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C I B E R C E N S U R A

29 de enero de 2004

Cuba y la tecnología de la información

Nelson P. Valdés *
Revista Temas. Traducción: Abel González Pérez

Este ensayo aporta una visión breve y actualizada de la disponibilidad y uso del correo electrónico e Internet en Cuba, hoy. Ofrece la información más actualizada sobre el acceso a esos recursos, presenta algunos de los argumentos políticos actuales utilizados en el exterior para explicar las limitaciones en la disponibilidad de recursos e intenta explicaciones alternativas que sitúan a la Isla dentro del contexto de los problemas afrontados por los países en vías de desarrollo. También describe el modelo cubano de inclusión digital, que busca integrar al país dentro de la revolución global en las tecnologías de la información y la computación (TIC). No intenta presentar un recuento histórico sobre los orígenes y el desarrollo de los servicios de correo electrónico e Internet en Cuba, debido a que tales estudios ya se han realizado.

La brecha digital

El número de usuarios es una medida básica y aparentemente comprensible del acceso a Internet; pero no existe una definición estándar de lo que es un usuario de correo electrónico o de Internet. Además, las comparaciones de los datos de usuarios son engañosas, porque no está definida la frecuencia estándar —diaria, semanal, mensual— de los servicios utilizados —correo electrónico, world wide web. ¿Con qué frecuencia hay que usar el correo para ser considerado como usuario?1

La información estadística citada dentro de este artículo debe ser considerada como una simple aproximación a los patrones de uso y conexión.

Ya se mida de manera individual o social, a finales de los años 90 la proporción de usuarios de Internet entre 20% de la población mundial más rica correspondía a 93,3%, mientras que del restante 80% era solo 6,7%.2 A pesar del crecimiento exponencial de la conectividad a este servicio, el patrón de uso estratificado no ha cambiado. De acuerdo con el estudio de la Organización Internacional del Trabajo, World Employment Report 2001: Life at Work in the Information Society, la brecha entre los que acceden al mundo digital y los que no lo hacen se ha incrementado en los últimos años. La utilización de las computadoras y el acceso a Internet crecen a un ritmo extraordinario en algunas Nelson P. Valdés 58 partes del mundo, pero «todavía solo poco más de 5% de la población mundial es usuaria de Internet, y 88% de ella se encuentra en los países industrializados». Los Estados Unidos y Canadá concentran 57% de los usuarios a escala mundial, mientras África y el Medio Oriente juntos solo albergan 1%.

Cerca de 90% de la población mundial no posee una línea telefónica, y son menos aún los que tienen una computadora. El correo electrónico e Internet no son posibilidades viables, al menos no a escala individual.3 Una comisión de expertos de Naciones Unidas ha señalado que la disparidad es tan grande que «hay más usuarios en Nueva York que en todo el continente africano; más usuarios en Finlandia que en toda América Latina y el Caribe».4 Sin embargo, inclusive dentro de Europa occidental existe una gran brecha digital. Pippa

Norris revela que en la actualidad la sociedad de la información no se ha distribuido homogéneamente en las economías posindustriales. En lugar de ello, hay grandes diferencias entre los líderes y los rezagados aun dentro de la Unión Europea. Bien lejos de actuar como factor de equidad entre las sociedades europeas, la adopción de la nueva tecnología hasta el momento ha exacerbado una división Norte-Sur que ya existía en los patrones tradicionales de utilización de los medios masivos.5

Lo que se cumple para Europa occidental y para la mayoría del mundo desarrollado también es cierto en el caso de América Latina. De hecho, si se usara como indicador el acceso familiar a Internet, solo 2,1% de todos los hogares latinoamericanos tiene conexión.

Las desigualdades sociales y económicas que se encuentran en América Latina contribuyen aún más al ensanchamiento de la brecha digital. La exclusión del acceso a correo electrónico y a Internet refleja, pero también refuerza, esas profundas diferencias de la región.6 En la actualidad (2001), trece millones de personas tienen conexión a Internet en América Latina, cerca de 3% de la población adulta; la mayoría de las cuentas es de carácter individual.7

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo ha señalado que, en los países en desarrollo, «las fuerzas del mercado por sí solas no rectificarán el desbalance» de la brecha digital.8 El caso cubano debe analizarse dentro de este contexto, especialmente tomando en cuenta que Cuba ofrece un enfoque muy diferente al del resto de América Latina en lo concierniente a las cuestiones de igualdad social e inclusión. Numerosos estudios rigurosos han señalado que, desde 1959, el gobierno cubano ha puesto en marcha políticas que buscan generar tanta igualdad como sea posible.9 El acceso y la inclusión han sido fuerzas motrices en materias relacionadas con la educación, la salud y otros servicios sociales. La cuestión, entonces, es determinar si Cuba ha practicado una política de inclusión en el área de las telecomunicaciones y la tecnología de la información. Ello, sin embargo, no debe entenderse como acceso universal, sino como servicio universal.10

Cuba y su conexión técnica con la www

Para analizar el acceso al correo electrónico o a Internet en Cuba, es necesario tener una clara idea de las limitaciones externas impuestas por los Estados Unidos. Las telecomunicaciones internacionales cubanas, hasta 1959, dependían de cables que atravesaban el estrecho de la Florida. El sistema telefónico de la Isla era, esencialmente, un apéndice del norteamericano. Su capacidad de telecomunicaciones dependía de la tecnología y el apoyo técnico norteamericanos. Desde 1962, a Cuba se le prohibió el acceso a las telecomunicaciones o equipos de cómputo de cualquier compañía o subsidiaria norteamericana. Entre 1962 y 1991, se vio obligada a obtener tales tecnologías en el bloque soviético. Los científicos y profesionales norteamericanos en el campo de la computación necesitaban y continúan necesitando la expedición de licencias por parte del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos para viajar a Cuba.11

Cuando el ejército norteamericano desarrolló el correo electrónico, Cuba no tuvo acceso a ese servicio, ni know-how técnico ni equipamiento. Hasta mayo de 1994, se bloqueó el acceso a sitios norteamericanos de Internet, bajo una política de «filtración de ruta» de la National Science Foundation (NCF).12

Consecuentemente, Cuba no pudo enrolarse tempranamente en Internet. En julio de 1994, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos decidió que la transferencia de datos e información a Cuba a partir de cualquier servidor norteamericano podía tener lugar, siempre que no involucrase transferencia de dinero hacia Cuba. Este cambio intentaba poner en práctica la ley Torricelli de 1992, que identificó las comunicaciones con Cuba como una manera de debilitar el régimen revolucionario.13 En octubre de 1994, la Comisión Federal de Comunicaciones de los Estados Unidos aprobó la realización de acuerdos entre la empresa telefónica cubana y las compañías telefónicas de los Estados Unidos, para brindar servicio telefónico directo entre ambos países; sin embargo este acuerdo no permitía la transferencia de datos. En ese momento no había servicio telefónico directo entre los dos países. El 12 de enero de 1995, InterNIC (un proyecto cooperativo con base en los Estados Unidos, que maneja el registro de las redes que se unen a Internet) le extendió a una institución cubana (CENIAI) una dirección de Internet de clase B, permitiendo a Cuba la conexión directa a Internet.14

Cuba y la tecnología de la información

Debe destacarse, sin embargo, que si bien el gobierno de los Estados Unidos eliminó la restricción principal que ejercía sobre la conexión cubana, no depende de Cuba conectarse a Internet a la velocidad que desee hacerlo o con tantos canales y proveedores independientes como pueda elegir. Hasta el momento, cada vez que Cuba intenta añadir un nuevo canal a Internet, la contraparte estadounidense debe obtener la licencia apropiada del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. De modo similar, si una compañía norteamericana quiere abrirle un nuevo canal a Cuba o decide aumentar la velocidad de la conexión, se debe expedir una licencia.

