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E S P A Ñ A 


14 de mayo del 2004

Del 11-S al 11-M, visto desde Madrid

Pedro Martín
Rebelión / ZNet

Miembro de ZNet en Español (el artículo se escribió para la edición estadounidense Zmag.org)

Tras los brutales atentados del 11 de Marzo de 2004 en Madrid, se produjo un desmoronamiento de la calculada política de desinformación por parte del Partido Popular y como consecuencia una explosión callejera de indignación ciudadana, junto con la vuelta a la escena política del rechazo de la sociedad española por nuestra implicación en la guerra de Irak. Como consecuencia del voto de castigo a las políticas de José María Aznar, el Partido Socialista recuperaba inesperadamente el poder. Pero existía un compromiso electoral previo de retirar las tropas españolas de Irak si la ONU no tomaba un papel más relevante en la ocupación. Días después, el Vicesecretario de Defensa Paul Wolfowitz y el Presidente de la Cámara de Representantes Dennis Hastert interpretaban que los españoles tenían "miedo" y el Presidente George W. Bush que suponía "ceder ante el terrorismo", afirmando que el suyo es el único camino para combatirlo. Pero, ¿dónde conduce ese camino? ¿Tiene un final?

Empieza la Guerra Contra el Terror

El 11 de Septiembre de 2001 se producen los más terribles atentados en la historia de los Estados Unidos. La Casa Blanca los califica de "acto de guerra" y, tras una enorme campaña mediática que vinculó incorrectamente la amenaza del ántrax a terroristas extranjeros, comienza una guerra en Afganistán que aún hoy no ha terminado. 600 detenidos bajo el cargo de "combatientes ilegales" siguen retenidos en Guantánamo sin derecho a un abogado, en violación de la Convención de Ginebra sobre el trato de prisioneros, pese a las denuncias de las principales organizaciones de derechos humanos: los pocos que han podido salir hablan de malos tratos y tortura, los que quedan presos no saben lo que va a pasar con su futuro y ello les produce un agotamiento psicológico que lleva a muchos a enloquecer y ha habido 32 intentos de suicidio según las autoridades del campo de prisioneros. El Gobierno estadounidense responde que Guantánamo es territorio no estadounidense alquilado a Cuba y que por tanto no tiene porqué aplicar garantías legales, lo que jurídicamente no tiene sentido según la ONU. Algunos presos son ciudadanos de la Unión Europea y sus familias en España o Gran Bretaña afirman que fueron arrestados sin orden judicial, técnicamente secuestrados. Afganos que han conseguido volver de allí afirman no haber participado en ningún combate, no ser talibanes y que ciertas personas de su país les entregaron por rencillas personales, para conseguir influencia o por dinero. La cadena BBC británica denuncia que hay además 3 niños presos, uno de ellos de 13 años de edad.

A pesar del uso de capuchas, cadenas, jaulas y focos de luz intensa constante en la cara por la noche, los soldados que les custodian dicen que los detenidos no se encuentran estresados y reciben un trato correcto. Los soldados estadounidenses parecen ser sometidos por su Gobierno al mismo lavado de cerebro reproducido a escala internacional con la opinión pública. Los grandes medios de comunicación en Estados Unidos y Europa sólo celebran la liberación de Afganistán del opresor régimen Talibán. Pocas veces se informa de Guantánamo ni de que tras la invasión estadounidense, la producción de opio –materia prima de la heroína– ha aumentado 18 veces y ha vuelto a colocar al país en los mismos niveles de narcotráfico de finales de los 90, cuando producía el 70% del opio mundial. Quién pueda estar beneficiándose de este enorme negocio es una incógnita. Algunas voces expertas en geopolítica y petróleo además relacionan el inicio en Afganistán de la Guerra Contra el Terror con la oposición Talibán a la construcción de un oleoducto que llevase el petróleo extraído en el Mar Caspio a través del norte del país para evitar el monopolio ruso en la zona y beneficiar a las petroleras occidentales. Parece cada vez más evidente que la estrategia de lucha antiterrorista promovida desde la Casa Blanca ha sido asociada a la persecución de objetivos petrolíferos privados. Todo ello bajo un contexto de alarma en ciertos círculos científicos acerca del incesante crecimiento del consumo de combustibles fósiles y su escasez estimada dentro del presente siglo. Un siglo en el que, como analizaremos más adelante, un ala del Partido Republicano de Estados Unidos pretende avanzar una agenda de dominación global y la creación de un imperio.

Al finalizar las principales operaciones en Afganistán, el Gobierno Bush intentó convencer al mundo de que el paso siguiente de su "sagrada misión" contra el terrorismo internacional era obligar al dictador iraquí Saddam Hussein a desmantelar las armas de destrucción masiva en su poder. Más tarde se va desvelando el verdadero objetivo de derrocar su régimen por la fuerza, lo cual liberaría al pueblo de Irak de una dictadura terrible que en el pasado Reagan y el Partido Republicano apoyaron por error –como el propio Donald Rumsfeld, actual Secretario de Defensa y uno de los máximos defensores de esta guerra– porque era necesario para combatir al Ayatollah Jomeini en Irán. Los servicios de inteligencia estadounidenses negaron que hubiese conexión alguna entre el régimen iraquí y los autores de los atentados del 11 de Septiembre. Los terroristas provenían principalmente de Arabia Saudita, país del que Estados Unidos obtiene grandes beneficios por el petróleo mientras que apoya a un régimen también opresor. Pero en un país aterrorizado por los atentados y la paranoia colectiva del ántrax, desde el Gobierno se insiste en esa idea hasta que, según las encuestas, la mayor parte los ciudadanos acaban por creer que Irak está detrás del 11-S. Los 12 años de sanciones que han castigado a la población civil por falta de alimento y medicinas, la muerte de más de medio millón de niños –que a largo plazo "merecería la pena" según el Gobierno Clinton– debido al bloqueo, el desmantelamiento de su ejército por parte de los inspectores de armas de Naciones Unidas, y las presiones diplomáticas en Naciones Unidas fueron inútiles. Era necesario atacar a todo un país.

Aznar, un aliado perfecto

El partido de izquierda nacionalista Batasuna es considerado como el brazo político de la organización terrorista ETA, reniega de la idea de pertenecer a España y reivindica la independencia política del País Vasco. Desde hacía años mantenía un debate interno en cuanto a la condena o no del uso de la violencia, pero prevalecían los partidarios de no condenar los atentados terroristas. Esta posición, contraria al consenso del resto de fuerzas políticas, les ha hecho ir perdiendo votos en cada nueva convocatoria electoral frente a los llamados "nacionalistas moderados" o "nacionalistas democráticos". El Partido Nacionalista Vasco –que controla el Gobierno regional– es el mayor de entre estos partidos nacionalistas moderados y aunque en ocasiones haya podido contemplar la posibilidad separatista de la región, indudablemente condena la violencia terrorista. Los dos partidos de ámbito estatal, Partido Socialista y Partido Popular, reúnen dentro del País Vasco entre ambos un porcentaje de votos más alto que todos los partidos nacionalistas en las elecciones generales, lo cual es indicativo de la mínima base social que tiene el nacionalismo radical de Batasuna. El apoyo de este partido a la infraestructura terrorista condujo a una polémica ilegalización por los tribunales de justicia que impulsó especialmente el Partido Popular, que ganó popularidad con esta imagen de firmeza contra el terrorismo. Pero después de quedarse sin su enemigo favorito, el Gobierno Aznar pasó entonces a acusar insistentemente al Partido Nacionalista Vasco de asociación con ETA en una maniobra claramente electoralista. Que objetivos políticos de un partido democrático no violento coincidan con objetivos de una banda terrorista no debería ser confundido con un apoyo al terrorismo, pero es una idea simple que funcionaba perfectamente con el electorado del Partido Popular y no despertaba demasiadas alarmas en una opinión pública española generalmente apática y reacia a encarar debates políticos complicados. Insultos, reproches mutuos y cruces de acusaciones fueron destruyendo un cierto consenso previo en lucha antiterrorista, sin embargo el Gobierno ha seguido insistiendo en esta estrategia irresponsable de identificación de terrorismo y nacionalismo aunque solamente un pequeño sector radical apoye el uso de la violencia.

