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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2015

El racismo, nervio motor del sionismo

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin



Es el racismo como ideologa gratificante la que permite tener rostros risueos entre los centenares de blanquitos sonriendo alrededor del cuerpo de un humano negro balancendose colgado de la cuerda con la que lo han ahorcado. Esas sonrisas, de superioridad moral, son las que permitirn la popularidad del Ku-Klux-Klan en EE.UU., fundamentalmente al sur, a principios del s. XX, con millones de adherentes.

Es el racismo el que le permitir al nazismo sentir con soberbia su superioridad moral respecto de los mltiples obstculos y enemigos de su plenitud imperial y su derecho sobre pueblos dbiles, y el que le permitir creer que su superioridad innata le alcanza para lanzarse a una guerra contra los que resultarnlLos Aliados que sextuplicarn sus recursos humanos y materiales; su superioridad era tanta, segn ellos mismos, que podan permitrselo.

Es el racismo boer y sudafricano el que le permitir a los blancos europeos del norte instalados en el sur africano imaginar sus derechos all como naturales, propios, histricos, que los autorizaba ticamente a robarle la tierra a los pobladores ancestrales, robarle la energa de sus propios cuerpos, arrinconarlos en lo que ms tarde se llamarn bantustanes ─campos de concentracin ligeramente ampliados para constreir la vida de los natives all adentro─, cuando no estaban al servicio de la sociedad blanca, la superior, la buena, la que mereca ese nombre.

Es el racismo que impera en Israel, desde su misma fundacin, el que a travs de un strip-tease creciente, horrendo, monstruoso, permite ahora en 2015, que un adolescente baleado, de 13 aos, Ahmed Manasrah, ensangrentado, yacente, reciba insultos de los transentes, que gozan con su agona, en tanto nadie hace nada por salvar su vida y que incluso hasta un guardia lo patee, como si se tratara de un perro o un fardo. Hasta Netanyahu tuvo que atenuar su versin inicial de que el nio haba matado a otro nio judo (nada se sabe, ni siquiera si emple violencia antes de ser baleado).

Estos lodos venan nsitos en aquellos polvos liberadores sionistas de hace un siglo.

Qu vnero nutri esta monstruosidad que es ahora la sociedad israel que le ha permitido a Netanyahu formar un gabinete con alegres asesinos de palestinos? 1

El sionismo retuvo lo instrumental del socialismo, con lo cual erigi los kibutzim, esas piezas altamente operativas para la instalacin en la tierra palestina y su apropiacin por parte de quienes no eran de oficio campesinos.

Con la consolidacin autoritaria y verticalista la URSS tuvo una rpida metamorfosis hacia un estado policiaco, totalitario. El sionismo retuvo esa modalidad tan sovitica de suprimir al discrepante; en 1924, el cuerpo militar judeosionista semisecreto, la Hagan ─embrin de lo que ahora llaman ejrcito de Israel, con el calificativo orweliano de Defensa─ asesin a sangre fra a un judo en Palestina. El primer asesinato poltico moderno en esa sacrificada tierra que es Palestina. Jakob de Haan, un referente judo del llamado antiguo Yishuv ─la poblacin juda palestina anterior a la instalacin sionista con sus aliah (oleadas)─. El delito capital de de Haan fue el mantener relaciones y dilogo con los palestinos rabes con los que conviva de tanto tiempo atrs, y por lo tanto no ser sionista ni acompaar sus campaas.

La depuracin sionista de comienzos de la dcada del 20 no es sino el atroz anticipo de ese estilo en el campo socialista (as como fue siempre el habitual para el colonialismo occidental enfrentando las resistencias locales).

La ideologa del supremacismo nazi, que era antisemita porque entendan que gran parte de la problemtica del pueblo alemn provena del control financiero de la banca juda, poda conciliarse con el sionismo? Parece difcil, porque el sionismo es judo, precisamente. Pero as y todo coincidieron inicialmente. En un aspecto bien concreto: los "arios" queran que los judos se fueran del cuerpo alemn, los judos queran irse de Alemania e instalarse en la tierra prometida.

