Portada :: Ecologa social :: El genocidio industrial del amianto
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2016

Ha sido Brico, los gazapos judiciales del amianto en Espaa
De Momo a Tnatos

Paco Bez
Rebelin


Donde hay poca justicia, es un peligro tener razn. Francisco de Quevedo y Villegas


En un discurso titulado: La necesidad de una segunda transicin, pronunciado el 25 de mayo del ao 2012, por el Profesor Vicen Navarro, en los actos de graduacin de licenciatura de los estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona, manifest lo siguiente: Cuando ocurri esto, el mayor programa de humor de EEUU, Saturday Night Live, hizo un sketch de humor sealando que de la misma manera que Bolivia, un pas que no tiene mar, tiene, en cambio, un Ministerio de Marina, Espaa tiene un Ministerio de Justicia. Podemos colegir, por tanto, que cuando el rio suena, agua lleva.

Amigo lector: permtasenos una advertencia preliminar, sobre el inicio del contenido del presente trabajo. El mismo comienza con una revisin de diversos gazapos deslizados en el texto de algunas sentencias judiciales espaolas. A primera vista, pudiera parecer que se trata de una cuestin meramente anecdtica, en cualquier caso sin trascendencia procesal; sin influencia en el sentido resolutorio del fallo judicial en cuestin. Puede asumirse, en efecto, que, por ejemplo, el mero trueque de una sola letra, a manos del juez ponente, o incluso de su secretaria/o, no merece mayor atencin. Sin embargo, esa apreciacin, a nuestro parecer, no resulta del todo adecuada, por varios motivos, que creemos procedente explicar, y es lo que haremos seguidamente.

Vaya por delante la observacin, de que, como se podr comprobar, algunos de esos borrones en la redaccin de la sentencia, son algo ms que un mero lapsus calami. En realidad, resulta prcticamente imposible sentir empata con el autor de alguna de esas pifias e imaginarse cmo las mismas se llegaron a producir. Cuando la lectura avance, hasta topar con ellas, se entender plenamente lo que hemos querido decir.

Despus tendremos otra cuestin: a travs de la variopinta deformacin que asumen los trminos propios de la jerga mdica, asoma, delatora, la supina ignorancia que respecto de tales cuestiones exhiben quienes protagonizan sus respectivos engendros terminolgicos, y eso s puede tener, indiciariamente, trascendencia procesal.

Confusiones diversas, errores de concepto, etc., tien de forma indeleble no pocos textos judiciales del amianto, en nuestro pas. En cualquier caso, la revisin de tales desviaciones respecto de una correccin, que es, evidentemente, la norma, slo representa una parte de nuestro texto, de suerte que incluso a quienes no hayan llegado a convencer nuestras precedentes explicaciones, siempre tendrn a su disposicin la alternativa consistente, simplemente, en saltarse la lectura de esa primera parte, en la seguridad de que no ha de faltar enjundia en la lectura del resto, y aunque desde luego ese salto en la lectura no sea precisamente nuestra recomendacin. Dicho lo cual, procedemos, sin ms prembulo, a exponer todo aquello que hemos estimado pertinente someter a la consideracin del lector.

Momo, dios del sarcasmo, de la burla, de la agudeza irnica y de las bromas, en la mitologa griega, pero tambin de la culpa, y Tnatos, personificacin mtica de la muerte, configuran los extremos de la trayectoria judicial del amianto en Espaa, delimitando el campo de accin de las ideas y de los hechos, en el que se asienta la toma en consideracin de los efectos patgenos de los amiantos, por parte de la justicia de nuestro pas.

Una trayectoria, que desde lo meramente anecdtico (pero no por ello menos definitorio), hasta lo verdaderamente trascendente, nos ir mostrando, en buena medida, todo el contenido de ideas, argumentos, hechos, hiptesis y decisiones, que configuran, en su conjunto, la respuesta judicial espaola a toda una problemtica, derivada de las secuelas consecutivas a la contaminacin por asbesto.

Comenzando por lo primero, esto es, por lo meramente anecdtico, tendremos, de entrada, una observacin fcilmente evidenciada: la reiteracin con la que las resoluciones judiciales sobre el amianto, hacen uso de una terminologa incorrecta.

Pecadillo venial, en una imaginaria antologa del disparate judicial, es alguna tergiversacin, sin mayor trascendencia procesal, y que apenas alcanza la categora de mera ancdota, como ocurre en el caso de la sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Catalua, de 8.3.2005 (n 2034/2005), cuando nos habla de: manipulacin de cargas de amianto y de productos de fibra de cemento elaboradas con amianto. Resulta fcil comprender, que lo que realmente se nos ha querido decir, es: de productos de fibrocemento, elaborados con amianto, y no esa supuesta fibra de cemento, que en el mundo real slo es una expresin utilizada, precisamente, para designar productos de construccin que no contienen amianto; expresin usada, por ejemplo, por una de las empresas del grupo Etex (antes Eternit): la American Fiber Cement Corporation, con lneas de productos diversos, que igualmente hacen tambin uso la misma terminologa, para designar a lo que en todos los casos se trata de substitutos del amianto-cemento, y as tambin la encontraremos en los Cement Fiber Cellings, del fabricante Sterling Crown, de Malasia, para designar paneles elaborados con fibras de celulosa, o tambin la encontraremos en la descripcin de los tableros de la marca PEIDA, fabricados por la empresa Guangzhou Panda Commercial Development Co., Ltd., de Guangdong (China), etc., etc.