A finales del pasado año, el Partido Socialista conseguía el Gobierno regional en Cataluña tras veinte años de gobierno nacionalista conservador. Para formar un Gobierno de coalición era necesario pactar con ERC, un partido nacionalista catalán que propone también el independentismo. Pero su máximo líder Josep-Lluis Carod-Rovira se entrevistó poco después en el sur de Francia con miembros de ETA, según él para intentar convencer a los terroristas de abandonar la vía violenta en la defensa del derecho de autodeterminación. El Gobierno Aznar utilizó la grabación de las conversaciones por los servicios secretos para desacreditar esta versión y ofrecer la versión alternativa de que Carod-Rovira hacía un pacto con los terroristas para que no atentasen en Cataluña pero sí en otras partes del Estado español. No conocer públicamente de qué se habló en aquella reunión impedía un análisis objetivo, y el sesgo de esta interpretación dejaba en muy mal lugar al Gobierno catalán, que pese a la dimisión de Carod- Rovira siguió siendo objeto de fuertes críticas por parte del Partido Popular. La rentabilidad política de la estrategia de identificación de terrorismo y nacionalismo crecía en el resto de España. El ataque a los nacionalismos regionales vasco y catalán ofrecía tan claros beneficios electorales de cara a las inminentes elecciones generales que el triunfo del Partido Popular parecía estar asegurado.

La razón de que unos gobernantes tan intransigentes con cualquier opinión discordante, que apelan constantemente a la crispación y al enfrentamiento en el debate político, puedan ser tolerados e incluso aplaudidos por tantos ciudadanos, no se explica sin el esfuerzo consciente de control de los medios de comunicación que inició el Partido Popular hace ocho años al llegar al poder. El primer Gobierno Aznar completó el proceso de privatización de antiguas empresas públicas, colocando a directivos afines en sus puestos clave. Una de estas empresas, antigua operadora de telecomunicaciones del Estado, era Telefónica. Bajo el mando de Juan Villalonga –antiguo amigo del Presidente Aznar– comenzó a comprar acciones de compañías privadas de radio, televisión y prensa ayudando a consolidar el enorme aparato mediático que ha servido a los intereses de la derecha española durante los últimos años: radio y televisión públicas estatales RNE y TVE, radios privadas Onda Cero y Cope, televisión privada Antena 3, diarios nacionales El Mundo, ABC y La Razón, y varias radios y televisiones regionales allí donde gobierna el Partido Popular. En estos años, las ruedas de prensa sin preguntas de los periodistas, las campañas electorales sin debates entre candidatos y la baja calidad en las televisiones públicas se han convertido en algo habitual. La opinión pública quedaba así bajo un férreo control ejercido especialmente a través de la televisión, que es el único medio para informarse de la mayor parte de los ciudadanos españoles. Los informativos de la televisión pública nacional han sido frecuentemente denunciados como los más manipulados de la historia democrática española, hasta el punto de que han recibido una condena judicial de la Audiencia Nacional por manipulación informativa durante la huelga general del pasado 20 de Junio de 2002. Su director Alfredo Urdaci no dimitió y fue confirmado en el cargo. Durante la dictadura franquista, etapa anterior en que la ultraderecha española estuvo en el poder, la manipulación y la censura informativa fueron esenciales para mantener el control de la opinión pública, como en cualquier régimen fascista. En aquel tiempo, como medida de lucha antiterrorista se intervino violentamente contra población civil inocente para poder capturar disidentes, muchos inocentes de crímenes o violencia –lo que vemos hoy en Israel–, lo cual aumentó la base social de ETA en el País Vasco como consecuencia lógica de la represión. El ministro del Interior era entonces Manuel Fraga, que con más de 80 años de edad continúa al frente del Gobierno regional en Galicia. Desde entonces la "toma militar" del País Vasco ha sido un argumento recurrente de algunos nostálgicos del régimen de Franco, que han contagiado incluso a parte de la juventud más conservadora del país. Tras la caída de la dictadura, Fraga recogió los restos del franquismo para fundar el partido Alianza Popular, que más tarde pasó a llamarse Partido Popular.

Sus conexiones con el franquismo represor y la identificación nacionalismo-terrorismo son importantes precedentes para que Aznar se entendiese con Bush en la alianza de la Guerra Contra el Terror y en la idea de que "todos los terrorismos son iguales", merecedores por tanto de un mismo tratamiento. Pero en realidad existen diferencias que llevarían lógicamente a respuestas distintas, si se pretendiese combatirlos desde la raíz y atacar sus causas de verdad, que principalmente son los regímenes autoritarios que apoya o apoyó Estados Unidos como el Talibán. Acabar con la opresión y la educación influida por fanáticos que ejercen estos Gobiernos, es la única manera de cortar las raíces del terrorismo, pero una parte de la humanidad ha decidido en solitario otra vía que conduce a círculos de violencia, pero reuniendo un gran apoyo social mediante la compra de los medios informativos para concienciar a la masa. Tras los ataques del 11 de Septiembre, el gobierno de Estados Unidos no tenía una respuesta para la nueva amenaza que suponía el terrorismo islámico ni hizo el esfuerzo de comprender o explicar las causas, sino que se estancó en análisis tan simples como "odian nuestra cultura". Después, cada nuevo atentado cometido contra intereses estadounidenses era relacionado con la organización Al Qaeda y se hacía un discurso paralelo en contra de países no amigos como Irak, Irán o Corea del Norte, que se presentaron como el Eje del Mal que daba soporte a la red terrorista. La premeditada guerra en Irak y posteriores guerras en el horizonte resultaban más fácilmente justificables si se presentaba un único enemigo a escala global: el terrorismo internacional organizado. Pero existen motivos para pensar que Al Qaeda no existía en su dimensión actual antes de la Guerra Contra el Terror, y que precisamente las guerras en Afganistán e Irak han supuesto la llamada a filas para fanáticos de todo el mundo, contribuyendo definitivamente a consolidar la red terrorista. Según declaró además Richard Clarke –asesor en lucha antiterrorista de cuatro Presidentes de Estados Unidos– frente a la comisión que investiga el 11-S, Bush le pidió inmediatamente después de los atentados que intentase encontrar algo que los relacionase con Irak. Esto respalda las tesis de que Irak era un objetivo militar y de política energética al menos desde el momento en que Bush llegó a la Casa Blanca. Pero pese a no encontrarse ninguna conexión, se dejó en la agenda. Clarke aseguró también que Bush ha hecho un "trabajo espantoso" en relación con la Guerra Contra el Terrorismo: su conclusión es que Bush minusvaloró la amenaza de Al Qaeda porque estaba concentrado en el derrocamiento del régimen en Irak –al igual que hizo Aznar, según veremos más adelante, porque estaba concentrado en desviar la atención de lo que ocurría realmente en Madrid. Otro hombre fuerte de la etapa de George Bush padre, el General Schwarzkopf, tenía una opinión similar al comienzo de la guerra. El reputado militar, jefe de la "Operación Tormenta del Desierto", que aplastó al ejército de Saddam en el año 1991, quizás se sienta algo responsable al fin y al cabo del futuro de Irak por bombardear los depósitos de armas químicas originando la contaminación que dejó con el Síndrome del Golfo a soldados estadounidenses y ha provocado malformaciones congénitas en muchos recién nacidos iraquíes. Esas armas químicas eran parte del arsenal que países como Estados Unidos, Francia y Alemania vendieron anteriormente a Saddam Hussein, con el Secretario de Defensa estadounidense Donald Rumsfeld a la cabeza de las negociaciones y el visto bueno del Presidente francés Jacques Chirac, y que utilizó para gasear a los rebeldes kurdos cuando contaba con el apoyo de la Administración Reagan.

