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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-07-2005

Una crtica desde la izquierda rusa
Superar a Chomsky

Ilya Ioffe
Left.ru.

Traducido del ruso para Rebelin por Andrs Urruti


Cualquier conversacin sobre la izquierda radical occidental contempornea no tiene ningn sentido si no se menciona el nombre de Noam Chomsky. Chomsky no slo es la figura central del movimiento de izquierda en Occidente, es su gur, pontfice, padre espiritual ningn calificativo sera excesivo. Entender a Chomsky significa entender la mentalidad de la inmensa mayora de los que se incluyen en las filas de los luchadores contra el sistema en Occidente, especialmente en los EEUU.

Por otra parte, si intentramos definir la posicin poltico-ideolgica de Chomsky, su credo ideolgico, el hacerlo no resultara en absoluto tan sencillo como podra parecer a primera vista. Podramos, claro est, utilizar para esa definicin conceptos comunes como izquierdista, radical, defensor de la justicia, antiimperialista, etc. Pero, estaremos de acuerdo en que, hablando de una figura de la categora de Noam Chomsky, todo eso sera claramente insuficiente. Se precisara una caracterizacin ms exacta, en el contexto de las principales corrientes ideolgicas de los tiempos modernos.

Dirijmonos en busca de ayuda a los colegas y correligionarios de Chomsky, los intelectuales occidentales de tendencia de izquierda. Robert McChesney ,en el prlogo a una de sus obras caracteriza a Chomsky como anarquista o, ms exactamente, como social-libertario. No se, pero para m la palabra anarquista siempre se asocia en mi mente con los nombres de Kropotkin, Bakunin, batko Makhn (N del T: batko es un apelativo que significa padrecito, jefe), en fin, con los anarquistas espaoles, que combatieron hombro con hombro con los comunistas contra el fascismo en la guerra civil de los aos 30 del siglo pasado. No soy capaz de imaginarme en el rol de anarquista, an forzando el entendimiento, a un prspero y competente profesor de fama mundial, sueldo considerable, ctedra en el MIT (N del T: Massachussets Institute of Technology) y columna peridica en el New York Times. En cuanto a la especificacin social-libertario, no parece que nos facilite las cosas, pues, en esa categora se podran inscribir, a gusto del consumidor, desde Lenin hasta Novodvorskaya (N del T: poltica rusa, fundadora del partido disidente Unin Democrtica en 1988).

Probemos a abordar el tema desde otra perspectiva y reflexionemos acerca de cual es el gnero en el que se pueden clasificar los trabajos polticos de Chomsky. Se puede objetar que el concepto gnero no es, en absoluto, aplicable a los trabajos cientficos del venerable profesor, sino que es ms bien adecuado para el examen de las novedades literarias, e incluso para los anuncios de la programacin televisiva. Es posible que as sea la cosa, pero, as y todo intentaremos analizar la obra de Chomsky desde esa posicin, tanto ms cuanto que, como justamente advirti en un artculo anterior Stephen Gowans (http://left.ru/2005/3/govans120.phtml), el empleo de imgenes literarias y fuertes metforas no es, en modo alguno, ajeno al anlisis de Chomsky.

Alguna vez, hace mucho tiempo, all por los aos 70 u 80 del siglo pasado, el dolo de la inteligentsia antisovitica fue, como es conocido, Aleksandr Isayevich Solzhenitsyn. Entonces le llamaban profeta, y en el plano de su talento literario se le colocaba al mismo nivel de Tolsti y Dostoievski. Y hete aqu que, cuando finalmente empez a venirse abajo el maldito teln de acero, y brot a chorros la fuente de la glasnost (N del T: transparencia, concepto asociado a la perestroika de la poca Gorbachov), yo, como muchos otros ansiosos ciudadanos soviticos, tuve la ocasin de leer la obra del gran genio. La impresin fue, para decirlo suavemente, de desencanto: qued claro que all no haba ni rastro ni de Tolsti ni de Dostoievski; haba, en cambio, una especie de estilo seudo-popular, unos personajes planos y romos, y una lnea argumental previsible. En resumen: prosa aldeana para pobres. Cuando compart mis reflexiones, a cuenta de esto, con gente conocida, recib una respuesta cargada de indignacin: Tu no entiendes ni jota! A Solzhenitsyn no se le puede medir por los raseros habituales de las lecciones escolares de literatura! Solzhenitsyn es la literatura del hecho! Tu lee con atencin lo que describe en el monumental Archipilago Gulag, se te pondrn los pelos de punta. No me vengas con estilsticas, cuando los mismos hechos te tiran de los pies, como una escalera mecnica! Y le con atencin... Realmente, me lleg hasta el alma. Siniestras historias de campos, millones, decenas de millones de vctimas cifras csmicas- cmo va uno a quedarse indiferente? No vas a comparar con esto al miserable Rodia Rasklnikov [N del T: protagonista de Crimen y castigo de Dostoievski] con su hachita y su viejecilla asesinada; aqu acta el despiadado Moloc comunista, hablamos de millones! Bueno, la verdad es que alguno intent objetar tmidamente que tan enorme Gulag como el descrito por Solzhenitsyn sera imposible, no ya de mantener, sino incluso de vigilar por nadie, ni siquiera por el estado ms rico...Pero le taparon la boca rpidamente: Pero que disparates sueltas, que los malditos rojos no son capaces de eso...uh, uh, alimaas!.

