Las propuestas de Barack Obam están destinadas a limitar el tamaño de los bancos de Wall Street, pero el gobernador del Banco de Inglaterra afirma que es necesario tomar medidas audaces para impedir otra crisis financiera.
Grecia se está convirtiendo en un experimento para la nueva fase de la corrección de curso que el neoliberalismo se propone realizar aprovechando la estela de la crisis económica y financiera.
Actores centrales del colapso financiero que luego devino en crisis recesiva con despidos laborales en masa en EEUU y Europa (que todavía continúan), protagonistas (y responsables) hegemónicos de la depredación especulativa con la "economía de papel" (sistema del apalancamiento) que devastó a las economías reales del planeta (de la que todavía no se han recuperado), los banqueros, en su propio feudo de Davos, en el foro universal del capitalismo "sin fronteras", pasaron (en un vuelo sin escalas) del estrellato a la decadencia.
Los bancos centrales del mundo difieren cada vez más acerca de los próximos pasos a seguir ahora que los países emergen de la crisis financiera a velocidades muy diferentes, lo que acentúa sus diferencias respecto al crecimiento, la inflación y el riesgo de crisis futuras.
La tasa de desempleo en la zona euro alcanzó en diciembre el 10%, lo que representa un aumento de una décima respecto al mes anterior, cuya lectura fue revisada a la baja, y de 1,8 puntos respecto a 2008, convirtiéndose en el peor dato de paro del bloque del euro desde agosto de 1998, según informó la oficina comunitaria de estadística, Eurostat, que vuelve a situar a España como el país con mayor tasa de paro de la zona euro, al alcanzar el 19,5%.
Si algo tuvo de positivo este culebrón de verano que es la remoción del presidente del BCRA y el uso de reservas es que puso otra vez en el centro de la escena política la siempre postergada discusión sobre la deuda externa.
Líderes empresariales del sistema capitalista advirtieron el miércoles a los gobiernos mundiales que la reforma del sistema financiero (cuya columna vertebral es el impuesto bancario) podrían perjudicar incipiente recuperación global de la peor recesión económica desde la década de 1930.
Del mismo modo que la crisis financiera obligó a romper con el "libre mercado" (haciendo intervenir al Estado en el salvataje del capital privado), el colapso recesivo (todavía no superado) y el estallido del déficit fiscal obliga a la primera potencia a aplicar recortes en el gasto público de su propia población, que ya padece en carne propia el costo social del derrumbe de la economía.
En una encrucijada de repetidos fracasos políticos, militares y económicos, con su nivel de aceptación pública en decadencia, Obama y su equipo optaron finalmente por una ofensiva política contra Wall Street, aprovechando la "mala imagen" de los banqueros entre la opinión pública norteamericana.
Hay un punto de coincidencia generalizada entre autoridades monetarias, gobiernos y especialistas respecto de cuatro factores clave que podrán determinar una recaída de la crisis: El agravamiento del desempleo (principalmente en EEUU y Europa) la no reactivación del consumo, la desaparición del crédito para la producción, y los interrogantes que persisten en caso de que los bancos centrales levanten los estímulos (planes de rescate) a bancos y empresas. A este panorama se suman los déficit (baja de la recaudación) y la inflación (que podría desatar otra crisis alimentaria a escala global).