El Presidente Aznar apoyó sin condiciones a Estados Unidos en promover la guerra contra Irak, prometiendo a los ciudadanos españoles que aumentaría nuestra seguridad y nos proporcionaría un aliado fuerte en la lucha antiterrorista. Jeb Bush, hermano del Presidente, aseguró "grandes beneficios para España" derivados de nuestra implicación pero aun no se conocen públicamente, ni tampoco si hemos recibido ayuda en la lucha contra ETA. En realidad un aliado más lógico para esto es Francia, país con el que hemos empeorado claramente las relaciones diplomáticas. El Gobierno ha debilitado los "ejes tradicionales" de la política internacional española –grandes socios europeos, países árabes vecinos y países latinoamericanos, que estaban todos en contra de la guerra preventiva de Bush– al unirse a la Guerra Contra el Terror y colaborar con una ocupación ilegal y caótica de Irak. Pero, ¿de qué posiciones partía el Partido Popular y cómo se explica su giro en política exterior?. Recapitulemos. En los años 80 Manuel Fraga y Alianza Popular compartían el rechazo a las políticas europeas con la derecha británica de Margaret Tatcher, que a su vez era la aliada estratégica de Ronald Reagan y Estados Unidos que apoyaba a Saddam. Alianza Popular se oponía a los planteamientos de Francia y Alemania de construcción europea que asumía el Partido Socialista. Pero tampoco apoyaba la integración en la OTAN ya que negó su apoyo al Gobierno de Felipe González del "OTAN de entrada no" con motivo del referéndum sobre la permanencia en la alianza atlántica de 1986, ante el asombro de los otros partidos conservadores europeos. Algunos años después, José María Aznar cometió similares incoherencias expresando reticencias a la unión monetaria y criticando enérgicamente la política europea de los socialistas. En septiembre de 1992, declaraba que era imprescindible "salvaguardar la identidad de las naciones que componen Europa" y proponía recuperar algunas de las competencias de la Comisión Europea para los Estados nacionales. Pero muy poco tiempo después, Aznar pasó a ser un converso al respecto con una fe inquebrantable. De las ventajas que se percibían destacaban los fondos de cohesión, que pueden describirse básicamente como dinero que venía de Europa para ayudar a desarrollar el país y equipararlo con sus socios. Años más tarde estos fondos han permitido apaciguar a los votantes de Manuel Fraga en Galicia por los errores del Partido Popular durante la crisis del petrolero Prestige. El mayor desastre ecológico de la historia en España se produjo tras una decisión del Gobierno de llevar el barco a alta mar, lo que contribuyó determinantemente a que las fuertes corrientes lo hundieran y el petróleo vertido afectase a un área mucho mayor que si se hubiera llevado a la costa –según los informes de científicos extranjeros, ya que el Gobierno abortó la comisión de investigación que pretendía aclarar la crisis. Con las ayudas económicas europeas a los pescadores afectados, Fraga consiguió superarla y ganar las elecciones regionales. Pero Aznar perdió el pasado año los fondos de cohesión en las negociaciones europeas. De todo esto, la conclusión lógica a la que podemos llegar es que ni Aznar ni su partido han tenido coherencia en política exterior a lo largo del tiempo, y sólo se han guiado por obtener el mayor provecho político propio, incluso a costa de lo que en la ortodoxia política se llaman "intereses nacionales", en una última privatización de lo público: las relaciones internacionales del país. Los ciudadanos no parece que hayamos ganado nada con todas esas privatizaciones.

11-M: Madrid es Bagdad

En Irak la situación de los derechos humanos es crítica. Amnistía Internacional lo describe como un gran Guantánamo de 8.500 presos –según cifras de las fuerzas de ocupación. Resulta más fácil tener un abogado siendo detenido por las fuerzas de seguridad iraquíes que por los militares estadounidenses. Las tropas aliadas actúan al margen del derecho internacional con total impunidad y sin respetar derechos humanos fundamentales. Se utiliza la destrucción de viviendas como táctica antiterrorista al igual que Israel. Las prisiones utilizadas son las mismas que utilizaba el régimen de Saddam para encarcelar a sus opositores y siguen en las mismas condiciones infrahumanas. El número de muertos civiles asciende ya a 10.000 y continúa aumentando. ¿De qué "democracia" se les va a hablar a los árabes cuando el "líder del mundo libre" propone continuar una ocupación de Irak como la que se está llevando a cabo? ¿Qué concepto cree que tendrán de los "valores americanos" que pretende "extender" al resto del mundo? Parte de los resultados de una encuesta de la BBC entre la población iraquí han sido utilizados por la derecha mediática para justificar retrospectivamente la invasión: el 35 por ciento consideran que es mejor que haya caído la dictadura anterior y sólo un 15 por ciento quiere que se retiren las tropas. Lo que no comentan mucho estos medios es que la encuesta rebela también que un 40 por ciento de encuestados se sienten maltratados por las fuerzas de ocupación. De hecho, han muerto más iraquíes bajo la ocupación que durante la guerra oficial. Pero examinar los sentimientos de la población es algo que se resiste a la simplificación de las grandes cifras. Un iraquí se expresaba así hace unos días ante las cámaras de la CNN: "Saddam mató a uno de mis hermanos y ahora los americanos han matado al otro". En mi opinión el verdadero sentimiento del pueblo podría resumirse más fielmente con esa frase.

En España se produjeron masivas manifestaciones contra la invasión de Irak durante al pasado año, algunas de las mayores de todo el mundo. En primer lugar, muchos ciudadanos no aceptaban la muerte de civiles inocentes. Pero además, esta guerra podía suponer para fanáticos de otros países un efecto llamada a la "Guerra Santa" contra el invasor, podría extenderse a otros países y podría agitar el conflicto palestino-israelí. Pero había otro argumento: seguramente iba a aumentar el riesgo de terrorismo internacional. Tras el final oficial de la guerra, las movilizaciones ciudadanas desaparecieron y el tema perdió actualidad. Hasta que Madrid, el día 11 de Marzo de 2004 "se convirtió en Bagdad". Las causas de la posterior derrota electoral del Partido Popular requieren de un análisis más profundo que la teoría del "acobardamiento" que ofrece otra vez de manera simple la Casa Blanca y han reproducido en España sus socios de ultraderecha político-mediática liberal, por eso repasemos uno por uno los hechos sucedidos en las horas transcurridas entre los atentados de la mañana del día 11 en Madrid y la noche electoral del día 14. En la siguiente relación, los hechos apuntados por informes del CNI (Centro Nacional de Inteligencia, servicios secretos españoles), fueron desclasificados por el Gobierno y presentados públicamente 6 días después por los ministros Ángel Acebes y Eduardo Zaplana tras un Consejo de Ministros para tratar de defenderse, en una serie de documentos que según los ministros "acreditan la veracidad de las afirmaciones que ha hecho el Gobierno en todo momento", con el título 11-M: toda la verdad en tiempo real. Días después Aznar, como Presidente en funciones, decía saber "quién manipuló" y acusaba de mentir al grupo de comunicación Prisa, que por medio de la emisora de radio Cadena SER y el diario El País puso en duda la tesis oficial durante los días de la crisis e informó en directo de las protestas callejeras el día de la jornada de reflexión a través del canal de televisión CNN+. A fin de que el lector haga su propia interpretación, recogemos aquí la completa sucesión de los hechos. El diario El Mundo –partidario tradicional del ala más centrista del Partido Popular, al tiempo que enfrentado con Prisa– y los documentos del CNI desclasificados por el Gobierno se han utilizado como fuentes principales.

Jueves 11 de Marzo

7:39. Se producen las explosiones.

9:30. El líder del Gobierno vasco condena a ETA por los atentados.

