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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2010

Costa Rica
Ante las prximas elecciones nacionales

Partido Obrero Socialista (POScr)
Revista Amauta


A menos de una semana de realizarse las elecciones nacionales en nuestro pas, la lucha por cual sector de la burguesa se hace del Gobierno y cmo se distribuyen las cuotas de poder en la Asamblea Legislativa y Municipalidades, se desenvuelve en un clima de poco entusiasmo popular , con gran abstencionismo y una cada vez mayor posibilidad de que haya una segunda ronda entre los dos ms importantes partidos donde se han agrupado los distintos sectores de la burguesa: El (Partido de Liberacin Nacional (PLN) y el Movimiento Libertario (ML).

La burguesa costarricense, diversificada casi una dcada atrs con nuevas expresiones polticas como el (Partido de Accin Ciudadana (PAC) y el ML que surgieron de la crisis del bipartidismo, no tiene un plan ms all del que la crisis global de la burguesa y el capitalismo les impone a pases atrasados como el nuestro. El partido (PLN) que sobrevivi a la crisis del bipartidismo, convirtindose de socialdemcrata a TLCesta, fue el caballo de Troya para impulsar el desmantelamiento de su preciado y admirado hijo: el Estado Social de Derecho de Figueres, Orlich y Oduber. Esta negacin de su propia historia era necesaria para imponer la llamada modernizacin del Estado y del pas, introducirlo en la globalizacin capitalista y abrir la Suiza Centroamericana para la explotacin y enriquecimiento del gran capital financiero, comercial, de exportacin y de servicios y con los herederos del viejo PLN postulndose como administradores, representantes, facilitadores al servicio del gran capital transnacional o como socios minoritarios de los mismos.

El PAC por su parte, naci plantendose remozar la credibilidad en el rgimen democrtico burgus con la bandera de la transparencia; luego, con el planteo de la recuperacin parcial del Estado Social de Derecho, hace un poco de tiempo atrs y, ahora, se desdibuja en retirada con el llamado a la Unidad Nacional o Pacto Social. Los libertarios, que nacieron blandiendo las tesis radicalmente neoliberales antes, pasaron a una abierta y descarada unidad con el Gobierno y los Arias en el TLC y en la Agenda Complementaria del mismo, para mostrar ahora un rostro de una derecha moderada: considera mantener la Caja del Seguro Social y tiene un discurso que busca adaptarse a la nueva crisis capitalista donde el neoliberalismo a ultranza ha quedado cuestionado y se disfraza apelando a una participacin necesaria del Estado, pero mantiene sus planteos de la dolarizacin de la economa y un menor acento en la mxima del dejar hacer, dejar pasar con que estimul el porteo y la oposicin al monopolio de Riteve.

Pero entre los tres grandes partidos en el que se dispers el bipartidismo no hay mayor diferencia y ninguna posibilidad de margen para apartarse del libreto definido por el imperialismo y sus instituciones polticas y econmicas. Hoy, ms que nunca, son el FMI, el Banco Mundial y los diversos Grupos de poder de los gobiernos imperialistas los que definen los programas de Gobierno y las polticas econmicas y sociales. La pauta est marcada: abrir todo lo propio para que se lo apropien los ms grandes consorcios y multinacionales porque la reproduccin del capital y el aumento de la tasa de ganancia es vital para el capital financiero internacional. Esto significa aumentar la explotacin de los trabajadores, destruir capital con el desempleo masivo, asaltar todo recurso estatal o propiedad estatal para ponerla en los bolsillos del gran capital.

Si bien es cierto el terremoto en Hait tiene el componente natural del movimiento de la materia en su forma de capas o placas en choques, la dimensin de los desastres -especialmente en las cifras de ms de 50 mil muertos, cientos de miles de heridos y millones de damnificados- hace saltar el otro componente del tremendo evento ssmico: la pobreza, la concentracin urbana irracional, la anarqua en la construccin y utilizacin del espacio, la precaria calidad de las mismas y la incapacidad para restablecer y recuperar, incluso al nivel de miseria previa existente. Porque el drama de Hait continuar con mayores condiciones de barbarie cuando empiece el proceso de reconstruccin burguesa de las ciudades y sitios afectados y con un pas ocupado por ms de diez y seis mil marines. Hait es la prefiguracin de la barbarizacin capitalista para todo el planeta.

