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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2010

Del V Centenario al Bicentenario Iberoamericano
La historia que nos quieren robar

Felipe de J. Prez Cruz
La Jiribilla


En Amrica Latina y el Caribe, somos tanto ms que iberoamericanos, latinoafricanos, indoamericanos, hijos de mezclas maravillosas de hombres y mujeres venidos tambin de otras regiones europeas, del Asia y Oceana, de los ms recnditos y hermosos parajes de la Tierra, no pocos llegados a la regin antes que el famoso Almirante Cristbal Coln pisara la tierra caribea. Pero no cabe duda de que con Espaa y sus pueblos tenemos una relacin especial. All estn los abuelos blancos de la caballera alucinante y heroica de Don Quijote, que nos ratifican su africana de moros sensuales y peleadores, multiplicada en estas tierras con el aporte del indgena levantisco y el negro insumiso.

De la Europa ibrica no solo llegaron los genocidas que masacraron y robaron a los pueblos originarios, y la plaga de comerciantes, jerarcas eclesisticos, funcionarios y burcratas ladrones que se enriquecieron con las relaciones colonialistas de explotacin, tambin arribaron sujetos portadores de todo lo progresivo y laborioso que lata en los pueblos del Viejo Continente: intelectuales, maestros y artistas, hombres y mujeres de bien no pocos sacerdotes y religiosas que dieron su aporte de entrega humanista y sabidura, campesinos y artesanos humildes, que hicieron de estas tierras su nuevo hogar, y con ello las convirtieron en el escenario de sus amores, pasiones, resistencias y luchas.

En la relacin profunda de la Espaa culta, antifeudal, trabajadora y popular con el nuevo mundo, en el encuentro de los fundadores de familias y villas de sus hijos y nietos con las civilizaciones, culturas y naturaleza americanas, con los negros esclavos y dems migrantes, en la mezcla de las cosmovisiones, en la solucin de problemas y retos comunes, y tambin en sus diferencias; creci el etnos que, an en construccin, estallara en vocacin y necesidad de emancipacin. Con esa raz que se reconoce como Hispanoamrica o ms genricamente Iberoamrica, nos sentimos ntimamente vinculados. Esta historia, sin embargo, no es la primera vez que nos la quieren contar de otra manera, y la presentan esterilizada, con reacomodos inaceptables.

El 12 de octubre

Al conmemorarse el IV Centenario del llamado descubrimiento de Amrica, un Real Decreto firmado en el monasterio de la Rbida el 12 de octubre de 1892 bajo la regencia de doa Mara Cristina de Habsburgo, expres el claro propsito de la monarqua espaola de instituir como fiesta nacional, el aniversario del da en que las carabelas capitaneadas por Coln llegaron a las Antillas. En 1913, Faustino Rodrguez-San Pedro, presidente de la Unin iberoamericana, rescat el propsito de la regente Mara Cristina, y pens en una celebracin que uniese a los espaoles de ambas regiones y a sus descendientes, eligiendo para ello el mencionado da de octubre. Su propuesta generalizada despus por los gobiernos, fue la de celebrar el Da de la Raza[1] , y condujo a fijar en el calendario la llamada Fiesta de la raza, para exaltar a Espaa, y agradecer al aventurero capitalista que nos descubri en 1492.

El Da de la Raza naci como hijo natural del conservadurismo predominante en la Unin Iberoamericana. Se trataba de un concepto de raza espaola, que se antepona a la que consideraban agresiva raza anglosajona, y era profundamente racista frente a las razas negra, mestiza e indgena. Contra este engendro reaccionario bati lanzas tempranamente el joven comunista Julio Antonio Mella: Necesario es afirmaba Mella en 1928 contrarrestar toda esta teora que no tiene ms fin que hacerse propaganda los interesados en vivir del resto del Imperio espaol A Espaa no le debemos. Ella es la que est en deuda con nosotros. Vase cualquier historia y se comprenderᅔ[2].

