UU. informa de que en el fin de semana un canal de televisin israel puso al aire una entrevista con el que fuera director del laboratorio donde se desarrollaron las operaciones de transplantes, el mismo Hiss que habra renunciado a la direccin forense en 2004, y que describe a la audiencia la cosecha de crneas, vlvulas coronarias, piel y huesos.

Se ve que Ian Black es uno de los periodistas que se ha tomado el trabajo de normalizar este escndalo. Por ejemplo, considera que el documental televisivo (donde extraamente aparece el Instituto Forense Leopold Greenberg en lugar del de Abu Kabir) " probablemente generar enojo en los mundos rabe e islmico y reforzar los estereotipos siniestros de Israel y su actitud con los palestinos ".

Formidable ombliguismo de mundo rico el del Sr. Black. Tal vez considere que el uso de rganos de seres humanos matados no sabemos si tras refriegas o a sangre fra no despierta enojo en su mundo y slo lo hace entre rabes y islmicos. Nosotros, empero, seguimos apostando que semejantes actos lesionan el respeto a la vida humana en general y deberan despertar el repudio de habitantes del Primero, Segundo o Tercer Mundo, no slo de los mundos rabe e islmico. Por otra parte, su estimacin de que este manejo de los rganos de seres humanos va a reforzar estereotipos siniestros de Israel y su actitud con los palestinos es, una vez ms, eludir la cuestin de fondo, los delitos excecrables cometidos por autoridades israeles y fijar la atencin, desvindola, en aspectos secundarios como la imagen que rabes puedan tener de Israel (pero que ciertamente es lo que ms les preocupa a quienes tienen el poder en Israel, por ejemplo).

Los "militares de Israel" confirmaron en un programa del Canal 2 (de Israel ) que su prctica (sic) haba tenido lugar [] de manera informal ( sic ) sin permiso de los familiares, y juraron que su "actividad (sic) concluy hace una dcada". Ah, bueno; el mundo entero puede sentirse ms tranquilo. Aqu no ha pasado nada, y lo que pas apenas merece cuidado

Si algo faltaba para darle su verdadera dimensin monstruosa a lo acontecido es esta declaracin exculpatoria de los militares israeles... hacia s mismos.

La revelacin de Nancy Sheppard-Hughes concede razn al peridico sueco Aftonbladet y a Bostrm .

Bostrm cuenta en su nota de agosto cmo fue advertido por "funcionarios de la ONU " que le dijeron que no podan actuar ellos directamente (no explican por qu) y lo alertaron sobre " la desaparicin de jvenes palestinos, quienes reaparecan en sus aldeas con una autopsia, contra la voluntad de sus familiares ". Como buen periodista, Bostrm hizo la consulta con militares israeles que le confirmaron que eran todas patraas de palestinos que se imaginan cosas, puesto que todos los palestinos muertos en los enfrentamientos con Israel reciben autopsia, de rutina.

Bostrm repas entonces lo ocurrido con los palestinos muertos en 1992 por los israeles. 133. Con un umbral etario entre 4 meses y 88 aos. De los 133 recibieron autopsia 69. Cae por su peso el argumento que con tanta suficiencia intelectual le haban brindado los militares israeles : tuvieron autopsia apenas la mitad. Las preguntas cuestionadoras estn totalmente en pie .

La cadena de atrocidades tiene muchos eslabones tmporo-espaciales

Lo que plante Bostrm a la luz del da y ocasion las reacciones sionistas que hemos reseado en rigor no surgieron de la nada.

Ya haba habido varias denuncias en el mismo sentido. Tal vez por su origen, uno de los casos se ventil hacia finales del siglo pasado . En 1998 , un escocs, Alistair Sinclair, fue capturado en calidad de narcotraficante y alojado en un calabozo del aeropuerto Ben-Gurion, en Tel-Aviv. Muy poco despus se registra su muerte en el calabozo y sus deudos reclaman el cadver. Mucha result su sorpresa cuando observan en el cuerpo los signos de una autopsia en regla que acompaaba la certificacin de su muerte. Sin embargo, los deudos ordenan una segunda autopsia y cual no sera su segunda sorpresa al ver que el muerto careca de corazn y otras partes corporales. El escndalo levant vuelo y segn Khalil Amayreh [11] el envo por parte de las autoridades mdicas forenses a Escocia de un corazn y las partes faltantes no tranquiliz en absoluto a los deudos.

Semejante incidente dista de ser el nico. El ya citado Amayreh recuerda que en enero de 2002 el muy desacreditado, desgastado, enfermo y sitiado Yasser Arafat seal pblicamente su temor de que los cuerpos de los jovencitos y nios victimados por el ejrcito israel pudieran estar sirviendo como bancos forzados de rganos para transplantes. Evidentemente careca de pruebas pero tena tan fuertes indicios como para presentar semejante preocupacin.

