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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2015

De una presentacin de un libro crtico al poder imperante

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


Mientras haya quienes protestan programticamente contra las polticas conservadoras y reaccionarias, pero en su prctica cotidiana preserven las estructuras de poder vigentes, sus mismos acentos y estilos; los establecidos culturalmente por el sistema dominante, ste podr decir: no hay porqu preocuparse.

La CTA-Micheli convoc a la presentacin de un libro propalestino. El acontecimiento revela que esa organizacin tiene una posicin crtica ante el Estado de Israel, su racismo y colonialismo rampante.

Hasta ah, vamos bien.

Sin embargo.

Ya resulta embarazoso tener que referirse en la jerga militante a la CTA-Yaski y a la CTA-Micheli, empobreciendo la calificacin y reduciendo los perfiles organizacionales. Pero esto no hay porqu achacrselo a la CTA, sino ms bien a la cultura dominante.

Nos juntamos; un auditorio, dbil, para dicha presentacin, unos quince.

El presunto maestro de ceremonias se apresura a pedir disculpas por la raleada concurrencia y declara que muchos dirigentes de la CTA estn ese da muy ocupados, por ejemplo, con un juicio que lleva al banquillo a una treintena de compaeros.

Todo eso es entendible y disculpable; lo que no es tan entendible es la ausencia, no ya de dirigentes y referentes, que nos comenta el coordinador, sino de militantes de base, de pueblo llano. Si la CTA, con la presentacin de un libro que denuncia la atroz poltica de atropellos y usurpacin del sionismo sobre la poblacin nativa de Palestina, convoca slo a dirigentes y referentes, eso nos revela que la cuestin palestina, aun con todos los muertos que el sionismo asesina a diario, no enciende el ampermetro social. Ni, por lo visto, de la CTA.

El maestro de ceremonias presenta a la mesa disertante, habla del libro que est a la vista y a la venta. Promete, como es de trmite en organizaciones democrticas, que luego habr debate y/o preguntas. Y antes de dar la palabra a los dos oradores previstos, pide una presentacin individual a la raleada audiencia. El trmite no lleva ni cinco minutos. De dicha ronda queda claro que los espontneos somos muy pocos y que los cuadros internos y/o funcionarios rentados de la CTA, son probablemente mayora.

Como no se trata de nada personal, omitiremos los nombres de los actores del evento que venimos analizando. Porque de lo que se trata es de un anlisis cultural, no personal ni psicolgico.

Ya sobre ese final, un espectador levanta la mano, el brazo, el lpiz finalmente el maestro de ceremonias anuncia que va a abrir el uso de la palabra para preguntas pero aclara que tiene que ser algo breve no se sabe si se trata de entregar la sala para otro evento o porque el acto se ha prolongado tanto como para que muchos presentes entiendan que ya es suficiente, o porque el retorno a casa empieza a apretar los tiempos

Me queda la impresin de que si no haba alguien levantando insistentemente la mano, el maestro de ceremonias habra cerrado el acto tras las presentaciones iniciales, cumpliendo con la exhortacin a ver, hojear y comprar el libro por el cual se haca el acto (BDS).

En ningn momento haba limitado el uso del tiempo de los expositores o dado una idea de su distribucin, poniendo de antemano, por ejemplo, alguna estructura para el tiempo que tenamos disponible. Veinte minutos cada presentacin, digamos, y los veinte finales de una hora, para el abordaje desde los presentes, para preguntas, etctera. Al fin y al cabo, casi llegbamos a una veintena de humanos con el tiempo e intereses puestos en comn.

En los hechos, el tiempo se distribuy as: para los dos presentadores, el tiempo ilimitado se convirti en bastante ms de una hora, una hora y media, de modo tal que al terminar la segunda presentacin, todo, desde la postura de muchos presentes, arreglando bolsos y ropas, anunciando su salida, hasta la actitud de mismo maestro de ceremonias llevaba al cierre, postergado, como dijimos por una mano alzada.

La falta de lmites al tiempo de exposicin parece haber llevado a los mismos oradores a reiterar conceptos, me pregunto si no angustiados por la falta de estructura y el temor consiguiente a terminar demasiado pronto

Vale destacar que el momento abierto sirvi tambin para que un par ms de asistentes, interviniera, con preguntas o planteos.

La interrogante que se abre es acerca de que si esto pasa en una organizacin que se plantea como democrtica, qu dejar para las organizaciones que ni siquiera tratan ese aspecto?

Porque lo que analizamos es el estilo del culto a la personalidad. Es una poltica para alejar ms aun a dirigentes de dirigidos; direccin de bases; intelectuales cultos de masas ignorantes

Con ese estilo, el sistema de poder existente no tiene problema ni contradiccin alguna. Lo triste o confuso es que la CTA se presente a s misma como basista, luchadora desde las bases, donde te descuides, hasta horizontalista

Parole, parole, parole


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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