La plataforma del hispanismo racista sobrevivi en Amrica como parte de la propuesta hegemnica de los poderes oligrquicos. En vsperas de la celebracin del V Centenario o Medio Milenio del descubrimiento, los intereses polticos y econmicos del estado y las transnacionales hispanas volvieron a la carga. Por entonces el servilismo de algunos gobiernos del rea, lleg al punto de acompaar a la Madre Patria en la propuesta a la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU), de declarar 1992 como Ao Internacional del Descubrimiento de Amrica.

Los preparativos oficiales desataron discusiones y resistencias en la intelectualidad progresista, y sobre todo las protestas de los pueblos y movimientos indgenas. El plan del Ao del Descubrimiento, fue refutado con la justa demanda de un Ao Internacional de los Pueblos Indgenas. Las posiciones encontradas aconsejaron a los personeros de la ONU, que no fuera en ese momento ni lo uno ni lo otro, lo que signific de hecho la paralizacin del empeo colonialista. El lgido debate que se dio oblig, adems, a los organizadores peninsulares y sus socios del continente, a cambiar la idea del "descubrimiento" de Amrica, por el de "encuentro de dos mundos", al que se le sum tambin el criterio del encuentro de culturas.

Una visin distinta

Bajo el manto asptico del encuentro, con los millones de pesetas y dlares que el Reino Espaol y Portugal, destinaron para dirigir y condicionar actos, publicaciones, premios, becas e investigaciones, lo que realmente fue un encontronazo de represiones, muerte y saqueos, de genocidio y etnocidio, termin metamorfoseado, publicitado, y alabado como un hecho feliz y civilizatorio.

En aquellos das escrib: Se puede aceptar que la llegada de los europeos a Amrica tcnicamente constituy un progreso que contribuira a forjar la universalidad del mundo moderno y propicio el encuentro de culturas diversas, (pero)nada haba que justificara la rudeza y la crueldad con que actuaron no solo los ejrcitos de ocupacin sino los gobernantes y dignatarios a quienes servan. De modo brutal las huestes de hombres sedientos de riquezas interrumpieron el desarrollo de los pueblos aborgenes y, a sangre y fuego, destruyeron sus sociedades y culturas forjadas a lo largo de miles de aos.

Si tras la derrota del fascismo, los pueblos del mundo condenaron en Nuremberg los crmenes horrendos de ese engendro reaccionario, qu gran condena pueden recibir los colonialistas que arrasaron Amrica! La conquista de Mxico cost la vida a ms de diez millones de seres y la del pueblo inca, cerca de diecisiete millones; de los indgenas de Amrica del Norte, solo quedaron aproximadamente nueve mil. El balance es brutal: de veinte a treinta millones de muertos![3].

Desafortunadamente insubordinaciones intelectuales como la del libro que cito, quedaron sepultadas por la avalancha de publicaciones y conmemoraciones iberoamericanas, agradables y festivas. Hay que reconocer que la nueva denominacin del encuentro en lugar del insostenible concepto de descubrimiento, ms suave, con un reconocimiento implcito a la existencia y protagonismo de los descubiertos, surti efecto.

Pero ms all del debate intelectual, lo definitivo en las jornadas de 1992, fue el protagonismo de los pueblos originarios, en momentos en que los sectores sociales, las organizaciones y movimientos de izquierda, an no se haban recuperado del doble trauma de la derrota del socialismo sovitico y la agresiva avalancha ideolgica y poltica del neoliberalismo, por entonces en plena euforia triunfalista.

El da 12 de octubre de 1992, en San Cristbal de las Casas, cabecera municipal de la mexicana Chiapas, vestidos con taparrabos, pintados sus cuerpos con los colores beligerantes de cinco siglos de resistencia, y armados con arcos y flechas, unos diez mil indgenas tomaron la ciudad real y derribaron la estatua del conquistador Diego Mazariegos, smbolo de la opresin en la regin. Aquella accin fue la primera aparicin pblica del movimiento que ya se forjaba. Por eso, dos aos despus, en su Primera Declaracin de la Selva Lacandona, el Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional fundament su alzamiento, apelando a la resistencia indgena como seal de identidad: "Somos producto de 500 aos de luchas"[4]. Era por dems, el estallido de un nuevo y propositivo nacionalismo indgena, que pronto se extendera por toda la regin, y hoy se ha constituido en una de las ms importantes fuerzas motrices de la Revolucin continental, del nuevo curso del socialismo en el siglo XXI latinoamericano y caribeo.