Esa coincidencia les permiti una cierta luna de miel, a comienzos del III Reich, que se expres en encuentros y visitas de nazis a la Palestina sionista. Por ejemplo, Adolf Eichmann a cargo de la poblacin juda en la invadida por los nazis Austria (Anschluss, 1938), haba sido invitado ─a mediados de la dcada de los 30─ a visitar los kibutzim en Palestina, que los sionistas iban estableciendo en los territorios que ocupaban. Eichmann no pudo ingresar porque las autoridades britnicas le negaron su ingreso por nazi y anfitriones frustrados y visitante debieron hacer su encuentro en El Cairo. Hubo otras actividades conjuntas entre sionistas y nazis (en el mismo momento en que otros judos empezaban a ser muy maltratados, expulsados, perseguidos, asesinados en el Tercer Reich), por ejemplo, una suerte de alianza comercial (Haavara) que facilitaba la venta de productos alemanes en el Cercano Oriente a cambio de la migracin de sionistas a Palestina (quienes deban viajar sin dinero, que les era girado nicamente contra la venta de productos alemanes en el Cercano Oriente).3

Blancos puros al estilo yanqui o sudafricano, estalinistas o nazoides? El sionismo ha recogido un poco en cada vertiente. Por ejemplo, respecto de la Unin Sudafricana, hubo todo un idilio desde 1948 hasta entrada la dcada de los 90 en que Israel estrech los vnculos con la Unin Sudafricana, la del apartheid, pero no bien la lite que gobernaba Israel atisb el derrumbe del apartheid sudafricano, abandon prestamente esa alianza y fue de los primeros estados en reconocer a la nueva Repblica de Sudfrica [1994] borrando toda afinidad que haban sostenido por dcadas con los devenidos apestados polticos de los 90.4

Desde entonces, los esfuerzos ideolgicos sionistas han pasado por buscar una creciente identificacin con EE.UU. Por eso, la poltica de quebrar la sociedad palestina, de aislar a sus integrantes, ya no pasa tanto por la limpieza radical de esa tierra para apropirsela por completo sino que pasa por la identificacin de lo palestino con la poblacin nativoamericana en EE.UU. reducida a Indian Reservations; las etnias aborgenes americanas fueron quedando reducidas a mano de obra aislada del mercado estadounidense; se promueve, por ejemplo, la minera, siempre tan contaminante en sus pequesimos territorios (de uranio, por ejemplo, radiactivo) o las salas de juego a las cuales pueda concurrir la sociedad mayor, la principal, la verdadera, convirtiendo lo indio en algo para disfrutar, un exotismo de entrecasa y, juego mediante, altamente corrompible.

Los judos israeles, sionistas, no quieren ni pueden ver las diferencias entre la formacin social de EE.UU. y la de Israel. La identificacin cada vez mayor con EE.UU., que en tan buena medida responde a las necesidades del estado sionista, seguramente ni les permite captar el peligro de pensar por analoga.

Porque as como hay rasgos comunes, entre, por ejemplo, los indians y los palestinos ─como tambin los hay entre paraguayos y uruguayos o entre rubios y pelirrojos─, tambin hay rasgos especficos que malogran toda identificacin salteando el cmulo de diferencias. Por ejemplo, una temporal, histrica: no es lo mismo ocupar la tierra colonial en el siglo XV, o incluso a finales del siglo XIX y comienzos del XX, que hacerlo en el mismo momento ─mediados del s XX─ en que se proclama el fin de todos los colonialismos (aun cuando en rigor, se haya tratado slo de un cambio de nomenclatura, porque las relaciones de sujecin, explotacin y dominio seguirn desde mediados del s XX como eran antes, y aun mejor presentadas, ahora en nombre de iguales). Sin embargo, el fin del ─como se dice ahora─ relato colonial sobreviene porque la sociedad ya no admite las formas abiertas de dominio y expolio, y los poderes mayores deben esforzarse para mantener su hegemona; ya no cuentan con la ignorancia generalizada de otrora, por ejemplo.

Tampoco es comparable la invasin europea a la Amrica del Norte, en donde con el tiempo los invasores se convirtieron en aplastante mayora respecto de los natives, que la invasin bblica de Palestina a manos del sionismo gestando una ocupacin en la cual hay grosso modo tantos oriundos como implantados.

Hasta aqu procuramos rastrear hilos histricos buscando identificar el fenmeno denominado sionismo. Veamos ahora la prctica de esa conquista bblica que el sionismo encarna.

Los fines no han cambiado en momento alguno; el objetivo del sionismo ha sido siempre quedarse con la tierra palestina llegando al extremo de autocalificarse como movimiento de liberacin nacional cuando el sionismo jams enfrent poder colonial alguno.5 Y no ceder nunca ni un palmo, pese a proclamas confusionistas de personajes sionistas, palestinos y de mediadores privilegiados, como los de EE.UU., que han constituido negociaciones para definir alguna rea de soberana palestina que jams se ha concretado. Nunca hemos conocido cesin alguna de tierras conquistadas por el sionismo.

Ni Ben Gurin, ni Meir, ni Begin, ni Barak, ni Shamir, ni Rabin, ni Sharon ni Netanyahu, obviamente, ningn dirigente sionista ha propiciado ms que un retroceso de las exigencias del lado palestino, sobre la base de insinuaciones. As se ha ido corriendo el mapa: insinuaciones sionistas contra cesiones palestinas.

La misma formulacin, ese polvo bblico inicial, deja entrever el festival de lodo y sangre que sobrevendr. La misma formulacin carece de toda lgica: el sionismo, inicialmente un movimiento cvico, entre judos preocupados con razn por el papel que cumplan los judos en tantas sociedades cristianas (o musulmanas o laicas) decide valerse de los escritos bblicos como si fueran histricos y documentales para reclamar las tierras cananeas.

Como bien sealaron varios autores desde el inicio de tal reclamo, qu mundo tendramos si cada etnia, cada grupo nacional, idiomtico, reclamara el retorno a una tierra habitada mil aos antes? El trastorno sera maysculo y poco y nada reconoceramos de las fronteras estatales vigentes. Como sostena Mahatma Gandhi, Palestina pertenece a rabes (palestinos) as como Inglaterra a los ingleses. Por cierto que mil aos antes, podra haber estado poblada por otras etnias ligera o profundamente distintas de las actuales. Pero, agregaba, es inhumano imponer a los rabes la aceptacin de los judos.

Esto lo escriba Gandhi en 1938. Pero con la violencia genocida de los ataques nazis contra los judos (y otras etnias y agrupamientos humanos, como los gitanos, homosexuales, minusvlidos y comunistas), el sionismo logr una inesperada repercusin entre judos y se recre la historia haciendo creer a la gente, a travs de los medios de incomunicacin de masas y sobre todo a travs de esa fbrica de sueos (que bien pueden ser pesadillas aunque arteramente condicionadas) que es Hollywood, que el Estado de Israel era la respuesta al nazismo

Respuesta bastante anticipada puesto que naci dcadas antes del surgimiento del mismo nazismo

El rasgo que entiendo dominante del asentamiento sionista en Palestina es su brutalizacin, creciente y progresiva, cumpliendo una vieja ley de hierro: a medida que el estado sionista adquiere ms fuerza y mejor respaldo, ms acentuados devienen sus rasgos de violencia, atropello y desprecio por quienes no son, bblicamente hablando, sus prjimos.

Esa brutalizacion que hemos sealado, ese strip-tease de la verdadera ideologa, antiuniversalista, racista, supremacista del sionismo, que tanto ha halagado a tantos judos6 se ha ido desplegando en el tiempo, con el xito y la fuerza material cada vez mayor. En los comienzos del s.XX, cuando los sionistas se valan slo de la polica turca para expulsar a los campesinos palestinos de las tierras que los sionistas les haban comprado a latifundistas casi siempre ausentes de las tierras que usufructuaban, la violencia se incubaba, pero no era tan omnipresente; ante los desalojos, los sionistas parecan caballeros prescindentes.

Esa etapa ─que comienza con el s. XX─ es formalmente democrtica y terriblemente abusiva. Con la implantacin protegida por el colonialismo del Estado de Israel, en 1948, entramos en otra etapa, otra modalidad: mediante la Ley de Ausentes, las organizaciones sionistas se apoderan de tierras trabajadas milenariamente, por palestinos mediante la comprobacin de que sus dueos las haban abandonado. En rigor, haban sido expulsados violentamente, mediante asesinatos selectivos, amenazas y terror. Y a veces los campesinos despojados estaban luego de la huida, a pocos kilmetros, en campamentos administrados por la ONU que nunca tuvo tiempo ni ojos para observar la triquiuela y desmontarla.

Miles de esos campesinos despojados volvan a la noche , sin armas, a lo sumo con alguna herramienta para cuidar sus cultivos: las tropas sionistas se hicieron un festn del tiro al blanco con ellos; historiadores dignos como Ilan Pappe registra que fueron miles los as matados.

