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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2016

La esclavitud en Mauritania

Franis Serra
Madaniya

Traducido del francs para Rebelin por Caty R.


Tres militantes histricos de la lucha contra la esclavitud en Mauritania (1) estn en la lista de los candidatos al Premio Nobel. La recin aprobada ley mauritana que criminaliza la esclavitud, reforzando la de 2007, puede que sea, de todo el mundo, la que mejor define la naturaleza de este fenmeno: se trata de cualquier situacin en la que una persona est privada de todos o parte de sus derechos fundamentales, cuando pasa del estatuto de sujeto de derecho al de propiedad que se puede usar, disfrutar y disponer, segn los trminos jurdicos que caracterizan la nocin de propiedad (2).

Muchos militantes de los derechos humanos dudan de que se aplique esa ley y piensan que se trata de dar una ptina de humanismo aun rgimen que hace el trabajo de los europeos y los estadounidenses en la lucha contra el terrorismo y la emigracin. Sin embargo la definicin fra y jurdica de la esclavitud, ms all del peso emotivo de la palabra y de la situacin concreta en Mauritania, debe hacernos reflexionar. Bien mirado, no estn pasando esas situaciones a convertirse en la norma, en la realidad diaria de los trabajadores de todo el mundo?

En los grandes talleres de Asia, en las minas y en las plantaciones africanas y sudamericanas o en los estados de Catar la vida de los trabajadores est en situacin de esclavitud. Los pasaportes confiscados, los despidos aleatorios, las garantas econmicas sobre las familias, la precariedad, los horarios, los ritmos de trabajo y la denegacin de representacin sindical muestran a personas de las que se usa, se abusa y se dispone, cuyo trabajo multiplica las riquezas de sus amos.

Los grandes medios y servicios de comunicacin de las embajadas o de las agencias de la ONU se posicionan con facilidad ante los graves atentados contra los derechos humanos ms escandalosos y mediticos, como la mutilacin genital femenina, los nios soldados o la esclavitud, con el riesgo de simplificarlos, como en el caso del militante antiesclavista mauritano Biram Abed (ver abajo), pero se les oye poco sobre los atentados a los derechos humanosde baja intensidad meditica como los derechos econmicos y sociales.

Con una diferencia de grado, pero no de naturaleza, en Francia la destruccin paulatina de los derechos laborales bajo el empuje del pensamiento neoliberal participa tambin de esa visin de una humanidad sin derechos individuales y colectivos, reducida a su estatuto utilitario en una sociedad consumista donde solo cuenta el valor mercantil de los objetos cualesquiera que sean su naturaleza y las condiciones de su produccin.

Si se propone el Premio Nobel a un militante antiesclavista tambin habr que tener ese debate.

 

De qu se habla cuando se habla de esclavitud en Mauritania?

En agosto la actualidad internacional, dominada por la cuestin de los emigrantes y la crnica de los horrores sirios, tambin dej un poco de espacio a otros asuntos dramticos como la cuestin de la esclavitud en Mauritania (3). El 21 de agosto Amnista Internacional denunciaba que mientras el Parlamento mauritano aprobaba una ley que converta la esclavitud en un crimen contra la humanidad la justicia mauritana, a las rdenes del Gobierno y en desprecio de cualquier procedimiento de un proceso justo, confirmaba en apelacin la condena a dos aos de prisin del militante antiesclavista Biram Abed por pertenencia a asociaciones ilegales e incitacin a la violencia.

Segn las ONG de derechos humanos la nueva ley muestra el doble lenguaje de las autoridades mauritanas. Es un avance notable que hay que celebrar, pero debe aplicarse con precisin, segn el Alto Comisariado de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (4).

 

Una realidad contempornea 

Las palabras esclavitud, genocidio, deportacin o apartheid nos remiten a los tiempos ms sombros de la historia, cuando se negaba la humanidad de determinados grupos para justificar una poltica. Antes de describir una realidad social o de calificar jurdicamente prcticas condenables la palabra es poltica. La lucha contra la esclavitud fue la excusa civilizatoria del rey de los belgas Leopoldo I para conseguir un imperio colonial en el corazn de frica convirtindolo rpidamente en una colonia violenta que vio reducida su poblacin a la mitad en 20 aos, cuando el caucho alimentaba la nueva industria europea del automvil (5). Este pequeo recordatorio histrico es para sealar que a veces es necesario utilizar el discernimiento en nuestros brillantes y morales discursos que denuncian situaciones de graves atentados a los derechos humanos, no para relativizar, sino para entender mejor las situaciones reales. Es el caso de Mauritania con respecto a la supervivencia de una esclavitud plurisecular transahariana que estructur humanamente esta regin del continente africano (6).