El protagonismo de los pueblos originarios que por s y para s mismos, fue reclamado en el acto reivindicatorio de San Cristbal de las Casas, cuestion severamente la hegemona del pensamiento oficial y fractur su colosal barrera meditica. Implic desde la praxis de rebelda de los pueblos invadidos y masacrados, el surgimiento de una versin histrica con una visin distinta que comenz a ser masivamente conocida.

En 12 de octubre de 1992 con la cada de la estatua del capitn espaol Mazariegos, se dio un golpe demoledor a la tradicin conservadora del Da de la Raza. Desde entonces se reivindic y ratific ese da del dcimo mes del ao como Da de la Resistencia, Dignidad, Rebelda y Lucha de los oprimidos y excluidos, de nuestros pueblos originarios, contra el colonialismo, que pervive enquistado en las actuales relaciones de explotacin y exclusin capitalistas, que aflora en las mentalidades de los grupos de poder y en sus crculos intelectuales.

La nueva operacin del Reino espaol


La referencia al V Centenario no es un asunto del pasado. La operacin de propaganda y relaciones polticas internacionales que el Reino espaol logr orquestar en aquella ocasin, vuelve a organizarse. Asistimos hoy a una propuesta similar en la arrancada del ciclo de conmemoraciones que recuerdan con la independencia de Hait el 1ro. de enero de 1804, el Bicentenario del inicio de la primera ola independentista de Amrica Latina y el Caribe en el siglo XIX.

A partir de 2008, Espaa deba enfrentar la conmemoracin de acontecimientos importantes de su historia nacional: los 200 aos de la invasin de Napolen a la pennsula y por tanto la guerra de independencia contra Francia, que dur de 1808 a 1813; los 200 aos de la sublevacin y posterior prdida de la mayora de sus colonias en Amrica, y los 200 aos de la Constitucin de Cdiz de 1812. Para asumir la poltica de accin sobre estas efemrides, a mediados de 2007 el Consejo de Ministros de Espaa cre la Comisin Nacional para la Conmemoracin de los Bicentenarios[5], encargada de proponer e implementar un amplio programa de actividades.

Desde el primer momento del lanzamiento de la espaola Comisin Nacional para la Conmemoracin de los Bicentenarios, se pudo constatar el inters del Reino en insertarse y manipular las celebraciones latinoamericanas. Para los idelogos y estrategas del estado espaol, los bicentenarios ibricos eran perfectamente congruentes con el bicentenario de la independencia americana, y justifican una conmemoracin nica y colectiva. En tal amalgama la Revolucin de los negros esclavos de Hait y en tanto el primer gran bicentenario, constitua a lo sumo un indeseado accidente histrico, y como tal fue excluido y silenciado. As con el apoyo de la Secretara General Iberoamericana (SEGIB), se comenz a fabricar una gran conmemoracin conjunta, que contra toda realidad histrica, impuso una lgica reduccionista que parta de 2008 a 2013.

Tan descabellada operacin al decir de Luis Javier Caicedo [6] pona en un mismo nivel a vencedores y vencidos, y fue presentada como una loable ampliacin geogrfica y temporal de las efemrides, afirmando que rescataba una supuesta esencia comn de los procesos, con un eje en la lucha contra el despotismo, el liberalismo y la inauguracin del constitucionalismo. Tal plataforma, segn sus promotores, deba fortalecer hacia el futuro la comunidad iberoamericana de naciones.

