Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Usos y abusos de Hait
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2010

Hait
Donaciones para pagar una deuda odiosa?

Eric Toussaint - Sophie Perchellet
Rebelin


Una de las mayores operaciones de ayuda de la historia podra resultar muy similar a la realizada despus del tsunami de 2004, salvo que el modelo de reconstruccin adoptado sea radicalmente diferente. Hait ha quedado en parte destruido a consecuencia de un violento terremoto de magnitud 7. Todo el mundo gimotea y los medios de comunicacin, ofrecindonos imgenes apocalpticas, repiten los anuncios de ayuda financiera que los generosos Estados aportarn. Escuchamos que hay que reconstruir Hait, ese pas abatido por la pobreza y el infortunio. Los comentarios no van ms all del terrible cataclismo. Nos recuerdan precipitadamente que es uno de los pases ms pobres del planeta pero sin explicar las causas de esa pobreza. Nos dejan creer que esa pobreza se abati sobre Hait porque s, que es un hecho irremediable: Es la desgracia que los golpea.

Es indiscutible que esta nueva catstrofe natural ha causado daos materiales y humanos tan enormes como imprevistos. Una ayuda de urgencia es por lo tanto necesaria y todo el mundo est de acuerdo en eso. Sin embargo, la pobreza y la miseria de Hait no provienen de ese terrible temblor de tierra. Es necesario reconstruir el pas porque ste ya haba sido despojado de los medios para construirse. Hait no es un pas libre, ni siquiera soberano. Durante los ltimos aos, la poltica interior es realizada por un gobierno que est constantemente bajo la presin de las rdenes que llegan del exterior y de las maniobras de los grupos de poder locales.

Hait ha sido tradicionalmente denigrado y a menudo descrito como un pas violento, pobre y represivo en el mejor de los casos. Casi no hay comentarios que nos recuerden la independencia conquistada en 1804 tras una cruenta lucha contra las tropas francesas de Napolen. En vez de subrayar la gestin humanitaria y el combate por los Derechos Humanos, sern el salvajismo y la violencia las caractersticas asignadas a los haitianos. Eduardo Galeano habla de la maldicin blanca: En la frontera donde termina la Repblica Dominicana y empieza Hait, hay un gran cartel que advierte: El mal paso. Al otro lado est el infierno negro. Sangre y hambre, miseria, pestes [2]

Es indispensable recordar la lucha de emancipacin llevada a cabo por el pueblo haitiano, porque en represalia a esa doble revolucin, a la vez antiesclavista y anticolonial, el pas hered el rescate francs de la independencia, correspondiente a 150 millones de francos oro (o sea, el presupuesto anual de Francia en esa poca). En 1825, Francia decidi que los habitantes actuales de la parte francesa de Santo Domingo pagaran a la caja federal de depsitos y consignas de Francia, en cinco plazos iguales, ao a ao, el primero expirando el 31 de diciembre de 1825, la suma de ciento cincuenta millones de francos, destinada a indemnizar a los antiguos colonos que reclamaron una indemnizacin [3]. Esto equivaldra a cerca de 21.000 millones de dlares actuales. Desde el comienzo, Hait tiene que pagar un alto precio, la deuda sera el instrumento neocolonial para facilitar el acceso a los mltiples recursos naturales de este pas.

El pago de este rescate fue por lo tanto un elemento fundador del Estado haitiano. En trminos jurdicos, esto significa que fue contrado por un rgimen desptico y utilizado contra el inters de la poblacin. Francia y despus Estados Unidos, cuya zona de influencia se va ampliando en Hait desde 1915, son totalmente responsables. Mientras que habra sido posible enfrentarse a las dolorosas responsabilidades del pasado en 2004, la comisin Rgis Debray [4] prefiri descartar la idea de una restitucin de esta suma, con el pretexto de que no tena fundamento jurdico y que eso podra abrir la caja de Pandora. Las demandas del gobierno haitiano vigente fueron rechazadas por Francia: no ha lugar a reparaciones. Francia no reconoci tampoco su papel en el ignominioso regalo que hizo al dictador Baby Doc Duvalier en su exilio, ofrecindole el estatuto de refugiado poltico y la inmunidad.