No hace mucho, el director nacional de las normas y regulaciones de Internet de Cuba ha destacado que la conexión actual no ofrece el ancho de banda adecuado para satisfacer la demanda del país.15 Un autor ha señalado que «el embargo comercial de Estados Unidos obliga a Cuba a utilizar un ancho de banda y conexión al satélite, caro y lento».16 No existen enlaces de tipo T1, T3 o DSL entre Cuba y el resto del mundo.17 Larry Press ha señalado que en la primavera de 1999 el ancho de banda internacional total de Cuba era solo 832 kbps, «menos que el de un hogar con un servicio DSL o conexión por cable de alta velocidad y menos de la cincuentava parte del ancho de banda del acceso a Internet de mi campus de la Universidad de California».18

El problema podría resolverse si se conectara un cable de fibra óptica entre Cuba y el estado de la Florida, pero los Estados Unidos no lo han permitido.19 En 1999, una compañía estadounidense que ha tendido cables que conectan varias islas del Caribe propuso establecer un cable de fibra óptica sumergido, capaz de manejar 530 000 conexiones simultáneas a 40 Gbps.20 Pero el proceso de obtención de una licencia del gobierno de los Estados Unidos era considerado tan caro y engorroso que la empresa privada desistió. A pesar de la aprobación ya mencionada del Departamento del Tesoro acerca del tráfico de datos, es altamente dudoso que el gobierno apruebe un enlace para este único propósito, pues tendría numerosas implicaciones en el mejoramiento de la economía cubana.21 Por otra parte, Cuba expresó su voluntad de conectarse a tal cable y firmó, el 15 de noviembre de 1999, los documentos del protocolo necesario con un consorcio comercial para permitir el enlace a la red submarina de fibra óptica Arcos 1. 22Nada sucedió después.

Usuarios y proveedores de Internet

Cuba tiene al menos 151 intranet con licencia para la recuperación de datos. El número general de usuarios de Internet, en enero de 2001, ascendía a 702. Cuatro meses después, eran 1 100.23 El Banco Mundial estimó que en 1999 había 0,06 usuarios por cada diez mil personas en Cuba24. Existen numerosos estimados extraoficiales del número actual de usuarios de Internet en Cuba. El gobierno de los Estados Unidos y fuentes del exilio cubano ofrecen una cifra tan reducida como 2 000 cuentas.25 Un reporte periodístico reciente ha señalado que «en esta isla de 11 millones de habitantes, el Ministerio de Comunicaciones e Información [sic] declaró que había alrededor de 3 600 cuentas de Internet permanentes mediante cuatro proveedores operados por el gobierno»26. Sin embargo, no se ha detallado si el número de cuentas y el de usuarios coinciden. El muy respetado Nua Internet Surveys estimó que el número de usuarios online en Cuba, en abril de 2000, ascendía a 60 000; o sea, 0,54% de la población total.27

Esa cifra incluía a los usuarios de Internet y de correo electrónico. Un estimado más real sería afirmar que existen aproximadamente 25 000 cuentas de Internet pero, por lo general, cada una de ellas sirve a más de una persona; 28 es, realmente una estrategia común en todo el mundo subdesarrollado. La mayoría de estas cuentas pertenece a instituciones.

Según Melchor Gil Morel, viceministro de Informática y Comunicaciones, las cuentas de correo electrónico (no confundir con el número real de usuarios) son alrededor de 60 00029. De forma oficial, se ha reconocido que las comunicaciones a través del programa de correo electrónico nacional cubren 42% de la demanda social total, comparado con 17% de hace solo unos años.30

Infraestructura de computación y teléfonos: los límites superiores del acceso a Internet

Como reconoce un informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, las líneas de teléfono y las computadoras personales (con módem) son elementos esenciales para el acceso y, por tanto, para la conexión de un país a Internet. Por ejemplo, si 25% de los hogares tiene computadoras personales con módem, el acceso a Internet desde ellos no puede exceder 25%. Las políticas de acceso no tendrán éxito si no atienden a estos requerimientos fundamentales.

Las computadoras personales no son un recurso común de los hogares en el mundo subdesarrollado. En los Estados Unidos hay una computadora personal por cada tres personas, pero en Brasil la proporción es de una por 143 31. En 1991, en el momento de la caída de la URSS, Cuba tenía solo 15 000 computadoras personales para todo el país. En septiembre del 2000 había 1,8 por cada 100 habitantes32. El número de computadoras se ha incrementado desde 1995 a un ritmo de 25 000 anuales. Cada una de ellas cuesta, aproximadamente, entre 600 y 1 300 dólares, precio que muy pocas familias pueden costear. Más de 90% de todas las nuevas computadoras son suministradas por el Estado, para uso social33. En la actualidad, hay 39 000 PC dentro del sistema de educación, distribuidas en 8 868 escuelas primarias y 1 887 secundarias.34 En el año escolar 2000-2001 se añadieron 20 000 al sistema de escuelas secundarias.35 La proporción de computadoras para los estudiantes universitarios es de una a doce.36

Por otra parte, en enero de 2001, Cuba tenía 473 031 líneas de teléfono, un incremento de casi 120 000 desde 1995.37 Esto no es un aumento grande o dramático para la mayoría de los países, pero sí para Cuba. Según John Spicer Nichols y Alicia Torres, el sistema telefónico cubano se había convertido, para los años 90, en una mezcolanza de equipos anticuados. En casi todas las redes domésticas se utilizaba todavía la tecnología analógica. De los 20 000 km de líneas telefónicas, la gran mayoría era de alambre de cobre y estaba montada en postes. Se encontraban en uso menos de 1 000 km de fibra óptica; la mayor parte conectaba conmutadores en el área de La Habana, donde reside aproximadamente 20% de la población. La mayoría de las oficinas centrales —alrededor de 56%— todavía utilizaba equipamiento electromecánico, de tecnología norteamericana de los años 40. Otro 43% tenía tecnología de «paso a paso» y correspondía, sobre todo, a equipamiento europeo oriental de los años 70.

Solamente alrededor de 1% utilizaba tecnología digital. Los conmutadores en algunas áreas rurales aisladas todavía se operaban manualmente.38 La ciudad de La Habana concentra aproximadamente el 45% de las líneas telefónicas del país. Naciones Unidas estima que hay 3,4 teléfonos por cada 100 habitantes en la Isla.39 Nuestro estimado muestra que a mediados de 2001 había 23,6 personas por línea telefónica. La densidad de teléfonos en La Habana es de 7,4 por cada 100 habitantes. Actualmente, de las líneas telefónicas instaladas en la capital, 62% es digital. El resto es analógica, que no es el instrumento más apropiado para la conexión a Internet o correo electrónico. Hasta hace muy poco tiempo «la mayoría del equipamiento cubano [era] obsoleto para los estándares occidentales». Las líneas no digitales «[eran] servidas paso a paso por las oficinas centrales».40 En la ciudad de La Habana solamente, hay cerca de 500 km de líneas telefónicas que tienen entre 20 y 30 años de antigüedad.41 En este momento, si se exceptúa a Haití, la infraestructura de telecomunicaciones cubanas es la más rezagada en América Latina. La disponibilidad de teléfonos no satisface las necesidades del país, pero debe destacarse que esto se convirtió en un agudo problema solo recientemente. Un estudio demuestra que hasta los problemas económicos de principios de los 90, el gobierno cubano «suministró servicios de telecomunicaciones rudimentarios a la mayor parte de su población a un precio directo al usuario mucho más bajo que el de otros países de Latinoamérica, con un nivel de desarrollo económico similar». De hecho, «los servicios básicos de telégrafo y teléfono llegaban a casi todas las áreas de la isla».42 Como en el caso de otros servicios sociales, el gobierno subsidiaba el servicio telefónico local. Un estudio demuestra que «en 1994 un teléfono particular costaba 6,25 pesos mensuales para el hogar promedio, más una tarifa de instalación de 100 pesos. Las llamadas locales desde teléfonos públicos costaban 5 centavos, lo mismo que en 1959».43 Sin embargo, aunque las líneas telefónicas llegaban a todos los rincones del país, había muy pocas con respecto al tamaño de la población.

La inversión en la modernización de las computadoras y las telecomunicaciones tiene sentido desde el punto de vista económico. Acceder al mundo de la información, más que un mero interés en la conexión, es una necesidad fundamental para alcanzar eficiencia y participar en la economía mundial emergente. Los planificadores cubanos están conscientes de la fuerte relación entre las inversiones en equipos de telecomunicaciones y el crecimiento económico. El problema era que el país no tenía recursos financieros.44

Con la ayuda de inversionistas extranjeros, el gobierno cubano espera que, para el año 2004, 92% de las líneas instaladas en La Habana sea digital.45 Para ese momento, se espera que el país tenga 1 064 000 nuevas líneas digitales.46 La inversión que se requiere para modernizar Los cubanos gastan sus limitados recursos para satisfacer sus necesidades básicas antes que usar el correo electrónico o Internet. Pero el uso de ambos está mucho más distribuido que lo que se asume en publicaciones y medios académicos nacionales o extranjeros. Cuba y la tecnología de la información la infraestructura de las telecomunicaciones se estima entre 900 y 2 500 millones de dólares.47

Desde 1959, el gobierno cubano se ha visto obligado a desarrollar una infraestructura de telecomunicaciones distribuida de manera mucho más equitativa que en el resto de América Latina. Y ha triunfado en este empeño.