Para reafirmar el inters ibrico, el presidente del gobierno espaol, Jos Luis Rodrguez Zapatero proclam: su profunda conviccin de que la conmemoracin en Espaa de la libertad de los pases latinoamericanos y sus democracias, los momentos de gloria y los momentos duros de la historia en comn, representaban un acto de humildad. Pero lejos de la humildad pregonada, el presidente socialdemcrata fij la posicin ideolgica y poltica de su propuesta: "Espaa afirm Zapatero quiere compartir con las naciones del otro lado del Atlntico la definitiva consolidacin del constitucionalismo y la democracia, as como profundizar en la construccin progresiva de la comunidad iberoamericana, en todas sus vertientes de cooperacin poltica, econmica, social y cultural" . Era evidente que el tema de la independencia, de la liberacin nacional del yugo colonialista no estaba en la agenda del pas europeo.
En busca de sus objetivos, el estado espaol puso en accin todos sus mecanismos de presin diplomtica, influencia poltica y persuasin econmica. El ex presidente Felipe Gonzlez, fue nombrado embajador Extraordinario y Plenipotenciario del Reino para la Conmemoracin. El gobierno puso en funcin de su operacin bicentenaria a sus secretaras de gobierno, la Agencia Espaola de Cooperacin Internacional (AECI), y al mecanismo de las Cumbres Iberoamericanas, la SEGIB, la Organizacin de Estados Iberoamericanos para la Educacin, Ciencia y Cultura (OEI) los instrumentos de poltica exterior que precisamente haban creado al calor del V Centenario, as como otros mecanismos de las relaciones multilaterales y la cooperacin internacional estatal, privada y no gubernamental.

El asalto del Bicentenario latinoamericano

La ofensiva de la diplomacia espaola no logr insertar la plataforma comn de los bicentenarios en la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno (Santiago de Chile, 10 de noviembre de 2007), pues la declaracin afirm en singular: Impulsar, a partir del ao 2009, la conmemoracin de los bicentenarios de la Independencia de varias naciones iberoamericanas. No obstante los gobiernos latinoamericanos concedieron la aberracin histrica de la conmemoracin en el ao 2008, del bicentenario de la llegada de la Corte portuguesa a Brasil, torpemente argumentada como hecho que contribua a la proyeccin de la Comunidad Iberoamericana[7] .

La voluntad de hacer una conmemoracin solo latinoamericana qued ratificada en el Programa de Accin de la misma XVII Cumbre: Instruir a la SEGIB para que desarrolle, en coordinacin con los pases, la conmemoracin del bicentenario y estudie la propuesta de crear una Comisin Regional del Bicentenario, de participacin abierta y voluntaria, que enfatice los procesos de construccin de nuestros pases y su proyeccin futura con vistas a identificar e instrumentar programas de cooperacin conjunta o entre grupos de pases[8].

En cumplimiento de la Declaracin y Programa de la XVII Cumbre, siete pases latinoamericanos que conmemoraban sus Bicentenarios entre 2009 y 2011 (ocho con la posterior incorporacin de Colombia), fundaron el Grupo Bicentenario en diciembre de 2007 en Santiago, Chile[9]. La proyeccin colectiva de este Grupo, dejaba bastante que desear por su limitada visin histrico-poltica, pero en tanto espacio de concertacin multilateral latinoamericana, creado con el objetivo de promover y organizar la conmemoracin conjunta, se constituy en un objetivo de la poltica espaola.

Como elemento de presin Espaa, a travs de la SEGIB, insisti en discutir la creacin de la Comisin Regional tal como estaba en la letra de la XVII Cumbre. En la II Reunin del Grupo Bicentenario del pasado ao (Sucre, 25 de mayo de 2008), los gobiernos latinoamericanos insistieron en que existiendo ya un Grupo Bicentenario, no quedaba claro el sentido de crear una Comisin Regional. A lo cual el delegado de la Secretara General Iberoamericana (SEGIB), lvaro Durntez, argument ya de manera muy ntida el inters del Reino de romper el concepto de rea continental, y sustituirlo por la plataforma de los bicentenarios iberoamericanos: Se busca afirm el representante de los intereses de Espaa crear una Comisin que agrupe, en amplio sentido, a todos los pases iberoamericanos, no solo a los que, en estos tiempos, han iniciado las conmemoraciones de sus bicentenarios de independencia[10].