Adems nuestras posturas con respecto a los derechos humanos se perciben a menudo como arrogancia occidental. El pasado mes de enero un artculo de Nouvel Observateur [7] empezaba con estas palabras: Mauritania tiene su Espartaco, el militante Biram Dah Abed quiere conseguir que se libere a todos los esclavos de su pas pagando con su propia libertad. Pero este nuevo Espartaco se haba presentado a las elecciones presidenciales unos meses antes.

El primer presidente de Mauritania, Ould Daddah, era perfectamente consciente de la realidad de la esclavitud en su joven Estado y de la necesidad de su erradicacin para desarrollarlo e integrarlo en el Concierto de las Naciones, pero al mismo tiempo explic que no poda abordar de frente esa cuestin en tanto que afectaba a intereses poderosos y prcticas ancladas en la sociedad mauritana.

Resultado, despus de 55 aos, cinco golpes de Estado y tres leyes antiesclavitud, el asunto sigue en el centro del debate pblico en Mauritania.

 

Una construccin histrica 

La historia del Sahel, zona de separacin entre el Sahara rabe-bereber y el frica subsahariana, explica la permanencia de antiguas prcticas sociales de servidumbre, de trabajo forzado, de dominacin, de castas y de desigualdades por razn de nacimiento. El desarrollo econmico en Mauritania, basado en el clientelismo de Estado (administracin, pesca, minera, negocios internacionales, construccin) en provecho de las lites cercanas al poder, agrava las desigualdades sociales. Ese pas de 3,5 millones de habitantes en una zona el doble de grande que Francia, se cre en 1960 desde la ribera derecha del ro Senegal y una parte del antiguo Sudn francs. Como en todos los pases de frica sus fronteras son el resultado de consideraciones geoestratgicas y administrativas ms que de lgicas de homogeneizacin de las poblaciones.

Para Francia ese nuevo pas bisagra permita contener las reivindicaciones histricas de Marruecos (8) al sur, mientras la ribera derecha del ro permita sentarlas bases del desarrollo econmico. Las autoridades del joven Estado senegals no vieron inconveniente, los peuls permaneceran as minoritarios en su pas.

Desde el siglo XIX el valle del ro Senegal fue enmarcado por la administracin colonial (escuelas, sanidad, trabajo pblico, impuestos, cultivos) mientras la administracin de los oasis y de los confines desrticos al norte del ro se subcontrat a las grandes tribus rabes-bereberes con la condicin de que fuesen leales a Francia, dejasen de pelearse y abandonaran sus incursiones esclavistas a lo largo del ro.

Esas tribus procedan de un largo mestizaje entre las tribus guerreras beduinas que llegaron progresivamente de la pennsula arbiga durante la conquista rabe (del siglo VIII al XII) y las antiguas poblaciones bereberes del norte de frica. La mano de obra servil de esas grandes lneas familiares estaba compuesta de esclavos y liberados tomados en las poblaciones negras del ro. Esa mano de obra poco a poco se integr y se mimetiz con la sociedad mauritana, que por lo tanto est compuesta por dos comunidades: los beidanes (mauritanos blancos) y los harratinos (esclavos liberados). Comparten la lengua, la hasana (lengua rabe hbrida con la berebere y las lenguas del ro) y reivindican su pertenencia al mundo rabe-musulmn.

Debido a esos mestizajes el color de la piel no es necesariamente la marca de la comunidad. En ese contexto lo que se llama esclavitud corresponde a un abanico de situaciones concretas que van desde el trabajo forzoso al clientelismo pasando por la servidumbre, la captacin de patrimonios, el derecho de pernada, las castas y la lealtad poltica, social y cultural.

Las lites polticas y administrativas beidanes no niegan la existencia de desigualdades inaceptables por razn de nacimiento, pero se niegan a enfrentarse y a asumir una realidad antropolgica incrustada en su historia que slo puede acabar con un compromiso poltico sostenido a largo plazo. Utilizan el eufemismo secuelas de la esclavitud. Es ese rechazo de la coherencia y la memoria el que los militantes antiesclavistas les reprochan en primer lugar, por qu niegan la persistencia de la esclavitud mientras aprueban una nueva ley para abolirla?

