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CUBA FRENTE AL IMPERIO 

19 de mayo del 2004

Cuba y el mito de las bibliotecas independientes

Salim Lamrani
Rebelión

Conforme a su estrategia de desestabilización de la sociedad cubana, los Estados Unidos, además de financiar y dirigir a “periodistas independientes” y a “militantes de los derechos humanos”, han creado “bibliotecas independientes”.1 El papel principal de esas organizaciones consiste en efectuar un trabajo de desinformación en el seno del país, y en crear las condiciones propicias a una fragilización de la nación, que, se encuentra ya en un contexto geopolítico sumamente hostil. Esos diferentes grupúsculos se presentan en la prensa internacional como el núcleo de la futura “sociedad civil y democrática”. Las trannacionales de la información todavía no se dignan a prestar atención a los cimientos factuales, no obstante fácilmente accesibles y comprobables, y prefieren hablar de disidencia interna.

Creadas en 1998 por el Sr. Ramón Humberto Colás Castillo según los consejos directos de la Sección de Intereses Norteamericanos (SINA) de La Habana, se suponía que las “bibliotecas independientes” debían dar la ilusión de una oposición creciente contra el gobierno cubano. El nacimiento de esas entidades entra directamente en la maniobra política de los Estados Unidos que consiste en manipular la realidad de la Isla.2 En efecto, esas bibliotecas debían oficialmente permitir a los cubanos tener acceso a una verdadera información independiente, pero en realidad no eran sino agrupaciones de propaganda al servicio de Washington.

Entre las obras proporcionadas por la SINA a esos “bibliotecarios”, se hallaban los informes redactados por el Departamento de Estado estadounidense que se apoyaban sobre la cuestión de las violaciones de los derechos humanos en Cuba, discursos del presidente Bush, así como escritos tratando del funcionamiento de la sociedad estadounidense. Los periódicos The Miami Herald y El Nuevo Herald, considerablemente influenciados por la extrema derecha cubana en el exilio, también se proporcionaban a los “bibliotecarios”, así como la literatura producida por el componente de tendencia fascista de la Florida. Ésos estaban en contacto permanente con el Sr. James Cason, jefe de la diplomacia estadounidense en Cuba, y aplicaban sus directivas a cambio de una consecuente retribución financiera.3 El Sr. Cason, llegado a La Habana en septiembre del 2002, se distinguió por su actitud provocadora, sus declaraciones intervencionistas y sus reuniones públicas con la “disidencia cubana”.4

Resulta curioso que ningún organismo de la prensa internacional haya planteado cuestiones de una lógica elemental. ¿Bibliotecas independientes en Cuba? ¿Acaso los cubanos no tendrían acceso a los libros? Conviene dejar de lado los prejuicios ideológicos y evocar las cifras.

En Cuba, cerca de 400 bibliotecas públicas prestan servicios totalmente gratuitos, sin contar las que se encuentran en casi todas las universidades y escuelas. Antes de la Revolución, no había más que 32.5 En el 2003, más de 2 000 títulos para una tirada de treinta millones de ejemplares fueron publicados. Cada año, el evento cultural más importante del hemisferio latinoamericano es la Feria Internacional del Libro de Cuba, que reúne a los más famosos escritores del mundo. En el 2004, la Feria tocó más de treinta y cuatro ciudades, presentó más de 1 000 títulos y vendió más de cinco millones de obras a precios incomparablemente inferiores a los de cualquier otro país del mundo. Además, ninguna nación del Tercer Mundo ha creado tantas bibliotecas públicas como Cuba.6

La tasa de analfabetismo para América Latina es de un 11,7% y de un 0,2% para Cuba.7 El Departamento de Educación de la UNESCO observa que Cuba dispone de la tasa de analfabetismo más baja y de la tasa de escolarización más alta de América Latina. Según el mismo organismo, un alumno cubano tiene dos veces más conocimientos que un niño latinoamericano. Agrega que “Cuba, aunque es uno de los países más pobres de América Latina, dispone de los mejores resultados en lo que se refiere a la educación básica”. Juan Cassassus, del Latin American laboratory for Evaluation and Quality of Education de la UNESCO, nota que “la educación ha sido la prioridad de alto rango en Cuba desde hace 40 años. Es una verdadera sociedad de educación”.8 ¿Acaso Cuba necesita realmente “bibliotecas independientes”, o sólo se trata de telones de humo que ocultan intenciones más oscuras?

El Sr. Nelson Valdés, profesor de sociología en la Universidad de Nuevo México, cuestionaba también la validez de esas asociaciones: “¿Por qué tanto interés en defender el derecho a la lectura de once millones de personas que son casi al 100% alfabetizadas, mientras que el número de gentes que son analfabetas en los Estados Unidos es tres veces superior al número de cubanos que viven en la Isla?”. Efectivamente, más de treinta millones de estadounidenses no saben leer ni escribir. “Después de todo, el analfabetismo es la más importante expresión de la censura” observaba el universitario.9

Diversas organizaciones profesionales estadounidenses realizaron un trabajo de investigación con respecto a los “bibliotecarios independientes”, y constataron que esas estructuras sólo eran fachadas controladas por los Estados Unidos.

La Asamblea General de la International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA), realizada en Boston el 24 de abril del 2001, exhortó al “gobierno americano que distribuyera ampliamente en Cuba todo material de información, especialmente a las bibliotecas cubanas, y no sólo a ‘individuos o organizaciones no gubernamentales independientes’ que representan los intereses políticos de los Estados Unidos”.10 En efecto, las autoridades estadounidenses, además de financiar esas bibliotecas, bloquean el acceso a numerosas revistas y publicaciones, notablemente científicas y universitarias, a los cubanos. Por ejemplo, en un terreno tan vital como la medicina, alrededor del 50% de las publicaciones son estadounidenses, pero los profesionales cubanos no pueden acceder a ellas.

Un estudio titulado “Payment For Services Rendered : U.S.-Funded Dissent and the Independent Libraries Project” (Pago por servicios rendidos: una disidencia financiada por los Estados Unidos y el proyecto de bibliotecas independientes) fue completamente silenciada. Presentada durante el Consejo de la costa del Pacífico sobre los estudios latinoamericanos, el 8 y 9 de noviembre del 2002, en la Universidad del Este (Los Angeles), por la Sra. Rhonda L. Neugebauer, daba cuenta de la visita que esta bibliógrafa de la Universidad de California (Riverside) había efectuado, en compañía del Sr. Larry Oberg, bibliotecario de la Universidad de Willamette, en el 2000 en Cuba, a más de una decena de “bibliotecas independientes”. Presentaba las conclusiones siguientes:

Al entrevistarnos con los propietarios de esas “bibliotecas”, hemos descubierto que eran puntos de remesa de materiales y de contacto, cuidadosamente escogidos por el personal de la Sección de Intereses Norteamericanos y por otros, quienes los visitaban frecuentemente para entregar documentos y dinero. También hemos descubierto que para poder aceptar materiales antigubernamentales y aumentar el número de “bibliotecas”, los “bibliotecarios” recibían emolumentos mensuales a título, como uno de ellos lo calificaba, de “favores hechos”.

Nuestras conversaciones con ellos contrastan en gran medida con la campaña lanzada por los que los financian en los Estados Unidos y nos han permitido constatar que los comunicados distribuidos en los Estados Unidos a propósito de esas “bibliotecas” eran deliberadamente falseados y de motivación política. (...)

Nuestra investigación ha demostrado que lo que la campaña de los “Amigos de las Bibliotecas Independientes” ha indentificado como una “fuerza para la libertad intelectual” formaba simplemente parte de una estrategia de la política exterior estadounidense que recomendaba de manera hipócrita una “apertura de la sociedad civil” en Cuba, a través del financiamiento de una variedad de grupos de disidentes. Durante los últimos años, Washington ha otorgado millones de dólares a grupos estadounidenses y cubanos con el fin de crear una “sociedad civil”, de la cual esperan que conduzca a una desestabilización del gobierno cubano y finalmente a un “cambio de régimen” en La Habana. (...)

En ciertos casos, las “bibliotecas” ya no existen pues el “bibliotecario” se ha ido a Estados Unidos, o ha regalado su “biblioteca”. En un caso, hemos podido comprobar que un “bibliotecario”, listado en la página Web “Independent Library Project”, se había marchado a Estados Unidos seis años antes, mientras que su nombre sigue apareciendo como director de una biblioteca en Cuba, y es citado como habiendo sido “reprimido e “intimidado” en Cuba por su trabajo de bibliotecario.

Hemos descubierto que la mayoría de las “bibliotecas” se limitaban a algunos estantes de libros en residencias privadas y que sus obras eran típicas de lo que tienen numerosos cubanos y numerosas bibliotecas. En realidad, la mayor parte de sus libros eran publicados en Cuba, por el gobierno cubano. (...)

Nos han dicho que el personal de la Sección de Intereses Norteamericanos les proporcionaban numerosos artículos que no se publicaban en Cuba, y que recibían visitas regulares por parte de ese personal quien les entregaba paquetes así como dinero cada mes.

Dado que era la primera vez que se hacía mención de dinero en referencia a su trabajo, he preguntado, “¿Por qué reciben un salario?” “Por servicios prestados”, me ha contestado el “bibliotecario”. “Estas bibliotecas ayudan a la oposición en Cuba y a nuestra dirección en Miami. Nos dicen lo que tenemos que hacer. Reciben nuestros informes y noticias. Nos dan dinero para que podamos hacer lo que hacemos aquí, ser disidentes y construir una oposición contra el gobierno cubano”. (...)

Durante nuestras visitas a las “bibliotecas”, hemos planteado cuestiones a propósito de la supuesta represión, intimidación y confiscación de materiales, que los informes han mencionado frecuentemente y han difundido ampliamente en los Estados Unidos sobre las listas de bibliotecarios de un grupo nombrado “Amigos de las Bibliotecas Cubanas”. Sus boletines de prensa han mencionado horribles historias en que “bibliotecarios” habían sido reprimidos, su colección de libros confiscada, y que estaban regularmente amenazados y acosados por las fuerzas de seguridad cubana, y a veces encarcelados. No hemos encontrado ninguna prueba que corroboren esos hechos en los boletines de prensa de los Amigos de las Bibliotecas Cubanas. Varios “bibliotecarios” nos han dicho que habían sido arrestados o brevemente encarcelados, pero han clarificado inmediatamente que eso era debido a sus actividades de “oposición” o por haber violado la ley, en general por tratar de dejar el país sin visa. (...)

Tienen conexiones con grupos políticos fuera del país, principalmente grupos e individuos anticastristas, cuya mayoría ha recibido fondos a través de diversas organizaciones basadas en los Estados Unidos [y] cuyo objetivo es cambiar el gobierno cubano. (...)

No han sufrido penas de prisión por su actividad de bibliotecario, sino por sus actividades ilegales y por organizar operaciones políticas dirigidas desde el exterior (lo que es ilegal en Cuba).

Cuando hemos preguntado a los “bibliotecarios” si hacían circular sus libros en la vecindad, nos han constestado que distribuían sus libros a numerosas personas que querían leer nuevas ideas, ideas que apoyan el capitalismo y la libertad. No obstante, cuando hemos interrogado a los vecinos para saber si tenían conocimiento de las bibliotecas, nos han contestado con la negativa. (...)

La existencia de esas “bibliotecas independientes”, su posesión de material de los anticastristas de extrema derecha, su asociación con miembros de la Sección de Intereses Norteamericanos y con la comunidad de Miami que trata de derrocar al gobierno cubano descalifica su principal argumento (...)– el de la censura y de las severas restricciones de la libertad intelectual. (...)

Todavía actúan; todavía proporcionan informes a Radio Martí, Cubanet y otros medios de información; todavía hablan con la prensa extranjera y con los bibliotecarios y diplomáticos extranjeros quienes los visitan. Entonces, todavía siguen siendo bien pagados por servicios prestados.11

La American Libray Association (ALA) también denunció el fraude de las “bibliotecas independientes”. La Sra. Ann Sparanese, bibliotecaria en la Englewool Public Library y miembro de la ALA hizo la declaración siguiente: “No son bibliotecarios para nada. Son pagados por el gobierno estadounidense (...) quien intenta comprar disidentes en Cuba”.12

 En cuanto a la Canadian Library Association (CLA), votó una resolución en junio del 2003, durante una conferencia en Toronto, que estipula que “la CLA se opone a toda tentativa de un gobierno extranjero a desestabilizar al gobierno de Cuba mediante bloqueos económicos, la subversión, aventuras militares, tentativas de asesinato, y mediante el financiamiento exterior de una oposición política a través ‘de las organizaciones de la sociedad civil’”. Por las “organizaciones de la sociedad civil”, la CLA se refería a los “militantes de los derechos humanos”, a los “periodistas independientes” y, desde luego, a los “bibliotecarios independientes”.13

El Sr. Ramón Humberto Colás Castillo dejó Cuba por los Estados Unidos en diciembre del 2001. Es actualmente miembro de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), una organización fascista compuesta por extremistas cubanos, que además de su labor de lobbying entre los miembros del Congreso estadounidense, es especialista en el terrorismo internacional. Recientemente, uno de sus asociados, el Sr. Luis Posada Carriles, considerado como un viejo parroquiano “de la red terrorista latinoamericana”14, antiguo agente de la CIA y mercenario, autor de cerca de una centena de asesinatos, fue condenado a ocho años de reclusión criminal en Panamá por actividades terroristas.15

El Sr. Colás Castillo pasa actualmente su tiempo entre los Estados Unidos y Europa, donde trata de federar las diferentes instituciones internacionales y gobiernos alrededor de su proyecto, que es en realidad la creación intelectual del gobierno estadounidense. En julio del 2003, hasta fue recibido por las más altas autoridades francesas en el Quai d’Orsay en París. La diplomacia francesa, plegándose a la política agresiva de Washington contra Cuba, además cesó en parte su cooperación con Cuba en diferentes sectores. Ahora recibe con gran pompa a los miembros de una organización terrorista.16

Otro hecho es también preocupante. El alcalde de la ciudad de París, el Sr. Bertrand Delanoë, apoyó abiertamente el proyecto de apadrinamiento de las “bibliotecas independientes”, también creado por el Sr. Colás Castillo. En efecto, en una carta del 9 de marzo del 2004, el Sr. Delanoë afirmaba al Colectivo Solidaridad Cuba Libre que podría contar con su apoyo. Así, una de las más importantes personalidades políticas de la izquierda francesa brinda su ayuda a un grupo, del cual por lo menos un miembro pertenece a una entidad extremista, gravemente implicada en el terrorismo internacional. Pero ¿El alcalde de la capital francesa acaso sabe con quién se relaciona?17

 

Notas 

1 Ver a Salim Lamrani, « Commission des droits de l’homme de Genève : Cuba, le Honduras et l’histoire d’un terroriste notoire devenu diplomate étasunien », RISAL, 29 de abril del 2004. http://risal.collectifs.net/article.php3?id_article=941 (sitio consultado el 29 de abril del 2004).

2 Rosa Miriam Elizalde & Luis Baez, “Los Disidentes” (La Habana : Editora Política, 2003), p. 56. 

3 Ibid., pp. 47-66

4 Felipe Pérez Roque, Nous ne comptons pas renoncer à notre souveraineté, Conférence de presse offerte par le ministre des relations extérieures de la République de Cuba le 9 avril 2003. (La Habana : Editora Política, 2003) pp. 16-18. Granma, « Le terrorisme et la société civile comme instruments de la politique des USA envers Cuba (IV). En suivant l’argent », 30 de julio del 2004. www.granmai.cubasi.cu/frances/2003/julio/mier30/30agee-f.html (sitio consultado el 30 de abril del 2004). 

5 Rhonda L. Neugebauer, « Payment For Services Rendered : U.S.-Funded Dissent and the Independent Libraries Project », University of California Riverside, 8-9 de noviembre del 2002. www.cubalinda.com/English/Groups/RhondaNeugebauer.htm (sitio consultado el 30 de abril del 2004).

6 Ministère des Relations extérieures de la République de Cuba, Cuba et sa défense de la totalité des droits de l’homme pour tous, (La Habana : Editora Política, marzo del 2004), p. 48. http://perso.club-internet/vdedaj/cuba/minrex_droits_homme.pdf (sitio consultado el 29 de abril del 2004). 

7 United Nations Development Program, « Human Development Indicators 2003 : Cuba », 2003. www.undp.org/hdr2003/indicator/cty_f_CUB.html (sitio consultado el 22 de marzo del 2004) ; Commisión Económica Para América Latina (CEPAL), Indicadores del desarrollo socioeconómico de América Latina. (Naciones Unidas, 2002), pp. 12, 13, 39, 41, 43-47, 49-56, 66-67, 716-733.

8 United Nations Economic Commission for Latin America and the Caribbean (ECLAC), op. cit., pp. 190-95 ; Latin American Laboratory for Evaluation and Quality of Education, « Learning in Latin American », UNESCO, 3 de septiembre del 1999. www.unesco.org/education/educnews/99-09-03/latinlab.htm (sitio consultado el 10 de marzo del 2003). 

9 Nelson Valdes, « Response to Nat Hentoff », International Responsabilities Task Force of the American Library Association’s Social Responsabilities Round, diciembre del 2003. www.pitt.edu/~ttwiss/irtf/cuba.letter2.html (sitio consultado el 30 de abril del 2004).

10 International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA), « Resolution Adopted at IFLA Council II Held at Boston on Friday 24th August 2001 », 24 de agosto del 2001. www.ifla.org/IV/ifla67/resol-01.htm (sitio consultado el 30 de abril del 2004). 

11 Rhonda L. Neugebauer, op. cit.

12 Tim Wheeler, « ALA Rejects U.S.-Backed Libraries in Cuba », People’s Weekly World, 24 de mayo del 2003. www.pww.org/article/articleview/3480/1/164 (sitio consultado el 30 de abril del 2004). 

13 Canadian Library Association, « CLA’s Resolution », American Library Association, junio del 2003. www.ala.org/Template.cfm?Section=News&template=/ContentManagement/ContentDisplay.cfm&ContentID=53695 (sitio consultado el 30 de abril del 2004).

14 Noam Chomsky & Edward S. Herman, Economie politique des droits de l’homme. La « Washington Connection » et le Fascisme dans le Tiers Monde (París : J.E. Hallier & Albin Michel, 1981), p. 50.  

15 En efecto, había intentado asesinar al presidente cubano, mientras éste ofrecía una conferencia en la Universidad de Panamá en el 2000. Había colocado una bomba de quince kilos de explosivos C4 en el recinto universitario donde 2 000 estudiantes habían asistido al discurso del Sr. Fidel Castro. La policía panameña había estimado que la explosión hubiera podido ocasionar centenares de víctimas. Las tentativas de la FNCA para liberar al Sr. Luis Posada Carriles fracasaron, pero una nueva colecta de fondos fue organizada en Miami por la ultraderecha cubana, en la cual participó el Sr. Francisco “Pepe” Hernández, presidente de la FNCA. Ver a: Ann Louise Bardach & Larry Rohter, « Key Cuba Foe Claims Exiles’ Backing », New York Times, 12 de julio del 1998, 1, 3, 4, 5. www.nytimes.com/librairy/world/americas/071298cuba-plot.html (sitio consultado el 3 de febrero del 2003) ; El Nuevo Herald, « Condenan en Panamá a Luis Posada Carriles », 21 de abril del 2004 : 23A ; El Nuevo Herald, « Piden Pena máxima contra anticastristas », 18 de marzo del 2004 : 17A, El Nuevo Herald, « Recaudan fondos para exiliados presos en Panamá », 23 de abril del 2004 : 17A. Ver también a Glenn Garvin, « Panama : Exile Says Aim Was Castro Hit », The Miami Herald, 13 de enero del 2001 ; Glenn Garvin & Frances Robles, « Panama Suspect Has Ties to Dade », The Miami Herald, 21 de noviembre del 2001 ; John Rice, « Panama : Fidel Steals Show With Death Plot », The Associated Press, 18 de noviembre del 2000 ; Fernando Martínez & David Aponte, « Anticastristas llegaron a Panamá para asesinarlo, denuncia Castro », La Jornada, 18 de noviembre del 2000.

16 Paulo A. Paranagua, « ‘Si tu vas à Cuba, emporte un livre’, demandent les opposants », Le Monde, 25 de julio del 2003. 

17 Bertrand Delanoë, « Alcalde de París confirma apadrinamiento de bibliotecas independientes en Cuba », La Nueva Cuba, 26 de marzo del 2004. www.lanuevacuba.com/nuevacuba/notic-04-03-2625.htm (sitio consultado el 31 de marzo del 2004).

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