Y mira por donde, que al poco tiempo abre Gorbachov los archivos y se aclaran las autnticas dimensiones de las atrocidades bolcheviques, y queda en evidencia que la creacin inmortal de Solzhenitsyn no es ninguna literatura del hecho, sino ms bien literatura fantstica, y, por tanto, acientfica.

Pero, a qu vena esta digresin lrica? A que, una vez conocidos los trabajos de Chomsky, he llegado a la conclusin de que la gran mayora de ellos se podran justamente incluir en la literatura del hecho. La obra de Noam Chomsky es magnfica literatura del hecho, un trabajo concienzudo, documentado de forma escrupulosa, libre de la tendencia al amarillismo, la mentira y el autobombo a lo Solzhenitsyn. Es, si se puede expresar as, realismo antiimperialista. Todo el que quiera ver el autntico rostro del capitalismo contemporneo, sin maquillajes propagandsticos ni tergiversaciones manipuladoras, est obligado a leer a Chomsky. Todo el que quiera comprender que se oculta tras los mitos fundamentales del imperialismo contemporneo, como milagro econmico, restauracin de la democracia, intervenciones humanitarias, guerra contra el terror, apertura de nuevos mercados, est obligado a leer a Chomsky. En el terreno de la alfabetizacin antiimperialista los libros de Chomsky deben ser, para todo izquierdista que se precie, su asignatura obligatoria de Introduccin al imperialismo.

Un aspecto mucho ms problemtico de la enseanza de Chomsky es su programa positivo, su, digmoslo as, proyecto de brillante futuro. Y aqu topamos de lleno con la cuestin con la que empezbamos nuestra conversacin: el problema de la identificacin de las posiciones sociopolticas de Chomsky. Cualquier convencido partidario de la democracia occidental puede presentar la actividad de Chomsky como ejemplo de la infinita tolerancia y libertad de pensamiento del Occidente liberal, en contraposicin a los regmenes totalitarios tipo URSS, donde la disidencia poltica, por decirlo suavemente, no se aplauda, precisamente. Mirad -dira- el hombre vive aqu, denigra de todas las formas posibles el maldito imperialismo americano, lanza crticas destructivas contra los crculos gobernantes, y no pasa nada, trabaja como profesor tranquilamente, edita libros, publica en los principales peridicos, recorre todo el mundo, y no tiene por qu temer a nadie. Podra permitirse todo eso bajo el totalitarismo? Por tanto, viva la gran democracia americana! Semejante lnea de pensamiento, si lleva a algn sitio, apenas lo hace parcialmente. Si, Chomsky, efectivamente puede ser considerado un disidente, pero el caso es que es un disidente dentro del sistema. Recordemos que, por ejemplo, los disidentes soviticos, o al menos los ms conocidos entre ellos, eran, por principio, enemigos del sistema social existente en la URSS, y, en la lucha con este sistema, a veces se dirigan directamente, en busca de ayuda, al enemigo de su pas en la guerra fra y exhortndole a inmiscuirse en sus asuntos por todos los medios. Chomsky nunca se ha permitido nada semejante, y si se lo hubiera permitido, evidentemente habra sido fulminantemente expulsado de su puesto de profesor en el MIT, y an sufrido peores consecuencias. Con aquellos que se enfrentaron en serio al To Sam, en los USA se ha actuado bastante brutalmente; el FBI y la CIA no se quedan cruzados de brazos.