Pecadillo venial, igualmente, cuando nos topamos con el Moldeo Manuel (lase, obviamente, Moldeo Manual): STS 3042/2012 (Recurso n 1651/2011).

Similar liviandad ha de atribuirse a un cambio en el gnero utilizado, cuando se alude a una mesotelioma (no responde al consenso admitido como norma) ATS 5109/2012 (Recurso n 2863/2011)-, resolucin judicial en la que asimismo encontraremos la expresin: derrame pleural sedoso, queriendo decirse, evidentemente, seroso.

En el fondo, cuando el vulgo maltrata a la lengua de Cervantes, haciendo uso de trminos incorrectos, est evidenciando, mutatis mutandi, un parecido tipo de carencias, (que en un caso sern culturales, y en el otro periciales), que cuando, salvando las distancias, un magistrado hace un uso inadecuado, e igualmente incorrecto, de un trmino cuyo verdadero significado hay que adivinar, ya que conocerlo directamente, no lo permite su deforme literalidad.

As, tendremos: aeropaguias, parnquisma, mediasquino, corto-diafragmticos, broncopata cnica, y mesiotelioma (Sentencia N 336/2006 del Juzgado de lo Penal N Tres de Alicante Juicio Oral 000475/2005). Seis incorrecciones, en una misma y nica sentencia.

pudo haber un gran nmero de enfermedades o factores concurrentes que propicia sent a celebrarse el casino o pulmonar y la muerte: (SAP SE 5700/2001). Puro Cantinflas!

El magistrado ponente, se tom la molestia de leerse lo que firmaba?... qu grado de respeto, de seriedad profesional, y de consideracin hacia los interlocutores destinatarios de esta resolucin judicial, y hacia la sociedad espaola, en general, cabe atribuirle a quienes han pergeado semejante bodrio lgico-gramatical?

Es as tambin que resulta ininteligible lo expresado en la sentencia SAP M 8808/2012: ...las benignas se manifiestan en la pleura, mediante placas o rosa mientras pleurales,

Por dos veces en las mismas resoluciones judiciales, tendremos: enfermedad pulmonar neuroconivitica con neuropata restrictiva (STS 1533/2012, STSJ CAT 6637/2012, STSJ CAT 4215/2011, STSJ CAT 12412/2008). Forman nutrido tropel, las sentencias en las que la raz etimolgica neumo, es confundida, de forma contumaz, con esta otra, neuro, que nada pinta, por supuesto, en el contexto de la alusin a las secuelas pulmonares derivadas de la exposicin al asbesto.

Vemoslo:

Es que no va a haber ningn alma caritativa, que a estas criaturitas les venga a ilustrar sobre el hecho de que existe una especialidad mdica, llamada Neumologa, que se ocupa de todo lo relativo al sistema respiratorio que el ms directamente es afectado por la exposicin al amianto-, y que nada tiene que ver, por supuesto, con esa otra disciplina mdica, llamada Neurologa?...

En la resolucin judicial STSJ CAT 4043/2009, podremos leer: entre los que destaca el trabajo Lung Cancer in Asbestos Workers/ Brit. J. Industr. Med. 12:81-86, 1955; escrito por Sir Juan Antonio, uno de los epidemilogos ms destacados de la segunda mitad del s. XX y pionero de la investigacin del riesgo de cncer de pulmn asociado al tabaquismo". Oh manes de Richard Doll, liberadnos de esta invasin vertical de los brbaros, que dira Ortega y Gasset!...

El trmino amianto, dar lugar y ocasin para todas estas imaginativas variantes:

El trmino asbesto, similarmente, dar lugar a:

El trmino asbestosis, en ese mundo paralelo del mbito judicial espaol, tendr asimismo su aberrante reflejo en estas otras ocasiones perdidas de haberlo hecho correctamente:

El trmino crisotilo, dar origen, a su vez, a:

Pero sin duda la ms prdiga cosecha de lepridos lingsticos nos la suministra el trmino mesotelioma:

Un extemporneo tufillo de comicidad, puramente aleatorio, puede asomar, a la vista de algunos de los gazapos considerados:

Otros gazapos, simplemente, vienen a sumarse a los otros igualmente detectados:

Como quiera que la exhaustividad en la revisin no est garantizada, y por otra parte, razonablemente no cabe suponerle al amianto ninguna suerte de extraa afinidad por los gazapos, cabe inferir presumiblemente de todo ello, que, con una alta probabilidad, posiblemente ante lo que estemos, sea ante la clsica situacin caracterizada como la punta del iceberg.