No solo ya hay estancamiento o no desarrollo de las fuerzas productivas, sino que estas han tomado un acelerado curso de destruccin. Las perturbaciones en los sistemas ecolgicos, el calentamiento global, las pandemias, las hambrunas, los conflictos tnicos, las guerras, las crisis y las revoluciones en el mundo encuentran, fundamentalmente, su causa en el modo de produccin capitalista, en la organizacin social de ste y las relaciones entre el hombre y la naturaleza (y la ciencia y tecnologa que intermedian entre ellos) que se caracteriza tambin por llevar consigo el sello destructivo de un sistema en crisis crnica y agotado.

La burguesa est atascada en el propio sistema que la potenci y que ahora vive una condicin crnica colapsada. No es capaz de resolver nada y solo acrecienta las contradicciones. En el fondo est la imposible resolucin de la contradiccin de la produccin social y la exacerbada apropiacin privada. Para garantizarla debe forzar los mecanismos de extraccin de plusvala. Debe privar de empleo a millones de personas. Debe desmantelar sistemas sociales de compensacin o de amortiguamiento del deterioro econmico y social. Debe sostener en los eslabones ms dbiles las antiguas formas de dominacin y las proporciones de distribucin del poder en ellos.

Al salto de la rebelin y de las revoluciones en el Medio Oriente con las revoluciones islamistas que representan una bofetada y desafo a su gobernabilidad mundial, el imperialismo se muestra impotente y desesperado. Mientras busca contener la enorme grieta de su sistema de dominacin mundial en esa regin, se multiplican las pequeas y medianas grietas en otras zonas y en su propio patio. El imperialismo norteamericano ha dejado atrs sus das de gloria y ha cado en su perfil de lder indiscutible, crendose una dispersin del mismo y cambiando las relaciones de poder con los otros imperialismos provocndose una mayor agudizacin de la gobernabilidad mundial y una pugna inter imperialista por reconfigurar las relaciones de poder.

Pero hay un gran obstculo que tienen la burguesa mundial y local para llevar adelante ese delirante ciclo de generar capital a costa de aumentar la explotacin, la miseria, el hambre, el desempleo, el deterioro de la salud, la vida biolgica y material en general, el clima y la naturaleza en general y redistribuirse el poder imperialista. Las grietas del sistema capitalista mundial son varias y variadas y van desde la crisis que trae consigo entre los distintos imperialismos el proceso de concentracin del capital hasta las que hacen que tal proceso tenga enormes dificultades. Estamos hablando de la sostenida resistencia del movimiento de masas que en el campo econmico, poltico y social no solo lucha y no se deja torcer el brazo, sino que no quiere seguir en la situacin en que el capitalismo senil lo tiene y en la perspectiva de la barbarie a la que lo arrastra.

Las masas van ms all de las demandas democrticas polticas de independencia nacional que, por ejemplo, expresan las luchas de los pueblos islmicos y pasan a demandas democrticas como las del derecho al trabajo, a la educacin, a la salud, a la recuperacin de la vida biolgica, a la demanda de derechos democrticos individuales y derechos a expresiones democrticas directas contrarias a las de la democracia representativa. La falta de credibilidad en el sistema o en las instituciones del mismo, entre ellos, sus partidos y dirigentes, hacen que las masas en distintas formas y magnitudes pongan en aprietos y hasta en constantes crisis polticas a gobiernos en los mismos pases imperialistas. Ni que hablar de cmo se expresa en los pases atrasados.

El gran obstculo para la burguesa mundial, ms all de sus diferencias que antes se resolvieron con dos guerras mundiales (y que no descarta que hagan una tercera en un futuro no muy lejano), es, ahora, la resistencia de la masas en todo el mundo y que con distintas intensidades hace imposible que sus planes de reproduccin del capital y de superacin de la cada de la tasa de ganancia, se superen. El entorno mundial es fundamentalmente de crisis estructural y poltica del capitalismo en su fase imperialista. La situacin mundial de la lucha de clases es entonces- la que en definitiva marca las particularidades de la situacin nacional y del escenario electoral. De muy diversas maneras y con diferentes intensidades, las masas -en el mundo- buscan sacudirse de los distintos yugos que las oprimen y las explotan. No estn claras a dnde deben seguir pero si de lo que deben negar y rechazar.

La situacin electoral del pas no es sino un estadio ms en el curso de la lucha de clases que -a nivel local- expresa las caractersticas mundiales del movimiento de masas. Como bien lo sealamos en el ltimo editorial de nuestra propuesta Socialista venimos de una situacin abierta con las luchas contra el Combo ICE (prefigurada en la Huelga de educadores de 1995) continuada con la lucha contra el TLC que hizo una instantnea de una sociedad polarizada y que lejos de superarse con el referndum se extiende y se trasmuta de distintas formas y en distintos escenarios.