Las identidades sociales injustas por razn de nacimiento no son exclusivas de los mauritanos. Se encuentran tambin bajo formas especficas entre los wlof, los peuls o los soninks de la ribera derecha del ro. Las formas antiguas y ms brutales de esclavitud persisten en la zona rural pero disminuyeron y desaparecieron gracias a la labor de las asociaciones que desde los aos 70 (El Hor, SOS esclavos, AFCF) militaron valientemente, pagando con su libertad, ante los poderes pblicos para criminalizar esas prcticas. En aquella poca las asociaciones crearon un partido poltico, el AC (Accin Poltica) y Messaoud Ould Boulkheir, procedente de la comunidad harratina, se present a las elecciones presidenciales de 2007 y despus a las de 2009 en las que qued en segunda posicin con el 17 % de los votos.

Ms all de su efecto de visibilidad que convierte la esclavitud en uncrimen contra la humanidad, y por lo tanto imprescriptible, la ltima ley refuerza el papel de las asociaciones, que pueden constituirse en parte civil. La ley precisa la calificacin jurdica de la esclavitud, crea jurisdicciones especializadas y permite incriminar a los agentes pblicos (policas y magistrados) que no persigan a los autores de actos de esclavitud. Todas las situaciones en las se considere que una persona es una propiedad, un objeto sin derechos, caern bajo el peso de la ley si finalmente se aplica, lo que en el contexto judicial mauritano resultar ms difcil que la aprobacin de la ley.

 

Los nuevos retos de la lucha contra la esclavitud 

Los negros francfonos formados en la escuela colonial constituiran los primeros cuadros intermedios de la nueva administracin mauritana mientras las intransigentes lites rabes-bereberes beidanes formadas en Francia, despus de un momento de fluctuacin, se hicieron con todos los resortes polticos y sus sirvientes harratinos permanecieron en situacin de dominados. El primer consejo de ministros de Mauritania se hizo en una tienda de campaa.

Dos sucesos vinieron a sacudir las frgiles bases comunitarias del Estado: la gran sequa de los aos 70 y la guerra del Sahara occidental (1975-1979). A principios de los aos 70, durante varios aos consecutivos, el dficit crnico de lluvias en el Sahel diezm los rebaos y amenazaba a las poblaciones nmadas que huyeron de sus zonas de pasto para agruparse en los centros urbanos del sur y en Nuakchot.

Las sociedades tradicionales de ganaderos y nmadas resultaron profundamente desestructuradas de forma irremediable. Los amos tuvieron que liberar a sus esclavos y sus parentelas porque no podan soportar los costes. Miles de harratinos fueron a poblar Nuakchot o se instalaron en el tringulo de la pobreza, una zona en el centro del pas al norte del ro Senegal.

Al percibirlos como un frente pionero dirigido haca el ro surgieron los conflictos territoriales con las poblaciones negras. En la misma poca la guerra del Sahara occidental entre el Frente Polisario, Argelia, Marruecos y Mauritania tras la retirada de Espaa de esos territorios que Mauritania reivindicaba frente a Marruecos, llev al ejrcito mauritano a reclutar varios miles de soldados entre los harratinos. 

Ambos fenmenos fueron dos factores poderosos de emancipacin de los harratinos, pero tuvieron dos consecuencias: la multiplicacin de los conflictos territoriales sobre el ro y el auge del ejrcito, purgado en los aos 90-91 de sus oficiales negros-mauritanos [9] con ocasin de las graves tensiones que causaron varios cientos de muertos y millones de refugiados negros del ro hacia Senegal que huan de la depuracin tnica, lo que acarre una situacin casi de guerra entre Mauritania y Senegal. Los soldados y las milicias harratinos fueron la punta de lanza de esas exacciones criminales. Ambas situaciones blicas ahora estn apaciguadas, pero el foso sigue abierto entre las comunidades mauritanas.

Durante la crisis entre Senegal y Mauritania las cofradas sufes presentes en ambos lados del ro permitieron contener las violencias. Mauritania fue el primer Estado moderno que se declar repblica islmica, 18 aos antes que irn. En la poca esa identidad islmica no corresponda a una voluntad poltica de islamizar la sociedad, sino que el islam era el denominador comn de todos los ciudadanos mauritanos procedentes de las distintas comunidades culturales y lingsticas del nuevo Estado.