Prosigamos:

fabricacin de tubos de microcemento (microcemento: revestimiento que se compone de una base de cemento de altas prestaciones, mezclada con polmeros, fibras, y ridos, que se combina con pigmentos de colores, y que se adhiere a toda clase de superficies; habitualmente, carece de amianto): (STSJ CAT 4043/2009, STSJ CAT 9332/2012, STSJ CAT 3002/2012, STSJ MAD 593/2009, ATS 4514/2013), trmino que igualmente lo veremos reflejado en STSJ CL 5896/2010, sentencia sobre la que en 9 de enero de 2013, informar el medio on line Diario de Burgos.es, y en el cual se hace uso del trmino absesto, del mismo idiomay que veremos igualmente reflejado en la STSJ AS 1357/2009.

Confundiendo patologas diferentes: diagnosticado de una neoplasia pulmonar (asbestosis) con metstasis: (STSJ CAT 975/2013).

Y similarmente: enfermedad profesional de asbestosis pulmonar (mesotelioma maligno): (STSJ AS 2685/2012).

Los nombres propios adulterados, tambin asoman de igual guisa, y as tendremos: Tiffenean: (ATS 6223/2001, STSJ GAL 1448/1997, STS 14931/1988, y STS 3245/1988), o bien: SAINT GOBIAN: (STSJ CLM 1889/2007).

Por tres veces en la misma resolucin judicial: EURONIT FACHAS Y CUBIERTAS, S.L. (ATS 2286/2012) (traicin del subconsciente, o mensaje subliminar?).

Caso similar es el correspondiente a la resolucin judicial STSJ CL 1812/2013, en la que podremos leer: Unin Penosa Generacin S.A.

Segn nuestro muestreo, el 50%, es decir, una de cada dos sentencias del Tribunal Supremo, relativas al amianto, alberga algn gazapo.

Es digno de ser resaltado, que en bastantes ocasiones las expresiones incorrectas forman parte de un texto entrecomillado, de lo que cabra inferir que se tratara del traslado literal del contenido parcial o total de un informe pericial, que eventualmente habra podido ser aportado por una de las partes: la demandante, o la demandada. De ser esto efectivamente as, digamos que, simblicamente, habra de trasladarse nuestra crtica, desde la toga, hacia la bata blanca, o a ambas, y entonces, evidentemente, el asunto asumira una indudable mayor gravedad y trascendencia, pues nos estara transparentando, a travs de esos indicios, una situacin mucho ms injustificable y tosca.

En la galera de las sentencias sorprendentes del amianto, brilla y resplandece con fosforescencia mgica, por derecho propio, aquella en la que un familiar de un fallecido por exposicin laboral al amianto, familiar que era uno de los demandantes, inopinadamente se transforma en el propio paciente de la patologa sufrida. Es lo que sucede, sin bambalinas, en el texto de la resolucin judicial STSJ PV 2856/2001, segn podremos comprobar seguidamente, transcribiendo, en cita literal, sucesivos prrafos de la sentencia, presentados en el mismo orden de aparicin.

En efecto, tendremos, en primer lugar: En el recurso de suplicacin interpuesto por Gabriela, Eva y Alexander contra la sentencia del Juzgado de lo Social n4 (Donostia) de fecha veintinueve de Julio de dos mil, dictada en proceso sobre CANTIDAD, y entablado por Gabriela, Eva y Alexander frente a CONSTRUCCIONES Y AUXILIAR DE FERROCARRILES S.A.

Despus: PRIMERO.- D. Sergio contrajo matrimonio con D Leonor el 16 de Enero de 1.959, habiendo nacido de este matrimonio tres hijos D Gabriela, D Eva y D. Alexander, todos los cuales son mayores de edad.

SEGUNDO.- El 22 de Marzo de 1.965 D. Sergio comenz a prestar sus servicios para la empresa "Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles, S.A"., siendo su categora profesional la de especialista metalrgico y percibiendo un salario mensual de 196.690 pesetas.

TERCERO.- En el momento de su ingreso en la empresa "Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles, S.A.", sta realiz un reconocimiento mdico a D. Sergio, y con posterioridad fue sometido a diversos reconocimientos mdicos peridicos, que a partir del ao 1.972 fueron anuales y que se prolongaron hasta que D. Sergio caus baja en la empresa, lo cual ocurri el 21 de Julio de 1.994, habindosele realizado por parte de los servicios mdicos de la empresa "Construccin y Auxiliar de Ferrocarriles, S.A." un total de veinticinco reconocimientos mdicos mientras D. Sergio prest sus servicios para esta empresa.

CUARTO.- Inicialmente la empresa "Construccin y Auxiliar de Ferocarriles (sic), S.A.", destin a D. Sergio a la seccin de pintura, formando parte de esta seccin un grupo en el que se integr D. Sergio que adems de pintar los vagones se ocupaba de recubrir la estructura de los vagones con amianto, que se empleaba como aislante, estando por ello sometido a un ambiente pulvgeno en el que abundaban las partculas de amianto.

Luego: SEXTO.- D. Sergio prest sus servicios en la seccin de pintura desde su ingreso en la empresa el 22 de Marzo de 1.965 hasta el ao 1.983, ao en el que la empresa le destin a la seccin de compresores, en la cual continu prestando sus servicios de especialista metalrgico, pero sin estar ya expuesto al polvo de amianto no constando la fecha exacta en la que se produjo este cambio de puesto de trabajo.

SEPTIMO.- Durante el ao 1.994 D. Sergio lleg a un acuerdo con la empresa "Construccin y Auxiliar de Ferrocarriles, S.A." para causar baja en la misma, y en virtud de este acuerdo caus baja en la empresa el 21 de Julio de 1.994, pasando a la situacin de desempleo percibiendo las prestaciones de desempleo de nivel contributivo desde el 21 de Julio de 1.994 hasta el 30 de Mayo de 1.996, y a partir del 31 de Mayo de 1.996 D. Sergio comenz a percibir una pensin de jubilacin que le fue reconocida por el Instituto Nacional de la Seguridad social.

OCTAVO.- El 21 de Octubre de 1.997 los servicios Mdicos de "Osakidetza" diagnosticaron a D. Sergio un mesotelioma que es un tumor maligno que afecta a la pleura la membrana que recubre el pulmn, enfermedad que se produce en personas que han estado en contacto con el amianto, tratndose de una enfermedad que puede aparecer mucho tiempo despus de haber estado en contacto con el amianto.

NOVENO.- El 10 de Diciembre de 1.997 D. Sergio inst un expediente administrativo ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social en demanda de que le fuera reconocida una situacin de incapacidad permanente, siendo resuelto el mismo mediante resolucin del Instituto Nacional de la Seguridad Social de 25 de Febrero de 1.998, desestimando su peticin al ser pensionista de jubilacin en la fecha del hecho causante de la prestacin de invalidez.

D. Sergio interpuso una reclamacin contra la anterior resolucin que fue desestimada por otra resolucin del Instituto Nacional de la Seguridad Social de 8 de Mayo de 1.998. Esta resolucin es firme.

Despus, del NOVENO saltan al DECIMOPRIMERO, con lo cual nos dejan en la duda de si es que se han merendado el DCIMO, o es que han contado mal. En cualquiera de los dos supuestos, digamos que se trata de una sentencia ejemplar, si se nos permite la irona.

Finalmente, en los FUNDAMENTOS DE DERECHO: PRIMERO.- Solicitan los demandantes, esposa e hijos del trabajador fallecido, el pago por la empresa demandada de 32.000.000 pts. (a razn de 20.000.000 pts para la viuda y 4.000.000 pts para cada hijo), por considerar que el mesotelioma que fue la causa directa del fallecimiento del Sr. Alexander Pelillos a la mar!

Los aos van pasando, las sentencias se suceden, y, cual maldicin de la Pantera Rosa, se eterniza el registro de sucesivos gazapos, asaz significativos. Contrasta ello rabiosamente, con la falta de indulgencia con que algunos de nuestros jueces se pronuncian, cuando se trata de errores ajenos, y ello ser con consecuencias procesales funestas para quien incurri en ellos.

En efecto, es digno de ser resaltado, el hecho de que a veces el ms mnimo fallo, por parte del demandante, a la hora de formular su peticin de indemnizacin, determina de forma inexorable la desestimacin. Ilustrmoslo con un ejemplo.

En la resolucin judicial STSJ CV 6642/2009, correspondiente al suplicatorio formulado por los familiares de un trabajador fallecido de mesotelioma pleural, se manifiesta lo siguiente: As las cosas, debemos entender que la actuacin del INSS est amparada por la norma y que ningn error cometi dado que resolvi un expediente en el que se solicitaban unas determinadas prestaciones por fallecimiento del causante por enfermedad comn, sin que la entidad gestora tuviera datos sobre el puesto de trabajo del actor. El hecho de que el Sr. Hernan trabajara con riesgo de inhalacin de asbestos en UNL no determina sin ms y a priori que el mismo hubiese contrado una enfermedad profesional. Es necesaria una mnima constatacin mdica o de documentacin al respecto, un mnimo procedimiento para verificar tal extremo, lo que no se llev a cabo al marcar la solicitante "no" en la casilla de enfermedad profesional, accidente de trabajo o accidente no laboral. Considerar que la viuda cometi un error al marcar la casilla que no corresponda no puede surtir los efectos pretendidos ya que, por un lado el error material o arimtico (sic) es el que afecta a elementos accidentales del acto y debe ser independiente de cualquier opinin o valoracin, lo que no sucede en el caso de autos en el que se est distinguiendo entre contingencias. Cierto es que sobre la viuda no puede hacerse recaer el peso de distinguir conceptos jurdicos, pero no lo es menos que la misma debi asesorarse o preguntar y en todo caso impugnar las resoluciones que concedieron las prestaciones.

Quienes, como llevamos visto, tantos flancos ofrecen a la crtica de sus mltiples yerros, se tornan inflexibles, a la hora de enjuiciar, con efectos demoledores, el error consistente en cruzar la casilla equivocada, y cometido por parte de una demandante la viuda-, cuya formacin quizs no ha sido la ms idnea, probablemente por condicionantes sociales, econmicos o histricos, que quizs son ajenos a su voluntad, y que quizs s tienen mucho que ver, por el contrario, con ese entorno temporal vale decir: histrico y poltico-, en el que la demandante hubo de desarrollar su propia existencia.

Todo esto sucede, adems, en un entorno social en el que no estn ausentes episodios de guerra sucia en los litigios del amianto.

En Espaa, la guerra sucia la encontraremos, en la medida en la que los medios de comunicacin se hayan hecho eco de noticias relacionadas con ese tipo de situaciones. As tendremos, por ejemplo, el caso de la trabajadora ngela Rodrguez, fallecida de mesotelioma, y que haba prestado sus servicios en la empresa Oxivol Internacional de Acumuladores, S.A., en la que haba estado expuesta al asbesto utilizado en la fabricacin realizada en la misma. Sus familiares demandaron a su sucesora, Johnson Controls, que contrat a una detective, que fingindose representante de una aseguradora que supuestamente habra de ser una de las compaas que tuviesen que contribuir a la indemnizacin, y que abord a los demandantes, simulando un supuesto nimo de acuerdo extra-judicial, con el verdadero propsito de obtener informacin que pudiera llegar a ser utilizada en contra de los intereses de los engaados. Efectivamente, llegado el juicio, Johnson Controls aleg que el esposo de la fallecida haba trabajado en la Compaa Auxiliar de Ferrocarriles (C.A.F.), en la que, como es sabido, hubo una amplia utilizacin del amianto, con resultado de no pocas muertes por mesotelioma, y que, por consiguiente, el esposo, a travs de la contaminacin de la ropa de trabajo, lavada en el domicilio, determinaba lo que era el verdadero origen del mesotelioma de ngela.

En otra ocasin lo que podremos advertir es un error de concepto, como cuando en la resolucin judicial ATS 12879/2008 (Recurso 682/2008), se dice: compuestos por crisolito, que es una sustancia derivada del amianto, en vez de haber indicado lo correcto, esto es, que el crisolito, crisotilo o amianto blanco, es una variedad de amianto, de las varias que existen y que han tenido una utilizacin industrial. El crisolito, no es que derive del amianto, es que es amianto.

Lo ms grave de esta cuestin, es que el citado error, conduce, a su vez, a otro error, con potenciales consecuencias procesales, y es que, posteriormente, y de forma gratuita, se afirma que la nica exposicin posible al amianto se tuvo que producir a travs de los guantes de crisolito, sustancia que no tiene un largo perodo de latencia.

Doble disparate: en primer lugar, porque la distincin no tendra sentido, ms que bajo la premisa, falsa, de que crisolito y amianto vinieran a ser dos substancias distintas y diferenciables, cuando lo cierto es, que la primera, meramente es una variedad de amianto, y en segundo lugar, porque la afirmacin es falsa, con independencia de cualquier otra consideracin semntica: el crisolito no determina tiempo de latencia menor que cualesquiera de las otras variedades de asbesto, que, a estos efectos, resultan ser equivalentes, aunque los anfboles supongan mayor poder cancergeno: en igualdad de circunstancias, para los anfboles se habr generado una mayor proporcin de afectados de cncer, pero no antes, no con menor tiempo de latencia, y, obviamente, tampoco mayor. Adems, tomando el prrafo considerado, en su estricta literalidad, ninguna substancia tiene perodo de latencia alguno, ni corto ni largo, puesto que ese es un atributo que slo cabe aplicarlo al dao causado por la substancia (el crisotilo, en este caso), y no a la substancia en s misma; el prrafo, tal y como figura en la resolucin judicial, sensu stricto, carece de sentido.

En la prctica, adems, sera casi imposible poder determinar qu tiempo de latencia respectivo, pudiera corresponder a cada variedad de los amiantos. Baste considerar, a tal efecto, dos circunstancias: primero, que no hay prcticamente ningn crisotilo, cualquiera que sea su procedencia geolgica, que no est contaminado por anfboles, de forma natural, y segundo, que una gran proporcin de las plantillas de trabajadores del amianto, a lo que han estado expuestas, es a ambas familias de los amiantos: tanto a las serpentinas (crisotilo, crisolito o amianto blanco), como a los anfboles (crocidolita y amosita, principalmente). As que difcilmente se habra podido determinar unos tiempos de latencia, especficos de cada variedad, cuando los mismos operarios habran inhalado lo uno y lo otro, simultnea e indistinguiblemente, que es lo que ha ocurrido en la generalidad de los casos recogidos en los respectivos estudios epidemiolgicos, y que son los que podran haber puesto de manifiesto, si ello hubiera sido prcticamente factible, cualquier presunta diferencia entre los tiempos de latencia atribuibles a cada tipo de asbesto, por separado. Como dijo John Kenneth Galbraith, Aunque todo lo dems falle, siempre podemos asegurarnos la inmortalidad, cometiendo algn error espectacular.