10:30. El portavoz de la izquierda nacionalista vasca radical Arnaldo Otegui niega rotundamente que haya sido ETA. Dice "ni contemplar la hipótesis" y los atribuye a la "resistencia árabe".

10:50. La policía encuentra una furgoneta sospechosa junto a la estación de tren de la que partieron las bombas, con detonadores de explosivos y una cinta en árabe con versos del Corán.

11:00. Reunión en el Palacio de la Moncloa, residencia presidencial, del gabinete de crisis del Gobierno.

12:00. Mariano Rajoy, candidato del Partido Popular a Presidente del Gobierno, condena los atentados sin citar a ningún culpable.

13:00. El Presidente Aznar llama por teléfono a varios periódicos para confirmarles que todo apunta a ETA. Por primera vez en ocho años llama al director de El País, para decirle "ha sido ETA con toda seguridad".

13:15. El ministerio del Interior informa a la prensa extranjera de que el explosivo utilizado es el habitual de la banda, como refuerzo a la tesis oficial y les afirmará que ETA nunca avisa de sus atentados –lo cual es incorrecto.

13:30. Ángel Acebes, ministro del Interior, comparece y culpa a ETA de los atentados "sin ninguna duda" y califica de "miserables" a aquellos como Otegui que apuntan a otra posibilidad. Se dan instrucciones a los funcionarios españoles de la ONU para presentar una resolución de condena a ETA.

14:15. Según el Gobierno, la policía termina la inspección ocular de la furgoneta sin encontrar los detonadores ni la cinta en árabe. Otras fuentes aseguran que ya se conocían esas pistas, que posteriormente llevarían a detener a los sospechosos.

14:30. Aznar comparece públicamente para culpar a ETA.

15:30. La furgoneta llega a dependencias de la policía. Según el Gobierno es entonces cuándo se detectan entonces los detonadores y las cintas, aunque los servicios secretos europeos y españoles posteriormente no apoyarán esta versión. Los únicos argumentos del Gobierno válidos en ese momento son los antecedentes de intentar atentar en la capital, meses antes. Pero las pruebas materiales ya no apuntaban a ETA.

15:50. Un informe del CNI de los que serían desclasificados posteriormente por el Gobierno dice que a esta hora se considera a ETA "casi seguro" como autora de los atentados.

17:25. Ana De Palacio, ministra de Exteriores, envía un telegrama a las embajadas españolas con instrucciones de "aprovechar aquellas ocasiones que se le presenten para confirmar la autoría de ETA" en el extranjero y "disipar cualquier tipo de duda que ciertas partes interesadas puedan querer hacer surgir en torno a quién está detrás de estos atentados". Y añade "y si lo considera oportuno acudir a los medios para exponer estos hechos".

19:00. La policía difunde las fotos de nueve presuntos etarras autores del atentado.

20:10. Aznar llama al aún jefe de la oposición José Luís Rodríguez Zapatero y a los directores de los periódicos para informarles sobre la furgoneta y la cinta en árabe pero mantiene a ETA como primera hipótesis.

20:20. El ministro Acebes informa públicamente sobre las nuevas pruebas. Apunta que "la línea esencial sigue siendo ETA" aunque advierte que no se descarta "ninguna línea de investigación ni ninguna hipótesis".

20:30. El Rey Juan Carlos pide "unidad, firmeza y serenidad" en la lucha contra el terrorismo, en una declaración institucional que no hace ninguna referencia a ETA –al igual que Mariano Rajoy– retransmitida por televisión con retraso porque se decide que primero se emita la intervención del ministro Acebes. Mientras, en el resto del mundo la cadena de televisión CNN Internacional interrumpe su emisión para ofrecer en directo las declaraciones del Rey.

21:00. El grupo terrorista Brigadas de Abu Hafs Al Masri reivindica el atentado de Madrid a través de un mensaje a un periódico árabe de Londres. Una de las frases dice "Aznar, ¿dónde está América, quién te protegerá de nosotros?".

Viernes 12 de Marzo

2:40. La policía encuentra una bolsa de deporte con un artefacto explosivo en su interior.

5:00. El artefacto es desactivado y el explosivo analizado. Se trata de un explosivo que no utilizaba ETA desde hace más de 10 años.

11:30. Nueva comparecencia de Aznar en la que mantiene a ETA como la autora más "lógica". Añade que "este criterio lo comparten la mayoría de los españoles", aunque a esa hora en las tertulias radiofónicas ya se dudaba entre ETA y Al Qaeda.

16:04. Otro informe del CNI que sería desclasificado posteriormente por el Gobierno considera dudoso el comunicado de los terroristas árabes.

18:00. El ministro Acebes informa de la bolsa encontrada por la policía, que contenía explosivos, un detonador y un móvil para activarlo configurado en árabe. Declara que "no hay en estos momentos ningún motivo para que [ETA] no sea la principal línea de investigación".

18:30. Un comunicante anónimo, desmiente en nombre de ETA la implicación de la banda terrorista en la masacre por medio de un comunicado a un diario vasco.

18:40. El ministro Acebes responde "no nos lo creemos" al comunicado enviado al diario. También la televisión regional vasca recibe comunicados de ETA similares.

19:00. Manifestaciones masivas en toda España en contra del terrorismo, más de once millones de personas salen a la calle. En Madrid, miles de manifestantes gritan "¿quién ha sido?". La duda sobre la autoría estaba ya fuertemente propagada en la opinión pública, y en Barcelona los miembros del Gobierno reciben fuertes abucheos.

Sábado 13 de Marzo

14:30. Acebes informa de que "la prioridad es la banda que lleva 30 años matando y 900 muertos" en clara alusión a ETA, aunque no descarta "una colaboración entre organizaciones terroristas", y se defiende de las acusaciones sobre la política informativa del Gobierno. Asegura además que ningún responsable de las fuerzas de seguridad le había comunicado que la investigación se estuviese centrando en terroristas islámicos.

15:20. Poco después el juez que instruye el caso ordena detener a tres marroquíes y dos hindúes, supuestamente vinculados al terrorismo islámico, sospechosos de apoyar a los autores materiales de los atentados.

15:35. Comienzan las detenciones y se suceden hasta las 16:30.

16:50. Un nuevo informe del CNI desclasificado posteriormente asegura que no se ha abandonado la vía de investigación de ETA.

18:00. Convocados por mensajes de teléfono móvil e Internet, miles de personas acuden al edificio de la sede del Partido Popular en Madrid para manifestarse: exigen saber la verdad antes de votar. La concentración alcanzaría las 5.000 personas y la protesta se extiende por otros puntos de la ciudad. Algunas de las consignas de los manifestantes son "Madrid es Bagdad", "desde Europa ya lo saben", "mañana votamos, mañana os echamos", "Paz", "no a la Guerra" y "que nos saquen en La Primera". "La Primera" es el nombre coloquial para la principal cadena de la televisión pública, bajo control del Gobierno.

19:40. La televisión regional madrileña informa a la policía de una llamada asegurando que ha sido encontrada una cinta de video reivindicativa junto a una mezquita. "Declaramos nuestra responsabilidad de lo que ha ocurrido en Madrid, justo dos años y medio después de los atentados de Nueva York y Washington. Es una respuesta a vuestra colaboración con los criminales Bush y sus aliados. Esto es como respuesta a los crímenes que habéis causado en el mundo y, en concreto, en Irak y en Afganistán, y habrá más si Dios quiere. Vosotros queréis la vida, y nosotros queremos la muerte, lo que da un ejemplo de lo que dijo el profeta Mahoma, si no paráis vuestras injusticias la sangre irá más a más, y estos atentados son muy poco con lo que podrá ocurrir con lo que llamáis terrorismo. Esto es un aviso del portavoz militar de Al Qaeda en Europa. Abu Dujan Al Afgani".

20:00. Acebes informa de las detenciones y asegura que están relacionadas con una tarjeta telefónica de prepago hallada en la mochila con explosivos.