Esta es una forma de explicar la frgil unidad del pas en torno a una religin comn. Biram Abed fue el primero que lanz el debate sobre la esclavitud en Mauritania en el terreno poltico-religioso.

Muy pronto, en el momento de la islamizacin del norte de frica, los territorios actuales de Mauritania albergaran los grandes centros de erudicin (Chinguetti, Oualata y Boutilimit). Los pensadores ms ilustres del islam en Oriente Medio procedan de Mauritania. Hoy el islam tradicional de cofradas, muy poderoso en Mauritania, retrocede. Est en competencia con el islam wahab procedente de la pennsula arbiga. El dinero del petrleo y el gas de las monarquas del Golfo es el principal factor de su creciente influencia. Una lectura de La shara permiti abolir en esos pases la esclavitud oficial en la dcada de 1960. La ideologa de este islam de regresar a las fuentes de los primeros tiempos de la revelacin de Mahoma seduce cada vez ms a los urbanos en busca de valores morales y de un discurso estructurador.

En ese contexto, en nombre de los orgenes del islam, el harratino Biram Abed lider la lucha contra la esclavitud en 2012 quemando pblicamente antiguos textos de juristas musulmanes que justificaban la esclavitud. Ese acto pblico impact a la sociedad mauritana. Biram Abed fue encarcelado y liberado seis meses despus por defecto de procedimiento. Sin embargo su gesto marc y contribuy al relanzamiento pblico del asunto.

Biram Dah Abeden la cumbre anual de Ginebra por los derechos humanos y la democracia, noviembre de 2014

Al mostrar que no dudara en hacer de la comunidad harratina una fuerza colectiva de protesta del orden social establecido, Biram Abed atac los sistemas clientelistas polticos tradicionales. Dos aos despus se present a las elecciones presidenciales boicoteadas por los partidos de oposicin y obtuvo los patrocinios necesarios por parte de cargos del partido en el poder que as podan demostrar que el proceso era abierto. Muchas personas le reprocharon la maniobra porque haca el juego al poder sirvindole de aval democrtico. En la primera vuelta el presidente saliente obtuvo el 81 % frente al 9 % de Biram Abed.

Personalidad controvertida, de verbo fcil, domina perfectamente las nuevas tecnologas de la informacin y sabe gestionar sus relaciones con las cancilleras occidentales prontas a espolear al caballo de batalla de los derechos humanos en asuntos poco arriesgados y polticamente rentables. Ha convertido sus encarcelamientos en una caja de resonancia de su causa frente a la opinin pblica mauritana e internacional y muestra la cara de una nueva militancia antiesclavista en Mauritania cuya eficacia debilita a las autoridades.

El esquema binario de esclavos negros contra esclavistas rabes que estructura varios artculos recientes permite endosar con facilidad el disfraz civilizador de los derechos humanos, pero no se corresponde con una realidad muy compleja.

Notas:

(1) SOS esclavos, Aminetou Mint El Moktar de la Asociacin de Mujeres Cabezas de Familia (AFCF) y Biram Ould Abed Ould Dah de Iniciativa por el Resurgimiento del Movimiento Abolicionista en Mauritania (IRA).

(2) ius utendi (uso), ius fruendi (disfrute) e ius abutendi (disposicin).

(3) RF1 y Le Figaro, 15 de agosto; Libration, 20 de agosto; Jeune Afrique, 21 de agosto, y Le Monde, 22 de agosto.

(4) Sitio del HCDH en Ginebra, 21 de agosto de 2015.

(5) Leer, en particular, El fantasma del rey Leopoldo , de Adam Hochschild.

(6) Para saber ms del contexto mauritano: Prcher dans le dsert, Ould Ahmed Salem Zekeria, Karthala 2013 y Etat et Socit en Mauritanie, cinquante ans aprs lindpendance, Ould Cheikh Abdel Wedoud, Karthala 2010.

(7) Pour les matres, violer les esclaves est un droit. Le nouvel Observateur. 4 de enero de 2015.

(8) Marruecos no reconoci a Mauritania hasta 1969.

(9) Trmino oficial en Mauritania para designar a los no mauritanos.

Fuente: http://www.madaniya.info/2016/03/24/esclavage-en-mauritanie/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.

 



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