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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2010

Hait y la hipocresa del capitalismo

Gontzal Martnez de la Hidalga
Rebelin


En estos tiempos de crisis del capitalismo las grandes empresas tienen prdidas y el capital se tambalea. Este sistema corrupto y cruel lucha por continuar existiendo. Ojal no lo logre!

Pero lo que no est en crisis es la hipocresa, otro de los ejes de este sistema adems del dinero. Se siente rabia y asco cada da al leer y or los anlisis de los medios de comunicacin vinculados a las grandes empresas. Ahora toca sufrir con las noticias de los grandes logros de la solidaridad de los pases desarrollados industrialmente, que no humanamente, en su intento por salvar a los pobres haitianos.

Hait, ese gran pas, fue el primero en el que los esclavos se liberaron de sus amos y tomaron las riendas de sus vidas ya a finales del siglo XVIII. A Toussaint Loverture, el negro rebelde que hizo morder el polvo a los blancos, jams se lo perdonaron. C.L.R James lo analiza de manera magistral en su magna obra Los jacobinos negros, de imprescindible lectura para entender la historia de este pas.

Hait sufre por su dignidad. Desde los inicios de su etapa liberada fue un ejemplo a destruir. Ya se encargaron de ello los blancos demcratas de los Estados Unidos de Amrica y de Francia. Con pequeos intervalos de libertad, su historia est jalonada de ocupaciones y genocidios imperialistas. Supuso una pieza muy importante para el desarrollo econmico de los Estados Unidos desde la independencia de stos. Pese a ser hoy un pas de miseria, hace poco ms dedos siglos produca las tres cuartas partes del azcar mundial. De ocupaciones pasaron a dictaduras apoyadas por sus vecinos del norte. La saga de los Duvalier sumi al pas en la pobreza y el miedo. Los intentos por emanciparse fueron duramente aplastados: dos recientes golpes de estado contra Aristide, el presidente que surgi de los movimientos populares.

Ahora han sufrido una catstrofe natural con terribles consecuencias. Aunque los terremotos sean naturales, las causas de la tragedia no lo son. Es hipcrita achacar el sufrimiento a la clera del planeta. Son la explotacin y la opresin las responsables de todo ese sufrimiento. En Japn terremotos de similares caractersticas ni siquiera impiden que la gente acuda a su puesto de trabajo. Los edificios se tambalean y tras el sesmo la vida contina con bastante normalidad.

El gobierno de Estados Unidos dice que va a dedicar miles millones de dlares para ayudar al pueblo haitiano. De todos modos estas cifras hay que analizarlas en su contexto. Los primeros das comenz enviando 2.000 soldados y 250 sanitarios. Ya hay 14.000 marines y la intencin es ir aumentando el nmero. La ayuda se reduce al presupuesto militar y a alguna que otra migaja. Es la excusa perfecta para reeditar el periodo desde 1916 hasta 1934, en que las tropas yanquis controlaron Hait.

Lo primero que hicieron fue ocupar centros de comunicaciones, puertos y el aeropuerto de Puerto Prncipe. A los aviones de alimentos y material mdico se les impidi aterrizar en mltiples ocasiones y fueron desviados a Repblica Dominicana. No as sus aviones militares.

Otro pas del rea, Cuba, no ha mandado tropas, slo tcnicos especialistas en catstrofes, mdicos, ingenieros, enseantes, trabajadores de la construccin y dems profesionales necesarios en estos casos. Aunque quizs debiera mandar tambin tropas junto al resto de los pases del ALBA, para evitar los desmanes que se avecinan a manos de los criminales marines. No es hacer demagogia, slo es necesario consultar la historia de todas las guerras e invasiones en las que han tomado y toman parte los marines.

A pesar de que la prensa conservadora, como El Pas, ocultaba las ayudas de Cuba, en los primeros das ya haba ms sanitarios cubanos que de toda la Unin Europea o los Estados Unidos. Ahora ha mandado medio milln de dosis de vacuna antitetnica, una vacuna vital en estas situaciones. No como la vacuna contra la gripe A, que slo ha servido para enriquecer a las multinacionales. Curiosamente, Cuba es de los pocos pases del mundo que no realiz una campaa de vacunacin con esta vacuna a pesar de tener uno de los programas de vacunacin ms desarrollados del planeta, como reconoce la propia Organizacin Mundial de la Salud.

Ese insolente pas caribeo que tiene en sus universidades tantos alumnos del llamado Tercer Mundo becados por la administracin cubana como alumnos nacionales, ese pas con la mayor densidad de mdicos y maestros por habitante y con el mayor nmero de cooperantes en otros pases, vuelve a mostrar su cara internacionalista que tanto les duele a los poderosos.

Pero el flamante premio Nobel de la Paz demuestra su preocupacin sincera orando por Hait. Toda la gente sin vivienda ni sustento, las criaturas hurfanas, la gente que ha sufrido amputaciones y est minusvlida, esos millones de personas sin trabajo ni futuro pueden dormir tranquilos. Dios proveer gracias a Obama.

Para justificar la presencia de militares se aduce el problema de la violencia. En el fondo no es ms que un racismo latente contra el pueblo haitiano que ya hemos visto en otras ocasiones. La gente en Hait no es violenta. Reclaman alimentos, sanidad y techo, no hombres armados y realmente violentos que les humillen. Lo que hacen falta son recursos civiles, no militares. La violencia aparece cuando tras el sufrimiento llega la humillacin.

Y otro tpico con el que somos bombardeados es el de los ricos solidarios. Esos cantantes, actores, empresarios y dems archimillonarios, responsables de la pobreza son los que ms ayudan a los pobres haitianos. No es nada admirable que alguien done un milln de euros. Al contrario, es despreciable que alguien pueda donar esa cantidad de dinero. Los ricos no son la solucin al problema, son parte de l.

En estas primeras semanas del terremoto tambin hemos visto la obscena imagen de un trasatlntico de lujo por la costa de Hait disfrutando de playas y complejos hoteleros privados, ignorando la desgracia de miles, de millones de personas a pocos kilmetros de all. Incluso hay gente tan cnica que lo justifica diciendo que dejan riqueza en el pas. Al igual que hace siglos, los poderosos hacen banquetes con todos los lujos para luego arrojar las migajas que sobran a los pobres.

No debemos cansarnos de denunciar la hipocresa y mostrarles nuestro desprecio. Como deca el cantante haitiano Manno Charlemagne, los organismos internacionales no estn de nuestro lado. Estn aqu para ayudar a los ladrones a robar y devorarnos

La verdadera solidaridad es el apoyo a las luchas de los pueblos, la ayuda a los sectores populares que pelean por la transformacin social y que van a sufrir en sus carnes la represin de las fuerzas de ocupacin, la condonacin de la deuda externa ilegtima con que se estrangula a los pases del Sur o el intercambio de experiencias y formacin con esos pases.

Rabia y ms rabia es lo que sentimos. Lo importante es encauzarla bien para luchar contra este sistema y toda la hipocresa que lo sustenta. Debemos interiorizar que otro mundo s es posible.

* Gontzal Martnez de la Hidalga es Militante de Komite Internazionalistak y Ex-coordinador mdico en campos de refugiados (Kurdistan, Ex-Yugoslavia).

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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