Parecido error de concepto se padece, cuando se habla de el asbesto de amianto: STSJ MU 1051/2005. Si, adems, dicha expresin se la usa en el contexto de una argumentacin, en la que se afirma que no se cumple el requisito del nexo causal, ya que para que aparezca un mesotelioma ocasionado por el asbesto de amianto es precisa exposicin prolongada o intensa, lo que no se cumple en este caso. El motivo no puede ser estimado., cuando, precisamente las evidencias cientficas disponibles sealan todo lo contrario, esto es, que bastan exposiciones puntuales, muy breves o ligeras, para desencadenar un mesotelioma vase: Garrahan (1987)- de todo ello se desprende la penosa, calamitosa, lamentable, funesta, deplorable y manifiestamente hostil situacin de desamparo judicial efectivo con la que se topan en Espaa no pocas de las vctimas del amianto, que en esos casos lo son a doble ttulo, metafricamente trituradas por los toscos engranajes del Leviatn judicial espaol, a contracorriente de lo que sealan como correcto los trabajos cientficos que ataen a la suficiencia de exposiciones mnimas, para desencadenar el mesotelioma.

Es as como puede afirmarse, en las conclusiones de un trabajo Gualtieri et al. (2009)-, sobre monitoreo ambiental de amianto en determinadas zonas habitadas italianas: En estas concentraciones tan bajas, el riesgo de asbestosis y del carcinoma puede ser razonablemente excluido, mientras que un grado de riesgo puede persistir para el mesotelioma.

En Pintos et al. (2009), los autores alcanzan la siguiente conclusin: En los trabajadores con niveles de exposicin ms bajos que en la mayora de los estudios de cohortes histricas, y en una amplia gama de industrias, se encontr una fuerte asociacin entre el amianto, especialmente cuando era anfbol, y el mesotelioma.

Si la gramtica ya hizo de espejo, ahora es la aritmtica la que har lo propio, segn veremos. En efecto, en la resolucin judicial ATS 16199, podemos leer: el Anexo II del Decreto 1414/1961, que prevea un lmite de exposicin al amianto cifrado en 175 millones de partculas por centmetro cbico de aire, con lo cual, se est multiplicando, por el factor 1.000.000, el valor real de dicho lmite. El Real Decreto de 1961 establece un lmite, expresado en millones de partculas por metro cbico de aire; habra sido igualmente correcto, en el citado texto legal, haber eliminado la palabra millones, y establecer el volumen de referencia, expresndolo en concentracin por centmetro cbico, pero lo que no es correcto, y es lo que hace la sentencia comentada, es hablar de millones de partculas, y referirlas a una concentracin por centmetro cbico. Vase tambin: STSJ CAT 10137/2008, STSJ AND 2466/2007, STSJ CAT 4446/2005, STSJ CAT 2822/2005, y STSJ CAT 14063/2007. Lo mismo encontraremos en la STSJ CAT 13998/2009, anteriormente citada, a cuento del trmino aminato, e igualmente la STSJ AND 431/2007, citada aqu tambin, a propsito de la expresin: asbestois, y con la STSJ GAL 10475/2009, igualmente antes citada, con ocasin del asvesto.

Errar es humano, y ms cuando se trata de grandes nmeros. De ello existen innumerables ejemplos. Por citar slo uno de ellos: en la pgina 14 del ejemplar del diario EL MUNDO, del 5 de Septiembre de 2012, se pudo leer lo siguiente: Fe de errores: Espaa entreg al pueblo sirio en marzo pasado 400.000 euros en ayuda humanitaria, y no 400.000 millones, como se deca en la informacin publicada en el da de ayer en la seccin de Mundo.

Una aclaracin que sin duda le ha debido hacer exclamar a ms de uno, para s mismo: Ya deca yo que eran muchos millones!. Se rectifica, y eso debe bastar; lo malo, en el caso de las sentencias judiciales, es que los disparates se perpetan para siempre, sin rectificacin alguna, por parte de sus muidores. Una sentencia judicial, una vez emitida, lo habitual es que se mantenga perpetuamente en su redaccin precisa, tanto si es deforme, como si no.

El ms completo galimatas aritmtico lo tendremos en la sentencia STSJ CAT 1106/2005, cuando dice: As lo constata el hecho de que la primera norma que fij el porcentaje (sic) mximo de concentracin de polvo de amianto en el ambiente, fuera el Reglamento de Actividades Molestas, Insalubres, Nocivas y Peligrosas aprobado por el RD de la Presidencia del Gobierno de 30 de noviembre de 1961, cuyo Anexo 2, dentro del subapartado "Polvo mineral en suspensin", establece una concentracin mxima permitida de asbesto de 150 millones de partculas por cada 150 metros cbicos de aire", que equivale a 175 partculas por cada centmetro cbico.