Mediante la expulsin masiva de 1948, la Franja de Gaza pas de ser una franja costera con algunos miles de palestinos a constituirse un territorio de refugio tolerado por Israel, con cientos de miles de palestinos amontonados que, con los aos, se fue convirtiendo, mejor dicho los israeles han ido convirtiendo, en una prisin a cielo abierto da casi un milln y medio de apretujados habitantes reclusos, extorsionados, aislados, sin asistencia judicial ni sanitaria, hambreados, intoxicados, enfermados y hasta sedientos.

Solamente una ideologa que encarne un desprecio hacia el otro puede permitirse semejantes soluciones. Y una ideologa que absorbe sin problemas ticos semejantes comportamientos, que al contrario, los justifica, es el racismo; ese rechazo radical de todo el resto de la humanidad

Con las guerras expansionistas que Israel ha ido administrando, la modalidad de apropiacin de tierras tambin se ha ido modificando; en el presente, ya adueados de buena parte del territorio, los colonos, tapian accesos y caminos, ocupan calles, vacan aldeas e incluso campos y hasta ingresan por la fuerza a viviendas, expulsan a sus habitantes, que a veces quedan all mismo, en la vereda con sus precarias pertenencias, en tanto colonos o soldados toman posesin de tales viviendas, siempre armados hasta los dientes y celosamente protegidos por la nica democracia de Oriente como vocifera la propaganda oficial israel.

El experimento sionista es una pattica expresin de la inversin de la realidad, algo que George Orwell tan lcidamente describiera precisamente en el ao de la fundacin del Estado de Israel: el amor es el odio, la verdad es la mentira, la democracia es la dictadura, el victimario es la vctima y la vctima el victimario, el justo es el arbitrario y el salvaje, el primitivo, el arrojador de piedras, es el ms cuerdo de los humanos, el que ms reclama una sociedad menos enferma; es el hroe resistente de nuestro tiempo.

Una nica, y tenue, luz al final de este atroz tnel del tiempo palestino: parece haber un cierto despertar, todava mnimo y parcial, minoritario, entre judos que les cuesta seguir haciendo de monos sabios.

En Israel, en EE.UU., hasta en Argentina, en que se han agrupado judos que han roto con DAIA-AMIA, las organizaciones oficiales de la comunidad juda argentina a la que estos judos protestatarios consideran mero apndice del Estado de Israel. Y no solo rompiendo relaciones con semejantes rganos del poder sionista: judos asimismo se han agrupado como los otros judos para tomar distancia, para denunciar su rechazo a la poltica etnocida israel, de cerco y aniquilamiento de la entidad palestina. Auspicioso.


Notas

1 Vase su configuracin a comienzos de este fatdico ao de 2015; el ministro de Defensa Moshe Yaalon tratando al pueblo palestino de cncer; la ministra de Justicia Ayelet Shaked proponiendo matar no slo a los nios palestinos sino a sus madres, mediante el tropo literario de considerar ─a los nios, serpientes─; el de Educacin, Naftali Bennet, explicando que ha matado multitud de palestinos y que no hay problema con eso (fte.: R. Silverstein, El gobierno ms racista y extremista de la historia de Israel).

2 Lo que Gilad Atzmon denomina la tribu, el tribualismo.

3 Algunos autores sostienen que esa coincidencia de intereses se tradujo hasta en una medalla conmemorativa, con la esvstica a un lado y la estrella de seis puntas al otro, atribuida a un jerarca nazi, Leopold von Mildenstein. Sin embargo, otros autores cuestionan su veracidad histrica.

4 Fue una dcada prolfica en apestados

5 Hay un corto perodo de hostilidades terroristas del sionismo contra las autoridades britnicas en Palestina alrededor de 1948, para forzar el retiro britnico, pero el sionismo haba sido estrecho aliado con Gran Bretaa durante la guerra mundial y poco antes, durante la resistencia palestina de 1936 a 1939 donde colonialistas y sionistas actuaron juntos masacrando la revuelta aborigen.

6 Del mismo modo que los agasajos nazis a los nrdicos le valieron el favor o la aquiescencia de muchos escandinavos a Hitler; que el culto a una Roma renacida por parte del fascismo le vali cierta indulgencia ante muchos italianos y que el culto a la Gran Rusia del estalinsimo le permiti a la URSS conseguir apoyo hasta en emigrantes rusos muy anteriores al origen sovitico, porque jugaba el chovinismo, porque la pertenencia es gratificante; anlogamente, muchos judos aceptaron el sionismo que enaltece muchsimo la importancia de los judos. Y su poder.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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