A pesar de las presiones espaolas, el Grupo Bicentenario el pasado ao y hasta la ltima y reciente V Reunin del 2009 (Guanajuato, 29 de septiembre), se empe en la letra de una celebracin de contenido latinoamericano, organizada por los latinoamericanos. En estas reuniones la Comisin Espaola para la Conmemoracin del Bicentenario solo figura como invitada, como tambin lo son la OEI y la SEGIB. No obstante, con Espaa objetivamente dentro del Grupo Bicentenario, la inclusin de la propuesta de los bicentenarios ibricos, ha ido avanzando sostenidamente, con la segura retaguardia de un aseguramiento econmico sustantivo.

Se hace evidente que el financista principal de los proyectos multilaterales del Grupo Bicentenario es la SEGIB, a lo que Espaa suma un sustantivo men de propuestas bilaterales para sus ms seguros socios. Corren generosos los euros de la monarqua y volvemos a tener frente a nosotros el esquema de medidas e influencias que ya conocimos cuando el V Centenario. No ha faltado, a fin de participar en un programa de figuras ilustres, la invitacin a los ejecutivos de las Comisiones nacionales de la regin, para que visiten la Espaa de hoteles de cinco estrellas.

Si de hablar en serio se trata

Todas las potencias europeas de la poca acreditan similar recuento de barbarie y rapia, pero si Espaa desea integrarse a la conmemoracin bicentenaria, no bastaba hacerlo como acto de humildad. Si se trata de hablar en serio sobre el colonialismo espaol en Amrica, la buena voluntad del presidente Zapatero, resulta insuficiente tanto histrica, como ticamente.

Espaa nos debe desde las conmemoraciones del V Centenario el reconocimiento tcito y honesto de su deuda humana, moral y econmica para con los pueblos originarios que fueron robados y masacrados por los conquistadores; y de su reconocimiento del ejercicio infame de la trata de esclavos, y en tanto su deuda humana, moral y econmica con la Amrica indgena y el frica negra. No puede sentarse Espaa a la mesa del convite bicentenario sin expresar una postura de seria de evaluacin histrica sobre ms de tres siglos de explotacin colonial de nuestros recursos, caracterizada adems, por el predominio de un frreo, tirnico y criminal poder poltico.

La Espaa del gobierno socialdemcrata de Zapatero, olvida a los patriotas independentistas asesinados en la horca y el garrote vil, los fusilados, los desterrados y condenados a trabajos forzados e inhumanas condiciones carcelarias, los 800 mil muertos que nos costaron las campaas emancipadoras, entre 1811 y 1825[11], cifra que sobrepasa el milln de vctimas, solo con los costos humanos de los campos de concentracin creados por la poltica de terror y reconcentracin de Valeriano Weyler[12], cuando ya a finales del siglo XIX, la Espaa colonialista se empe en mantener bajo su dominio a la Cuba insurgente.

La plataforma espaola en definitiva conduce a que Amrica Latina renuncie a su propia resignificacin universal, en aras de una nostlgica conmemoracin transcontinental de las desgracias de Espaa y Portugal colonialistas y de sus familias reales. Tal planteamiento nos despoja hasta de lo que nos enorgullece y une con el pueblo espaol: Cmo significar en una Cumbre Iberoamericana la bochornosa huida de los monarcas portugueses en 1807, la renuncia a resistir a los invasores franceses y su llegada a Brasil en 1808 (22 de enero), y silenciar la epopeya del pueblo espaol, solo unos meses despus (2 de mayo), frente a los mismos agresores? No hay duda. Para la Espaa borbnica de hoy, la salvacin de los Braganza, es mucho ms representativa que los fusilamientos en la montaa del Prncipe Po. Por suerte ms all de manipulaciones, el herosmo de los patriotas independentistas espaoles, qued inmortalizado para todos los tiempos en los lienzos maravillosos de Francisco de Goya.