Adems, Chomsky, segn expresa el ya citado McChesney, siempre ha sido, por principios, un abierto y consecuente adversario de los estados y partidos comunistas y leninistas, es decir, que, respecto a la cuestin principal, no haba divergencia entre l y las fuerzas dirigentes de su pas. El proyecto sovitico no poda, en ninguna medida, servir como alternativa para Chomsky al capitalismo criticado con tanto ahnco por l. La oposicin de Chomsky al actual rumbo de las lites gobernantes de EEUU es la oposicin del antiguo buen liberalismo de Mill, John Dewey, e incluso Adam Smith, con su crtica de la ruin mxima de los propietarios, frente al cruel neoliberalismo de Milton Friedman, Von Hayek, Reagan y el FMI. Chomsky critica el capitalismo contemporneo, ante todo, justamente por el olvido de las ideas del verdadero liberalismo, por la traicin y desfiguracin de los ideales del autntico mercado libre, la libertad personal y la democracia. Ruego que se me entienda correctamente, no me propongo en absoluto reprochar a Chomsky su lealtad a la idea liberal, la cual, sin duda, ocupa un lugar de honor en la herencia espiritual de la humanidad, y que fue, en su tiempo, uno de los factores fundamentales del desarrollo del movimiento revolucionario en Occidente. El problema est en que, junto con los aspectos positivos del liberalismo clsico, Chomsky hereda sus cualidades negativas, como la irresponsabilidad, la bonachonera y la fe ciega en el progreso.

Semejante aproximacin acrtica a los dogmas liberales encuentra su reflejo en la valoracin de Chomsky de los principales acontecimientos de nuestros das. As, no es raro encontrar en sus libros o entrevistas, en relacin con el desarrollo de la situacin sociopoltica en el mundo, declaraciones optimistas absolutamente infundadas, las cuales contrastan fuertemente con el brillante anlisis crtico expuesto en, literalmente, el prrafo previo. Por ejemplo, l describe la situacin en el Irak ocupado, aporta datos terribles sobre sus resultados para el pueblo iraqu, y, a la vez, declara que, en comparacin con la que montaron los americanos en Vietnam, se aprecia un gran progreso: las vctimas y las crueldades son incomparablemente menores, y todo gracias a los esfuerzos y creciente influencia de la opinin pblica amante de la paz. Sorprende que un analista tan experto no comprenda que la resistencia en Vietnam fue ms fuerte, en varios rdenes, que en Irak, en buena medida porque los vietnamitas reciban apoyo de la URSS y China, mientras que Irak se encuentra en completa soledad. Por eso las acciones blicas tuvieron, en el primer caso, un carcter ms encarnizado y cruel, obligando a los ocupantes a llevar a cabo pasos ms desesperados y exterminar en cantidades incalculables a la poblacin civil.

Stephen Gowans ha pillado hbilmente a Chomsky por su inconsecuencia en la crtica a la agresin de EEUU en Irak, citando su afirmacin de que el mundo est mejor sin Saddam Hussein. En esta frase se refleja toda esa izquierda occidental con su falsificado, irresponsable, y muy afectado antiimperialismo y su ahistrica aproximacin, derivada de lo anterior, al anlisis de los fenmenos sociales. Gowans, con absoluta justicia, apunta al completo sinsentido del mismo planteamiento de la cuestin, de si el mundo est mejor o peor por la cada del rgimen de Saddam en Irak. Plantear la cuestin de ese modo es posible slo ignorando completamente las circunstancias histricas concretas que acompaaron la creacin, existencia y derrumbamiento del Irak de Hussein. Los regmenes nacionalistas, similares al de Saddam, aparecieron en el mundo rabe, como en todo el llamado tercer mundo, en el proceso de interaccin con la civilizacin occidental, como reaccin a la expansin de Occidente y su proyecto colonialista. Su nacimiento no puede explicarse, de ninguna manera, como algo consustancial a la cultura poltica rabe. El mismo fenmeno del nacionalismo es fruto del desarrollo del capitalismo en Europa, y el modelo de estado nacional fue uno de los principales productos de exportacin de Occidente al mundo en vas de desarrollo. El rgimen de Saddam cumpli dos funciones sustanciales: en primer lugar, permiti la existencia conjunta en el marco de un solo pas de tres comunidades diferentes, que tenan un pasado largo y sangriento de deudas mutuas; en segundo lugar, fue un potente factor de equilibrio estratgico en toda la regin del Prximo Oriente, conteniendo la presin del destacamento de vanguardia del colonialismo occidental- el sionismo israel. La eliminacin violenta de este rgimen condujo a la descomposicin de la sociedad iraqu, y, como consecuencia, provoc masivos sufrimientos al pueblo y una enorme cantidad de vctimas humanas. Parece ser que una significativa mayora de los iraques resultaron ser vctimas, no de la accin directa de las fuerzas de ocupacin angloamericanas, sino del caos y los procesos de desintegracin puestos en marcha por el desmantelamiento del orden social existente.

