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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2013

Rplica a Ricardo Loewe
Cmo se miden, o no se miden, la salud y otras cosas

Jos A. Tapia
Rebelin


Ricardo Loewe dice en su respuesta a mi comentario que organicista es un trmino crtico contra cierta corriente de la psiquiatra, que reduce el conflicto social de los llamados enfermos psiquitricos a ciertas deficiencias bioqumicas que afectan ciertas partes del cerebro. Como hace precisamente el colega Tapia, que reduce la cirrosis heptica a la causa del alcohol y no a la desnutricin y al aumento de la hepatitis por las malas condiciones econmicas y de hygiene [sic]. O que considera al suicidio como una alteracin mental porque no valora la obra genial de Emile Durkheim, quien demostr ya en 1897 en la primera investigacin sociolgica basada en datos y anlisis estadsticos! que el suicidio es un fenmeno social no explicable por la medicina ni por la psiquiatra.

Comienza mal Loewe, sacndose de la manga el que yo atribuyo la cirrosis exclusivamente al alcohol y no a otras causas y que ignoro los determinantes sociales del suicidio. Es obvio que la cirrosis heptica puede tener causas diversas, incluidas causas infecciosas, aunque la causa ms habitual sea el consumo excesivo de alcohol. En cuanto a la apelacin de Loewe a Durkheim para sealar mi supuesta ignorancia de las causas sociales del suicidio, puedo decir que hace ya mucho mostr con datos estadsticos de las provincias espaolas que los suicidios (aunque solo los de varones, no los de mujeres) aumentan cuando aumenta la tasa de desempleo.

Con sus alharacas a Durkheim, Loewe parece ignorar que hubo un autor anterior a Durkheim, Jacques Peuchet, tambin francs, que puso de manifiesto la mayor frecuencia de suicidio en las pocas de crisis del capitalismo, cuando la miseria social se generaliza, en personas que no encuentran trabajo o no pueden pagar sus deudas, etc. Fue precisamente Marx quien seal la importancia de los escritos de Peuchet. Pero, ya se sabe, Marx es poco conocido entre los intelectuales de izquierdas (incluso muchos que se definen como marxistas), que en cambio mencionan a menudo a Durkheim y a otros socilogos progresistas (mi fuente es Marx on suicide, ed. de E. A. Plaut y K. Anderson, Evanson, IL, Northwestern University Press, 1999).

Dice Loewe que cuando l afirm que relacionar la salud con los niveles de la mortalidad es insuficiente, lo que hizo fue ubicar los instrumentos conceptuales desarrollados hace ya dcadas precisamente en esas dcadas. Tales instrumentos, dice Loewe, hoy da han sido parcialmente rebasados. Para ilustrar esa afirmacin, que es solo palabrera a mi juicio, Loewe menciona la siguiente comparacin:

El estado de salud de Kerala, una provincia de la India con ms de 30 millones de habitantes, con un 90% de alfabetizacin, es mejor que el de, digamos, Honduras, con el sistema educativo ms atrasado de Centroamrica (ver, por ejemplo, OMS: Informe sobre la salud en el mundo []). Por supuesto que la Organizacin Mundial de la Salud no se mete con la menudencia de que en Honduras existe el terrorismo de Estado mientras que en Kerala no, tampoco con cifras comparativas de sndromes como la depresin o la ansiedad.

El prrafo citado, todo un prodigio de confusin a mi juicio, parece ser significativo de cmo razona Loewe. Kerala que es un estado, no una provincia, ha sido tradicionalmente el territorio de la India con mejores indicadores de salud y de educacin, aunque no, por ejemplo, de ingreso. Esto es generalmente sabido entre quienes investigan sobre salud internacional. Y por cierto que hacer esas afirmaciones sobre los estados que integran la India exige contar con indicadores que permitan evaluar en cada uno la salud, la educacin y el ingreso. Solo as se puede decir, por ejemplo, que el nivel de ingreso o de salud en Kerala es mejor o peor que el de otros estados de la India como Andhra Pradesh o Guyarat. Por qu compara Loewe a Kerala con Honduras donde, segn Loewe y no dudo que sea cierto existe terrorismo de Estado? No est claro. Loewe trae a colacin comparaciones y autores, pero el propsito de todo ello es oscuro casi siempre.