En 2004 Mujeres de Negro, una red de mujeres pacifistas que se inici en el 2001 en Palestina contra la violencia sionista, pero que se ha ido extendiendo a esta altura por todos los continentes (o al menos por la mayora), que tiene ncleos en Serbia, Italia, Espaa, Mxico, Turqua, Gran Bretaa, Dinamarca, Alemania, India, Sudfrica , Filipinas , acus a un militar israel retirado, Gegalya Tauber Gadu, como eje de un trfico de rganos con actividad asentada en Sudfrica y basada en donantes brasileos. Para el cruce transatlntico la red contaba con apoyo policial brasileo. Y el eje que se haba establecido era Pernambuco-Durban. Cuando la polica federal brasilea desbarata esta banda el ex militar detenido llega a sincerarse diciendo: cre que como el dinero vena del gobierno israel no habra problema . Nos tememos que no va a recibir ningn ascenso del ejrcito israel cuando pague su condena

Examen a partir de la accin, la reaccin y la explicacin

Sabemos ahora que la denuncia de Bostrm era certera y pertinente. Sabemos adems que las ya tan habituales acusaciones de antisemitismo fueron un triste taparrabos que no pudo cubrir las vergenzas ventiladas. Sabemos que las aclaraciones militares e institucionales israeles no valen un maraved ni de los ms devaluados. Lo que necesitamos saber es qu fundamentos, si se puede n llamar fundamentos, tienen estas atrocidades.

Las acusaciones de antisemitismo, conspiracionismo y descalificaciones similares cuentan con un aliado extraordinario. En una de sus reflexiones , Hannah Arendt cita a David Rousset, Los hombres normales no saben que todo es posible, se niegan a creer en lo monstruoso frente a sus ojos y odos [] La normalidad del mundo normal es la proteccin ms eficaz contra la revelacin de los crmenes en masa de los regmenes totalitarios . [12] Aunque Arendt se refiera en su texto al estalinismo y al nazismo, nos parece muy adecuado a nuestro caso el anlisis de las percepciones sociales. La existencia de atrocidades rompe los marcos de referencia habituales y de algn modo protectores. Cuando se ejercen acciones como los secuestros de heridos para usar sus rganos, los grupos de tareas cuentan con un aliado en la resistencia lgica de la gente a aceptar tamaas atrocidades.

En el caso israel, es importante tener en cuenta que dado lo sagrado de los cuerpos de la comunidad para la religin juda, la donacin de rganos, voluntaria, es de las ms dbiles que se conoce entre los pases del llamado Primer Mundo (que es el lugar que se le atribuye de oficio al Estado de Israel). En 1992, precisamente, Netanyahu llev a cabo una campaa pro donaciones de rganos que coincide temporalmente con los primeros cuerpos de jvenes palestinos devueltos con esos impresionantes costurones del mentn al pubis.

Sheppard-Hughes no dej de subrayar lo atroz de usar los cuerpos de los enemigos para quitarles rganos, y habra que agregar a ello la reluctancia a usar los cuerpos sagrados propios.

Slo un racismo perfectamente ensamblado a travs de una sacralizacin religiosa permite poner tan a buen recaudo algunos cuerpos y poner tan a disposicin carnicera otros, los otros cuerpos, los cuerpos de los otros . Slo un racismo tan atroz le ha permitido a un rabino como Dov Lior declarar, por ejemplo, que se podran usar terroristas rabes capturados para efectuar experimentos mdicos . Algo que, precisamente, bordea la denuncia de Bostrm. [13] (Que esa posicin le haya impedido, precisamente, hacerse miembro de la autoridad mxima rabnica en Israel no neutraliza su visin, slo nos permite ver que no todos los sionistas tienen la misma idea de el otro.)

El rabino Lior, junto con otros rabinos, ha sentado un precedente a nivel haljico , decretando que Israel debe disparar en contra de las poblaciones civiles en aquellas reas donde se originen ataques terroristas contra comunidades judas ( asentamientos ) . (ibd.). No sabemos el apoyo con que cuenta este otro mandato rabnico, pero s sabemos que en la realidad cotidiana se cumple, lo cumple el ejrcito de Israel. Como lo ha declarado algn soldado lcido: La verdad es que al da de hoy podemos dispararl a los rabes cuando se nos ocurra sin ser penados . [14]

Lior pertenece tambin a las huestes religiosas que condenan el proveer de empleo o alquilar una vivienda arabes . Esta ltima afirmacin revela el grado de apartamiento, radical, que el judasmo fundamentalista ha logrado respecto de la poblacin despojada, a la cual ya no se la necesita ni tolera ni siquiera como asalariados o esclavos. Lior supera la idea de apartheid.

En realidad, estamos frente a los procedimientos jurdicos y los dispositivos polticos que [hacen] posible llegar a privar tan completamente de sus derechos a unos seres humanos [15]

Confrontemos las peripecias vividas por Bilal Ahmed Ghanan, a principios de los 90 y por Gilad Shalit a mediados de la dcada actual. Gilad, tomado prisionero por irregulares palestinos est cumpliendo una prisin militar y poltica. Los palestinos se han afanado, seguramente con riesgos de su seguridad, para ofrecer desde hace ya ms de tres aos pruebas de vida del joven soldado. Que despierta todos los sentimientos de piedad y compasin desde sus seres queridos.