Realmente la plataforma iberoamericana trata de lograr que la celebracin del Bicentenario se desplace del escenario americano hacia el imaginario de la Espaa colonialista en la defensa de los intereses muy concretos de la actual geopoltica de la monarqua. No se puede soslayar que las actuales relaciones hispanoamericanas pasan por la preservacin de importantes intereses financieros, y una notable presencia en inversiones directas, por parte de los principales consorcios con casa matriz en el pas peninsular. Y esta es una razn de ltima instancia de la que no se habla, pero que acusa su inobjetable presencia.

De hecho, Felipe Gonzlez, como Embajador plenipotenciario e itinerante, no poda ser ms oportuno para los grandes intereses de la poltica y economa del Reino. Gonzlez se ha dedicado a facilitar las inversiones de las transnacionales espaolas en Amrica Latina, a impartir sus buenos consejos en giras bien pagadas por los neoliberales del Club de Emprendedores o el Foro Iberoamrica, y a asesorar, entre otros, al magnate mexicano de las telecomunicaciones Carlos Slim. A su vez como ya lo hizo antes contra Cuba, se esfuerza en recomendar para Venezuela y Bolivia, la renuncia a sus posiciones revolucionarias, y realiza constantes apelaciones pblicas contra las posiciones independientes y soberanas de los gobiernos del rea, satanizadas todas por el ex Presidente bajo el calificativo de populistas[13].

La perspectiva del otro bicentenario

A pesar de los esfuerzos mediticos y los recursos que ya comienzan a fluir en la direccin que interesa a quienes pretenden despojarnos de la historia y la memoria, en casi todos los pases surgen proyectos e iniciativas que se proponen enjuiciar, de una manera crtica, popular y revolucionaria, la idea de celebracin del Bicentenario, que de un modo falaz y encubridor pretende imponer los las elites burguesas y oligrquicas, siempre serviles frente a los poderes de las metrpolis transnacionales

Los activistas del Bicentenario de los pueblos, defienden el criterio de que la construccin de la historia es una tarea que reclama el rescate reflexivo y la valoracin de la multiplicidad de experiencias que siguen inspirando la tenaz resistencia cultural y social de los sectores populares. Sobre la base de evaluar que nuestro continente, est marcado por la irrupcin del capitalismo genocida y saqueador de la tierra a partir de 1492, las iniciativas en curso ponen la mirada en los profundos movimientos revolucionarios, libertarios y populares de los pueblos originarios, africanos esclavizados y americanos oprimidos. Pretende recuperar ese patrimonio de saberes y rebeldas, de historias y culturas silenciadas y menospreciadas en el marco de un proyecto que intenta completar sus tareas inconclusas.

El Bicentenario de los pueblos se propone, a travs del anlisis crtico de las concepciones racistas, elitistas y autoritarias que siguen dominando la vida social, los medios masivos de comunicacin y la educacin formal; contribuir a recuperar, valorizar y hacer visibles las experiencias populares; las formas de organizacin y de lucha, los valores ticos, pedaggicos y creativos que configuran el proceso de construccin de nuestro pueblo trabajador, indgena y campesino, como sujeto histrico y protagonista del cambio social en nuestros territorios. Se trata de juntos pensar ideas y acciones no solo frente a los festejos y manipulaciones oficiales, sino en la construccin de protagonistas colectivos de las transformaciones pendientes[14].

A diferencia de la coyuntura del V Centenario, la Amrica Latina de hoy se caracteriza por la llegada al gobierno en varias naciones, de movimientos y fuerzas comprometidas con los intereses nacionales populares. Desde Bolivia y Ecuador, privilegiados por celebrar en el 2009 los primeros estallidos independentistas sudamericanos, se dio un alto a la tendencia conmemorativa de discursos y banquetes burgueses.

El representante de Ecuador[15]realiz en la IV Reunin oficial del Grupo Bicentenario de este ao (Buenos Aires, 28 y 29 de abril de 2009), las imprescindibles precisiones histricas acerca del rol jugado por Hait durante los procesos de independencia de Amrica[16].