El patrón nacional ha tendido mucho más a la dispersión que a la concentración. La infraestructura telefónica se ha llevado a regiones que históricamente habían estado en desventaja. Tales posibilidades no han dependido de la capacidad de pago de los habitantes.

La tesis de «la espada de doble filo» y la demora de las TIC en Cuba

En The Global Diffusion of the Internet, los autores afirman con precisión que, en 1998, «la conexión internacional de Cuba era casi la más baja de América Latina y el Caribe».48 Las razones son comprensibles. Se ha demostrado que existe una brecha digital a escala mundial y que los países menos desarrollados a menudo carecen de los recursos financieros para explotar el desarrollo extraordinario de la información y las telecomunicaciones. La pobreza, y la ausencia de una infraestructura técnica apropiada, lastran la calidad de la conexión y su uso. El acceso limitado de Cuba debe entenderse en un contexto secular. Además, la política norteamericana ha perseguido retrasar el progreso cubano en esta área. Hemos señalado que los Estados Unidos limitaron el acceso cubano al correo y a Bitnet antes de 1994. Posteriormente, permitieron la existencia de una conexión ineficiente, pero siempre expresaron la necesidad de usar el correo electrónico e Internet para subvertir el régimen cubano. Las críticas a la situación de Internet en Cuba raramente tienen en cuenta estas condiciones.

El intento de politizar la conexión a Internet para convertirla en una herramienta subversiva continúa siendo una estrategia explícita, que ha sido, incluso, proclamada por el ejército norteamericano.49 En abril de 1998, un vocero de la comisión de relaciones exteriores del Senado norteamericano hizo una declaración extraordinaria: «el debate acerca de Cuba tiene que ser sobre las maneras de subvertir el régimen de Castro».50 El seis veces congresista republicano y presidente de la corporación IDT, Jim Courter, aseguró a principios de junio de 2000 que Internet [...] ha hecho mucho para llevar el capitalismo democrático a otras partes del mundo. Fue fundamental, creo, en el derribo del muro de Berlín. Fue fundamental en las protestas estudiantiles contra la política de Berlín Oriental [...] CNN, las redes, e Internet fueron fundamentales en la caída de la vieja Unión Soviética. Y creemos que lo mismo debe ocurrir en Cuba».51

Los políticos liberales también comparten este supuesto determinista con respecto a la tecnología.52 El ex presidente Bill Clinton expresó su acuerdo general cuando, en marzo de 2000, señaló: «en el nuevo siglo los teléfonos celulares y los módems diseminarán la libertad».53

Tales supuestos han conducido a los comentaristas a expresar, de manera mecánica, que en Cuba Internet no avanzaba con la velocidad alcanzada en otros países debido a temores políticos. Pero tales argumentos obvian una serie de razones concretas que influyen en la demora; entre ellas: > Hasta 1991, Cuba había estado económica y tecnológicamente integrada a la URSS. No había ningún interés en desarrollar un sistema de telecomunicaciones ligado a los Estados Unidos y Europa occidental. De hecho, en ese momento no existía una WWW, como la conocemos hoy. 54> Antes de 1994, los Estados Unidos impidieron el establecimiento de una conexión a Internet, y cuando el Congreso y la Casa Blanca cambiaron su política, la definieron como un instrumento de subversión para desestabilizar al régimen de La Habana; tal orientación tuvo un impacto negativo obvio en las autoridades de la Isla. O sea, las cosas había que hacerlas despacio y juiciosamente. > La caída del campo socialista produjo una monumental crisis económica y financiera en la Isla. Fue necesario trabajar bajo condiciones de una reducción severa de recursos. El país consumió sus magros recursos financieros en comida e importaciones estratégicas. El hardware y el software relacionados con Internet no tenían prioridad. Solo cuando las condiciones económicas mejoraron, a partir de 1994, comenzó un verdadero empuje para incorporarse a las TIC. 55> Hasta 1991, las computadoras y el equipamiento de telecomunicaciones habían sido suministrados a precios subsidiados por la ex URSS. El personal técnico conocía la tecnología soviética mejor que los productos occidentales. Fue necesario invertir en infraestructura y capacitar los recursos humanos para que se familiarizaran con la nueva tecnología. Se trate de Internet, correo electrónico o telefonía celular, siempre se requieren inversiones que dependen del capital que tenga el país. Es necesario organizar redes, entrenar al personal y conseguir equipamiento y software. Para implementar y completar todo esto se necesita tiempo. > El gobierno cubano, como otros gobiernos, tenía que aprender sobre muchos otros problemas relacionados con la nueva tecnología. Como ha reconocido Naciones Unidas, ha habido preocupaciones acerca de la seguridad, la privacidad y el abuso criminal, así como sobre asuntos de identidad cultural involucrados en debates sobre las comunicaciones electrónicas y la conexión a Internet56.

Era necesario diseñar una política nacional para la introducción de las nuevas tecnologías su implementación. Se estudiaron numerosas experiencias, incluyendo la china. A medida que los países en todo el mundo intentaban desarrollar políticas, estrategias y programas para encauzar la realidad, el papel y el impacto de la revolución de la información, los cubanos hicieron lo mismo. Para 1999, Cuba había desarrollado su propia 57 estrategia nacional, «un enfoque diferente» según Jesús Martínez, uno de sus principales arquitectos. El modelo cubano incluía la integración de Internet con todos los

programas de desarrollo económico del país. Estaba pensada como una herramienta fundamental para alcanzar niveles superiores de desarrollo; se debía dar acceso —en primer lugar y ante todo— a aquellos sectores dentro de la economía, la comunidad científica, la salud y la educación que contribuyesen al mejoramiento de la calidad de vida. Además, seguiría las líneas orientadas por Naciones Unidas, que propugnaban el acceso de las personas y la necesidad de «proporcionar acceso a Internet, especialmente a través de puntos de acceso en la comunidad para acercarlo, para finales de 2004, a la mayoría de la población mundial, que actualmente carece de ese acceso».58

Cuando los críticos señalan el pequeño número de cuentas de Internet y el elevado costo de las individuales en la Isla, están subrayando el supuesto implícito de que cada cubano debería tener una cuenta y pagar por ella.59 Lo que no se comprende es que en Cuba, como en muchos otros países, el modelo de acceso no es individual o familiar debido a razones económicas.60

El profesor y experto en telecomunicaciones y derecho informático de la Universidad de Nueva York, Yochai Benkler, ha señalado que el objetivo de la política debe ser una amplia distribución del acceso al conocimiento y la participación en su consecución. Esto se entiende en términos sociales mucho más que individuales.61 Un funcionario cubano señala que es un sueño utópico pensar que podamos tener Internet en todos los hogares aquí. De hecho, eso no es así en ningún lugar del mundo. En lugar de eso, Internet se encuentra en las casas de los ricos. Muchas personas, incluso en los Estados Unidos, no tienen conexión personal a Internet. Considerando que la tendencia en esos países [desarrollados] es un mejoramiento constante de las redes.

Pero la posibilidad de que la gente tenga Internet en sus casas es un sueño utópico para Cuba, donde, de paso, sería acceso a once millones de cubanos, porque no vamos a proporcionarles acceso a Internet en los hogares a solo 500 000 cubanos.62

En el momento en que Cuba se conectó completamente a Internet, en octubre de 1996, hubo una política nacional acerca de quién debía usar las redes, pero no se diseñó la integración de los contenidos de los programas económicos, sociales y culturales con la información de Internet. En un seminario para altos funcionarios del gobierno, el 18 de junio de 1996, el tema principal fue cómo Internet podía utilizarse para hacer conocer la realidad del país en el extranjero.63

En unos pocos meses se crearon enormes cuellos de botella y la demanda de los usuarios, particularmente de instituciones gubernamentales, fue mayor que la capacidad de las líneas. Un periódico reportó: «La conexión de Cuba a Internet está saturada y a punto de colapsar».64 Las líneas de 64 000 bps, a pesar del bajo número de cuentas, resultaron insuficientes. Se incrementó la necesidad de líneas digitales, más puertos, y servidores más rápidos. Esa presión ayudó a la rápida modernización de las telecomunicaciones. A pesar de la reducción del comercio exterior, se invirtieron escasos dólares en ello. Las líneas digitales eran 18% del total en 1998. Esta parte se convirtió en 40% en 1999 y en 52% en el año 2000. 65

A medida que crecía el número de usuarios y mejoraba la conexión, se elaboró una política nacional de la información y las telecomunicaciones. Se incrementó el conocimiento sobre el tema mediante el uso directo de Internet y a partir de la experiencia de otros países. Se delineó el futuro del desarrollo económico y social del país en relación con Internet y su potencial.66 Internet se considera ahora como un componente básico y esencial en la promoción del desarrollo sostenible y equitativo.

