Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-02-2010

En memoria del profesor Miguel Alfonso
De cmo ser diplomtico y revolucionario

ngeles Diez
Rebelin


Miguel Alfonso Martnez muri el pasado da 1 de febrero, fue un ser extraordinario, pero eso, para quienes no le conocieron, no dice gran cosa, y para aquellos que le conocimos apenas es un adjetivo aplicable a muchos otros revolucionarios cubanos de su generacin. Su curriculum profesional es un plido retrato del compromiso que asumi con su pas desde el triunfo de la revolucin y no recoge su perfil humano alejado del oficialismo de la diplomacia.

Ese otro curriculum, el que cuenta de su humanidad, su espritu combativo, su generosidad con los amigos, su disposicin permanente a hacer suyas las causas de los pueblos, est todava por escribir, no poda ser de otra forma para un hombre que tuvo que bregar en la arena internacional como vocero de la Cancillera cubana (entre 1994 y 1997), que se especializ, como jurista, en Derechos Humanos y represent al Gobierno de Cuba en comisiones, encuentros y conferencias internacionales dentro del marco del sistema de Naciones Unidas. En ese contexto de la diplomacia queda poco espacio para que brillen las cualidades ms humanas, las ms prximas al espritu de los pueblos: la ternura, la capacidad para la sorpresa y la indignacin ante el sufrimiento ajeno. Pero para una persona como Miguel, que hizo suyos, los valores de la revolucin cubana, que supo traducirlos a hechos polticos concretos en el campo de batalla que le asign su pas, defender a Cuba no poda ser sino defender la causa de la justicia para los pueblos, incluso en ese terreno tan hostil y complejo. Siempre pens que haba que dar la batalla en los Organismos Internacionales porque todava hoy, deca, era posible ponerle freno al imperio, y porque no se deba dejar ningn espacio de lucha.

A pesar de sus funciones de diplomtico, o precisamente por ser un diplomtico cubano, nunca desatendi el contacto directo con los movimientos de solidaridad. As le conocimos en Espaa explicando, informndonos, hacindonos entender, desde la teora del derecho internacional campo en el que era una eminencia-, y desde el posicionamiento tico, cul era el papel de Cuba en los organismos internacionales, cmo funcionaban stos, cual era el margen de maniobra. Particip en encuentros de solidaridad, conferencias, talleres de debate sobre los ms dispares temas: sobre la democracia, los derechos humanos, los movimientos sociales. Amaba profundamente nuestro pas, no por supuesto su clase poltica, sino a las gentes, los lugares, la historia revolucionaria truncada. Los recuerdos de su niez empapados de las costumbres de la pennsula se mezclaban a menudo con una curiosidad insaciable por conocer sobre los usos lingsticos, lo que de espaol haba en lo cubano y a la inversa. Tambin indagaba con pasin sobre los acontecimientos polticos de nuestro pas, nacionales y locales. No es que estuviera mal informado y buscara en nosotros cubrir esta carencia, todo lo contrario, era un lector voraz de la prensa internacional, polglota y culto hasta el extremo su inters se centraba en conocer nuestra interpretacin de los hechos, nuestros anlisis. Era un gran orador pero tambin saba escuchar.

Miguel era realista, lo que no est reido con el espritu utpico que debe impulsar la accin poltica. Gran conocedor de Naciones Unidas y del laberinto jurdico con el que, a menudo, se trata de acallar a los pueblos, nunca renunci a su deber de dar voz a travs de la representacin de su pas, a los pueblos silenciados, as, acept formar parte de Comisiones de Naciones Unidas para la defensa de los derechos humanos de los pueblos indgenas, y nunca rechaz la peticin de asesora hacia diplomticos de otros pases con menor experiencia y formacin.

Miguel pasaba a menudo por Madrid de camino a Ginebra o de Camino a La Habana. Nunca podremos olvidar las tertulias nocturnas ponindonos al da de los avatares de la Comunidad Internacional ni la inyeccin de optimismo y dignidad con la que nos dejaba. Tampoco podremos olvidar la sonrisa con la que por las maanas nos peda chocolate con churros para desayunar porque, ms all del gusto culinario, haba que conservar las buenas costumbres.

------------------

Para un breve resumen de su trayectoria profesional ver: http://www.granma.cubaweb.cu/2010/02/02/nacional/artic04.html

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa de la autora, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter