| LUCHA ANTIGLOBALIZACIÓN |
31 de mayo del 2003 |
Eduardo Tamayo G.
Servicio Informativo "Alai-amlatina"
Ginebra. Cuando falta pocos días para que se inicie este primero de junio la Cumbre
del G8 (los 7 países más ricos, más Rusia) en Evian,
Francia, se ha puesto en marcha un operativo excepcional
de seguridad, mientras tanto una primera movilización de
protesta se llevó a cabo en Lausana, Suiza.
Para este encuentro del G8 se ha militarizado Evian,
ciudad de aguas termales situada a orillas del Lago
Leman, en donde se alojarán los jefes de Estado y de
gobierno del G8 y se llevará a cabo la cumbre misma.
Pero el dispositivo de seguridad abarca también las
ciudades suizas de Ginebra, Lausana y la francesa
Annemase, en donde se desarrollan las acciones de
protesta. Un primer contingente de un total de 1000
policías alemanes provisto de carros antidisturbios llegó
ayer a Ginebra y su misión es vigilar el aeropuerto para
permitir la llegada de los jefes de Estado del G8 y su
desplazamiento en helicóptero a Evian.
La presencia de militares y policías y los sobrevuelos
constantes de helicópteros vuelven tenso el ambiente.
Los controles en las fronteras se han intensificado, los
policías aduaneros piden papeles y revisan el equipaje de
las personas que vienen del resto de Europa a Annemase o
a Ginebra. En el túnel del Monte Blanco, en la frontera
entre Italia y Francia, cuatro comunicadores italianos
que pertenecen a la red satelital Global TV, fueron
impedidos de entrar a Francia. Según la policía ellos
"representan un peligro para las manifestaciones". La
coordinación europea contra el G8 y el Foro Social
Lemanique indicaron que esta prohibición contradice los
compromisos contraídos por el ministro del Interior
francés, Nicolás Sarkozy, con la coordinación anti-G8, de
que solo los que posean armas serán rechazados del
territorio francés. "Los periodistas de Global TV no
llevaban más que cámaras, micrófonos y aparatos
audiovisuales necesarios para su trabajo (...)
denunciamos la utilización cada vez más frecuente de
ficheros por las policías europeas. Este episodio
constituye un atentado a la libertad de prensa y aporta
una primera prueba de la existencia de listas negras
elaboradas e intercambiadas por las policías europeas",
señalaron los altermundialistas en un comunicado.
La agenda del G8
El G8, fundado en 1975 por el ex-presidente francés
Valery Giscard, agrupa a los países más industrializados
del mundo: Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia,
Italia, Japón, Reino Unido y Rusia, que será miembro
pleno en el 2006. Su objetivo inicial era discutir de
"manera informal" las cuestiones internacionales
relacionadas con el petróleo, la macroeconomía y la
inflación. Ahora, según diversos analistas, se ha
transformado en un "directorio" que ejerce, sin que nadie
lo haya nominado, las funciones de un gobierno mundial
que adopta decisiones que afectan la vida de millones de
personas. Su agenda de discusión comprende una amplios
abanico de cuestiones económicas, políticas y militares
relacionados con la mundialización, pugnando en todo
momento por la conquista de nuevos mercados, la
liberalización del comercio para beneficio de sus
transnacionales, seguridad para sus inversiones y la
obtención de las más altas tasas de ganancia.
Para esta cumbre de Evian, Francia, como país anfitrión,
ha propuesto una agenda general que contempla la
discusión del desarrollo de Africa, el acceso al agua, la
lucha contra el terrorismo y la proliferación de armas de
destrucción masiva, los problemas de la democracia y la
responsabilidad de los Estados y las empresas.
Las promesas del G8 provocan cada vez más escepticismo
entre las organizaciones y movimientos sociales que ven
en ellas golpes mediáticos tendientes a ganarse a la
opinión pública mundial. "El G8 intenta resolver los
problemas del Sur que el mismo ha causado con sus
políticas neoliberales tomadas desde su fundación hace 28
años. El pirómano hace de bombero. Las proposiciones
hechas son ridículas: el programa de reducción de la
deuda de los países más pobres está sometido a
condiciones inaceptables, la liberalización comercial es
completamente desfavorable a los países del Sur, ninguna
medida de protección ambiental ha sido tomada en serio,
las sumas asignadas a la lucha contra el SIDA son
insignificantes, etc. Al mismo tiempo, los países
miembros del G8 rechazan luchar realmente contra los
fraudes financieros y el blanqueo de dinero", expresa el
Comité anti-G8 y la Asamblea General de Movilización de
la Coordinación anti-OMC.
En lo que respecta al VIH/ SIDA la situación mundial de
la pandemia es realmente alarmante: Hay 36 millones de
seropositivos/as y cada día mueren 8500, la mayoría
africanos / as. La enfermedad puede ser prevenida,
combatida y controlada, como lo demuestra el retroceso de
la pandemia en los países ricos. Pero en el G8 abundan
las declaraciones y las promesas no cumplidas, y escasean
los fondos. Anunciado desde hace varios años y creado
finalmente en la reunión del G8 de Génova, en el 2001, el
Fondo mundial contra el SIDA, la tuberculosis y el
paludismo. Este Fondo requiere 10.000 millones de
dólares por año. Pero hasta el fin de diciembre del año
anterior solo contaba con promesas de asignaciones de
2.100 millones para los próximos cinco años. El dinero
que cuenta actualmente no alcanza sino para financiar las
actividades de dos meses. Estados Unidos ha prometido
15.000 millones de dólares para la lucha contra la
enfermedad para los próximos 10 años, de los cuales 1000
millones podrían ir al Fondo. Los restantes 14.000 lo
administrará Washington de manera unilateral,
principalmente en programas de ayuda condicionada al
Africa. Sin embargo, no hay que hacerse ilusiones,
porque algunos miembros del Congreso están proponiendo
que de esta ayuda sean privados todos los países que
rechacen el maíz transgénico de las transnacionales de
Estados Unidos, señala el periódico ginebrino Le Temps
del 28 de mayo. Por otro lado, es evidente la falta de
voluntad política de los países industrializados de
permitir el acceso a medicamentos anti-retrovirales, que
están protegidos por patentes que favorecen únicamente a
sus industrias farmacéuticas.
El presidente francés Jacques Chirac niega que el G8 sea
una reunión de ricos para los ricos, y añade que el
objetivo del Grupo es la solidaridad y dialogar con los
otros, es decir con los países del Sur. Con estos
argumentos, Chirac ha invitado a la Cumbre de Evian a
siete países de Sur llamados "emergentes": Marruecos,
Arabia Saudita, México, Brasil, China, Malasia e India.
Por su colaboración con la Cumbre de Evian, también
estará presente Suiza.
El G8 dedicará la jornada del 1 de junio para la reunión
con los países del Sur. El presidente brasileño Luiz
Ignacio Lula da Silva propondrá la creación de un fondo
mundial contra el hambre que sería financiado por un
gravamen a la venta de armas y al servicio de la deuda
externa de los países más pobres. Así mismo hará presión
para que su país sea admitido como miembro permanente del
Consejo de Seguridad de la ONU. Esta misma aspiración la
comparte México. Pero además, el presidente mexicano
Vicente Fox sueña con la inclusión de su país como
invitado permanente en el club de los más poderosos.
Para el primero de junio, igualmente, han sido invitados
a sentarse a la mesa de los ricos los representantes
africanos de la Nueva Co-participación para el Desarrollo
de Africa, (NEPAD, por sus siglas en inglés), es decir
Argelia, Egipto, Nigeria, Africa del Sur y Senegal.
NEPAD es una iniciativa propuesta por estos cinco
gobiernos para hacer realidad la Declaración del Milenio
adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas
que aspira a reducir a la mitad al número de pobres hasta
el 2015. Sin embargo, NEPAD está lejos de proponer un
desarrollo soberano de los países africanos y más bien se
enmarca en el modelo neoliberal dominante: Integración al
comercio mundial, privatización, "buena gobernanza" y
libre mercado financiero. El G8 ha prometido una ayuda
condicionada para esta iniciativa y abrir sus mercados a
las exportaciones de los países africanos mas pobres, que
en realidad muy poco producen.
Con respecto al Africa, continente azotado por el hambre,
las enfermedades y las guerras, al G8 no lo mueven
propósitos humanitarios o altruistas, sino el frío
cálculo mercantil. Veamos un ejemplo. El pasado 23 y 24
de abril se reunieron en París los ministros de
desarrollo del G8 para discutir la ayuda pública al
desarrollo, los temas del agua, la educación, la salud y
el tema de Africa. Luego del cónclave emitieron un
comunicado en el que, con respeto al Africa, renovaron su
apoyo a la iniciativa de NEPAD, y reiteraron su
compromiso de prevenir las hambrunas, promover la
seguridad alimentaria y combatir el SIDA. Pero luego de
la retórica, sacaron a luz sus verdaderos propósitos.
"Los ministros recordaron que el desarrollo en Africa
pasa por la promoción del espacio regional que ofrece un
mercado más grande para las industrias y más grandes
posibilidades para las inversiones extrajeras".
Si el G8 deseara realmente la paz en Africa, debería
dejar de vender armas a los bandos enfrentados y deberían
controlar a sus transnacionales que alientan la
corrupción, las guerras y los conflictos para apoderarse
de los diamantes o del petróleo. Un reciente reporte de
Amnistía Internacional recordaba oportunamente que "al
menos los dos tercios de las transferencias de armas
realizadas en el mundo entre 1997 y 2001 provienen de
cinco países miembros del G8".
La Cumbre de Evian está llamada a producir los primeros
efectos concretos respecto al Africa, pero esto es dudoso
que se concrete. El estancamiento de las economías del
Norte, los conflictos entre Estados Unidos y Europa en la
Organización Mundial de Comercio, OMC, y la crisis
franco-estadounidense dejaran poco espacio a los
invitados africanos, escribe el periodista Benito Pérez
en Le Courrier de Ginebra.
Luego de las reuniones con los países del Sur, comenzará
la reunión de los representantes del G8, el 2 y 3 de
junio, discutiendo los temas que más les interesan: limar
las asperezas y divisiones momentáneas que provocaron la
guerra de agresión a Irak, las dificultades de la
economía mundial, cómo lavar la imagen de los empresarios
tramposos, el impulso de las negociaciones comerciales de
la OMC, cuya próxima conferencia ministerial se realizará
el próximo mes de septiembre en Cancún, México, la agenda
del terrorismo, etc. Todo ello, encerrados en hoteles
cinco estrellas, resguardados por 30.000 efectivos y muy
alejados de la gente de la calle.