La estrategia para crear una sociedad de la información tiene siete puntos y planes principales. Ellos son:

En enero de 2000, se transfirieron al nuevo Ministerio de Informática y Comunicaciones (MIC) la capacidad de tomar decisiones y los recursos relacionados con las tecnologías de la información. Su misión ha sido incorporar los diferentes sectores de la sociedad a la revolución de las TIC, lo que los cubanos llaman la «informatización» de la sociedad.67 El nuevo viceministro, Melchor Gil, resumió su labor de esta manera: «Vamos a socializar la computación».68



La computación, las telecomunicaciones y la educación masiva

La explotación de la revolución de la información y las telecomunicaciones requiere una sólida base de capital humano. Los esfuerzos de Cuba por patrocinar la educación masiva han conducido a la creación de un núcleo de fuerza de trabajo altamente entrenada y capacitada, única en el mundo subdesarrollado. Debe señalarse que el capital humano es distinto de otros factores de la producción. «A diferencia de los recursos de capital, el conocimiento no puede redistribuirse fácilmente mediante decisiones políticas, necesita nutrirse de individuos, comunidades y países».69 El Estado cubano ha promovido y alentado la educación universal y gratuita, desde 1960, y anticipa dividendos significativos dentro de una economía mundial dirigida por el conocimiento.

El sistema educacional cubano comenzó, desde temprano, a entrenar a la población en computación y telecomunicaciones. En los años 80 se introdujeron las computadoras en las universidades y escuelas técnicas.

En 1990, se impartían clases de computación en la enseñanza secundaria aproximadamente a un millón de estudiantes. Ese mismo año, el Ministerio de Educación comenzó a incluir asignaturas relacionadas con la computación de manera experimental en 150 escuelas primarias. También se estudiaron las experiencias de otros países.71 A partir de ese momento, se compraron recursos de computación para el séptimo grado, y así sucesivamente.

Cada vez más escuelas proporcionan educación, entrenamiento y acceso a determinados recursos, como el correo electrónico, las redes nacionales, e Internet.

En ese sentido, la computación se está «socializando». Sin embargo, existen otras formas de acceso social, sin costo directo sobre el usuario. Una de estas es la red nacional de Joven Club.72

La experiencia cubana de los telecentros: la red de Joven Club

La brecha digital dentro cada país ha conducido a muchos de ellos a establecer servicios de acceso público a Internet. En algunos países africanos se llaman centros e-touch; en Perú, «cabinas públicas»; en Inglaterra, easyeverything. El objetivo es simple: se trata de ofrecer terminales y servicios de computación locales para el público, con costo mínimo o sin costo. El concepto de telecentro se ha convertido en una pieza esencial de la manera en que agencias como el BID, el IDRC, la FAO, la UNESCO, el ITU, y la USAID han intentado enfrentar

la estratificación del acceso en los países pobres y en las regiones menos favorecidas y pueblos pequeños en cada país.73 Un reciente artículo de prensa informa que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha decidido prestar apoyo a «cabinas públicas de Internet». La información señala que la iniciativa sería una alternativa rural a los cafés de Internet, que pululan en la mayoría

de las ciudades latinoamericanas. La idea consiste en hacer llegar Internet a algunas comunidades que pueden tener en estos momentos una línea telefónica. El BID costearía la instalación de computadoras en las construcciones de las aldeas equipadas con teléfonos comunales».74 Los telecentros, como regla, alcanzan a los pobres que tienen alguna educación, pero no suelen tener impacto en aquellos que no tienen ninguna.

El concepto de telecentro y la experiencia de ofrecer locales comunitarios con tales servicios comenzó en Cuba en 1987, en la forma del Joven Club de Computación y Electrónica, o Red de Joven Club (JC).75

Patrik Hunt, un experimentado investigador de los telecentros en América Latina, ha escrito que ninguna otra red en la región tiene la «profundidad de experiencia», el «alcance como red» y la «investigación en curso» de los JC cubanos. 76

La red de Joven Clubs fue creada por la Unión de Jóvenes Comunistas. La intención era comenzar una campaña de alfabetización en computación que alcanzaría a niños, adolescentes y adultos jóvenes. Responderían a los intereses de las respectivas comunidades, incluyendo las áreas rurales, y se aplicarían a la solución de sus problemas. Patrik Hunt ha escrito que los telecentros se las han ingeniado «para desarrollar un amplio rango de respuestas, de acuerdo con los problemas de desarrollo social que afrontan. Algunas de estas respuestas son comunes para todos; otras son únicas77. La experiencia de los Joven Club de Computación y Electrónica es instructiva en este sentido, y proporciona un ejemplo en cuanto los servicios del telecentro responden a las necesidades de la comunidad».

La red de JC desarrolló programas de computación sin ningún costo para los usuarios, basados en el estudio de sus necesidades en sus comunidades respectivas. La socióloga Rosana Más Robaina, de la Universidad de La Habana, ha demostrado que los JC se han convertido en promotores de una cultura de la información y la computación, y sirven también como centros de participación comunitaria, orientados hacia la búsqueda de soluciones locales, mediante el uso de la tecnología y la ciencia de la computación. Entre sus tareas están:

Los JC comenzaron con 32 telecentros en todo el país: 15 en la ciudad de La Habana (uno por cada municipio), uno en Isla de la Juventud, y el resto en cada una de las catorce capitales provinciales. Un funcionario señala que en la mayoría de los lugares donde se establecieron, era la primera vez que los niños y jóvenes tenían contacto con las computadoras. En ese momento no teníamos idea de la significación que tendría, a largo plazo, el esfuerzo en el desarrollo cultural de la población. En dos años ya estábamos dando los pasos necesarios para incrementar el número de instalaciones a cien en todo el país. Las nuevas se construyeron en áreas con alta concentración de jóvenes y potencial científico.79

En abril del 2001 había 300 telecentros en los 169 municipios cubanos. Setenta municipios tenían dos, y en cada una de las catorce capitales provinciales también había dos. La ciudad de La Habana, debido a la alta concentración de población, tenía 48.80 80 Cada Joven Club comenzó con cinco PC. A medida que crecía el número de clubes, se incrementaba la cantidad de PC por telecentro. En abril de 2001, cada uno tenía, al menos, diez PC.81

En los últimos trece años, 264 308 personas se han graduado de cursos ofrecidos por la red. En abril de 2001, los JC tenían una matrícula de 103 874 jóvenes. Se ofertan cuatro tipos de cursos: introducción a la computación, electrónica, programación en diferentes lenguajes, utilidades y aplicaciones. La red cuenta con 1 662 instructores y 1 239 miembros de personal. La intranet de los JC (llamada TinoRed) ofrece correo electrónico, listas de servidores, ftp, www, irc, correo ftp, web hosting, mail hosting y PPP.82

La experiencia de los JC tiene otro lado práctico. Florencio Bueno Mesa menciona ejemplos de proyectos específicos:

La búsqueda de soluciones a los problemas involucra a la comunidad y al Joven Club, lo que crea un incentivo para la investigación. Cada centro lleva a cabo un plan de trabajo basado en las características y las necesidades locales, que oscilan entre procesos industriales y juegos de Cuba y la tecnología de la información.

Se involucra un número de colaboradores, incluyendo a los gobiernos locales y las instituciones de la salud, la educación y otras, para desarrollar planes de trabajo que atiendan las necesidades locales. Por ejemplo: 1) en el municipio de Amancio, Las Tunas, para enfrentar la delincuencia infantil; 2) en Contramaestre, el Joven Club desarrolla un software para las plantas de procesamiento de cítricos locales; 3) en Manicaragua estamos trabajando con un hotel para automatizar el procesamiento de la información; 4) en Viñales, se les proporciona entrenamiento a los trabajadores del sector del turismo; 5) en Cabaiguán se crean programas para auxiliar en el trabajo de limpieza de ríos; 6) cada Joven Club trabaja con los historiadores para registrar la historia local.83

La red de JC también tiene cuatro unidades móviles que alcanzan las áreas rurales aisladas para enseñar, entretener y mostrar el uso del correo electrónico. Entrena a los administradores municipales y provinciales, y alcanza a los discapacitados y a los jóvenes con problemas de conducta. Desde 1990, han patrocinado competencias nacionales juveniles sobre el uso de los equipos, las redes, el diseño y la música asistidos por computadoras, multimedia y videos generados por computadoras, así como aplicaciones informáticas para la enseñanza de historia.84 Los JC tratan de exportar la organización y la experiencia de las redes a los centros de trabajo; si se acepta, se establecen dentro de la fuerza laboral. También tienen cuatro equipos nacionales en Sancti Spíritus, Las Tunas, Santiago de Cuba y Matanzas que producen juegos para computadora.

