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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2013

Cambio climtico y capital financiero: un comentario sobre Alejandro Nadal

Jos A. Tapia
Rebelin


Dice Alejandro Nadal [1] en SinPermiso que las fuerzas del capital financiero harn muy difcil frenar el cambio climtico. Para Nadal el sistema financiero "es un potente obstculo para prevenir una catstrofe derivada del calentamiento global"; en ese sistema "anidan fuerzas que se opondrn con todo a un acuerdo que evite el peligro del cambio climtico catastrfico."

Nadal justifica su idea en el hecho de que las reservas de combustibles fsiles estn en gran parte bajo el control de empresas que cotizan en bolsa y, por lo tanto, un compromiso firme de reducir sustancialmente el ritmo al que se consumen esas reservas reducira enormemente el valor burstil de esas corporaciones. "Desde el punto de vista contable a nadie le importa un pepino si la utilizacin de esas reservas es suficiente para sobrepasar el peligroso umbral de los dos grados centgrados. El cambio climtico no es un concepto contable."

Segn Nadal, se trata de un conflicto de dimensiones histricas entre la comunidad cientfica, que advierte que es necesario no quemar las reservas de combustibles fsiles, y las empresas e inversionistas que tienen inters en realizar sus activos, extrayendo y usando esas reservas.

Tal como he mostrado junto con Ed Ionides y Oscar Carpintero en una publicacin reciente (Climate change and the world economy: Short-run determinants of atmospheric CO 2 , Environmental Science & Policy Vol. 21, pp. 50-62, 2012), no solo las emisiones mundiales de CO 2 , sino tambin las concentraciones atmosfricas de dicho gas son procclicas respecto de la economa mundial. En la jerga macroeconmica que una variable es procclica significa que tiende a aumentar en las pocas de expansin de la economa y a disminuir (o aumentar menos rpido) en las de recesin. O sea, que las emisiones mundiales y las concentraciones atmosfricas de CO 2 son procclicas significa que aumentan tanto ms rpido cuanto ms prspera es la economa mundial. Los nicos "xitos" de la humanidad en la lucha por impedir el desastre climtico en los ltimos cuarenta aos han sido precisamente lo que la gran mayora de los economistas consideran grandes desastres de la economa mundial, a saber, las crisis ms o menos generalizadas de mediados de los setenta, comienzos de los ochenta, comienzos y finales de los noventa y la Gran Recesin de 2007-2009. En cada una de esas pocas en las que el ritmo de crecimiento del producto bruto mundial se redujo sustancialmente, tambin se redujeron sustancialmente las emisiones de CO 2 y el ritmo de aumento del CO 2 atmosfrico.

Nadal tiene toda la razn en lo que dice sobre las reservas de combustibles fsiles. En el inters de quienes hoy son propietarios de esas reservas est generar ganancias mediante su extraccin y venta. El ritmo al que se extraigan esas reservas podr depender en cierta medida de los cambios de precio esperados, ya que si la expectativa es de precios muy altos en el futuro, los propietarios actuales pueden diferir la extraccin y venta de esas reservas. Pero por otra parte, en las dcadas recientes los precios de los combustibles fsiles han ido aumentando y, por ejemplo, segn el Instituto Internacional de la Energa ya hemos llegado al pico de produccin de petrleo, por lo que, salvo oscilaciones temporales dependientes del juego del cambio de la demanda, lo ms probable es que el precio de los precios de la energa siga aumentando y ello ser un acicate muy grande para que se sigan extrayendo reservas y ponindolas en el mercado.

En lo que hay que discrepar de Alejandro Nadal es en la idea de que todo esto tiene que ver con el capital financiero. Porque, en realidad, un consumo creciente de energa no solo es una necesidad de las empresas que cotizan en bolsa o que comercializan esos combustibles fsiles, sino, bsicamente, de todas las empresas y de todo el capital. La industria automovilstica, de la que depende una gran proporcin de la industria mundial, est directamente interesada en evitar cualquier reduccin significativa del consumo de combustibles fsiles, por ejemplo mediante un impuesto a la produccin que implique emisiones, ya que esa reduccin tambin significara una cada de sus ventas y de sus beneficios. Por razones similares, todo el sector de servicios vinculado con el turismo se opondr con uas y dientes a cualquier medida efectiva para recortar las emisiones. La agroindustria, que hoy depende de un uso sustancial de energa en forma de mecanizacin e insumos qumicos, se opondr a medidas que reduzcan las emisiones de CO 2 porque esas medidas aumentarn el costo de esos insumos y reducirn sus beneficios. Salvo excepciones aisladas de empresas implicadas en la comercializacin de energas alternativas (paneles solares, molinos generadores de energa elica, etc.), las empresas en general de todos los sectores necesitan energa barata como insumo de su produccin y como elemento bsico de un transporte que permita extender su mercado a mbitos cada vez mayores.

Es posible considerar al sistema financiero mundial como una representacin del capital mundial en su conjunto, en la medida que ese capital es relativamente mvil y circula de unos sectores o pases a otros, en bsqueda de rentabilidades mayores. Pero aplicar el trmino capital financiero a todo el capital en vez de reservarlo para las empresas que se centran en el mundo de las finanzas (bancos, compaas de seguros, fondos de inversin), parece un uso excesivo. En ese sentido no se puede estar de acuerdo con Nadal en que el capital financiero es un obstculo principal para prevenir la catstrofe del calentamiento global. Es el capital en su conjunto el que representa "fuerzas que se opondrn con todo a un acuerdo que evite el peligro del cambio climtico catastrfico". Por desgracia (o ser por suerte?), luchar hoy contra el cambio climtico parece muy difcil sin luchar a la vez contra el capital en su conjunto. O dicho de otra manera, evitar el desastre climtico no parece posible sin ir ms all del capitalismo. Los intentos de hacerlo, como el interesante impuesto al carbono propuesto por James Hansen, caen en odos que ms que sordos, estn ensordecidos por el nimo de lucro. Y eso es cosa del capital, no del capital financiero solamente.


 

Jos A. Tapia es investigador y docente en la Universidad de Michigan, Ann Arbor. Es autor junto con Rolando Astarita de La Gran Recesin y el capitalismo del siglo XXI (Madrid, Libros de la Catarata, 2011). Prximamente aparecer   en Maia su edicin de Crisis y teora de la crisis: Un ensayo sobre Marx y la ciencia econmica , de Paul Mattick.


Notas:

[1] Este artculo fue enviado para publicacin a la redaccin de SinPermiso, de cuyo consejo editorial es miembro Alejandro Nadal. La redaccin de SinPermiso dijo no poder publicarlo por falta de espacio.



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