Las elecciones por default son un recurso del rgimen democrtico burgus de reordenar y redistribuir el poder. En las crisis, la burguesa tambin se divide porque el proceso de concentracin del capital deja por lado a diversos sectores y lo mismo ocurre con los sectores medios tan heterogneos y tan poco estables en las situaciones actuales del capitalismo senil. La caracterstica ms importantes es que estos sectores medios se comprimen ms y desplazan -a unos ms rpidamente que a otros- a estratos ms bajos. La llamada movilidad social ya no tiene una direccin ascendente sino, muy por el contrario, es descendente. Los mecanismos tpicos de movilidad social -como el estudio, las Pymes o pequea actividad productiva o comercial- se torna inestable y de corto vuelo.

La situacin en general, si bien es cierto con algunos mrgenes de contencin gracias a que la burguesa no vendi todas las joyas de la abuela o las ha estado vendiendo a plazos y las aperturas van lentas ya por decisin poltica o por la contraccin econmica mundial, se ralentiza y la crisis no logra expresiones de abruptas cadas de la clase media y de los sectores populares. El Plan Escudo es una expresin de esto en el sentido de las posibilidades de no perder el empleo totalmente aunque ello significara una prdida del salario. Sin embargo ms de 50 mil empleos se han evaporado en el ltimo ao y la crisis ha permitido una mayor concentracin del capital y una desaparicin de actividades de mediano y pequeo capital.

La necesidad de la burguesa de sortear su desgaste con la gestin del actual gobierno para buscar un gobierno continuista ha hecho que se retrasen o posterguen una serie de medidas econmicas y polticas para no entorpecer esta perspectiva. Pero la situacin econmica para este ao 2010 -sealan las autoridades del Banco Central y del Gobierno- son alarmantes en lo que respecta al gran aumento en la inflacin y ningn importante cambio en el empleo. Por ahora la situacin es de transicin hacia una mayor profundizacin de la crisis, y sus consecuencias entre las que, desde luego, estn una mayor agudizacin de las contradicciones entre sectores de la clase dominante y entre sta y los sectores de trabajadores y el pueblo. As mismo se acentuar ms la ingobernabilidad a partir de que si en la eleccin pasada Arias apenas gan por 25 mil votos, ahora, si no gana su frmula continuista por poco margen, habr una segunda ronda que obligar a una compleja negociacin inter-burguesa y a una mayor inestabilidad en la variada composicin de la Asamblea Legislativa, asociado a un aumento del abstencionismo que debilita al rgimen democrtico burgus de conjunto. Los conflictos, a partir de la implementacin concertada que tendr que hacer la burguesa de sus planes, estarn a la orden del da y coherente con la tnica de la situacin mundial la resistencia del movimiento de masas no estar ausente.

Lo que est por definirse en estas elecciones es cual sector burgus se va ha hacer de la palanca del gobierno para llevar adelante sus planes y polticas de beneficio como sector. Que la campaa electoral haya girado fundamentalmente en el cuestionamiento de los Arias dice que el problema central no es de programa sino de poder y al sector de los Arias les interesa continuar porque hay unas posibilidades enormes de enriquecerse en su rol poltico de facilitadores para el gran capital y para su papel de socios de este. Sus deseos son ganar holgadamente para tener mayores mrgenes de tomar las decisiones polticas acordes a su proyecto. Sin embargo la realidad no corresponde a los deseos y la realidad poltica y social es que la crisis del capitalismo divide y obliga a replanteos y reconfiguraciones de alianzas de sectores en la propia burguesa local.

Al sector burgus que est muy claramente definido por las caractersticas de Laura Chinchilla, como marioneta principal, y como verdaderos gestores de poder al banquero Lieberman y al comerciante de recursos biolgicos Alfio Piva, se le enfrenta un importante sector industrial no tan favorecido por la poltica de apertura de mercados para competidores tan fuertes como China y que tienen en el mercado local y centroamericano su espacio, as como un sector especulativo que est ms vinculado a la actividad de los casinos, la diversin, la inversin inmobiliaria de lujo, como las marinas, y que encuentran en el sector de los Arias un sector que no est interesado en abrir su cerrado crculo.

La clase media, ms heterognea, desea, como lo seala la ltima encuesta de Unimer, una gestin ms componedora (que los Arias -o el sector de la burguesa que representan- distribuyan mejor, negocien y no busquen imponer segn sus exclusivos intereses). Piensa que el problema es de mala administracin o de ineficiencia del Estado y piensa no tanto en una figura de fuerza como en dirigencias habilidosas que recurran a la concertacin porque cree que las nuevas expectativas del discurso de las aperturas, libre comercio, nuevas tecnologas puede significar ventajas que no deberan de quedar en la burguesa solamente sino mejor repartidas.