La modernización del equipamiento y la extensión y el alcance de los servicios son las perspectivas futuras de los JC de Cuba. En la Cumbre de las Américas, en Quebec, en abril de 2001, el BID apuntó que un telecentro rural equipado con diez computadoras y acceso a Internet costaría entre 20 y 25 000 dólares85. Este estimado no toma en cuenta el costo del trabajo asociado con la administración de tales telecentros, de lo cual se deduce que la inclusión de la población puede ser una propuesta costosa. Debe señalarse que los informes de América Latina apuntan hacia un marcado descenso del compromiso de los gobiernos y los filántropos.86

Otras vías de conectividad patrocinadas

Sector de la salud

Se ha dado prioridad a las instituciones de la salud en las 14 capitales provinciales de la Isla y en 30 de los 169 municipios. Hay, al menos, tres mil cuentas de correo electrónico en instituciones médicas. Las nuevas comunicaciones internas han comenzado a vincular el sistema de salud existente en policlínicos, hospitales, instituciones de investigación y casas del médico de la familia.87 Los recursos de Infomed suministran información actualizada sobre la salud en Cuba y el mundo. Cuba proporciona el texto completo de 37 publicaciones médicas de forma gratuita,88 14 textos virtuales (con categoría de libros), 89y cuatro boletines diarios.90



Correos: costos subsidiados

Cuba tiene 1044 oficinas de correos en todo el país; probablemente no existe otra institución tan ampliamente distribuida. En la actualidad existe el propósito de ofrecer servicios de correo electrónico a los clientes, a precios subsidiados. El próximo paso permitiría acceder a algunas redes internas de la Isla y, cuando los recursos lo permitan, acceder a la WWW.91

El ministro de Información y Comunicaciones pronostica una situación en la que el servicio de correos pueda desarrollar un sistema de correo electrónico contenido dentro de la red de comunicaciones pública nacional que le permitirá a un profesor en Guantánamo que quiera comunicarse con La Habana o Nueva York, o que quiera encontrar alguna información en CENIAI [el principal proveedor de Internet en Cuba] o en el polo científico [comunidades científicas que existen en distintos lugares del país] o en una universidad de Londres comunicarse a través de su oficina postal más cercana. La persona tendrá la posibilidad de acceder al correo electrónico de la misma manera que se accede a un buzón postal y desde este buzón electrónico la persona podrá recibir su correspondencia y enviarla, a un precio determinado.92

En mayo de 2000 comenzó un experimento en la zona postal 6 de La Habana, que proporciona el servicio de correo electrónico en una oficina postal mediante tarjetas de acceso pagadas en pesos cubanos.

En el año 2001, se incluyeron nuevas zonas postales en Miramar, Plaza de la Revolución y Alamar, en conjunto, la más grande concentración urbanas de la Isla.93

Cafés de computación

El acceso a Internet en los Cafés de computación en Cuba, se cobra, pero a precios que están todavía por debajo del costo real de la conexión. Un artículo reciente describe a un usuario, especialista en literatura y poeta habanero, quien dedica unos minutos cada día a chequear su correo electrónico en un pequeño cibercafé escondido tras puertas azules en la histórica Plaza de Armas de La Habana Vieja. Por diez pesos al mes, él y otros artistas cubanos tienen acceso ilimitado a cuatro computadoras y una puerta al mundo.

Un Café de computación más típico, destinado al turismo extranjero, se encuentra en los hoteles; se cobra en dólares, alrededor de 10 centavos por minuto. Se puede establecer la conexión con cualquier navegador de Internet con cuentas de correo electrónico. Existen muy pocos Cafés de computación en Cuba y el gobierno no considera que estas opciones individuales sean soluciones al problema, por dos razones fundamentales. Primero, tienden a favorecer el consumo individual según el ingreso. Segundo, no favorecen la investigación. El resultado es, más bien, lo que un autor llama «cibercafezinhozación». La conexión a Internet se utiliza en chats, en «compras» pasivas o en vicios como la búsqueda de pornografía. El Café de computación, en otras palabras, subutiliza las posibilidades productivas y educacionales asociadas a la tecnología. Por tanto, es necesario crear una conciencia cultural de la utilidad de Internet en un país subdesarrollado.94

Acceso y poder de compra

En la economía cubana existen diferentes formas para la distribución de los bienes y servicios. Algunos se distribuyen gratis a la población, como la educación, la salud y la seguridad social. Otros, se suministran a precios inferiores al costo de producción y distribución, como los alimentos incluidos en el sistema de racionamiento. El agua, la electricidad y los servicios telefónicos se subsidian hasta un determinado nivel de consumo y, a partir de ese punto, ocurre un aumento progresivo de los precios. Por último, existen bienes y servicios que se venden siguiendo el sistema de mercado.

Este último es el caso de las tiendas que venden en dólares. En la distribución de la computación y la conexión también se encuentra esta variedad de mecanismos de distribución. Aquellos sectores considerados socialmente útiles tienen acceso gratuito a las TIC. Las escuelas, los hospitales, las instituciones de investigación, agencias gubernamentales, organizaciones de masas y comunidades no pagan por el uso del correo electrónico o de Internet cuando se les provee el acceso. Las oficinas de correo lo cobrarán, pero a precios inferiores al costo real de la conexión. El Café de computación o los servicios de correo electrónico y de la Web disponibles en los hoteles para los turistas dependen de la capacidad del consumidor para pagar en dólares. Los precios son elevados y no están al alcance de un cubano promedio. Tales servicios, de hecho, se alinean con otros dirigidos a los extranjeros, con el objetivo económico de usar los ingresos generados por esta vía para asegurar y expandir los que se proporcionan a los cubanos.



La economía informal y el acceso

Además de las cuentas oficiales a las que se puede acceder mediante mecanismos gubernamentales y sociales, la economía informal y las redes personales desempeñan un papel importante en el desarrollo de la conexión a Internet y al correo electrónico. Entre esas vías están:

Cuentas de mercado negro en dólares. Son administradas mediante «servidores virtuales», residentes dentro de uno oficial, sea porque el operador lo permite o porque no conoce que elservidor está siendo usado a escondidas. El reto, en este caso, es acceder al puerto de entrada.

Cuentas subrepticias. Cuando algunas personas involucradas en la administración del sistema crean algunas cuentas extras dentro del servidor real, y las suministran como si fuera a usuarios reales. En la mayoría de los casos no media pago.

Cuentas compartidas. Una persona con una cuenta legal permite a otros usarla. El correo electrónico de los usuarios no reside en el servidor que se usa para entrar a Internet; en lugar de eso, se mantienen en servidores fuera del país, sea Hotmail, Netscape u otros.

Cuentas distribuidoras. Una persona con cuenta legal la usa para recibir, almacenar y distribuir correos de otras personas. Solo una tiene acceso, pero actúa como un distribuidor real de correo electrónico. También puede enviar los correos electrónicos de múltiples usuarios. Esto no es poco frecuente; de hecho, el correo electrónico en muchos centros de investigación se maneja de esta forma. Los mensajes entre los usuarios y los distribuidores se pasan en disquetes.

Por supuesto, la situación es mucho más complicada con Internet que con el correo electrónico, aunque se mantienen los mismos principios. En el caso de las «cuentas distribuidoras», por ejemplo, el titular hace la búsqueda para los clientes. En esta modalidad, como regla, estos abonan alguna cantidad. Por supuesto, es imposible saber cuántos usuarios hacen uso de estas modalidades. Obviamente, los cubanos gastan sus limitados recursos para satisfacer sus necesidades básicas antes que usar el correo electrónico o Internet. Pero el uso de ambos está mucho más distribuido que lo que se asume en publicaciones y medios académicos nacionales o extranjeros. El relativamente alto nivel.

