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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2010

Dcimo Foro Social Mundial: sntomas de decadencia

Ral Zibechi
Alai-amlatina


Una dcada es tiempo suficiente en el terreno polticosocial- para el crecimiento, madurez y, tal vez, decadencia de un movimiento de movimientos que se propuso cambiar el mundo. Aunque su declinacin es un dato de la realidad, sus mentores pueden contentarse con que su oponente, el Foro Econmico de Davos, atraviesa dificultades an mayores.

Los sntomas son bien conocidos: debatir hasta el cansancio si lo que se est haciendo tiene sentido, si debe continuarse el mismo camino o torcer el rumbo en alguna direccin que permita encontrar soluciones a los males y malestares que se perciben. En efecto, tanto el seminario 10 aos despus realizado en Porto Alegre, como el Foro Temtico, con sede en Salvador, dedicaron buena parte de su tiempo a constatar la prdida de vitalidad de un movimiento que pretendi ser la alternativa a la globalizacin neoliberal.

Este ao, el Foro Social Mundial no cont con un evento central sino que realiz actividades en una veintena de ciudades de diferentes partes del mundo, entre ellas las dos capitales estatales brasileas. La opcin por la descentralizacin es un indicador de que los grandes eventos de decenas de miles de personas jugaron un papel importante en su momento, a comienzos de la dcada, pero en esta etapa no tendra sentido repetirlos ya que, segn se pudo constatar en las ltimas ediciones, el formato se fue desgastando.

El evento de Porto Alegre, a partir del 25 de enero, consisti en un conjunto de debates entre intelectuales y miembros de ONG, con escasa participacin de los movimientos sociales que son, en los hechos, la razn de ser del Foro. Por cierto, no era la intencin de los organizadores apostar por la masividad que arrastr a ms de 150 mil personas en las ediciones anteriores, pero los debates atrajeron ahora a menos del diez por ciento del anterior pico de participacin.

En Salvador, por el contrario, en el Foro Temtico realizado entre el 29 y el 31 de enero, la presencia de los movimientos era esperada con cierta expectativa. La opcin por descentralizar el evento, con mesas de debates en hoteles de la ciudad y las actividades de los movimientos relegadas al recinto de la Universidad Catlica, tuvo un efecto negativo para la participacin social. A diferencia de lo que suceda en Porto Alegre aos atrs, cuando la ciudad giraba por unos das en torno al Foro, en la capital de Baha la gente no se enter del evento altermundialista.

Buscando nuevos rumbos


El viraje en la situacin poltica mundial y en Amrica Latina, parece estar en la base de un cierto desconcierto que se plasma en la aparicin de propuestas notoriamente divergentes. En las primeras ediciones de los Foros, se registraba un fuerte ascenso del conservadurismo comandado por George W Bush, a caballo de las invasiones a Irak y Afganistn. En este continente, se estaban estrenando los gobiernos del cambio y se registraba an una oleada de movilizacin social que desembarc con sus mltiples colores en los eventos multitudinarios de Porto Alegre.

La crisis mundial, el ascenso de Barack Obama a la Casa Blanca, el otoo de los gobiernos progresistas y de izquierda de la regin y la creciente desmovilizacin social, pautan una coyuntura bien distinta. El tono de la Carta de Baha, documento final aprobado por una asamblea de movimientos, delata el nuevo clima. La declaracin enfatiza en el rechazo a la presencia de bases extranjeras en el continente sudamericano, la defensa de la soberana y de los grandes yacimientos de petrleo descubiertos en el litoral brasileo.

La Carta hace una defensa cerrada del gobierno de Lula. En Brasil, muchos avances fueron conquistados por el pueblo durante los siete aos del gobierno Lula. Menciona que an falta realizar reformas estructurales, pero llama a apoyar a los diversos oficialismos en este perodo de embate poltico que se aproxima, en clara alusin a los procesos electorales venideros.

En este punto, aparecen fuertes divergencias. El Movimiento Sin Tierra, muy crtico con Lula por no haber hecho la reforma agraria prometida, no moviliz sus bases hacia el Foro como en ocasiones anteriores. En Salvador, el movimiento ms potente es el de los Sin Techo, que en diferentes talleres mostr claras distancias tanto con el gobierno federal como con el estatal, comandado por el petista Jacques Wagner.

La distancia, social antes que poltica, entre movimientos y gobiernos fue una de las caractersticas del Foro de Salvador. Uno de los intercambios con los movimientos se realiz en un hotel de cinco estrellas, con la participacin del gobernador Wagner, el ministro de Desarrollo Social Patrus Ananias y el Secretario Especial para Asuntos Estratgicos de la Presidencia, Samuel Pinheiro. No era ese el mejor ambiente para movimientos de base que, como los de Salvador, estn integrados en su inmensa mayora por negros pobres que viven en favelas, que son sistemticamente rechazados en esos espacios.