El aplastamiento de Irak condujo a la quiebra del equilibrio de fuerzas establecido en las ltimas dcadas en el Prximo Oriente; ahora no hay, de hecho, ni un solo estado rabe en condiciones de oponerse a la hegemona israel. Aparte de eso, no estara de ms recordar a todos los celadores de la democracia y los derechos humanos, que la resolucin de la cuestin sobre la eliminacin o no eliminacin del poder de Saddam es una prerrogativa slo del pueblo iraqu, en ningn caso del mundo, est el susodicho mejor o peor.

Es significativa la actitud de Chomsky hacia otro importante problema: el conflicto palestino-israel. Por una parte interviene como uno de los ms consecuentes crticos del sionismo y de su apoyo por el imperialismo USA. Pero cuando se llega al punto de plantear vas concretas para la resolucin del problema palestino, Chomsky interviene como partidario de la opcin de los dos estados, rechazando categricamente la posibilidad de la fundacin de un nico estado democrtico de todos los ciudadanos en Palestina/Israel.

En entrevista concedida a Znet el 30 de marzo de 2004 declar: La legtima propuesta de un estado laico democrtico no ha surgido ni de un solo grupo social palestino (ni, se sobreentiende, israel). Se puede hablar de ella de manera abstracta, en tanto que sera algo deseable. Pero no es realista en absoluto. No tiene ningn apoyo internacional significativo, y, dentro de Israel, hay una casi unnime oposicin... Los que ahora abogan por un estado laico democrtico, desde mi punto de vista, hacen el juego a las fuerzas ms extremistas y despiadadas de Israel y EEUU.

Evidentemente, Chomsky, que, habitualmente tiene su punto fuerte en el aspecto de aportacin de hechos, en este caso concreto, falta a la verdad. La propuesta un estado laico democrtico ha partido en el pasado, reiteradamente, desde las principales organizaciones palestinas, y hasta principios de los aos 70 del pasado siglo un nico estado democrtico en todo el territorio entre el mar y el Jordn era uno de los puntos fundamentales del programa de la OLP , como qued reflejado en su Carta desde 1968. Otro tema es si las propuestas de esta organizacin resultan para Chomsky legtimas, tanto ms, si ellas estn en irreconciliable contradiccin con las posiciones del Washington oficial y su cliente favorito.

Un cuadro parecido se observa con respecto a la famosa falta de realismo. Si como realismo de una determinada idea poltica entendemos su concordancia con las posiciones de los poderosos de este mundo, entonces, por principio, no tiene sentido la empresa de intentar cambiar el status quo existente. Para qu tratar de conseguir derechos iguales para los palestinos o una resolucin justa al problema de los refugiados, si dentro de Israel hay una casi unnime oposicin? Mucho ms sencillo es seguir mareando la perdiz y mantener infinitas discusiones razonables sobre la creacin de dos estados, tanto ms, cuanto que a semejante planteamiento del problema ni siquiera Sharon tiene nada que objetar. Y eso es realista!

Asombra especialmente que un liberal tan convencido, un defensor de la democracia y la igualdad de derechos civiles como Chomsky parece que debera apoyar el proyecto de un nico estado democrtico en Palestina. Pero l renuncia a hacerlo, manifestando de paso, aunque sea de forma indirecta, pero bien definida, un apoyo al rgimen racista sionista. Es posible que l est aplicando autocensura a sus opiniones, temiendo expresarse ms resueltamente acerca de una cuestin tan grave. Pero tambin puede ser que, acercndose a cierta lnea roja, se detenga , porque percibe que, como persona del sistema, simplemente no puede traspasarla sin sufrir daos en sus propias carnes.

En mi opinin, la izquierda contempornea est obligada a tomar conciencia de las limitaciones y el sustancial carcter antirrevolucionario del noamchomskysmo.La autntica izquierda, y an ms en Rusia, no est en el mismo camino que Chomsky. La frecuente utilizacin en sus trabajos de conceptos como lucha de clases, solidaridad, igualdad no nos debe inducir a error. Su igualdad es la igualdad de los jugadores libres en el verdadero mercado, su solidaridad es la solidaridad de los individuos aislados persiguiendo intereses personales, su lucha de clases es la indignada retrica antiimperialista, en combinacin con el oportunismo y la conciliacin en las cuestiones malditas, las ms fundamentales. La herencia de Chomsky necesita reflexin crtica y superacin. Noam Chomsky es el puerto que hay que superar necesariamente en el camino a la cumbre resplandeciente de la liberacin del yugo del capital. Quedarse en ese puerto significa renunciar a la lucha ulterior y viajar, en definitiva, a ninguna parte.



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