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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2010

"Atzoko eta gaurko euskal ezkertiarrak"
Los izquierdistas vascos de ayer y de hoy

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin


Durante la semana del 18 al 23 de enero van a tener lugar diversos actos de debate y reflexin colectiva sobre izquierdas vasca de ayer y hoy. El ttulo de las jornadas es muy aclaratorio: debemos recuperar nuestra larga historia de lucha contra la opresin para ver qu lecciones, qu constantes, podemos aplicar de ahora en adelante para no repetir errores. Son muchas las preguntas que debemos hacernos en estos tiempos de crisis en los que, por un lado, las fuerzas progresistas, soberanistas e independentistas van comprendiendo la necesidad de confluir en una gran dinmica que rompa la creciente represin estatal; por otro, el Estado espaol sobre todo y tambin el francs aunque menos ven cmo peligra su posicin en la jerarqua imperialista mundial con efectos globales sobre su situacin interna y, por ltimo, cuando es ya aceptado por el pensamiento colectivo burgus que su economa se va a arrastrar durante aos por el suelo de los muy bajos crecimientos y con la reaparicin probable de nuevas cadas y crisis a escala regional o mundial. Debemos partir de esta realidad ya asentada para comprender por qu las fuerzas revolucionarias ahondamos la reflexin sobre nuestro pasado y nuestro presente.

Los cambios capitalistas son innegables, pero es ms cierto que nunca que la actualidad nos muestra con crudeza las contradicciones esenciales y permanentes del capitalismo en cuanto modo de produccin, contradicciones que se presentan con formas, intensidades e interacciones diferentes en cada perodo histrico. Tambin es cierto que han aparecido problemas nuevos y que se han agudizado al extremo ya existente hace siglo y medio, pero, si los estudiamos con seriedad, vemos que nos remiten a la contradiccin bsica del actual sistema, la que existe entre la produccin social y la apropiacin privada, la que existe entre el trabajo asalariado y el beneficio burgus. El choque entre la produccin social y la apropiacin privada adquiere tantas formas como realidades de explotacin existen, de manera que la opresin nacional tambin es una expresin directa de la necesidad ciega capitalista de convertir en su propiedad privada a los pueblos oprimidos, reducindolos a simple fuerza social de trabajo.

La dialctica entre contenido y continente, fondo y forma de los problemas que nos golpean en estos momentos nos muestra la necesidad de aprender del pasado, de cmo otras fuerzas revolucionarias vascas respondieron a agresiones idnticas en su contenido y fondo. Ahora, el neofascismo y el nacionalcatolicismo espaoles estn a la ofensiva, como en la dcada de los 30 del siglo XX. Ahora, el capital sufre una crisis sustantiva como entonces y el pueblo trabajador paga las consecuencias. Ahora la burguesa autonomista y regionalista est dividida entre sus burocracias dirigentes y parte de sus bases, como entonces, mientras que sectores nacionalistas, socialistas y comunistas miran con creciente simpata al independentismo. Ahora, la socialdemocracia espaola es abiertamente antivasca como hace ochenta aos. Ahora el Estado aplica estrategias represivas de contrainsurgencia dura acordes a la agudizacin de sus contradicciones y a la fuerza del independentismo en el contexto presente, y hace ochenta aos su estrategia represiva culmin en la guerra contrarrevolucionaria en lo social y de invasin nacional en 1936. La sociedad burguesa actual ha desarrollado ms que entonces los sistemas de alienacin, de consumismo y de fetichismo, y tambin los de desintegracin de las conciencias y de coercin sorda o violencia descarada, de terrorismo al ms puro estilo de las criminales derechas latinoamericanas, como las desapariciones forzosas y la guerra sucia.

Sabiendo de las obvias diferencias existentes entre los dos perodos tenemos que aprender de los aciertos de aquellas mujeres y hombres que, posponiendo sus disputas, confluyeron en una impresionante resistencia nacional y de clase vasca contra el exterminio terrorista de las libertades y de la democracia entonces existente. Pero tambin hemos de aprender de sus errores, de sus tardanzas en reaccionar, del tiempo valioso que perdieron en bizantinismos mientras que el poder fctico que nunca desapareci preparaba la sublevacin exterminadora. Remarcando todas las diferencias, ahora sufrimos una ofensiva reaccionaria dirigida rpidamente hacia el mismo objetivo esencial designado por el bloque de clases entonces dominante, abuelo del actual: liquidar la democracia y los derechos elementales, con el matiz de que, por ahora, su formalismo hueco se mantiene por estricta necesidad de legitimacin interna y externa, por nada ms. Como ahora, hace ochenta aos los derechos democrticos elementales estaban en el punto de mira del capitalismo, pero ahora ste y su Estado espaol no bombardean impunemente a las poblaciones civiles como entonces, sino que, tras dictar las nuevas leyes que oficializan la contrainsurgencia ms tecnificada e interactiva, aplican su guerra legal.

El mismo problema se nos presenta si avanzamos un poco ms en la historia, hasta llegar al final de la dcada de los 40 y primeros aos de los 50, cuando resurgieron en nuestro pueblo las primeras resistencias de masas contra el terror nacional y de clase franquista. Y otro tanto deberemos hacer al llegar a finales de los 60 y hasta finales de los 70, durante la agona, muerte y resurreccin del franquismo transustanciado en constitucin monrquica. Debemos descubrir las constantes que se reiteran desde los aos 30 por no retroceder hasta los problemas de unidad en las muy duras luchas sociales y nacionales sostenidas desde 1890 hasta la dictadura militar de 1923. No negamos la importancia de este primer perodo de lucha de clases y nacional en el contexto capitalista, pero es la segunda fase, la muy corta de los aos 30, cuando la sntesis de las contradicciones totales hace surgir al fascismo y a los primeros esbozos del independentismo socialista. Siendo cierto que la historia se construye segn los antagnicos intereses sociales enfrentados, tambin lo es que, por debajo, existe la historia objetiva, las explotaciones y las violencias sanguinarias realizadas por la clase propietaria de las fuerzas productivas. La dialctica entre la construccin social, subjetiva, de la historia y la realidad objetiva del sufrimiento histrico es una necesidad imperiosa en lo terico y en lo tico para quienes luchamos por la libertad. Es esta interaccin siempre concreta la que nos explica el por qu y el hacia dnde del movimiento interno de la identidad de los pueblos, y de las contradicciones entre sus clases sociales.

Necesitamos elaborar tericamente las constantes prcticas realizadas con lgicas limitaciones en el perodo de 1890-1923, con embrionarios avances en los aos 30, con avances cualitativos en la segunda mitad de los 60 con la formacin del independentismo abertzale, con expectativas inusitadas pero traicionadas en la segunda mitad de los 70, con los sucesivos procesos e intentos de dilogo y negociacin habidos hasta ahora, y con las reflexiones en el nuevo contexto estructural presente arriba resumido en tres puntos. Una experiencia heroica de 120 aos no puede desaparecer en el olvido bajo el plomizo diluvio de la desmemoria impuesta por la industria propagandstica espaola. Son muchas las lecciones positivas y negativas que podemos extraer de tanto sacrifico humano, y ms en el presente y mirando al maana. Durante ms de un siglo, la libertad, los derechos y la democracia han estado en Euskal Herria bajo las agresiones del capitalismo espaol y francs, o simplemente destruidas militarmente. Pero tambin por nuestros errores.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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