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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2010

Hait, la ayuda no llega
Estiman que son 140.000 los muertos por el terremoto

Guy Adams
The Independent

El hambre, un drama para los sobrevivientes


Retorcidos, vestidos con trapos sucios o apilados, los muertos estn tirados por las calles de la arruinada capital de Hait. Algunos no tienen nada que los cubra, estn abandonados pudrindose al sol. Los trabajadores de la ciudad comenzaron ayer la truculenta tarea de levantarlos usando los camiones de basura. La gente compara a Puerto Prncipe con una escena de Armageddon, pero en realidad eso no le hace justicia al grado de horror de sus calles. Cuando uno finalmente se acostumbra al olor a carne podrida y aguas servidas, o a las multitudes cubiertas de polvo que deambulan por el pavimento en busca de agua o comida, otra terrible visin surgir de los escombros.

El nmero de muertos del mayor terremoto que asol la regin en 200 aos ya es de 40.000 pero, segn el gobierno, son al menos 100.000 los desaparecidos, por lo que la cifra de vctimas podra superar las 140.000 personas. Una metrpolis de dos millones de personas se deshizo en pedazos. No funcionan la electricidad ni el agua ni las cloacas y la infraestructura est colapsada.

Frenticos por conseguir ayuda, los sobrevivientes apilaban los cadveres para crear vallas en los caminos, esperando conmocionar al mundo para que apure la reaccin. El temor ahora es que la gente se enerve y se llegue a una crisis en la ley y el orden. La situacin en la ciudad es muy difcil y tensa, dijo Salavat Mingliyev, jefe del equipo de bsqueda y rescate ruso.

Afuera del ahora arruinado palacio presidencial, en el centro de la ciudad, una multitud tensa de unas mil personas estaba reunida. Estaban parados detrs de un cordn de seguridad que los mantena alejados de los camiones de la Cruz Roja, con los trabajadores con miedo a distribuir los suministros por temor a que se desatara un pandemnium. Estoy furioso. Hemos estado aqu durante cuatro das y no hemos visto nada: ni comida ni agua ni carpas, dijo Jean-Claude Hillaire. Tengo tanta hambre. Y quiero saber por qu esta gente no recibe ayuda. Por qu nada llega? No hemos recibido nada de Estados Unidos, nada de la comunidad internacional. Nos sentimos enojados y abandonados.

Veinte mil personas estn durmiendo en esta plaza y nadie nos est ayudando. Estamos aullando por ayuda. Lo puedo llevar por este camino, durante el prximo kilmetro y medio al puerto, hay cientos de cuerpos tirados en la calle. El mundo necesita ver este sufrimiento, y ver esta muerte y decirles a sus lderes que algo debe hacerse para ayudar, ya.

Con un gesto hacia la historia de Hait, como la primera nacin esclava que logr la independencia, aadi: Estoy especialmente enojado con Barack Obama. La gente de este pas, Hait, fueron los primeros negros que se liberaron. Ahora necesitamos ayuda del primer presidente negro. No la necesitamos en cuatro, cinco o 20 das. La necesitamos hoy, ahora.

El puerto de la ciudad, a un kilmetro y medio de distancia, est vaco de los barcos de asistencia prometidos por los lderes del mundo. Los caminos estn atascados y en algunos lugares, intransitables. Los suministros de comida y agua estn varados en el disfuncional aeropuerto en las afueras de la ciudad. El aeropuerto es un caos, dijo Mark Pearson, de la empresa de caridad britnica Shelterbox, que ayer estaba esperando que aterrizaran los suministros. En este momento la prioridad es todava buscar y rescatar y luego la ayuda, de manera que obviamente hay frustracin. La gente anda en busca de agua. sa es la gran necesidad.

Cada pedazo de parque, plaza o terreno en la ciudad est lleno de carpas precarias, a veces hechas de bolsas de plstico, donde esperan los sin hogar, con sus muertos y sus heridos, a que llegue la ayuda. A pocos metros de ah est el Champs de Mars. Ah me encontr con Marie Cayo, una nia de tres aos con una venda alrededor de la cabeza, y cuya madre, Souvenir, muri en el terremoto del martes. Marie tuvo suerte, dijo su primo Nicolas, uno de los 20 parientes de Marie que duermen debajo de una pequea lona. Souvenir muri cuando la casa se desplom sobre ellos. Porque Marie es pequea, la gente la pudo sacar de entre los escombros. Llevamos el cuerpo de Souvenir al cementerio y la enterramos nosotros mismos en un cajn. Fue lo mejor que pudimos hacer.

Los cuerpos que nadie reclama se dejan en las esquinas o puestos en fila en los costados de las calles. En un callejn que va al centro de la ciudad cont 30 cadveres en fila cubiertos con tela, pero ms cerca del puerto, los muertos simplemente estn apilados, montones de ellos. Las moscas les estn comenzando a prestar atencin, junto con los perros abandonados.

Hemos estado durmiendo en una plaza desde el martes, dice Joseph Marc Antoine, con quien habl en las calles que rodean el palacio. No tenemos nada. Todava puedo or a la gente gritar en medio de los escombros, pero no podemos hacer nada. El olor a la gente muerta mezclada con la basura est en todos lados. Y no es bueno.

Adems, hay una creciente amenaza de enfermedades infecciosas como tifoidea o disentera. Mucha gente est usando pauelos alrededor de sus rostros, y hay una creciente sensacin de inseguridad. La mayor parte de Puerto Prncipe es un rea de peligro despus de que oscurece, y hay rumores de que bandas armadas establecen bloqueos de calles para exigir dinero y suministros esenciales a cualquiera que intente pasar. El delito y el saqueo son algo comn, en parte porque la crcel de la ciudad colaps, liberando a varios miles de internos, incluyendo a muchos miembros de bandas, pero tambin porque muchos sobrevivientes estn desesperados por obtener comida o agua. Pequeas bandas de jvenes portando machetes se han visto en algunas reas de la ciudad, presumiblemente en busca de comida.

Unos 5.000 efectivos estadounidenses llegaron ayer para distribuir ayuda y para evitar una explosin de disturbios entre los sobrevivientes desesperados. Robert Gates, el secretario de Defensa de Estados Unidos, dijo que su primera tarea ser distribuir la ayuda tan pronto como sea posible para que la gente, en su desesperacin, no se vuelva violenta. En medio de los temores de que se desaten disturbios, Barack Obama habl con el presidente haitiano, Ren Preval, durante 30 minutos ayer. Pero la crisis que confrontan ambos lderes ahora probablemente sea un tema: la pobreza. La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, llegar hoy al pas, y maana lo har el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Los suministros de los aviones estn atascados en el aeropuerto de Hait. La pista de aterrizaje no tiene luces, de manera que slo est abierta durante el da, y ahora est tan congestionada que montones de vuelos que llegan no pueden aterrizar.

En los prximos das, una crisis de refugiados puede afligir a Hait. Cuando uno se acerca a la capital por el camino desde la vecina Repblica Dominicana, una gran nube de polvo se hace visible. Pronto se ve claramente que proviene de los vehculos atestados, pegados unos a otros, obedeciendo el consejo del gobierno de dirigirse al campo.

Muchos est tratando de llegar al campo, que no fue tocado por el desastre. Muchos ms se dirigen a la frontera con la Repblica Dominicana, donde esperan llegar a hospitales que funcionen. Nadie sabe qu suceder cuando lleguen ah. O si alguna vez volvern.

Traduccin para Pgina12 de Celita Doyhambhre



Fuente: http://www.independent.co.uk/news/world/americas/fear-gives-way-to-fury-as-aid-convoys-stall-1869509.html



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