La burguesa en su conjunto ha sido ms comedida y en la actual crisis pareciera replantearse que cierta propiedad estatal es una buena forma de dotarse de fondos pblicos sin poner directamente en riesgo los suyos y por eso nadie habla de privatizar la banca nacional o llaman a los empleados de los bancos para que acepten que se vendan los bancos a cambio de una indemnizacin. Lo mismo que con una serie de servicios pblicos como ha sucedido con el mismo ICE y con la CCSS, RECOPE o con los Ferrocarriles. Hay mejores posibilidades con las concesiones o las contrataciones para la burguesa que se ubica como mediadora o socia minoritaria que entregar la actividad estatal a una empresa privada particular. El mecanismo de las concesiones es el que la burguesa ha echado mano para hacer mejores negocios. La pugna est en que solo unos pocos quieren quedarse con el mandado.

Si no hay discusin de proyecto de pas es porque todos -con apuntes al pie de pgina unos, como Ottn Sols o el Frente Amplio (FA) y los otros que estn de pleno con el libreto- no tienen mayores diferencias ni ofrecen verdaderas alternativas. A lo sumo el FA o Alianza Patritica (AP) tratan de recrear un proyecto aejo y descontextualizado con algunos elementos del planteo que caracteriz al Estado Social de Derecho posterior a la guerra del 48 y hasta finales de los 70s. En todo caso la esencia de las elecciones -es mucho ms claro en tiempos de exacerbacin de la crisis- no permite espacio para la democracia y el libre debate de ideas. Eso qued para los tiempos de bonanza, y ahora lo que interesa es como se distribuye el poder y se valida por el mecanismo formal de el pueblo decidi.

Las propuestas de los partidos en contienda son con cuentagotas y segn las necesidades de mercadear candidatos. Por eso son dispersas e inconexas y por eso la campaa actual gira en torno a la descalificacin o el ataque de escndalos y no de discusin de proyectos aunque los libertarios propongan alguna medida de viejo cuo libertario como la dolarizacin o Laura Chinchilla trate de encender el nimo con las redes de cuido.

Los temas de seguridad, la educacin, la salud, por ejemplo, son tratados en razn de descalificar al actual Gobierno y su continuacin por no resolverlo pero no hay propuestas serias. Solo se busca ganar el descontento en el caso de los sectores opositores y, en el del Gobierno con la ayuda de datos estadsticos, de demostrar que se ha avanzado. Los libertarios solo alcanzan a disolver su poltica de seguridad en el principio generalsimo y moral de el que la hace la paga. De la salud solo apuntes respecto a las filas y de la educacin, la garanta de la permanencia de los subsidios del programa Avancemos.
Las probabilidades de que Laura Chinchilla gane siguen teniendo fuerza porque la burguesa la ha asumido como su candidata, con dudas o con reservas unos y como inevitable en la relacin de fuerzas con el sector de los Arias otros, pero no pueden negar que los Arias son el eslabn con el gran capital y deben ser parte del club para agarrar algo. Sin embargo esta candidatura ha perdido y perder terreno porque, obligado el Gobierno a no hacerle cuerpo, ha quedado a su propio brillo y es muy opaca, mostrando sus tremendas debilidades. Sus figuras de compaa no son populares ni despiertan nada de afecto y fuera del Gobierno no hay figuras que la potencien. El diario La Nacin y los medios en general tienen que hacerle la fuerza para lograr algo que su equipo de figuras no le brinda. Sin embargo, el trabajo de campaa ya lo hizo el Gobierno. Los 200 mil beneficiarios de Avancemos y de los programas de asistencialismo del IMAS y similares son la clientela. La inercia de que el menos malo no es Fishman, el candidato presidencial del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) sino los que estn y que pueden mantener una relativa estabilidad va a pesar en el voto por el continuismo.

Sin embargo, sectores de la burguesa piensan que hacer la fuerza por un gobierno que ponga a los Arias en un plano ms terrenal para la negociacin con el gran capital transnacional con Guevara al frente o debilitando el poder de llegada de la frmula continuista y su representacin en el parlamento, es un objetivo posible. Utilizan para ello el descontento y ciertas expectativas de que el voto por los libertarios significar una mayor democratizacin de la economa y mejores condiciones para la actividad de los pequeos y medianos propietarios, comerciantes y de actividades informales que el Gobierno de los Arias han golpeado o impiden realizarlas en razn de proteger a los sectores ms poderosos del capital.