Digno del infantil programa televisivo Barrio Ssamo, parece obvio colegir, que 150 millones de partculas por cada 150 millones de metros cbicos, ha de ser forzosamente equivalente a un milln de partculas por cada metro cbico, y asimismo, que esa concentracin jams podr equivaler a 175 partculas por centmetro cbico.

Al igual que la aritmtica, tambin la geometra har su contribucin: en la resolucin judicial ATS 8382/2008 (Recurso n 324/2008), podemos leer: No en vano la normativa espaola vigente hasta 1982, determinaba el nivel de fibras de asbesto en 175 por centmetro cuadrado, reduciendo as las tres dimensiones espaciales, a slo dos. Asimismo, lo veremos igualmente reflejado en: ATS 9594/2012, ATS 7522/2011, y STSJ CAT 4446/2005. Vase al respecto, tambin, la sentencia STSJ AS 2230/2008 (Recurso n 3384/2007), en la que similarmente se incluye la expresin: 0,30 fibras/cm cuadrado, para expresar una concentracin de asbesto en atmsfera.

Mayor trascendencia procesal ha de tener una incoherencia lgica, como es el incurrir en peticin de principio. En la resolucin judicial ATS 10768/2009 (Recurso n 3481/2008), podemos leer: Tambin descarta la Sala incumplimiento de las obligaciones de medicin de las concentraciones ambientales, por no constar en los hechos probados datos sobre los niveles de concentracin de esas partculas, no existiendo obligacin legal de realizar dichas mediciones sino (sic) era a partir de la superacin de ciertos ndices. Es evidente, que si las mediciones no se realizaron, o no constan sus resultados, tampoco se puede concluir que no hubiera obligacin de realizarlas, porque esa obligacin depender, en buena medida, de los niveles de polucin que realmente se hubieran alcanzado, como se desprende del mismo texto de esta resolucin, que en la prctica lo que viene es a premiar el completo incumplimiento: lo que no se registra, como no aporta la cuantificacin, permite eludir la obligatoriedad: lo que no se registra, no existe.

Una resolucin judicial que ponga de manifiesto esa forma de exoneracin de las responsabilidades empresariales, contrasta con el criterio, diametralmente opuesto, asumido por el TSJA, en una sentencia, sobre un litigio bastante similar, en la que, condenaba a la empresa Navantia (antes, Astilleros Espaoles) a indemnizar con 150.000 euros a un trabajador afectado por su exposicin laboral al asbesto, argumentando que no hay constancia de que la empresa haya acreditado que en el centro de trabajo, en el que prestaba sus servicios el demandante, fueran realizadas mediciones de concentracin de amianto en el ambiente de trabajo, imposibilitando la comprobacin de que no se hubiesen superado las concentraciones mximas permitidas.

Si tenemos presente que esta sentencia revocaba a otra anterior, dictada por el Juzgado de lo Social nmero 3 de Cdiz, podemos vislumbrar hasta qu punto, en este terreno judicial, la resolucin favorable al demandante depende de su capacidad de resistencia, que, en no pocas ocasiones, tiene que ser asumida por sus herederos. La responsabilidad y compromiso social de las empresas, es un rimbombante eslogan publicitario que queda muy resultn, pero que se estrella de bruces contra la dura realidad de los comportamientos empresariales, en cuanto esa asuncin amenace con llegar a afectar a su bolsillo. Es por todo eso por lo que lo ms habitual es que los litigios no queden aquietados en primera instancia, si en ella la resolucin fue desfavorable para la empresa demandada. Capacidad de resistencia de los demandantes, que, como hemos podido ver, no siempre, ante unos hechos bsicamente similares, garantiza la resolucin reparadora del dao sufrido. Esa capacidad de resistencia puede ser una condicin necesaria, pero eso no garantiza que sea suficiente.

Si lo noticiable es que un hombre muerda a un perro, y no al revs, un sesgo estadstico destacar indebidamente a lo anmalo, frente a lo que es lo normal. En el terreno judicial, lo anmalo es el error judicial, y en nuestro actual contexto, vendra a ser el equivalente al humano mordedor. Su toma en consideracin, gozar del valor didctico de la intencionalidad favorecedora de un ideal de remediacin. Eso no debe hacernos perder de vista, que lo normal, obviamente, es que las sentencias judiciales sean justas, imparciales y equitativas, en bastantes casos.

Para quienes un error judicial es una ley mal aplicada, o una mala ley aplicada, la responsabilidad del juez es siempre insoslayable. No obstante, quienes, por el contrario, consideran que la misin del magistrado es aplicar la ley existente, con independencia de su grado de adecuacin a la realidad social y procesal sobre la que se aplica, y que es el legislador el que tiene que aportar esa adecuacin, precisa para que el error judicial no se llegue a producir, tienen a su favor la ventaja de que, tericamente, siempre ser ms accesible modificar el comportamiento judicial, cambiando la propia ley, a travs de los cauces polticos previstos para tal fin, que pretender alcanzar ese mismo resultado, en base a persuadir a quienes han de aplicar la ley preexistente, uno a uno, para que, forzando al lmite su interpretacin, y apelando a su sentido de la justicia, a travs de argumentos ticos, racionales y coherentes, se pueda alcanzar un resultado conforme con la tica procesal.

