Algunas almas inocentes se asombraron ante la barbarie con que una
muchedumbre iraquí capturó, golpeó, torturó, quemó y colgó de un puente a
cuatro denominados "consultores de seguridad" hace un par de semanas.
Ese asombro se diluyó en tristeza cuando muchos observadores comprendieron
que los cuatro "civiles" eran en verdad mercenarios contratados por empresas
privadas norteamericanas dedicadas al lucrativo negocio de la "seguridad" en
Irak.
Fue más fácil entender esa situación cuando se comprende que tales "civiles"
no son soldados, no respetan la Convención de Ginebra ni ninguna ley
civilizada y pueden, por tanto, dedicarse a librar "su" guerra torturando,
violando, quemando, golpeando y asesinando a hombres, mujeres y niños de
cualquier nacionalidad, raza o bandera. No hay ley ni autoridad que ponga
freno a sus desmanes, como informa hoy (Abril 19, 2004) el New York Times en
su primera plana.
Esa ha sido la principal actividad de esos 20.000 mercenarios llamados
"consultores de seguridad" que cuestan al contribuyente norteamericano cinco
mil millones de dólares y son la más reciente expresión del capitalismo
brutal dedicado a la guerra sucia.
Cuando se entiende que tales combatientes han estado asesinando iraquíes
durante 365 días y noches y en todo lugar y circunstancia, se entiende
también por qué las autoridades norteamericanas de la invasión de Irak
prefieren no contar los cadáveres ni las víctimas de su "democratización"
del país. Es decir, se entiende el desprecio norteamericano contra los
iraquíes y el odio iraquí contra un ejercito "secreto" de 20.000 asesinos
profesionales encargados de "pacificar" al pueblo de Irak.
Son mercenarios de toda nacionalidad y raza, llegados de todas las esquinas
del mundo tras el "dinero fácil" que esta guerra monstruosa del Siglo 21 les
ofrece. Son comandos de los Navy Seal de la marina de guerra de USA. Son
Gurkas de Nepal (cito aquí al NYT) Son ex-soldados de Sud Africa, los
dedicados hace un lustro a torturar a los negros de Mandela. Son "civiles"
cuya experiencia criminal proviene de las "fuerzas especiales" (léase
criminales) de todos los ejércitos del mundo. Es decir, son la flor y nata
de la criminalidad militar del mundo moderno.
Se mueven por el país en vehículos blindados provistos de todas las armas
que el dólar puede comprar. Tienen sus propios equipos de espionaje e
interrogación, sus propios helicópteros y aviones. Andan sonrientes y
amables, una pesadilla de 20.000 torturadores mercenarios libres como
palomas. O como hienas.
Entre las tareas que el Pentágono les ha confiado (tal vez porque no confía
en sus propios soldados) está, claro, la protección personal del jefe de la
Autoridad Provisional de la "Coalición" invasora, L. Paul Bremer III, y
toda su plana mayor. Pero su principal tarea es la guerra sucia lanzada
contra Irak y no contra el dictador "made in USA" hoy ya preso y
"desaparecido."
Dada la extorsión a la que USA ha sometido a la mayoría de los países por la
que los ciudadanos de USA (y los asesinos contratados por ese gobierno) no
pueden ser juzgados por ningún país que no sea USA, la pregunta lógica
emerge por sí sola: ¿quién juzgará y castigará algún día estos crímenes?
¿Cuántos miles de iraquíes han sido torturados, quemados y asesinados con
impunidad por estos mercenarios?
La principal: ¿Quién le va a poner el cascabel a este gato?
Y aún otra: ¿quién garantiza que lo que hoy sucede en Irak no sucederá
mañana en Colombia, Bolivia, España o cualquier país declarado "terrorista"
por el Imperio entre gallos y medianoche?
La situación hoy tiene un solo precedente: la Europa ocupada por los Nazis.
Esa situación forzó a cada ser humano a tomar partido por la vida o por la
muerte; por la dignidad o por la barbarie y es una situación que se impone
como realidad en el mundo todo. Una coyuntura en la que no puede haber
indiferentes. Sólo hay cómplices o víctimas.
Al parecer, las predicciones bíblicas comienzan a cumplirse al pie de la
letra. Pero algunos no las necesitamos: nos bastan los ojos para ver, los
oídos para escuchar y una conciencia no muy tupida para hablar y actuar. Si
nadie protesta y grita hoy, que no se queje mañana si lo torturan, lo
violan, lo queman y asesinan como a un animal dañino. Por lo menos tuvo esta
nota como advertencia.
Las entrevistas, artículos y notas de Arturo von Vacano han sido publicados
por PARADE y por muchos diarios y revistas de 19 países latinoamericanos
desde 1960. Vacano vive en EE.UU. desde 1980 y fue editor de United Press
International entre 1980 y 1987. Es autor de varios libros. "Morder el
Silencio", una novela, fue publicado en 1987 por AVON BOOKS de Nueva York
como "Biting Silence". RUMINATOR BOOKS publicó "Biting Silence" en Junio de
2003. NoticiasBolivianas.com publicó como libro digital su "Memoria del
Vacío" en Abril de 2004.
http://www.avonvac.com/index.html