Dice Loewe que las impactantes cifras que yo traigo al debate sobre la medicin del estado de salud no pasan de ser descriptivas, vagas y selectivas, sin que haya correlacin estadstica alguna con factores causales o determinantes de las tasas de mortalidad. Aqu tenemos otra afirmacin infundamentada. Las cifras que yo mostr son por ejemplo datos recientes (de 2011) de esperanza de vida al nacer (EVN) de Grecia y Portugal (80,9 aos). Esas cifras son casi un ao ms altas que la EVN de Dinamarca (80,1 aos) y nueve aos mayores que la EVN de Ucrania (71,1 aos). Los epidemilogos han discutido extensamente sobre por qu Ucrania y otros pases de Europa del Este tienen cifras tan malas (bajas) de EVNque implican alta mortalidady, por ejemplo, uno de los factores que se aduce es el alto consumo de alcohol, y de tabaco y de comidas no muy saludables, en aquellos pases. Los epidemilogos tambin han discutido por qu, por ejemplo, Grecia o Espaa tienen mejores cifras de EVN que Dinamarca, y se ha dicho que la llamada nutricin mediterrnea, con abundancia de legumbres, frutas y verduras, puede ser mucho ms saludable que una dieta con demasiados productos crnicos y lcteos, como la danesa. Tambin se han aducido otros factores, como que los daneses fumaron a lo bestia hace unas dcadas y ahora estn pagndolo con altas tasas de cncer de pulmn y otras enfermedades crnicas relacionadas con el tabaquismo. Yo mismo he mencionado que Dinamarca es probablemente el pas con el mercado laboral ms flexible de Europa, lo que podra ser un factor ms contribuyente a que los daneses tengan peor longevidad que los espaoles o los portugueses. Todo esto, por supuesto, parte de la idea materialista de que las diferencias de salud entre pases, o grupos sociales tienen causas sociales y biolgicas y no son puramente aleatorias como lo seran si no hubiera correlacin estadstica alguna con factores causales o determinantes de las causas de mortalidad como dice Loewe.

Loewe, a quien no parecen gustarle las cifras que yo aduje sobre indicadores de salud en distintas comunidades autnomas espaolas, me propone que compare la prevalencia de trastorno por estrs postraumtico en poblacin carcelaria, comparando personas originarias del Pas Vasco y del resto del Estado Espaol. Esto, con hiptesis basadas en los informes sobre tortura en el Estado Espaol elaborados por la Coordinadora para la Prevencin y la Denuncia de la Tortura () A ver si hay diferencia entre el estado de salud de la poblacin del Pas Vasco y la del resto de Espaa!.

Dudo que existan las cifras que Loewe propone comparar, pero si existieran, tengo serias dudas de que el trastorno de estrs postraumtico sea ms frecuente entre los encarcelados de origen vasco que entre los encarcelados de otras partes del Estado, como sugiere Loewe. Por qu habra de ser as? Suponiendo que el citado trastorno sea ms habitual en quienes sufren tortura, habra que pensar acaso que la brutalidad policial es ms frecuente cuando el preso procede del Pas Vasco? Supongamos dos detenidos, uno de Bilbao, Iturriaga, acusado de matar a tres policas por motivos polticos, otro Martnez, de Albacete, acusado de matar a tres policas en un atraco. Cree sinceramente Loewe que la brutalidad policial es ms previsible en Iturriaga que en Martnez? Yo seriamente lo dudo. De todas formas, todo lo anterior es pura especulacin. Veamos cosas ms concretas. Loewe propone para establecer hiptesis partir de informes sobre tortura en el Estado Espaol elaborados por la Coordinadora para la Prevencin y la Denuncia de la Tortura, lo que al parecer mostrara las especiales condiciones vascas que l sugiere. Pues bien, segn las cifras del informe que Loewe menciona, el territorio espaol en el que hubo una mayor tasa de denuncias por tortura en 2012 fue Melilla, donde hubo 25,5 denuncias por tortura por 100.000 habitantes; muy lejos est Euskal Herra, donde imagino que los autores del informe integran el Pas Vasco y Navarra, con 2,5 denuncias por 100,000 habitantes. Esta tasa es por ejemplo mayor que la de Andaluca, 1,6, o que la media de toda Espaa, donde hubo 1,8 denuncias de tortura por 100.000 habitantes, pero inferior a la tasa de Madrid, 4,3, o la de La Rioja, 2,6. Tampoco esos datos parecen ir a favor de lo que sugiere Loewe. De todas formas, lo ms importante en todo esto es que Loewe comete una falacia manifiesta al sugerir que una condicin que afecte a la poblacin carcelaria originaria de un territorio puede tomarse como indicador correspondiente a la poblacin general de dicho territorio. Es como si por ejemplo, entre varones y mujeres del pas X que acuden a consultas mdicas la prevalencia de sntomas depresivos fuera el triple en mujeres y de ah se dedujera que la prevalencia de sntomas depresivos es tambin el triple en las mujeres de la poblacin en general. Un principio bsico de la estadstica es que la parte (la muestra) no siempre es representativa del todo (la poblacin).