Si el signo ms importante de las pasadas elecciones fue el corrimiento de sectores de trabajadores y sectores medios a la izquierda de Liberacin Nacional o a replantearse la socialdemocracia de antao, las elecciones de 2010 tienen el signo de un fortalecimiento a la derecha con los Libertarios en posibilidad de alcanzar una segunda ronda. Este cambio en sectores medios y bajos tiene que ver fundamentalmente con la derrota poltica de la direccin que tuvo el No al TLC que no solo no garantiz el triunfo del No al no tener una propuesta alternativa al TLC, sino que tampoco desarroll una oposicin poltica sobre la base de construir esa propuesta durante la extensin del debate del TLC que se sigui con la discusin de la Agenda Complementaria ni al tener una alternativa al Plan Escudo y a las polticas de trasladar la crisis a los trabajadores y al pueblo por parte del Gobierno. Mucho menos fueron capaces de armar una respuesta electoral unificada a partir de la experiencia del NO al TLC. Los lmites de la existencia de un partido burgus en su esencia aunque de clase media en su composicin como el PAC dentro de la lucha del NO al TLC marcaba sus propios lmites y hoy se enorgullecen de tener entre la compaera de frmula de Ottn Sols a una dirigente del SI al TLC. Lo mismo que las caractersticas de las otras fuerzas polticas como el FA que se plantea la defensa del rgimen democrtico burgus y la lucha por un capitalismo con rostro humano, dejando la mencin del socialismo para discursos con la juventud y en los das de fiesta, tampoco podan garantizar la construccin de un proyecto programtico y organizativo contra el TLCesmo.

Para los socialistas las elecciones son un tema para la denuncia. Y esta ni siquiera tiene una perspectiva hacia un sector del movimiento de masas cuando ni siquiera tenemos posibilidad de participar en ellas con candidatos o partido. No incidimos para nada en el curso que tomen las elecciones. La poltica que nos dimos de plantear una unidad de fuerzas a partir de la experiencia del NO al TLC para una discusin de un Frente por el Socialismo o mnimamente anticapitalista, no fue respondida ni siquiera por las organizaciones que se denominan, como nosotros, trotskistas, y solo qued como una posicin propagandstica. El fenmeno del TLC no avanz al no avanzar sus dirigencias ninguna discusin alternativa al TLC y mucho menos de una propuesta poltica alternativa al TLCeismo en el campo electoral. Si de casi un 50 % de apoyo al No al TLC en el referndum, encontramos que el PAC, sumado a otras fuerzas que estuvieron en la campaa del NO, no supera el 17% en la intencin de voto, vemos que el flujo que hubo de oposicin a Arias y el G38 se desplom.

El reciente acuerdo entre las fuerzas dispersas que estuvieron en el No al TLC no son ms que autoengaos para los ms honestos que estn detrs de esa propuesta o un consuelo de tontos y una desesperada iniciativa oportunista. Un acuerdo sin principios ni programa, bajo el mtodo de las cpulas y con Ottn Sols aclarando los trminos del acuerdo en su orgullo por afirmar la unidad nacional que junta a los del No con los del S.

La posibilidad de una segunda ronda entre Liberacin Nacional y los Libertarios no pondr en discusin ninguna posibilidad de voto entre socialdemocracia y la derecha. Tal escenario solo definir los trminos ms acentuados del ataque burgus que se vendr con el candidato que triunfe. Tambin descartamos cualquier ilusin en aprovechar la necesidad de los votos del PAC que tendra el PLN para esa segunda ronda y obligar a negociar algunas de las pocas medidas socialdemcratas que le quedan en el bal de los recuerdos al PAC. Insistiremos en que el voto en la segunda ronda es un voto por escoger entre cual acuerdo PLN-ML se impondr contra el pueblo.

El frente que no lleg a serlo seriamente del No al TLC mostr la incapacidad propia de la burguesa del viejo proyecto social de derecho, sus dirigentes polticos entre los que estn los ex estalinistas de la ms amplia diversidad y de sus ad hoc como las burocracias sindicales y afines, han demostrado que no tienen ni son una alternativa a los Arias o a su aliado libertario.

Nuestra posicin sigue siendo la denuncia y desde luego el llamado a no validar la farsa electoral, a ningn candidato y partido burgus ni a ningn candidato y partido que ni siquiera se plantea una lucha anticapitalista. Por tanto nuestra posicin es no votar e insistir en la necesidad de una propuesta que solo los socialistas la ondeamos como bandera: El programa por el socialismo, por el Gobierno de los Trabajadores y el pueblo para una sociedad de trabajadores.

Fuente: http://revista-amauta.org/archives/11782



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