20:30. Mariano Rajoy califica públicamente de "ilegales e ilegítimas" las concentraciones frente a su sede, que continúan toda la noche. El Partido Popular presentaría a la Junta Electoral Central una denuncia contra CNN+ y cadena SER, ambos del grupo Prisa, por cubrir la noticia de las protestas en el día de la jornada de reflexión pero carente de fundamento legal, que sería posteriormente rechazada.

21:00. Un portavoz del Partido Socialista acusa al Partido Popular de no estar jugando limpio con la información del 11-M la víspera de las elecciones. Declara que "los ciudadanos españoles se merecen un Gobierno que les diga siempre la verdad" y que sabían que el Gobierno estaba ocultando información pero que "por sentido del Estado" ellos habían mantenido silencio.

22:15. Eduardo Zaplana, el ministro portavoz, defiende la "transparencia del Gobierno" y acusa al Partido Socialista de mentir a la opinión pública. Mientras, las protestas se han extendido a otras muchas ciudades españolas. La televisión pública hace un cambio de última hora en la programación para emitir un documental sobre víctimas de ETA.

Domingo 14 de Marzo

00:45. Comparece de nuevo el ministro Acebes para rebelar que un supuesto portavoz de Al Qaeda reivindica los atentados. Posteriormente la policía relacionaría a los detenidos con el grupo fanático que cometió los atentados de Casablanca (Marruecos) el 16 de Mayo de 2003. Por otra parte, miembros de ETA vuelven a desvincularse de los atentados en un nuevo comunicado al mismo periódico añadiendo que "el ataque es efecto del apoyo de Aznar a Bush".

3:00. Las protestas aún continúan. Los manifestantes llaman "mentirosos" a los miembros del Gobierno.

9:00. Se abren los colegios electorales. Alrededor de 35.000.000 de ciudadanos pueden acudir a votar. Aznar sale del colegio electoral entre abucheos junto a su esposa Ana Botella, que vota con lágrimas en los ojos. La ministra Ana Palacio asegura que la pista de ETA se mantiene "con fuerza" e intenta apuntar hacia la posibilidad de una colaboración entre ETA y Al Qaeda.

20:00. Se cierran los colegios con una participación del 77,21% (68 ,71% en las elecciones de 2000). Algunos heridos en los atentados acuden a votar en ambulancia. En el distrito que sufrió más violentamente los atentados, se da una altísima participación y el Partido Socialista obtiene un resultado histórico.

22:30. El Partido Popular reconoce por medio de su candidato Mariano Rajoy la victoria del Partido Socialista, que contra todo pronóstico logra 164 diputados frente a 148 del Partido Popular.

Días después, el comité de empresa de la agencia de noticias pública española EFE, exigió por unanimidad la destitución inmediata del director de Información por "el régimen de censura y de manipulación impuesto tras los atentados del 11 de marzo", que según ellos ha llevado a la ocultación de datos sobre la investigación policial. Además, según órdenes de la dirección, se prohibió la difusión de declaraciones de dirigentes de la oposición. Según el comunicado del comité, compuesto por 30 empleados de la agencia española, "EFE conocía, desde la misma mañana de los atentados del jueves en Madrid, la existencia de un teléfono móvil configurado en árabe, la furgoneta hallada en Alcalá de Henares y sabía que uno de los muertos era un terrorista". "Tras el atentado, el presidente de EFE y su director de Información han ordenado la censura previa de toda la información relacionada con la investigación policial", continúa el texto. "La difusión de informaciones obtenidas por fuentes propias de los redactores del servicio nacional de noticias y relacionadas con el terrorismo radical extremista fueron expresamente prohibidas" según Comité de Empresa, que ha pedido la dimisión del director. Similares denuncias de manipulación informativa han hecho la Asociación de Periodistas Europeos y los propios trabajadores de las televisiones públicas regional de Madrid y nacional, ambas controladas por el Partido Popular.

La campaña ideológica

Dos meses tras el atentado, Acebes y el Partido Popular mantenían una feroz campaña mediática contra el nuevo Ministro del Interior socialista, cuyo único error parece haber sido responder "hubo imprevisión política" a un periodista que le preguntó sobre su valoración de la tragedia, aunque para frenar la polémica precisó posteriormente que no se refería al Gobierno Aznar. Recapitulemos. Evaluando las amenazas terroristas en Europa tras el 11 de Septiembre, un informe de la Europol del 4 de Junio 2002 presenta a España como lugar donde se centra "la infraestructura, reclutamiento, apoyo logístico, financiación" de algunos grupos vinculados con Al Qaeda. El 25 de Junio de 2002, la Guardia Civil envía una nota alertando a todas sus unidades "sobre la posibilidad de un atentado terrorista de la organización Al Qaeda en territorio nacional", en especial con "objetivos relacionados con intereses de EEUU e Israel". En Mayo de 2003, 14 terroristas suicidas atentan en Casablanca con la Casa de España como uno de los objetivos, asesinando a cuatro españoles. Un nuevo informe de la Guardia Civil en junio de 2003 anuncia "la dimensión grave" de una amenaza de atentado, ya que la proximidad geográfica del ataque en Marruecos afectaba "claramente" a España. En Septiembre de 2003, la justicia española decreta una orden de busca y captura contra Osama Bin Laden, y en Octubre el líder de Al Qaeda amenaza directamente a España en un video distribuido por Al Yazira. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) español elaboró entonces un informe advirtiendo al Gobierno de la creciente amenaza. En noviembre de 2003, comandos de Al Qaeda atentan en Estambul contra dos sinagogas judías, el consulado británico y la sede del banco británico HSBC, muriendo más de 50 personas, y tanto la Guardia Civil como la Policía redactaron varios informes insistiendo sobre el riesgo de un atentado en España. Finalmente, en Diciembre de 2003, los expertos de Europol emiten otro informe señalando que la guerra de Irak es "un riesgo adicional para España" por su apoyo incondicional a la intervención militar. Y tres meses más tarde se producía lo que la prensa del continente calificó como "el 11-S europeo".

Como en tiempos de Franco, hubo que acudir a la prensa extranjera para saber lo que ocurría realmente. Días después, un informe de los servicios secretos europeos denunciaría oficialmente la manipulación del Gobierno. Pertenece al Centro Europeo de Inteligencia Estratégica y Seguridad –ESISC en sus siglas en inglés– que es un organismo no gubernamental con base en Bruselas encargado de asesorar a gobiernos y a empresas sobre temas relacionados con el terrorismo y la seguridad. Su director, Claude Moniquet, cuenta con más de 20 años de experiencia en el seguimiento de los grupos terroristas árabes. Ha sido consultor de la cadena de televisión norteamericana CNN para todo lo relacionado con la amenaza terrorista. Una frase de este informe dice: "sabemos, por nuestras fuentes habituales en la comunidad de inteligencia europea, que el CNI y los servicios antiterroristas llegaron la misma mañana de los atentados a la conclusión de que nos encontrábamos, casi sin dudas, ante una acción islámica. Después recibieron, de las autoridades del Gobierno, la orden de negar la pista islámica y asegurar que la pista de ETA era la única segura". Y continua: "dos servicios de inteligencia de países europeos nos han informado que el CNI estuvo asegurando a sus homólogos de todos los países que se trataba de ETA, hasta el viernes por la tarde. Luego, en una conversación privada, les aseguraron que ya desde la mañana de los atentados estaban casi seguros de que se trataba de un atentado árabe, pero que recibieron la orden de decir lo contrario", declaró Moniquet. De hecho, la primera parte del informe se titula La gestión de la crisis de las autoridades españolas: un buen ejemplo de lo que no se debe hacer.

