Portada :: frica :: Congo, una guerra por el derecho a la explotacin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2010

49 aniversario del asesinato del lder africano Patricio E.Lumumba
Un mes de enero lo mataron

Joaquin Sagaseta de Ilurdoz Paradas
Rebelin


Haba nacido el ms grande hijo de frica, con tres heridas vino, la de la vida, la de la muerte y la del amor. De nio sala de la selva, descalzo y con taparrabos para ir a la escuela de los padres pasionistas, y el treinta de Julio de 1960 proclam la independencia del Congo:

Nosotros que hemos conocido los sufrimientos atroces del que es despreciado por su raza, por su opinin, por su fe, exiliados en nuestra propia patria, con una suerte peor que la de la propia muertenosotros suprimiremos todas las discriminaciones para darle a cada hombre el lugar que en la justicia le espera, por su dignidad humana y por su trabajo en beneficio del Congo

Y lo cuentan los viejos al calor del bracero, hasta la ms remota aldea del frica negra, del Kilimanjaro al Golfo de Guinea, de Suez a Buena Esperanza, de las selvas a los desiertos, como un pulso que golpea las tinieblas, lleg fertilizando aquella gigantesca ola de sueos y esperanzas. Haba hecho erupcin un volcn de dignidad, la reivindicacin de la negritud, el negro transformaba la realidad colonial y con ello se transformaba asimismo.

frica se ensanchaba, se estremeca el colonialismo, estaban amenazadas histricas fuentes de pillajecomo sacudido por un movimiento telrico les temblaba el piso a los strapas colaboracionistas. Seis meses despus cien cobardes lo asesinaron, la bayoneta que le atraves el vientre la empuaba el ms miserable lacayo de la colonia, el ex cabo de la polica belga Mobuto, invasores yanquis y belgas se la haban puesto en las manos y la ONU, en una de sus mas infames paginas, patrocin el magnicidio.

Un negro leal transmiti el adis con el que Lumumba, desde el potro del tormento, frente a los vertiginosos ojos de la muerte, se despeda de su esposa Cristine:

No me llores, compaera, frica escribir un da su propia histrica de gloria y dignidad, al norte y al sur del Sahara () quiero que a mis hijos a quienes dejo para no verlos nunca ms, se les diga que el Congo espera de ellos, como de todo congoles la sagrada tarea de reconstruir nuestra independencia y nuestra soberana.

Y volvieron las tinieblas, y se ensangrent el frica del Ro Zairo y de los Grandes Lagos y se enseore sobre ella un colonialismo que se fue para quedarse.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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