En la visita que realizamos a tres ocupaciones urbanas de los Sin Techo, pudimos comprobar que las bases de esos movimientos no tenan la menor idea de lo que suceda en el centro de la ciudad, ni mostraban intencin de asistir cuando se les informaba que deban registrarse en otro hotel, tambin de cinco estrellas, ubicado en el corazn elitista de la ciudad racista. Si alguna vez los foros fueron un genuino encuentro de movimientos sociales, en los hechos se convirtieron en encuentros de elites, intelectuales, miembros de ONG y representantes de organizaciones sociales.

En palabras de Eric Toussaint, miembro del Consejo Internacional del FSM, un dato central es que el encuentro fue patrocinado por Petrobrs, Caixa, Banco do Brasil, Itaip Binacional y con fuerte presencia de gobiernos. O sea, grandes multinacionales que estn tambin en el encuentro empresarial de Davos, donde Lula fue proclamado estadista global. En su opinin, el ncleo histrico de fundadores del Foro, donde tienen especial presencia brasileos vinculados al gobierno, son los ms reacios a buscar otros formatos, que se apoyen en fuerzas militantes voluntarias y se alojen en casas de activistas.

Cuestin de Estado


En cuanto al formato, las propuestas son muy variadas. El portugus Boaventura de Sousa Santos, cree que el Foro fracas en Europa, Asia y frica al no haber conseguido conquistar la imaginacin de los movimientos sociales y los lderes polticos como sucedi en Amrica Latina. Cree que el FSM debera haber acudido con una posicin propia a la cumbre de Copenhague y que el prximo encuentro, a realizarse en Dakar (Senegal), deber promover algunas acciones colectivas en la direccin de buscar una nueva articulacin entre partidos y movimientos.

Toussaint va ms lejos y aspira a que los movimientos recojan la propuesta lanzada por Hugo Chvez de crear una Quinta Internacional, que sera un instrumento de convergencia para la accin y para la elaboracin de un modelo alternativo. En el otro extremo, el socilogo brasileo Emir Sader cree que el Foro ya fracas porque al no estrechar vnculos con los gobiernos progresistas, qued girando en el vaco.

Dos temas siguen estando en el centro de los debates, como estas posturas manifiestan: la relacin entre gobiernos y movimientos y el grado de centralizacin y de organizacin que debe dotarse el Foro. Hay quienes, como Toussaint, defienden un modelo tradicional, que se resume en un frente permanente de partidos, movimientos sociales y redes internacionales, porque es la mejor forma de impulsar la movilizacin. Cree, por aadidura, que el golpe de Estado en Honduras se consolid porque la movilizacin fue totalmente insuficiente.

De Sousa Santos echa ms lea al fuego al abordar el otro tema en debate. Sostiene que ahora existe un novsimo movimiento social que es el propio Estado. Defiende su tesis sealando que si al Estado se lo deja librado a su lgica, es capturado por la burocracia y por los intereses econmicos dominantes. Pero si los movimientos, que siempre han trabajado por fuera de los estados, lo toman en cuenta como un recurso importante, ese Estado puede ser apropiado por las clases populares como est ocurriendo en el continente latinoamericano.

En su comunicacin al seminario 10 aos despus, Immanuel Wallerstein present una perspectiva que incluye una variante ms, estirando las diferencias entre los militantes. Sostuvo que los impactos mayores de la crisis vendrn en los prximos cinco aos, con un posible default de la deuda de los Estados Unidos, la cada del dlar y la aparicin de regmenes autoritarios, incluyendo algunos pases de Amrica Latina, y la creciente demonizacin de Obama en Estados Unidos. Cree que se estn formando varios bloques geopolticos que excluyen a Washington: Europa Occidental-Rusia; China-Japn-Corea del Sur; Sudamrica liderada por Brasil.

En ese escenario, opina que en las dos prximas dcadas la izquierda social y la poltica irn percibiendo que la cuestin central no es poner fin al capitalismo, sino organizar un sistema que lo suceda. En ese lapso, la confrontacin entre derechas e izquierdas, cuyas fuerzas se han expandido a todo el mundo, ser inevitable, pero no ser una batalla entre estados sino entre las fuerzas sociales mundiales. Y cree, adems, que a las izquierdas y a los movimientos les falta una visin estratgica de medio plazo. Esto ltimo se ha mostrado enteramente cierto, por lo menos en el ltimo Foro Social Mundial.

Ral Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de Amrica Latina, y asesor de varios colectivos sociales.


Fuente: http://alainet.org/active/35989



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