El informe recuerda además que los embajadores españoles recibieron el mensaje de sus superiores en este mismo sentido, es decir, culpar a ETA. Recuerda también que Aznar y sus ministros no dudaron en levantar el teléfono para llamar a los editores de los periódicos y asegurarles que el responsable de la masacre era ETA. En su primer párrafo, admite que era correcto pensar en ETA en un primer momento, pero asegura que muy temprano por la mañana ya se habían acumulado suficientes elementos para, al menos dudar de la hipótesis de que la banda terrorista tuviera la autoría. De hecho esa misma mañana el centro que dirige Moniquet emitió un informe titulado La pista islámica en los atentados terroristas de Madrid, en el que se sostenía que, al menos, había que barajar esta hipótesis. "No nos corresponde juzgar las motivaciones políticas de Aznar, pero en el campo que nos compete –el análisis estratégico de las amenazas–, no podemos menos que señalar el aspecto perjudicial de esta conducta: varios aliados de España, creyendo que se trataba de una trama local [de ETA], no subieron su nivel de alerta. Y en las primeras horas, muchas veces decisivas, los servicios extranjeros no pudieron investigar las posibles conexiones internacionales de los terroristas. Cualquiera se puede imaginar las consecuencias que las mentiras y las manipulaciones del Gobierno de Madrid pueden tener", concluye el informe.

El estado de ánimo que provocó en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) la decisión del Gobierno en funciones de desclasificar una parte de sus informes sobre la posible autoría de los atentados en Madrid provocaron malestar, indignación y desmoralización. Responsables de los servicios secretos entienden que el Ejecutivo actuó en beneficio propio por encima del interés del Estado. Según estas fuentes, el Gobierno en funciones ha roto "el pacto básico de confianza que garantizaba que el Centro pudiera desarrollar profesionalmente su labor con unos informes que no van a estar en el debate político". Miembros del CNI resaltan el enorme daño causado a la institución y a su credibilidad internacional, como ocurrió con los polémicos documentos sobre los GAL, grupos de las fuerzas de seguridad responsables de terrorismo de Estado formados durante gobiernos anteriores –principalmente durante la etapa socialista– que llevaron a cabo la llamada guerra sucia contra ETA. En aquella ocasión no tuvieron después utilidad para la instrucción judicial. El simple hecho de que el Gobierno, "por una decisión arbitraria en beneficio de sus propios intereses", desclasifique unos documentos secretos genera una desconfianza total en los servicios de inteligencia de todos los países. Esta decisión, aseguran, coloca a los servicios españoles como "no fiables a la hora de facilitarles información que pueda ser mal utilizada por sus responsables políticos y poner en peligro fuentes de información y operaciones que han costado muchos años y esfuerzos". El Gobierno comunicó su decisión al CNI apenas cinco minutos antes de hacerla efectiva. Los expertos del centro en la lucha antiterrorista, sea de ETA o de grupos árabes, han sufrido, según fuentes internas, "un duro golpe a su moral e ilusión". Han visto, añaden, cómo se "quiebran las reglas básicas de funcionamiento del Estado en beneficio personal de los miembros de un Gobierno derrotado en las urnas". Miembros del CNI reclaman que si el Gobierno quiere desclasificar los informes sobre el 11-M, que "sean todos los que tiene y no sólo los que le interesa, por que hay más de los que este viernes ha dado a conocer a la opinión pública". Además, desmienten que el director del CNI, Jorge Dezcallar, vaya a dimitir. Podemos concluir que la estrategia de Aznar en esta crisis ha sido una vez más la de seguir sin más a sus amigos Bush y Blair, desplazando la responsabilidad de la manipulación informativa hacia fallos de los servicios secretos. Ambos ministros Acebes y Zaplana fueron por el contrario plenamente respaldados sin ninguna autocrítica, proponiendo al primero como candidato a Secretario General de su partido y al segundo como portavoz en el Parlamento.

Lo que resulta realmente preocupante es que nueve millones de españoles siguieran respaldando al Partido Popular en las elecciones y que aún muchos lo hagan después del trabajo posterior de comunicación del Gobierno en funciones. En los siguientes días, mientras Aznar callaba, algunos ministros comenzaban el contraataque mediático en el debate sobre la manipulación informativa. La ministra de Educación Pilar del Castillo acusaba de un "movimiento de manipulación del dolor" sin precisar responsables concretos, personas que "habitualmente" no participan en las elecciones, lamentando en referencia la movilización del voto abstencionista de la izquierda. El portavoz del Gobierno Zaplana se defendía afirmando que "lo que el Gobierno no va a permitir es que se le tome por mentiroso, bajo ningún concepto". El candidato Mariano Rajoy acusaba en una entrevista en televisión a "algunos grupos" de haber convocado las "ilegítimas" concentraciones de protesta del día 13, pero cuando el entrevistador le pidió que concretase sólo aludió a "personas, gente". Pero Aznar alcanzó el poder, lo mantuvo y ahora lo deja utilizando la crispación política y el enfrentamiento ciudadano, así que tras varios días en los que no hizo ninguna declaración, volvió al ataque. Pese a que el periodismo europeo es casi unánime al señalar la manipulación informativa del Gobierno tras los atentados –el diario francés Le Monde califica a Aznar de "mentiroso en serie"–, en una rueda de prensa tras el Consejo Europeo dos semanas más tarde, insistió en los siguientes términos: "sabemos quién mintió, quién manipuló, sabemos quién afirmó contra las pruebas y quién contribuyó a organizar las manifestaciones".

El mismo día de los atentados, la radio Cadena SER informaba: "Ángel Acebes ha asegurado hoy que la Policía ha localizado en Alcalá de Henares una furgoneta supuestamente relacionada con los atentados, en la que se han hallado siete detonadores y una cinta en árabe con versículos del Corán, por lo que no descarta nada. Además, distintas fuentes de la lucha antiterrorista han confirmado a la SER que había al menos un terrorista suicida, aunque Interior no lo ha corroborado. También una facción de Al Qaeda se ha atribuido los atentados". Que "fuentes de la investigación" apuntasen a la posibilidad de que entre los restos mortales se encontrasen los de un terrorista suicida, puede no ser un error de los informadores. Lo que se demostró erróneo posteriormente fue que el cadáver especialmente destrozado que se encontró perteneciese a un terrorista suicida, pero todo lo demás se cumplía. Este error es irrelevante si se tiene en cuenta que era uno de los pocos medios de comunicación cuya línea informativa apuntaba hacia a Al Qaeda y hacia la verdad de lo ocurrido, pero fue maximizado hasta convertirse en una acusación seria de manipulación. La agencia EFE, por su parte, mantuvo hasta el sábado que "las pistas apuntan a ETA y descartan a Al Qaeda". Además apareció en Internet un mensaje denunciando el intento por parte del Gobierno de retrasar las elecciones, durante la noche anterior. El mensaje, que circuló rápidamente en cadena a través de foros y correo electrónico, era anónimo hasta que pasó a citar a la Cadena SER como fuente al ser escrito en los foros de un periódico digital ultraderechista, y se añadió posteriormente la calificación de "intento de Golpe de Estado". Otro diario digital de derechas ha publicado un correo electrónico enviado por supuestos reporteros de la Cadena SER quejándose de la presión a la que se vieron sometidos por sus responsables para sesgar las noticias a favor de la tesis de Al Qaeda y no de ETA, aunque la Cadena SER lo desmintió tajantemente. A diferencia de los trabajadores de la agencia de noticias EFE y de las televisiones públicas, que sí han dado la cara, estos supuestos empleados de la SER no han querido rebelar su identidad. En una posterior maniobra a la desesperada tratando de invertir la realidad, un sector de la derecha ha emprendido una campaña de desprestigio en contra del grupo Prisa, al que considera culpable de su derrota electoral.

