Portada :: Europa :: Grecia, laboratorio neoliberal
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2015

Grecia
Antes de que sea demasiado tarde

Jos A. Tapia
Rebelin


Con ese ttulo, Antes de que sea demasiado tarde, apareci en diversos medios el pasado 22 de febrero un artculo firmado por Manolis Glezos, representante de Syriza en el Parlamento Europeo. Glezos, reconocido excombatiente de la resistencia griega contra los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, tiene 91 aos y fue elegido con el mayor nmero de votos obtenido por cualquier candidato en las elecciones de enero pasado. En su cort simo artculo Glezos dice que las cosas no cambian por rebautizarlas. L a Troika sigue siendo lo mismo aunque ahora sean las instituciones, y el Memorando de acuerdo con la Troika sigue siendo el mismo aunque se lo denomine el acuerdo. Y los acreedores siguen siendo acreedores aunque ahora se les llame socios. Tampoco la carne deja de ser carne aunque se la llame pescado y tampoco cambia el voto del pueblo griego en las elecciones del 25 de enero. Lo que vot la gente, dice Glezos, fue lo que Syriza prometi: Derrocar el rgimen de austeridad que es la estrategia de la oligarqua alemana y de los dems estados acreedores de la UE, pero es tambin la estrategia de la oligarqua griega. Vamos a deshacernos del Memorando y de la Troika y vamos a derogar todas las leyes de austeridad, esa era la propuesta de Syriza. El da despus de las elecciones se pasar una ley que echar abajo el acuerdo con la Troika y revertir sus consecuencias. Ahora ha pasado un mes y esas promesas no se han convertido en realidades. Es una vergenza, una vergenza completa, sin pero que valga, dice Glezos.

Pero quiz lo ms sorprendente en el artculo de Glezos es lo que sigue. En primer lugar, Glezos pide disculpas al pueblo griego porque, dice, l tambin colabor en la creacin de esta ilusin. Pero aade de inmediato que antes de que el mal se extienda y llegue demasiado lejos, antes de que sea demasiado tarde, hay que luchar. Los miembros, amigos y simpatizantes de Syriza, en reuniones extraordinarias, a todos los niveles de sus organizaciones, deben decidir si aceptan esa situacin. Algunos han argumentado que para llegar a un acuerdo hay que hacer concesiones, hay que ceder algo. Pero entre opresores y oprimidos no puede haber ningn compromiso, al igual que entre el esclavo y el esclavista, la nica solucin es la libertad. Incluso aceptando ese absurdo, las concesiones hechas por anteriores gobiernos pro-Memorando, con las consiguientes consecuencias de desempleo, austeridad, pobreza y suicidios, ya han llevado a Grecia ms all de los lmites de cualquier posible cesin.

As es como ve la situacin poltica griega Manolis Glezos, con sus 91 aos a la espalda y su acta de representante de Syriza en el Parlamento Europeo. De muy distinta forma ve las cosas James K. Galbraith, economista estadounidense de 63 aos, hijo del famoso John K. Galbraith y amigo de Yannis Varoufakis, actual ministro griego de finanzas. En un artculo reciente Galbraith critica con dureza los reportajes periodsticos segn los cuales el resultado de las recientes conversaciones en Bruselas ha sido bsicamente una derrota para Grecia. Para Galbraith eso representa una visin sesgada y tendenciosa porque, en realidad, Grecia se ha salido en gran parte con la suya. No se le dan nuevos fondos, ni tampoco se eliminan las condiciones para mantener el acuerdo actual, pero dada la redaccin del nuevo acuerdo, el gobierno griego tendr margen de maniobra y no tendr por ejemplo problemas, dice Galbraith, para recontratar personal de limpieza.

Galbraith rechaza como absurda la idea de que el acuerdo del gobierno griego con los poderes de la Unin Europea excluye el lanzamiento de un programa keynesiano de estmulo econmico. Galbraith dice que Syriza nunca haba prometido tal cosa, ya que en Grecia no hay dinero, el gobierno heleno est quebrado y un programa de expansin econmica keynesiano estaba de entrada fuera de consideracin, porque implicara necesariamente el abandono del euro y la adopcin de una nueva moneda griega con todos los riesgos que ello significa. Dentro de la eurozona, dice Galbraith, los fondos para inversin tendrn que proceder de una mejor recaudacin de impuestos o del exterior, lo que incluye inversores privados y el Banco Europeo de Inversiones. Por todo ello, segn Galbraith, quienes critican el abandono de un programa keynesiano por parte de Syriza estn diciendo tonteras.

Galbraith concluye su comentario con la afirmacin de que, en realidad, los griegos han ganado una batalla. Lo dice con aplomo. Luego, entre parntesis, aade que bueno, lo que ganaron quiz fuera solo una escaramuza.

A primera vista las visiones de Glezos y de Galbraith podran equipararse a aquello de los dos que discutan si la botella est medio llena o medio vaca. Pero en realidad lo que Manolis Glezos parece decir es que la botella est vaca del todo, mientras que James Galbraith dice que realmente tiene unas gotas.

Segn el sabio refrn castellano, cuando veas las barbas del vecino afeitar, pon las tuyas a remojar. Lo que est hoy ocurriendo en Grecia y lo que ocurra en los prximos meses sin duda ha de ser fuente de enseanza y experiencia para todos los pueblos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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