Cuba y la tecnología de la información educacional de la población cubana ha hecho posible y seductor entrar a este nuevo dominio.95

Industria informática

El costo de la importación de los recursos de las TIC, así como las restricciones que los Estados Unidos ponen a la exportación de software a la Isla, han obligado a Cuba a desarrollar sus propias industrias electrónica y de software.96 Desde 1969, el país ha incrementado capacidades de educación e industria involucradas en la investigación y desarrollo de semiconductores, sensores de circuitos integrados, radio, televisión, y computadoras diseñadas por técnicos cubanos.

Generalmente, se ensamblan con componentes extranjeros porque el país no tiene capacidad para enfrentar su propia demanda. Cuba ha logrado su mayor éxito en el área de equipamiento médico.

Los cubanos saben que, a corto plazo, no pueden hacer frente a sus necesidades de hardware. Sin embargo, la situación es muy diferente en la industria de software, un área con un potencial extraordinario. Se han desarrollado softwares para todos los aspectos de la economía cubana, incluyendo las telecomunicaciones.

Todas las universidades, los ministerios, cuarenta centros de investigación y más de cien empresas, así como los JC, han creado y utilizado sus propias aplicaciones de software. El Christian Science Monitor informa: «Hay [en el año 2000] 30 compañías dedicadas al desarrollo de software donde hace tres años no existía ninguna. Las exportaciones totales para el año 2000 pueden parecer mezquinas (14 millones de dólares), pero representan un crecimiento de un 650% con respecto a 1999».97

Se han establecido alianzas con corporaciones extranjeras para afrontar los recortes de mercado y las debilidades. Un periódico canadiense informaba recientemente que «Cuba busca establecer alianzas estratégicas con compañías canadienses en varios sectores de punta». Para ese efecto, se habían firmado varios acuerdos, entre otros con el consorcio Silicon Island, cuya misión es vender los productos y servicios de software cubanos.98 Algunos de estos productos se anuncian en Internet.

Irónicamente, la política norteamericana ha ayudado indirectamente al desarrollo de la industria de software en Cuba. Al imposibilitarle la obtención legal de los producidos en los Estados Unidos, la Isla ha tenido que recurrir a sus propias capacidades intelectuales.99

La extrema inventiva de los cubanos, visible en su capacidad de mantener una gran cantidad de los carros clásicos de los años 50 rodando, es también evidente en sus programadores. Adquieren las más modernas herramientas de programación norteamericanas, sujetas al embargo, a través de terceros países, y dado que no se pueden beneficiar del equipamiento técnico, llevan a cabo toda la ingeniería inversa que pueden.

Además, las autoridades cubanas han roto cualquier aislamiento que el gobierno de los Estados Unidos hubiera impuesto, alimentando el crecimiento y desarrollo de un gigantesco ejército de administradores y diseñadores de páginas web, que han producido más de dieciséis mil páginas en un corto período.100

Cuba tiene numerosos portales web. Al contrario de lo que se asegura o asume frecuentemente, la mayoría de las páginas web trata de tópicos comerciales, económicos y culturales, y las páginas dedicadas estrictamente a temas políticos son pocas. Hasta abril de 2001 había cuatro periódicos nacionales en línea. Granma Internacional está disponible en inglés, español, portugués, francés, italiano y alemán. También están disponibles en español los catorce periódicos provinciales de la isla; cuatro agencias de noticias cubanas y doce estaciones de radio, seis de ellas de La Habana.101

También están representadas las estaciones de televisión Cubavisión, en La Habana, y Telecristal, en Holguín. Entre las publicaciones semanales en línea se encuentran Bohemia, Prismas y Orbe.

Existen 43 sitios que cubren ciencia y tecnología. El turismo tiene 37 y la esfera cultural ofrece 32. Dieciocho sitios se ocupan de Internet y computación; 27, de las necesidades de los negocios y las finanzas, 17 están relacionados con la educación, 13 proporcionan numerosos recursos en medicina y salud; otros 12 se dedican al gobierno o la política y seis al deporte cubano.

Por la alta calidad de la educación, el Ministerio de Educación Superior ha comenzado a ofrecer cursos en línea, dirigidos a hispanoparlantes en América Latina. Actualmente se ofrecen sobre el uso de Internet, física nuclear, teoría sociológica, diseño de páginas web, inteligencia artificial y management.102

Cuba se ha unido al mundo del comercio electrónico con varios portales. Los cubano-americanos pueden enviar remesas de dinero a la Isla, vía QuickCash, mediante tarjeta de crédito, o pueden ordenar la entrega de un televisor u otro equipo a un amigo o familiar.

El comercio electrónico y el desarrollo de softwares se van a convertir en productos muy importantes en una sociedad con una población altamente entrenada y educada.

Los empresarios tienen su propio portal. Pueden utilizar La Nueva Empresa para perfeccionar sus habilidades de negocios o management. Es posible hallar casi cualquier producto cubano en línea, visitando Cuban Bazaar. Los que desean enviar paquetes pueden visitar Cuba Pack International. Los que necesitan inteligencia corporativa antes de involucrarse con un inversionista extranjero tienen un sitio cubano que responda a esas necesidades.

El mejor hipervínculo para todos los sitios cubanos en línea es Cuba en Internet. CubaNic proporciona información referente a usuarios en línea, y aquellos que han solicitado la licencia apropiada para establecer estos servicios.

Un área en la cual los cubanos no han desarrollado muchos recursos son las listas y grupos de discusión. Usualmente, los que existen se dirigen a aspectos técnicos muy específicos (el uso de Linux) o determinadas disciplinas (medicina, energía nuclear). Hay una lista que distribuye noticias sobre el desarrollo médico, pero no existe hasta el presente ninguna que intercambie información de eventos dentro de Cuba, ni que distribuya informaciones extranjeras sobre Cuba.103



Conclusiones

En todo el mundo, aquellos que tienen acceso a Internet y correo electrónico usan mucho más este último. En Cuba también es así. Es más simple recibir información que buscarla, debido a las limitaciones de tiempo, recursos materiales y conocimiento. Es lógico que el correo electrónico se expandirá en Cuba mucho más rápidamente que el uso de Internet. Las bases sociales de la conexión implican que muchas personas tendrán acceso a recursos limitados durante cortos períodos de tiempo. Por tanto, el correo electrónico será el mejor instrumento para intercambiar información en ambos sentidos. Si se quiere proveer de un ambiente Internet a los cubanos, lo más cercano a esto sería el uso de intranets, o sea, redes, inclusive con servidores espejo, que operen dentro de Cuba. Hay razones lógicas y financieras, relacionadas con los costos y la velocidad de acceso, que apoyan la idea de las redes internas. La revolución de las TIC tiene un impacto creciente en la sociedad, la cultura, la educación, la medicina y la economía cubanas. Ha conducido a la incorporación de muchos profesionales al uso de tales recursos. Sin embargo, la mayoría de estas personas no tiene una clara idea del desarrollo de la tecnología de las comunicaciones electrónicas en la Isla, debido a que la mayor parte de la información se limita a discursos públicos, artículos de toma de posición y reportajes (cubanos o extranjeros). Se necesita tener una visión general objetiva y actualizada de lo que está sucediendo.

Las TIC se están convirtiendo en un aspecto fundamental de las estrategias cubanas para el avance socioeconómico. El comercio electrónico y el desarrollo de softwares se van a convertir en productos muy importantes en una sociedad con una población altamente entrenada y educada.





1Michael Minges, «Counting the Net: Internet Access Indicators», INET 2000, The Internet Global Summit, Yokohama, Japón,18-21 de julio de 2000, http://www.itu.int/ti/papers/inet2000/isoc2000.pdf

2E. Eszter Hargittai, «Holes in the Net: The Internet and International Stratification», INET’98, The Internet Summit, 21-24 de julio de 1998, Ginebra, Suiza.

3International Labor Organization, World Employment Report 2001:

Decent Work and Information and Communication Technologies, Brookings Press, Washington, DC, 2001. http://www.oit.or/public/english/support/publ/wer/index2.htm

4Naciones Unidas, Informe del encuentro del Panel de Alto Nivel deExpertos en Tecnologías de la Comunicación y la Información, Nueva York, 17-20 de abril de 2000, A/55/75-E/2000/55.

5Pippa Norris, «The Internet in Europe: a New North-South Divide?», Harvard International Journal of Press/Politics, Thousand Oaks, v. 5, n. 1, 2000, p. 6.