El sector más radical de la derecha española también pretende culpar a los partidos políticos de la anterior oposición en una supuesta convocatoria ilegal de manifestación. Principalmente han atacado al líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, por declarar públicamente que participó en las concentraciones. El Fiscal General del Estado Jesús Cardenal –ultraconservador comisario político del Partido Popular que entorpeció el procesamiento del dictador chileno Augusto Pinochet– anunció que llevaría a los responsables a los tribunales de justicia. No obstante, quienes estuvieron allí protestando afirman que los convocantes fueron ciudadanos anónimos indignados por la maniobra de ocultación del Gobierno. Sí se sabe con seguridad que la convocatoria principal fue un mensaje de teléfono móvil que pedía la concentración expresamente "sin partidos", y que fue propagado con rapidez por la gran magnitud de la indignación ciudadana. El texto literal del hoy ya famoso mensaje era "Aznar de rositas? Lo llaman jornada de reflexión y Urdaci trabajando? Hoy 13M, a las 18h. Sede PP C/ Génova 13. Sin partidos ¡Pásalo!". Curiosamente, a la manifestación frente a la sede de Madrid acudió también Jorge Vestringe, uno de los antiguos líderes del partido cuando se llamaba Alianza Popular, que fue con su familia como muchos otros ciudadanos para "exigir la verdad antes de votar". Más tarde, en un acto convocado en Madrid para agradecer el respaldo de sus seguidores y reafirmar la sinceridad del Gobierno tras los atentados, Aznar defendió además la nobleza de la guerra y la alianza con Bush pidiendo "no bajarse del autobús en la lucha contra el terrorismo". Parece que el ex-presidente, no habiendo sabido proteger a España de una amenaza mucho más destructiva y peligrosa que el terrorismo de ETA, parece que seguirá algún tiempo convencido de su falta de responsabilidad y sin comprender porqué hay quien no quiere subir a su autobús de la guerra preventiva: por la misma razón que igualmente las víctimas del 11-M hubieran preferido bajarse de aquellos trenes.

La asociación de artistas Plataforma Cultura y Espectáculos Contra la Guerra, que agrupa a 13.500 trabajadores del sector y a 17 entidades de actores y artistas registró el pasado 2 de Marzo una denuncia contra José María Aznar "por su implicación de forma ilegal en la guerra contra Irak" en la Corte Penal Internacional. Las causas de la denuncia se centran en crímenes de guerra y de lesa humanidad, así como en el crimen internacional de agresión, definido en la Resolución de la Asamblea de Naciones Unidas que establece que "la agresión es el uso de la fuerza armada por un Estado contra la soberanía, integridad territorial o la independencia política de otro Estado". Se estudiará la pertinencia o no de abrir el correspondiente proceso contra José María Aznar. Para los denunciantes Aznar se ha hecho responsable de los crímenes internacionales aludidos "porque decidió personalmente sumarse, y sin declaración de guerra del Parlamento español, a la coalición que protagonizó la guerra y la invasión de Irak que ha costado miles de vidas civiles". El proceso de esta querella se inició en abril del pasado año. Quizás en sus próximas conferencias en la Universidad de Georgetown sobre política internacional, a las que tanto gusto han cogido el Presidente Aznar y su esposa en los últimos tiempos, puedan explicarles a los expectantes alumnos porqué la oficina del fiscal en La Haya ha informado que dicha denuncia es conforme a derecho en concordancia con lo previsto en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, que sí firmó España.

Los datos expuestos son fácilmente contrastables. En las semanas siguientes, una cascada de artículos en la prensa internacional criticó ampliamente la gestión del Gobierno Aznar tras los atentados, acusándolo de manipulación informativa con claros fines electorales, utilizando muchos menos paliativos que la prensa en España. Cronistas de periódicos tan poco sospechosos como el Financial Times o The Wall Street Journal le responsabilizan además de ocultar datos a los servicios policiales de países socios, poniendo en riesgo la seguridad de toda la Unión Europea. Las afirmaciones de los responsables de los servicios secretos españoles y europeos hablan por sí mismos del engaño al que el pueblo español fue sometido tras los atentados y aún durante las semanas posteriores, por unos responsables políticos que no dudaron en intentar aprovechar el dolor de las víctimas en beneficio propio justo como Bush hizo tras los atentados del 11 de Septiembre. Las comparaciones son inevitables y es increíble hasta qué punto Aznar y el Partido Popular han podido coincidir en tantas cosas con sus socios al otro lado del Atlántico del Partido Republicano. La revolución neoconservadora ha exportado a España la paranoia colectiva y los tambores de guerra, de la mano del “buen amigo” del señor Bush y futuro profesor de Georgetown. Por cierto, gracias a dinero de los presupuestos generales del Estado Español que directamente se ha regalado a esta universidad de élite jesuita, como carta de presentación como conferenciantes con sueldo de lujo de anteriores ministros y la familia Aznar, durante los últimos años de mandato popular.

Tengo ahora un miedo de Al Qaeda que antes no tenía, un tipo de amenaza para Europa de la que existen importantes precedentes en los años 90 –como el atentado en el metro de Londres– e incluso uno más explícito contra España desde el atentado en Marruecos contra La Casa de España de Casablanca, en el que estuvo implicado el mismo grupo que atentó el 11 de Marzo en Madrid. Lo grave del caso es que el gobierno vecino nos alertó en Junio de 2003 sobre que los terroristas habían venido a España, pero el Gobierno dedicó a vigilarles una cantidad mínima de agentes de policía. El Gobierno español minusvaloró la amenaza que estos grupos suponen para ciudadanos inocentes porque quizás estaba demasiado centrado en su "misión humanitaria" en Irak. Pero es una amenaza muy real y que requiere un mínimo análisis que nuestros gobernantes no han hecho: Al Qaeda cree estar combatiendo en Afganistán y en Irak a los mismos "judíos y cruzados" que desde hace cientos de años son sus enemigos –en su cultura se tiene una percepción muy diferente del tiempo. Es un odio inculcado desde la infancia, e incluso en las escuelas públicas, en países integristas como Arabia Saudí de donde provenían 15 de los 19 suicidas del 11 de Septiembre. Un odio que surge en un contexto social muy determinado en el que la opresión del pueblo por unas elites petroleras con el apoyo de las potencias occidentales, lleva a la "Guerra Santa". Aunque no se pueda justificar el terrorismo, sí existen motivos para que surja y hay que conocerlos para saber a lo que nos enfrentamos. Guiarnos por respuestas simples como "odian nuestra cultura" y seguir caminos falsos sólo favorecerá su crecimiento. Combatir a los fanáticos que causan sufrimiento en el mundo implica la lucha contra todas sus raíces: miseria, opresión, líderes corruptos y mentirosos, democracias que no funcionan y fanatismo religioso, tanto de integristas islámicos como de cristianos renacidos. Quizás tras el 11-S el señor Bush debería haberse parado a intentar comprender qué significa en realidad lo que lee al citar la Biblia y a qué se refiere Jesucristo cuando habla de la Ley del Amor. La Guerra Contra el Terror definitivamente no está inspirada por una "sagrada misión", sino por intereses bastante materiales.