Venezuela ha puesto en marcha un programa basado en tres postulados: la continuidad del proceso de independencia, la participacin del pueblo y el protagonismo del Libertador Simn Bolvar. Para los revolucionarios venezolanos, el protagonismo del pueblo debe expresarse en todas y cada una de las actividades del Bicentenario, incluidas aquellas consideradas tradicionalmente como reservadas a la academia y a los sabios. Las investigaciones deben superar los paradigmas hegemnicos y dar paso al protagonismo de los saberes, las prcticas y la memoria popular.

La Alianza Bolivariana para las Amricas (ALBA) cre el 25 de junio pasado, durante la celebracin de su IV Cumbre Extraordinaria, una comisin para la celebracin del bicentenario de la independencia de los pases miembros. La comisin ser monitoreada e impulsada por el Consejo Poltico de ministros del ALBA. Ello garantiza que los pases del ALBA puedan construir su propia plataforma y programa de trabajo para actuar y opinar como bloque conjunto dentro de los eventos del Grupo Bicentenario.

La Espaa NUESTRA

Hace 200 aos, los patriotas independentistas latinoamericanos y caribeos acompaaron a sus hermanos y hermanas ibricos en el enfrentamiento a los ejrcitos invasores del Napolen, en la construccin del constitucionalismo y la resistencia tras la vuelta del reaccionario monarca Fernando VII.

En el campo insurrecto americano, junto con Bolvar, San Martin, OHiggins, Hidalgo y Morazn, pelearon no pocos republicanos e internacionalistas espaoles. Entre estos, se destac el joven Xavier Mina quien en abril de 1817, al mando de la Divisin Auxiliar de la Repblica Mexicana, desembarca en tierra mexicana para combatir a las rdenes de Morelos: Americanos: he aqu los principios que me han decidido unirme a vosotros expona Mina Permitidme participar de vuestras gloriosas tareas, aceptad la cooperacin de mis pequeos esfuerzos a favor de vuestra noble empresa Contadme entre vuestros compatriotas Entonces, decid, a lo menos, a vuestros hijos en recompensa: esta tierra feliz fue dos veces inundada en sangre: por espaoles serviles, esclavos abyectos de un rey; pero hubo tambin espaoles amigos de la libertad, que sacrificaron su reposo y su vida por nuestro bien[17]. Mina tena al morir por la causa de la independencia americana 28 aos.

La conmemoracin de la guerra de liberacin espaola (1808), y del proceso que desemboca en la Constitucin de Cdiz (1812), la evaluacin de la apertura ideolgica y poltica que representaron aquellos acontecimientos, as como el reconocimiento de su aporte histrico, resultan genuinas tareas de rescate y fundamentacin histrica para una Espaa que an no ha resuelto el fin de la monarqua. A ese Bicentenario del pueblo espaol nos unimos con genuino orgullo y compromiso.

Hoy en tiempos de Bicentenario, desde el Reino nos proponen a una parte de los nietos nacionalizarnos, iniciativa bonita, para pensarla como reencuentro de races y carios si estuviramos en igualdad, pero que resulta excluyente y manipuladora, en las circunstancias de la actual problemtica migratoria, econmica y poltica peninsular. Miles de africanos, asiticos y latinoamericanos son empujados a emigrar a Europa por las terribles condiciones en que viven en sus pases, all son criminalizados, cazados y maltratados por los servicios policiales para incorporarse, los que logran escapar de la represin migratoria, a la vida de trabajadores ilegales o ciudadanos de segunda. En tal escenario la apertura nacionalizadora espaola para una nfima parte de los caribeos y latinoamericanos resulta una exhortacin a la individualista frmula de slvese el que pueda.

Pero no todos nos deslumbramos con las ventajas de lentejas hoy trastocadas en seguros de desempleo, y pasaporte europeo. Estamos tambin los que volvemos la vista a esa historia compartida, y con papeles de ciudadana o sin ellos, nos convocamos atentos a incorporarnos a la nueva lucha que ya vibra desde la hondura de la Espaa popular y revolucionaria: ah nos tienen para la batalla por la conquista definitiva de la nueva repblica espaola. Quiz para dar nuestro voto a la Espaa republicana, aceptemos ser por breve tiempo sbditos insubordinados de la monarqua borbnica.