Este esquema de abordaje no es de universal aplicacin, pues, como tendremos ocasin de ver bien pronto, en diversas ocasiones lo puesto en cuestin no son temas propios del mbito judicial, sino cuestiones de hecho, asumidas en algunas resoluciones judiciales, y sobre cuya realidad, idoneidad o interpretacin nos permitiremos expresar nuestro criterio discrepante, aportando los datos y razonamientos pertinentes al caso en cuestin, en cada oportunidad.

Es de destacar el inexorable derrotero judicial que les aguarda a quienes, cuestionando los antecedentes de hecho de una sentencia inicial, optan por recurrirla. Por ilustrarlo con un ejemplo, valga por todos lo indicado en la resolucin judicial STSJ MU 1905/2006, correspondiente a un caso de fibrosis pulmonar severa, secundaria a asbesto, y neoplasia pleural, en un trabajador de la industria naval y a quien le fue denegada la indemnizacin: no es posible sustituir el imparcial criterio alcanzado por el Magistrado de instancia al declarar probados unos determinados hechos, y previa valoracin conjunta de toda la prueba practicada, por el ms subjetivo de parte en legtima defensa de sus intereses.

Sin embargo, es precisamente en la valoracin de los antecedentes de hecho, en donde los imparciales Magistrados de la referida cita textual, suelen cometer las ms escandalosas pifias, en unas materias que, a fin de cuentas, no son de su personal especializacin profesional, y, adems, en lo que estn expuestos a todos los vendavales de influencia interesada, propiciados por la contaminacin corrupta de la literatura mdica, por la accin de lobby de la industria del amianto, y por los alegatos de la parte demandada, que, en la prctica, frecuentemente sern lo mismo. Algunos juzgadores, adems, posiblemente no necesitaron de que nadie les animara, indujera a error, o les influyera, para que, motu propio, ya fuesen sumamente proclives y receptivos a tal tipo de alegatos viciados de origen, cuando stos no son ya, incluso, de su propia cosecha.

As, por ejemplo, en la STSJ CL 313/2010, se dir: Consideramos, al igual que la sentencia de instancia, que la circunstancia de haber realizado los reconocimientos mdicos semestralmente no hubiera impedido el resultado lesivo por cuanto el mesotelioma no se revela a nivel radiolgico o dems pruebas que se efectuaban en los reconocimientos mdicos.

En sentido estricto, eso no es cierto, puesto que, como se indica en Wechsler et al. (1984): Los hallazgos radiolgicos asociados con mesotelioma maligno de la pleura no son pato-neumnicos, pero son caractersticos y se cuentan entre ellos un derrame pleural unilateral, un engrosamiento pleural unilateral, la destruccin costal, la propagacin infra diafragmtica, los ndulos pulmonares y las masas y metstasis distantes. Estos hallazgos se suman a los otros cambios asociados y relacionados con la exposicin al amianto. Lo que ocurre, es que tales evidencias indirectas, precisan de ser valoradas, a la luz del contexto de los dems datos corroborados, entre los que destacarn, obviamente, todos aquellos que configuren la alta probabilidad o la plena certeza, de la exposicin al asbesto. Si, como era el caso, la exposicin no estaba cuestionada, los susodichos hallazgos radiolgicos hubieran debido de bastar, para que el eventual diagnstico afirmativo hubiera debido de ser buscado con ahnco, a travs de la prctica de las oportunas pruebas complementarias, estas ya de carcter no radiolgico.

Por consiguiente, lo afirmado en la antedicha sentencia, no deja de ser meramente una verdad a medias, aunque asumida como incuestionable y completa.

Por todo lo expuesto, podra parecer ocioso molestarse en rebatir semejante disparate judicial, pero, no obstante, lo vamos a hacer, simplemente citando algunos de los trabajos publicados en la literatura mdica, que ya por el mero ttulo de los mismos, se puede deducir que en ellos se cuestiona radicalmente tan peregrina afirmacin: Rabinowitz et al. (1982), Solomon (1970) & (1981), Heller et al. (1970), Finby & Steinberg (1955), Langlois et al. (1978), Au & Thomas (2003), Bergonzini et al. (1996), Jover-Senz et al. (1999), Bjelland (1976), Shen et al. (2006), etc.

Es en virtud de ese bloqueo en la indagacin o valoracin de las cuestiones de hecho, como veremos, por ejemplo, resuelto el recurso en el que la parte demandante reclamaba indemnizacin por un mesotelioma padecido por un trabajador de la empresa URALITA, segn el fallo correspondiente a la resolucin judicial STSJ MAD 19318/2008.

Delirio

En el da de hoy, cautivo y derrotado el ejrcito de los togados atolondrados, quedan eternamente condenados a permanecer inanes en su becerril soledad.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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