El Imperio de Bush

Muchos ciudadanos españoles no deseaban que su país siguiera implicado en una guerra. Así lo han expresado en las urnas y en la calle apoyando las protestas mundiales del pasado 20 de Marzo. Las manifestaciones fueron convocadas en contra de las políticas de Bush y Sharon en Irak y Palestina. ¿Sabemos quién es Ariel Sharon, el socio de Bush en Oriente Medio? El actual primer ministro israelí debe ser juzgado por crímenes contra la Humanidad, crímenes de guerra y genocidio por las matanzas de Sabra y Chatila de Septiembre de 1982. Una querella presentada ante un Juzgado de Instrucción belga contra Ariel Sharon y otros responsables israelíes y libaneses les acusa de las masacres, torturas, violaciones y desapariciones de entre 1.000 y 3.500 civiles –niños, mujeres y ancianos, en su mayoría– que tuvieron lugar entre el 16 y el 18 de septiembre de 1982 en los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, situados en la periferia sur de Beirut, la capital libanesa. Sharon dirigió personalmente la operación desde un puesto de mando situado en las proximidades del campo de Chatila. Tras su llegada al poder en Israel provocó los disturbios que llevaron a los palestinos a comenzar con la Segunda Intifada. Desde entonces ha aplicado una política de represión que ha conducido a una creciente espiral de violencia. Así funciona la estrategia de guerra global del lobby judío sionista que se ha instalado en la Casa Blanca. Las evidentes conexiones entre la Guerra Contra el Terror y conflicto palestino-israelí tuvieron un punto de inflexión en los atentados del 11-S de 2001. El ex-agente saudí de la CIA Bin Laden, recibió instrucción en prácticas terroristas y movimiento internacional secreto de capitales como aliado de Reagan en Afganistán contra los soviéticos. Entonces eran los "combatientes por la libertad" –ensalzados en la película Rambo III–, pero son llamados ahora "combatientes ilegales" y van a Guantánamo. El millonario saudí, cuya familia negocia con la de Bush desde hace años, describió los ataques como una represalia por el apoyo financiero, diplomático y militar que brinda Estados Unidos a Israel desde hace tantos años. Pero según el “líder del mundo libre”, la forma correcta de combatir al terrorismo es con más terror, con el resultado de que al 11-S le hayan seguido Afganistán, Irak y ahora el 11-M en Madrid. Pues bien, en la sociedad europea se ha percibido el 11-M como un nuevo punto de inflexión que debe provocar un cambio estratégico en cuanto a la respuesta al terrorismo. Resulta indignante escuchar que "nos acobardamos ante el terrorismo", cuando desde el fin del franquismo luchamos contra la envenenada herencia de ETA sin que ningún Gobierno haya concedido nada bajo amenazas y con un apoyo internacional mucho menor que el que hubiésemos deseado. Quizás podamos enseñar a Bush y Sharon que la represión y el castigo de civiles inocentes no funcionan en contra los terroristas sino al contrario, amplían su respaldo social con cada nuevo misil y cada nuevo disparo y aumentan las posibilidades de que aparezcan nuevos Bin Laden. Los ciudadanos europeos no quieren seguir alimentando este conflicto porque sin duda son más conscientes de lo que se juegan: los árabes son vecinos con los que debemos buscar una convivencia pacífica, ayudándoles a romper con la pobreza, la ignorancia y la opresión –que crean el caldo de cultivo ideal para el fanatismo violento– en la que se encuentran sometidos en muchos países, y eso es necesario además si queremos que los flujos migratorios no desborden las fronteras y evitar futuras explosiones de racismo contra los inmigrantes. Para Estados Unidos debería ser la hora de reestablecer las relaciones trasatlánticas sobre la base del diálogo y el respeto mutuos, de abandonar los deseos de imperio y de trabajar por la paz mundial. El nuevo ministro de exteriores español Miguel Ángel Moratinos, es un diplomático con un gran conocimiento de Oriente Medio al haber sido embajador en varios países árabes y mediador de la Unión Europea en el conflicto palestino-israelí y sin duda puede contribuir a ello si se le da una oportunidad.

Esta óptica choca frontalmente con la doctrina del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC), un plan estratégico de la ultraderecha que hoy maneja la Casa Blanca. Al igual que los conservadores españoles en el pasado, conservadores estadounidenses como George W. Bush siendo candidato presidencial prometieron una política internacional humilde y aislacionista. Bush además carecía de experiencia y no tenía un modelo. Pero un ala del Partido Republicano ideó su propia estrategia, con el declarado objetivo de reconfigurar el mundo según los intereses una élite petrolera –tanto el Presidente Bush, el Vicepresidente Dick Cheney o la Consejera de Seguridad Nacional Condoleezza Rice eran altos cargos de empresas del sector– y armamentística, aunque públicamente fueron defendidos como intereses legítimos del pueblo estadounidense. En su declaración de principios, el PNAC critica la política en el extranjero de los demócratas como "sin rumbo", por "no haber luchado por un presupuesto de defensa que mantendría la seguridad y avanzaría los intereses norteamericanos en el nuevo siglo" y con un "liderazgo poco constante" que hace "cada vez más difícil mantener la influencia estadounidense alrededor del mundo". Cree necesario "reunir el apoyo para un liderazgo global de EEUU", que "tiene un papel sustancial para mantener la seguridad en Europa, Asia y Oriente Medio" porque "la historia del siglo veinte debería habernos enseñado que es importante configurar las circunstancias antes de que emerjan las crisis" y "abrazar la causa del liderazgo americano". Propone como acciones concretas "incrementar el gasto de defensa significativamente si vamos a llevar a cabo hoy nuestras responsabilidades globales y modernizar nuestras fuerzas armadas para el futuro" y "el desafío de regímenes hostiles a nuestros intereses y valores". La declaración fue firmada en 1997 por figuras muy influyentes en la actualidad como Dick Cheney, Jeb Bush, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld y Paul Wolfowitz. La mayoría de sus miembros fundadores ocuparon puestos en la Administración Reagan o en la de Bush padre. El efecto de la ideología del PNAC en Bush hijo fue inmediato cuando los terribles atentados del 11-S de 2001 proporcionaron una oportunidad única para avanzar una no tan oculta agenda imperialista.

No es difícil concluir que la invasión de Irak no ha sido consecuencia de que el régimen de Saddam tuviese conexiones con los terroristas de los atentados del 11-S –como ha declarado además el director de la CIA George Tenet– ni de supuestos planes para la fabricación armas de destrucción masiva, como las inspecciones de la ONU o la posterior ausencia de pruebas durante la ocupación han demostrado. La conclusión sería más bien que el Gobierno estadounidense ha tenido que engañar a los ciudadanos para ocultar sus intenciones –tan llanamente explicadas hace años en el PNAC– de dominio global. La democratización de Irak y la amenaza de armas de destrucción masiva han sido excusas para desplazar del poder a un Saddam Hussein que se había vuelto rebelde. Tras ser perdonado y dejado en el poder –para asegurar el petróleo de la zona y como antiguo aliado en la guerra contra Irán cuando Jomeini suponía un enemigo a combatir–, pretendía cambiar el dólar por el euro como divisa en el negocio del petróleo. Saddam utilizó el apoyo de Estados Unidos para consolidar su régimen, mientras Bin Laden y los ahora considerados terroristas recibían financiación y entrenamiento. ¿Se apoya ahora a parecidos fanáticos para lograr otros objetivos? Cada vez está más claro que la Guerra Contra el Terror es una guerra entre elites de poder. Es una guerra que Estados Unidos no va a poder ganar porque la erradicación de terroristas no puede ser instantánea, porque el futuro imperio de los neoconservadores es una ilusión y porque el sufrimiento humano que causan los bloqueos económicos y las guerras no merecen nunca la pena. Existe además un riesgo añadido de retroceso social si se aprueban en otros países leyes similares a la Patriot Act –la Ley contra el Terrorismo, el Crimen y de Seguridad aprobada tras el 11-S a toda velocidad sin apenas crítica–, que suspenden libertades y garantías constitucionales. La solución a todos estos problemas es pensar a más largo plazo, votar a gobernantes que no nos mientan, abandonar la guerra preventiva, colocar la seguridad ciudadana bajo un control político inteligente, mejorar nuestras democracias, perseguir con justicia a los verdaderos responsables del 11-S, no castigar a la población civil de ningún país, más diálogo y paz en Palestina. En las próximas elecciones, los votantes estadounidenses tienen la oportunidad de cerrar un ciclo y mejorar algo el futuro del mundo, ya de por sí bastante oscuro. Si algunos españoles tenemos miedo de algo, es miedo a que respalden la estrategia de Bush. Definitivamente, el mundo no se está convirtiendo en un lugar más seguro.

Fuentes: El País, El Mundo, Rebelion.org, La Voz de Galicia, CSCAweb, BBC, The New York Times, Project For The New American Century

Agradecimientos muy especiales a mi compañero Miguel Alvarado por su labor de traducción al inglés

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