6Alberto Chong y Alejandro Micco, «On Information Technology and Competitiveness in Latin America», ponencia en el Seminario «Towards Competitiveness: The Institutional Path» (reuniones

anuales de la Junta de Gobernadores, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Corporación de Inversiones Interamericanas, Santiago de Chile, 16 de marzo de 2001. http://www.iadb.org/oce/pdf/infotech.pdf#xml=http://www.iadb.org/search97sgi/s97is.dll?action=View&VdkVgwkey=http%3A%2Fwww%2Eiadb%2EORG%2Foce%2Fpdf%2Finfotech%2Epdf&doctype=xml&Collection=newcoll&QueryZip=Alberto+Chong+and+Alejandro+Micco?

7«El crecimiento de Internet en Latinoamérica irá en aumento», EFE, Madrid, 10 de octubre de 2000; «América Latina estará a la cabeza de los nuevos usuarios de Internet», El Nuevo Herald, Miami, 20 de febrero de 2001.

8Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Human Development Report Office, New Technologies and the Global Race for Knowledge, Ginebra, 1999.

9Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, Investigación sobre el desarrollo humano y equidad en Cuba, Caguayo S.A., La Habana, 1999. Este estudio fue financiado por el PNUD.

10Ann C. Seror y Juan Miguel Fach Arteaga, «Telecommunications Technologies Transfer and the Development of Institutional Infrastructure: the Case of Cuba», Telecommunications Policy, v. 24, 2000, pp. 203-21. Cuba y la tecnología de la información 69

11La política exterior de los Estados Unidos hacia Cuba se basa en «dos carriles». El carril uno incluye un embargo general sobre cualquier transacción comercial o financiera. El carril dos permite el contacto y los intercambios (incluyendo «persona-persona» e intercambios académicos). Pero este último no incluye intercambios entre profesionales en las ciencias duras. Para un análisis de esta política, véase Fidel Castro, «Discurso del 26 de julio de 1995 en Guantánamo», Granma, La Habana, 27 de julio de 1995.

12Mediante esta política, el gobierno de los Estados Unidos no permitía a la red de la NCF, ni a ninguna otra, proporcionar comunicación (en ningún sentido) con Cuba.

13Nelson P. Valdés y Mario A. Rivera, «The Political Economy of the Internet in Cuba», Cuba in Transition, v. 9, Austin, 1999, pp. 145- 6. http://lanic.utexas.edu/la/cb/cuba/asce/cuba9/valdes.pdf

14Ibídem; Comunicaciones de Jesús Martínez Alfonso, director de CENIAI, al autor, 21 de febrero de 1995.

15«Páginas cubanas en Internet registran casi 50 millones de accesos», Prensa Latina, La Habana, 2 de febrero de 2001; «Impedimentos técnicos condicionan a Cuba su acceso a Internet», EFE, Madrid, 3 de marzo de 2001.

16Julia Scheeres, «Cuba not so libre with the net», Wired News, 23 de febrero de 2001.

17CIA World Factbook 2000, http://www.cia.gov/cia/publications/factbook/geos/cu.html

18Larry Press, «The State of the Internet: Growth and Gaps», INET 2000, 18-21 de julio de 2000, Yokohama, Japón. Véase también Jesús Martínez, «The Net in Cuba», Matrix News, v. 1, n. 1, Austin, enero de 1999.

19«Questioning the Dotcom Revolution», Christian Science Monitor, 12 de febrero de 2001. 

20«Quest Net Corp. to Begin Construction on 40 Gbps Cuban Undersea Cable Network», Telecom News Archive, 12 de marzo de 1999.

21«Project to Build Fiber Optic Link to Cuba is Abandoned», Cubanews, marzo de 2000, p. 6.

22Acotaciones del Dr. Fidel Castro Ruz en la discusión de la Mesa Redonda, el 19 de julio de 2001, en los estudios de la Televisión Cubana.

23Network wizards-Internet software consortium, distribution by top-level domain name by name, enero de 2001. http://www.isc.org/ds/WWW-200101/dist-byname.html. Una agencia cubana de noticias suministró al autor el dato de mayo de 2001.

24Banco Mundial, World Development Indicators 2000, tabla 5.11, Nueva York, 2001. http://www.worldbank.org/data/wdi2000/pdfs/tab511.pdf.

25«Cuba tiende la cortina de hierro por la Internet», El Nuevo Herald, Miami, 9 de octubre de 2000.

26Vanessa Bauzá, «Cubans Learn How to Use Computers», Sun-Sentinel, South Florida, 1 de marzo de 2001.

27Véase http://www.nus.ie/surveys/howmanyonline/samerica.html

28Comunicación de ETECSA al Centro de Información de Prensa,La Habana, 7 de agosto de 2000.

29Miguel de la Guardia, «Internet: un medio idóneo para propagar la verdad», Radio Habana Cuba, 12 de marzo de 2001.

30«Expanding Internet Service to Meet Cuba’s Most Pressing Needs», Radio Habana Cuba, 12 de marzo de 2001.

31Michael Minges, Counting the Net: Internet Access Indicators, International Telecommunication Union, Ginebra, 2000

32Discurso del presidente cubano Fidel Castro en la inauguración del Joven Club de Computación y Electrónica en La Habana, Cubavisión Televisión, La Habana, 7 de marzo de 1991.

33Informe del viceministro cubano de Informática y Comunicaciones, Melchor Gil. Conferencia de prensa, La Habana, 15 de marzo de 2001.

34«Dispondrán de 14 000 computadoras centros educacionales cubanos de enseñanza media», Granma, La Habana, 28 de febrero de 2001.

35Alberto Núñez Betancourt, «Fidel reinaugura Joven Club Central de Computación», Granma Internacional, La Habana, 5 de abril de 2001.

36Interamerican Comission on Human Rights, Annual Report 2000, sección 65, Washington DC, 2000.

37Vanessa Bauzá, ob. cit.

38John Spicer Nichols y Alicia M. Torres, Telecommunications in Cuba, The Virtual Institute of Information, Columbia Bussiness School, n. 5, Nueva York, 1998. http://www.vii.org

39Naciones Unidas, División de Estadísticas, World Statistics Pocketbook and Statistical Yearbook, 2000.

40Enrique López, «Cuba’s Telecommunications Needs», CubaNews, octubre de 1993, p. 5.

41«ETECSA se llama a sí misma», Granma, La Habana, 21 de marzo de 2001.

42John Spicer Nichols y Alicia M. Torres, ob. cit.

43Ibídem.

44J. Bradford De Long y Lawrence Summers, «How Strongly Do Development Economies Benefit From Equipment Investments?», Journal of Monetary Economics, n. 32, North Holland, 1993, pp. 315-415.

45Lilliam Riera, «Cuban Telecommunications», Granma Internacional, La Habana, 21 de diciembre de 2001.

46«International Priority for Public and Rural Telephone Development», Granma Internacional, La Habana, 21 de diciembre de 2001.

47Enrique J. López y Maby González López, «Communications», en Jason L. Feer y Teo A. Babun, eds., CubaNews Bussiness Guide to Cuba, sección 5-11, Miami, 2000.

48Mosaic Group, The Global Diffusion of the Internet Project. An Inicial Inductive Study, cap. 4, marzo de 1998, p. 51.

49Geoff Demarest, «Cuba’s Transition», Military Review, Kansas, mayo-junio de 2001, pp. 55-63.

50La declaración es de Marc Thiessen. Véase Tom Carter, «Lawmakers with Cuban Ties Try to Raise Heat on Castro», Washington Times, Washington DC, 24 de abril de 1998, p. A1.

51Citado en William J. Drake, Chanthi Kalathil y Taylor C. Boas, «Dictatorships in the Digital Age: Some Considerations on the Internet in China and in Cuba», IMP Magazine, octubre de 2000.

52La Asociación Norteamericana de ex miembros del Congreso envió una delegación a Cuba en 1999 que recomendó que «los hitos Nelson P. Valdés en la industria de las telecomunicaciones deben utilizarse para incrementar el flujo de información a Cuba. Internet, el correo electrónico, los teléfonos celulares y otras tecnologías de punta lentamente están llevando información e ideas al país. Se recomienda que el Gobierno y el Congreso de los Estados Unidos consideren autorizar a compañías de telecomunicaciones norteamericanas a explorar el establecimiento de comunicaciones más abiertas y diversas entre los Estados Unidos y Cuba». Véase Congressional Record, Washington DC, 13 de mayo de 1999, (House DOCID: cr13may99 - 28), H3091H3109, wais.access.gpo.gov

53Ibídem.

54Naciones Unidas, ACC Statement to the Economic and Social Council on Information and Communication Technologies (ICT) and Development, Nueva York, 24 de mayo de 2001.