El reino de los Duvalier comenz con la ayuda de Estados Unidos en 1957 y dur hasta 1986, fecha en que el hijo, Baby Doc, fue derrocado por una rebelin popular. La violenta dictadura, ampliamente respaldada por los pases occidentales, rein durante cerca de 30 aos. Estuvo marcada por un crecimiento exponencial de la deuda. Entre 1957 y 1986, la deuda externa se multiplic por 17,5. En el momento de la fuga de Duvalier, representaba 750 millones de dlares. Posteriormente aument, con los intereses y penalidades ,a ms de 1.884 millones de dlares [5]. Esta deuda, lejos de servir a la poblacin, que sigui empobrecindose, estaba destinada a enriquecer al rgimen. Por lo tanto es una deuda odiosa. Una investigacin reciente demostr que la fortuna personal de la familia Duvalier (bien resguardada en cuentas de bancos occidentales) representaba unos 900 millones de dlares, o sea, una suma mayor que la deuda total del pas en el momento de la fuga de Baby Doc. Existe un proceso en curso ante la justicia suiza para la restitucin al Estado haitiano de haberes y bienes mal adquiridos durante la dictadura de los Duvalier. Esos haberes estn por el momento congelados por el banco suizo UBS, que impone unas condiciones intolerables en cuanto a la restitucin de esos fondos [6]. Jean Baptiste Aristide, inicialmente elegido con un gran entusiasmo popular, fue posteriormente acusado de corrupcion y depuesto. A costa de convertirse en una marioneta de los Estados Unidos fue restablecido en el poder, solo para ser finalmente capturado y expulsado por las tropas de dicho pais. Aristide, desgraciadamente, tampoco fue innmune a la trgica malversacion de fondos y al endeudamiento establecidos por los Duvalier. Por otro lado, segn el Banco Mundial, entre 1995 y 2001, el servicio de la deuda, es decir los intereses ms la amortizacin de capital, alcanz el considerable monto de 321 millones de dlares.

Toda la ayuda financiera anunciada en este momento debido al terremoto ya est comprometida en el pago de la deuda

Segn las ltimas estimaciones, ms del 80% de la deuda externa de Hait es propiedad del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cada uno con un 40%. Bajo su frula, el gobierno aplica los planes de ajuste estructural, maquillados como Documentos Estratgicos para la Reduccin de la Pobreza (DSRP). A cambio del recomienzo de los prstamos, se concedieron a Hait algunas anulaciones o alivios de la deuda, insignificantes pero que dan una imagen de buena voluntad de los acreedores. La Iniciativa Pases Pobres Muy Endeudados (PPME), en la que Hait fue admitido, es una maniobra tpica de blanqueo de la deuda odiosa, como fue el caso con la Repblica Democrtica del Congo [7]. As se reemplaza la deuda odiosa por nuevos prstamos, que se suponen legtimos. El CADTM considera estos nuevos prstamos como parte de la deuda odiosa, ya que sirven para pagar esa antigua deuda. Existe, por lo tanto, una continuidad del delito.

En 2006, cuando el FMI, el Banco Mundial y el Club de Pars aceptaron que Hait entrara en la iniciativa PPME, el stock de la deuda externa pblica total era de 1.337 millones de dlares. En el punto de culminacin de la iniciativa (en junio de 2009), la deuda era de 1.884 millones de dlares. Se decidi una anulacin de la deuda de un monto de 1.200 millones de dlares para que sta fuera sostenible. Mientras tanto, los planes de ajuste estructural arrasaban el pas, especialmente en el sector agrcola, cuyos efectos culminaron con la crisis alimentaria de 2008. La agricultura campesina haitiana sufri el dumping de los productos agrcolas estadounidenses. Las polticas macroeconmicas apoyadas por Washington, la ONU, el FMI y el Banco Mundial no se preocupan en absoluto de la necesidad de desarrollo y de la proteccin del mercado nacional. La nica preocupacin de estas polticas es la produccin a bajo coste para la exportacin hacia el mercado mundial [8]. Por consiguiente, es escandaloso or que FMI diga que est listo para ejercer su funcin con el apoyo apropiado en los dominios de su competencia.[9]

Como se expresa en el reciente llamamiento internacional, Hait nos llama a la solidaridad y al respeto de la soberana popular: A lo largo de los ltimos aos y junto con muchas organizaciones haitianas, hemos denunciado la ocupacin militar por parte de las tropas de la ONU y los impactos de la dominacin impuesta por medio de la deuda, el libre comercio, el saqueo de su naturaleza y la invasin de intereses transnacionales. La condicin de vulnerabilidad del pas a las tragedias naturales provocada en gran medida por la devastacin del medio ambiente, por la inexistencia de infraestructura bsica, por el debilitamiento de la capacidad de accin del Estado- no est desconectada de esas acciones, que atentan histricamente contra la soberana del pueblo.