Loewe prosigue su ejercicio retrico acusndome de empecinamiento en medir la salud con su supuesta recproca, la muerte. Afirma que no hay que ser filsofo para saber que lo opuesto a la muerte no es la salud, sino la vida y que entre los antiguos griegos la unidad dialctica se estableca entre la muerte y el amor... Todo esto es puro verso, lstima que Loewe no est escribiendo ningn Canto general. Si se quiere ser riguroso, para medir la salud hacen falta instrumentos claros, no palabrera. La epidemiologa a la que Loewe alude lleva dcadas midiendo la salud de la poblacin fundamentalmente por las tasas de mortalidad. En los ltimos veinte o treinta aos esas tasas suelen sintetizarse en la EVN, que es un indicador intuitivo aunque a menudo mal entendido y que obvia la necesidad de estandarizar las tasas de mortalidad.

Lo que aduce Loewe sobre Cuba no viene al caso. Por supuesto que los indicadores de salud cubanos son buenos, excelentes incluso, pero eso se puede decir precisamente porque son comparables con los de otros pases. As, por ejemplo, en 2012 segn cifras del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la EVN fueron 79,3 aos en Cuba, lo que est muy cerca de las cifras ms altas de EVN reportadas para 2012, por ejemplo 82,0 aos en Australia, 83,6 en Japn, o 79,4 en Costa Rica. Esas son, claramente, cifras mucho mejores que los 73,4 aos de EVN de Honduras o los terribles 54,5 aos de EVN de Uganda.

Cuentan Michael Haynes y Rumy Husan (A Century of state murder: Death and policy in 20th Century Russia, Pluto Press, 2003, p. 7) que en 1934 Stalin anunci que la poblacin de la URSS haba llegado a 168 millones, lo que superaba en 8 millones a las estimaciones que haban hecho los demgrafos soviticos de la poca, que haban tenido en cuanta los notables incrementos de la mortalidad durante los aos anteriores. Uno de esos demgrafos pidi a sus superiores que se preguntara a Osinsky, Director de la Oficina Central de Estadstica, de dnde haba salido ese nmero que citaba Stalin. La respuesta que recibi fue que Osinsky haba hablado con Stalin, quien le haba dicho a su vez que l ya saba qu nmero citar.

Lamentablemente, algunas gentes de izquierda muchas veces saben qu nmero citar para demostrar que lo que ellos creen o quieren que los dems crean, es lo cierto. Inventarse los nmeros es el caso extremo, una forma mucho ms habitual de mentir con estadsticas es ignorar datos vlidos calificndolos de espurios, o usar los datos de forma selectiva. Si hay que demostrar que el pas A est peor que el pas B, y en A hay menos pobreza, pero ms suicidios y menos analfabetismo, pues se citan estos dos ltimos y se ignora aquella. Y as sucesivamente. Es de esperar que estas formas de razonar vayan pasando con otras cosas al basurero de la historia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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