55«La conectividad es la clave (entrevista con Ignacio González Planas, ministro de Informática y Comunicaciones)», Giga, v. 3, n. 4, La Habana, 2000.

56Ibídem.

57Jesús Martínez Alfonso, «El papel del Estado en el desarrollo de la Internet en Cuba, una visión diferente del problema», Ciencias de la Información, v. 30, n. 1, Instituto de Documentación e Información Científica y Técnica, La Habana, marzo de 1999, pp. 55-9.

58Naciones Unidas, Report of the Meeting of the High-level Panel of Experts on Information and Communication Technologies, Nueva York, 17-20 de abril de 2000, A/55/75-E/2000/55.

59Horacio Bilbao, «La otra revolución», Revista Internet Surf, n. 38, Buenos Aires, junio de 2001. http://www.isurf.com.ar/01-06-junio/nota1.htm

60Matthew Broersma, «Despite Obstacles, Cubans Take Advantage of the Net», ZDNet News, 21 de enero de 1998.

61Yochai Benkler, «Communications Infrastructure Regulation and the Distribution of Control over Content», Telecommunications Policy, v. 22, n. 3, 1998.

62«La conectividad es la clave...», ob. cit.

63«Imparten seminario sobre el acceso de Cuba a Internet», Granma, La Habana, 18 de junio de 1996.

64«Los dilemas de Internet», Juventud Rebelde, La Habana, 19 de noviembre de 1997.

65«Incrementó el país nivel de digitalización», Granma, La Habana, 23 de mayo de 2000.

66Entre los trabajos relevantes: Ramiro Valdés Menéndez, Visión de la informatización de la sociedad cubana, COPEXTEL, La Habana, 1997; Melchor Gil, Información y reflexiones, Ministerio de la Industria Sideromecánica y Electrónica, Departamento Electrónica, La Habana, 1998; Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente,

Estrategia de comunicación. Cultura informacional en el siglo XXI, La Habana, 1999.

67«La conectividad es la clave...», ob. cit.

68Ángel González, «Silicon Island: A Cuban Fantasy?», Wired, 6 de junio de 2000. http://www.wired.com/com/news/infostructur/0,1377,44279,00.html

69Naciones Unidas, Report of the Meeting of the High-level Panel...,ob. cit.

70Fuentes de información de los temas antes mencionados:«Denuncia Fidel campaña sobre supuesta amenaza cibernética para Estados Unidos», Granma Internacional, La Habana, 15 de junio de 2001; Oficina Nacional de Estadísticas, Publicaciones seleccionadas, La Habana, 1999; «Extienden los Joven Club la computación a enseñanza primaria y discapacitados», Granma, La Habana, 26 de enero de 2001; Timothy Ashby y Elizabeth Bourget, «Dotcommies Take Over Cuba», Christian Science Monitor, 20 de diciembre de 2000; «Colosal esfuerzo por socializar la informática y la computación», Granma, La Habana, 20 de marzo de 2001; «Informatización de las Universidades del Oriente cubano», Granma, La Habana, 4 de diciembre de 2000; Margarita Pécora Barrientos, «Ciencia y Tecnología: Generación Cibernética», Juventud Rebelde, La Habana, 21 de septiembre de 2000.

71Fidel Castro, «Discurso en el Congreso Pedagogía 90»,10 de febrero de 1990, La Habana, Cuba.

72La página de los Joven Club es: http://www.jcce.org.cu

73Guy Girardet, «Public Access to Internet Services», presentado en African Internet and Telecom Summit, Vanjul, 5-9 de junio de 2000.

74Elliot Blair Smith, «Latinamerican Leaders See Potential in Net American Summit to Examine On Line Opportunities», USA Today, Arlington, VA, 20 de abril del 2001.

75La descripción más completa de los JC la escribió Florencio Bueno Mesa, «Joven Club de Computación y Electrónica: una experiencia pedagógica comunitaria cubana sin precedentes en América Latina», International Institute for Communication and Development, The Hague, Holanda, 28 de agosto de 2000.

76Patrik Hunt, «True Stories: Telecentres in Latinamerican and the Caribbean», EJISDC, n. 4-5, pp. 1-17, Fundación ChasquiNet, Quito, Ecuador, [email protected]

77Ibídem.

78Rosana Más Robaina, «El Joven Club: una entidad de nuevo tipo en la comunidad», Universidad de La Habana, Facultad de Comunicación, 2000. Manuscrito.

79Rosana Más Robaina, «Los Joven Club: génesis de un movimiento; surgimiento, organización y desarrollo», Universidad de La Habana, Facultad de Comunicación. Manuscrito sin fecha.

80«Impedimentos técnicos...», ob. cit.; «Suman 300 clubes de computación en el país», Agencia de Información Nacional, La Habana, 28 de abril de 2001; «Anuncia Fidel una nueva etapa para

los Joven Club», Agencia de Información Nacional, La Habana, 4 de abril de 2001.

81Algunos centros tienen hasta veinte. En mayo de 2001, tenían 3 181, 2 941 de las cuales eran Pentium III. Para mediados de 2001, se añadirían otras 3 000 computadoras. Véase «Colosal esfuerzo por socializar la informática y la computación», ob. cit.

82Véase http://www.jcce.org.cu/MisyObj.htm

83Florencio Bueno Mesa, «Joven Club de Computación y Electrónica: una entidad de nuevo tipo al servicio de las NTICs en las comunidades cubanas, (modelo cubano para el desarrollo de la

informática y las NTICs en la comunidad)», Movimiento Joven Club de Computación y Electrónica, La Habana, 2000. Sitio web: http://www.jcce.org.cu

84Rosana Más Robaina, «Los Joven Club: génesis de un movimiento...», ob. cit.

85Banco Interamericano de Desarrollo, Summit of the America’s Strategic Programs: the Agenda of the IDB, Quebec, Canadá, abril de 2001. Cuba y la tecnología de la información

86Scotts S. Robinson, «Una reflexión sobre el futuro de los telecentros de México y América Latina», Facultad de Antropología, UAM, Iztapalapa, México, marzo de 2001. www.chasquinet.org/telelac/puebla.html

87La red se llama Infomed. La red nacional consta de nodos provinciales en La Habana (que une a la Isla de la Juventud, Pinar del Río y Matanzas), Villa Clara (que une a Trinidad y Sancti Spíritus), Camagüey (con vínculos con Ciego de Ávila y Las Tunas) y Santiago de Cuba (Granma, Holguín y Guantánamo). Para una descripción detallada de la red, y sus servicios y recursos, véase http://www.sld.cu/acerca

88http://bvs.sld.cu/revistas/indice.html

89http://bvs.sld.cu/libros/libros.html

90http://bvs.sld.cu/E/publicación.html

91«La conectividad es la clave...», ob. cit.

92Yirmara Torres Hernández, «Hacia un correo informatizado»,Juventud Rebelde, La Habana, 18 de julio de 2000. Para un informe sesgado, véase Vanessa Bauzá, ob. cit.

93Laurie Goering, «In Cuba, Internet Access. A Patchwork of Luck and Censors», Chicago Tribune, Chicago, 23 de febrero de 2001.

94Scotts S. Robinson, «El jardín de los senderos digitales: caminosque se bifurcan», (Ponencia en el IV Taller Latinoamericano deInternet, Mérida, Venezuela, 29 de mayo de 2001), Departamento de Antropología, UAM, Iztapalapa, México DF, [email protected]

95Nelson P. Valdés y Mario A. Rivera, ob. cit.

96Una visión completa de esta industria, dentro de lo que permite nuestra capacidad, requeriría un enfoque mucho más sustantivo y detallado. Aquí pretendemos solamente proporcionar una visión general, sobre todo para propósitos contextuales.

97Timothy Ashby y Elizabeth Bourget, ob. cit.

98«Cuban IT Delegation to Visit Canada», Globe and Mail, 17 de mayo de 2001.

99Véase http://www.cubasoft.net/english/sail.htm. Para una muestra del personal de una de las muchas organizaciones que producen softwares, ir a http://www.softel.cu/outline/staff.htm.

100Ángel González, ob. cit.

101«Páginas cubanas en Internet registran casi 50 millones de accesos», Prensa Latina, La Habana, 2 de febrero de 2001.

102Véase http://www.cursosenlinea.cu

103Reinaldo Rodríguez, «Las listas de discusión electrónicas en Bibliotecología y Ciencias de la Información», ACIMED, v. 7, n. 1, La Habana, 1999, pp. 15-29. http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol7199/aci03199.htm



* Profesor. Universidad de Nuevo México.

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