"Es momento de que los gobiernos que forman parte de la MINUSTAH, las Naciones Unidas y especialmente Francia y Estados Unidos, los gobiernos hermanos de Amrica Latina, revisen esas polticas a contramano de las necesidades bsicas de la poblacin haitiana. Exigimos a esos gobiernos y organizaciones internacionales sustituir la ocupacin militar por una verdadera misin de solidaridad, as como la urgente anulacin de la ilegtima deuda que hasta el da de hoy se cobra a Hait" [10].

Independientemente de la cuestin de la deuda, se teme que la ayuda tome la misma forma que la que acompa al tsunami que devast, a finales de diciembre de 2004, varios pases de Asia (Sri Lanka, Indonesia, India y Bangladesh) [11], o incluso la ayuda despus del cicln Jeanne en Hait en 2004. Las promesas no se cumplieron y una gran parte de los fondos sirvieron para enriquecer a las compaas extranjeras o a las cpulas locales. Esas generosas donaciones provienen mayoritariamente de los acreedores del pas. En lugar de hacer donaciones, sera preferible que anularan las deudas que tiene Hait con ellos: totalmente, sin condiciones e inmediatamente. Podemos realmente hablar de donaciones cuando sabemos que la mayor parte de ese dinero servir para el pago de la deuda externa o para el desarrollo de proyectos de desarrollo nacional, decididos de acuerdo con los intereses de esos mismos acreedores y de las oligarquas locales? Es evidente que sin esas donaciones inmediatas sera imposible pedir el reembolso de una deuda cuya mitad, por lo menos, corresponde a una deuda odiosa. Las grandes conferencias internacionales de cualquier G8 o G20, ampliado a las IFIS, no harn avanzar en nada el desarrollo de Hait sino que reconstruirn los instrumentos que les sirven para establecer slidamente el control neocolonial del pas. Tratarn de garantizar la continuidad del reembolso de la deuda, base de la sumisin, al igual que en recientes iniciativas de alivio de la deuda.

Por el contrario, para que Hait pueda construirse dignamente, la soberana nacional es el desafo fundamental. Una anulacin total e incondicional de la deuda reclamada a Hait debe ser el primer paso de una poltica ms general. Un nuevo modelo de desarrollo alternativo a las polticas de las IFI y a los acuerdos de partenariado econmico (APE firmado en diciembre de 2008, Acuerdo Hope II, etc.) es necesario y urgente. Los pases ms industrializados que sistemticamente explotaron Hait, comenzando por Francia y Estados Unidos, deben pagar reparaciones con un fondo de financiacin para la reconstruccin controlada por las organizaciones populares haitianas.

Traducido por Griselda Pinero y Ral Quiroz

Eric Toussaint es presidente del CADTM Blgica (Comit por la Anulacin de la Deuda del Tercer Mundo, www.cadtm.org ). Es autor de Banco del Sur y Nueva Crisis internacional, Viejo Topo, Barcelona, Enero 2008; autor de Banco mundial, el golpe de estado permanente, Viejo Topo, Barcelona, Enero 2007; autor de La Bolsa o la Vida, CLACSO, Buenos Aires, 2004; Coautor con Damien Millet de 60 Preguntas/60 respuestas sobre la Deuda, el FMI y el Banco Mundial, Icaria/Intermn Oxfam, Barcelona, 2010.

Sophie Perchellet es vicepresidenta del CADTM-Francia


[2] Eduardo Galeano, La maldicin blanca, Pgina 12, Buenos Aires, 4 de abril de 2004.

[3]http://www.haitijustice.com/jsite/images/stories/files/pdfs/Ordonnance_de_Charles_X_de_1825.pdf

[4] http://www.diplomatie.gouv.fr/fr/IMG/pdf/rapport haiti.pdf

[5]http://www.imf.org/external/pubs/ft/scr/2009/cr09288.pdf (pgina 43)

[6] http://www.cadtm.org/Le-CADTM-exige-que-la-restitution

[7] Ver la publicacin del CADTM, Pour un audit de la dette congolaise, Lieja, 2007, en el sitio http://www.cadtm.org/spip.php?page=imprimer&id_article=2599

[8] Ver http://www.cadtm.org/Haiti-Le-gouvernement-mene-une

[9] http://www.liberation.fr/monde/0101613508-haiti-l-aide-internationale-se-mobilise-apres-le-seisme

[10] http://www.cadtm.org/Solidaridad-y-respeto-a-la

[11] Ver Damien Millet y Eric Toussaint, Los Tsunamis de la deuda, editorial Icaria, Barcelona, 2006



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter