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E S P A Ñ A 

18 de junio del 2003

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Desalojada la Casa Encantada en Santiago tras doce años de actividad sociocultural


Agencias

La Casa Encantada, situada en el barrio santiagués del Sar, fue desalojada hoy tras albergar durante doce años a diversos colectivos, como la Asociación de Presos de Galicia y la Marcha Mundial de las Mujeres, que organizaban en ella diversas actividades socioculturales.

Tras cumplir pacíficamente con la orden de desalojo, unas doscientas personas marcharon - presididas por una pancarta, en la que se leía "la Casa Encantada continúa"- hacia el Ayuntamiento, frente al que reclamaron la dimisión del alcalde de la ciudad, Xosé Sánchez Bugallo.

La secretaria de la Oficina de Notificaciones y Embargos de Santiago de Compostela llegó a primera hora de la mañana para hacer cumplir el desalojo, que se desarrolló sin incidentes y bajo la mirada de vecinos y curiosos. Los ocupantes de la casa sacaron parte de sus enseres, como sillas, mesas y ordenadores, y organizaron una rueda de prensa en la calle, en la que el portavoz de los colectivos, Fran del Buey, aseguró que seguirán luchando para que la casa no sea finalmente derrumbada.

Fran del Buey recordó que sobre el inmueble, situado en la calle Castrón D'Ouro, pesa una orden de demolición "que hemos logrado parar y, si lo hicimos una vez, lo haremos las veces que haga falta". Con este desalojo, que los colectivos de la Casa Encantada achacan a la política de "especulación y urbanismo" del Ayuntamiento, "el señor Xosé Sánchez Bugallo, se ha desalojado de la política social de Santiago", dijo Del Buey.

Tras la rueda de prensa, unas doscientas personas marcharon "con la casa a cuestas", ya que portaban sobre sus hombros parte del mobiliario, hacia la plaza del Obradoiro (en la que se encuentra el Ayuntamiento), para pedir con pitadas, canciones y gritos la dimisión del Sánchez Bugallo. Los ocupantes de la casa recorrieron las calles compostelanas con gritos de "Bugallo dimisión" y "no al desalojo de la Casa Encantada", entre otros. Durante la movilización frente al Ayuntamiento, que transcurrió sin incidentes, las puertas del consistorio permanecieron cerradas y una decena de agentes de la policía, protegidos tras unas vallas, vigilaron por la seguridad del lugar.

Fran del Buey recordó que la Casa Encantada fue donada por el Arzobispado, con el que sus ocupantes tenían un contrato "verbal" de arrendamiento por quince años, para ser vendida luego a Construcciones Iglesia, que tenía previsto demolerla para levantar en el lugar viviendas. Añadió que esta semana presentarán un escrito ante el juzgado de lo Contencioso Administrativo de Santiago, que suspendió la demolición, que contendrá un informe pericial "con el que demostraremos lo que llevamos años reclamando, que la casa no puede ser derribada porque desde 1940 está considerada como bien cultural de la ciudad". "Queremos demostrar que es ilegal descatalogarla como bien cultural - dijo Del Buey- y vamos a impugnar todas las resoluciones y pruebas que se presenten para intentar derrumbar la casa", ocupada desde 1991 por diversos colectivos y en la que vivían tres familias.

En la actualidad, el inmueble contaba con una biblioteca, un local de trabajo, un espacio reservado para el ensayo de jóvenes músicos, talleres de informática, fotografía y pintura, una sala de teatro y cine y un bar. En la casa desarrollaban su actividad, entre otros grupos, la Asociación PreSOS- Galiza, que asesoraba a los presos y sus familiares, Ultreia, Negativo/Positivo, Hacklab, Iris, Radio Kalimero, Marcha Mundial de Mulleres, Mulheres Nacionalistas Galegas y Redesnegras.

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