Algo totalmente comprensible y respetable. Pero pensemos por un instante la suerte que el mismo ejrcito que tena en sus filas a Gilad y que lo tiene ahora como emblema, le depar a Bilal. Una muerte planificada, de militares a la bsqueda de vctimas y de vctimas para qu?, para cubrir necesidades de reposicin de rganos. ( Esperemos que el lector pueda ir encontrando la investigacin de Bostrm total o parcialmente en idiomas ms accesibles que el sueco.)

Pero como vemos por el testimonio de Diamond, no se trata de rabinos tipo partido Kach, el de los partidarios de la violencia abierta y total contra los natives, que procuran reeditar en pleno siglo XXI las matanzas que los europeos dispensaron al resto del mundo a lo largo de los ltimos cinco siglos. Se trata del civilizadsimo ejrcito de Defensa israel que hace eso mismo, pese a que tanto racista la Jourdain , los Aguinis y Mactas, hablen de Israel como la democracia occidental en la barbarie asitica (afroasitica, para ser geogrficamente ms preciso).

Y la furia, qu significa?

Una ltima consideracin, sta sobre la furia con que en agosto reaccionaron los amigos de Israel y sus estamentos institucionales y polticos contra lo que vieron como un montaje fantasioso, conspiracionista y falso.

Una suerte de santa indignacin: cmo a nosotros? Es como si subyaciera al arrebato la pretensin de el derecho de disposicin irrestricta en situaciones de carencia extrema, parafraseando a Roberto Gargarella . [16]

Hay que recordar que apenas un par de meses antes, en octubre de 2009, Israel vibr de furia ante una serie televisiva turca donde se presentaba de modo crtico el comportamiento israel durante la invasin y matanza en la Franja de Gaza de diciembre 2008-enero 2009. Qu pretendan los enojados? Que Turqua presentara una serie donde los soldados israeles anduvieran repartiendo claveles y rosas?

Y cuando en este ltimo setiembre el jurista sudafricano, judo y sionista Richard Goldstone, present su informe ante la ONU condenando a Hams y al Estado de Israel por delitos de lesa humanidad tambin hubo una reaccin furiosa en Israel. Aunque justo es decir que la cobertura periodstica que nos lleg no menciona en este ltimo caso una reaccin social sino exclusivamente de los mandos del pas.

Pero de cualquiera de las dos formas, trtese de una furia socializada o de una furia proveniente de los titulares del poder en Israel, nos parece que Gideon Levy, un lcido periodista judo, israel , dio la clave cuando dijo que el comportamiento israel slo es comprensible desde la psiquiatra.

La furia verdadera le impide, al furioso, pensar.

La furia fingida le impide pensar al otro.

Ninguna de las dos nos permite acercarnos a los problemas de verdad.


[1] Toda mquina necesita repuestos. Nueva visin del cuerpo humano, Crisis , Buenos Aires, n o 62, abril 1989.

[2] Retransmitido desde Montevideo, Por la voz de Mumia , n o 143, COMCOSUR, 1/2/2004.

[3] Sydvenskan , Malm, 17 agosto 2009.

[4] Vra sner plundras p sina organ , Afttonbladet , Estocolmo, 17 de agosto de 2009. Todas las citas de Bostrm, salvo que se indique lo contrario, provienen de este artculo.

[5] 19/8/2009.

[6] 20/8/2009.

[7] Cit. p. Assaf Uni y Barak Ravid, Swedish daily hits back at critics of IDF organ harvest story, Haaretz , 6/9/2009.

[8] .

[9] http://kikka-roja.blogspot.com/2009/12/israel-admite-el-trafico-de-organos.html

[10] Mark Lavie, El Diario de Yucatn , 20 de diciembre de 2009.

[11] Asesinar palestinos para extirparles sus rganos, www.xpis.ps.

[12] Los orgenes del totalitarismo. 12. El totalitarismo en el poder. [1949], Alianza Editorial, Madrid, 1982.

[13] Esta afirmacin es de fines de los 80, muy poco antes de los testimonios acerca de jvenes palestinos matados y cosidos, y se encuentra en wikipedia, en ingls y castellano: < http://es.wikipedia.org/wiki/Dov_Lior >

[14] Arik Diamond. Testimonio recogido por Donald Bostrm, precisamente, para Inshalla .

[15] Daniel Navarro, Clnicas de concentracin. Examen de campos de concentracin y exterminio, Pgina 12 , Buenos Aires, 10/12/2009.

[16] El derecho de resistencia en situaciones de carencia extrema, Astrolabio , n o 4, Barcelona, 2007.

Luis Sabini es editor de la revista rioplatense Futuros.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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