Conferencia para el Primer Taller de la Ctedra Bicentenario de la Primera Independencia de Amrica Latina y el Caribe. Unin Nacional de Historiadores de Cuba.

Notas:

[1] Julio Antonio Mella: Mella: La fiesta de la raza, en Documentos y Artculos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p 459.
[2] Csar Morales Oyarvide: Liberalismo, guerrilla y patriotismo: Xavier Mina y la Independencia de Mxico, Especial CEINPOL Mxico 2010,http://www.centrodeinteligenciapolitica.com/2009/09/liberalismo-guerrilla-y-patriotismo.html.

[3] Felipe de J. Prez Cruz: Los primeros rebeldes de Amrica, Editorial Gente Nueva, La Habana, 1988, p 100.
[4] Primera Declaracin de la Selva Lacandona : Documentos Bsicos del FZLN
http://www.social-movements.org/es/filestore/download/251
[5] REAL DECRETO 595/2007, de 4 de mayo, por el que se crea la Comisin Nacional para la Conmemoracin de los Bicentenarios de la Independencia de las Repblicas Iberoamericanas", Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperacin (BOE n. 113 de 11/5/2007). Accesible en http://www.boe.es/boe/dias/2007/05/11/pdfs/A20314-20316.pdf
[6] Luis Javier Caicedo: Disputas por la historia en los bicentenarios de Colombia y Latinoamrica, Medelln, 2009, http://www.bicentenario.com.mx/modules.php?name=Paginas&file=articulo&art_id=940

[7]R. Zapatero: Espaa desea compartir con humildad el bicentenario independencia, http://terranoticias.terra.es/nacional /articulo/rzapatero_espana_desea_compartir_humildad_1716953.htm.
[8] Declaracin de Santiago. XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. Chile, 8, 9 y 10 de noviembre de 2007, www.oei.es/ xviicumbre dec.htm.

[9] Programas de accin. Conforme con los objetivos fijados en la Declaracin de la XVII Cumbre Iberoamericana, celebrada en Santiago, Chile, www.oei.es/ xviicumbre pro.htm.
[10]Acta de la IV Reunin del Grupo Bicentenario, Santiago de Chile, 4 y 5 de diciembre de 2007.

[11] Espaa y SEGIB proponen Comisin Iberoamericana para los bicentenarios de Amrica Latina y de la Pennsula, http://www.albicentenario.com/index_archivos/Page5287.htm.
[12] Arstides Medina: Bicentenario y el Socialismo Bolivariano consolidan la verdadera Independencia de Venezuela, 1ro. de junio de 2009, http://www.minci.gob.ve/entrevistas/3/189428/bicentenario_y_el.html.
[13]Sobre los efectos de la reconcentracin, Francisco Prez Guzmn: Herida profunda, La Habana, Ediciones Unin, 1998.

[14] Felipe Gonzlez advierte contra el populismo de los gobiernos iberoamericanos, Infolatam/Efe , Cartagena (Colombia), 12 julio 2007, http://www.infolatam.com/entrada/felipe_gonzalez_advierte_contra_el_popul4495.html.
[15] Juan Paz y Mio, secretario del Comit Ejecutivo Presidencial del Bicentenario.
[16] Felipe de J. Prez Cruz: Los primeros rebeldes de Amrica, Editorial Gente Nueva, La Habana, 1988, p 100.
[17]Acta de la IV Reunin del Grupo Bicentenario: Reunin oficial del Grupo Bicentenario, Buenos Aires, 28 y 29 de abril de 2009.

[18]Csar Morales Oyarvide: Liberalismo, guerrilla y patriotismo: Xavier Mina y la Independencia de Mxico, Especial CEINPOL Mxico 2010, http://www.centrodeinteligenciapolitica.com/2009/09/liberalismo-guerrilla-y-patriotismo.html.

http://www.lajiribilla.co.cu/2010/n455_01/455_06.html


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