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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-05-2016

Entrevista al historiador, socilogo y economista colombiano Renn Vega Cantor
Los Acuerdos de La Habana apuntan a generar condiciones y garantas para hacer poltica, para que a la gente no la maten por pensar diferente

Mario Hernandez
Rebelin


-M.H.: El pasado 23 de marzo estaba prevista la firma de los acuerdos de paz entre el gobierno colombiano y las FARC, situacin que no se dio. No se firmaron los acuerdos y quisiera que nos comentaras por qu sucedi esto.

-R.V.C.: El gobierno colombiano quera que la firma del acuerdo se hiciera el mismo da que Obama estaba en la Habana, para que tuviera una repercusin publicitaria internacional y que Santos pudiera ser considerado al Nobel de la Paz. Esto sin considerar a la contraparte, sin comprender que no es una negociacin sino una rendicin. Y sin comprender el poder que tienen las organizaciones paramilitares de extrema derecha que han estado ligados a las Fuerzas Armadas de Colombia y a los grandes poderes del pas. Esas fuerzas han estado actuando de manera abierta en los ltimos meses asesinando lderes sociales y representantes polticos. Esto llev a que se considere que no hay garantas en este momento, hasta tanto se hayan desarticulado estas fuerzas y se compruebe el compromiso del Estado colombiano

-M.H.: Paralelamente el gobierno colombiano abri una va de dilogo con la otra fuerza insurgente, el Ejrcito de Liberacin Nacional (ELN). Cmo se est desarrollando?

-R.V.C.: Ese dilogo tuvo unas conversaciones secretas que se desarrollaron durante alrededor de 3 aos y concluyen el 30 de marzo pasado con la firma de un acuerdo que da comienzo a la negociacin pblica con el ELN.

Es un hecho histrico porque es la primera vez que el ELN se sienta en una mesa de negociacin con el Estado colombiano de manera independiente, es decir, que van a negociar como interlocutor vlido, con sus propios proyectos. Es importante que esto se haya dado porque la demora del ELN y el gobierno colombiano en dar comienzo a esta negociacin realmente haca ms complicada la otra. Es muy difcil pensar que las cosas que se acordaron con las FARC, por ejemplo, la creacin de una Comisin de la verdad se vayan a repetir con el ELN. Al ELN en el camino hacia los acuerdos, le va a tocar sumarse a estas decisiones.

De todas maneras, hay dos o tres puntos diferentes al acuerdo que se lleva a cabo en La Habana, que tienen que ver con la participacin de la sociedad en la construccin de la paz, que es una de las exigencias que siempre tuvo el ELN, para que el dilogo no solo se haga de cara a la opinin colombiana, sino que distintos sectores de la sociedad con sus propuestas participen en el dilogo de paz.

Tambin hay otros puntos que marcan el cuestionamiento del modelo econmico, algo que el gobierno nunca ha querido discutir. Los otros puntos de la agenda son exactamente iguales a los que se estn discutiendo en La Habana, el fin del conflicto armado y su implementacin. Ah se destaca un punto central que es la cuestin del paramilitarismo. Porque mientras avanzan los dilogos, la extrema derecha no esta interesada en que stos prosperen y ha acudido otra vez a la militarizacin de la sociedad colombiana, algo que nunca ha desaparecido pero que estaba quieto en algunas regiones del pas; ahora se habla de la reactivacin.

Este es un punto vital para firmar cualquier acuerdo que le ponga fin al conflicto armado, que tiene que ver con la seguridad que van a tener los combatientes desmovilizados incorporados a la vida poltica civil, para desarrollarse con garantas. Este es un elemento decisivo y entre otras cosas, es por lo que se ha retrasado la firma de los acuerdos en La Habana.

-M.H.: En los ltimos cuatro aos se han producido 116 asesinatos de militantes de la Marcha Patritica que es un grupo que acta legalmente en la vida poltica colombiana con algn tipo de vinculacin con las FARC. Esto me recuerda a algo que ya sucedi en la historia de Colombia, no hace muchos aos atrs, tambin en el marco de un dilogo de paz.

-R.V.C.: Por desgracia lo que usted dice es cierto. La Marcha Patritica es una agrupacin que desde hace algunos aos vincula a algunos sectores de la oposicin poltica en el pas, no tiene ningn vnculo orgnico con las FARC, pero est de acuerdo con los dilogos y han sido asesinados muchos de sus dirigentes.

Recientemente se ha efectuado esa masacre y en los ltimos dos meses ha habido ms de 30 asesinatos en todo el territorio colombiano. Este incremento est relacionado con el temor que suscita el dilogo entre el bloque contrainsurgente, la posible firma de un acuerdo y lo que ste podra generar.

Se trata de crear una situacin insoportable para que se suspendan las conversaciones y las posibilidades de un acuerdo pero, sobre todo, que no haya garantas para que se pueda realizar poltica sin armas, que es uno de los objetivos de este acuerdo. Adems, el paramilitarismo y los sectores ligados a ste, no solamente actan por la va armada, sino que tambin lo estn haciendo por la va legal porque hay funcionarios del Estado colombiano que estn realizando casi una campaa presidencial y una de los puntos centrales de su campaa es la denuncia de las supuestas ddivas que el Estado le habra dado a la insurgencia, lo cual no tiene nada que ver con la realidad.

Tambin del sector ligado al antiguo presidente de la nacin lvaro Uribe Vlez, agrupados en un partido que se llama Centro Democrtico que no oculta sus simpatas con todo el proyecto de la extrema derecha y que de alguna forma estuvo relacionado con el paro armado que se realiz hace pocas semanas.


La marcha uribista fue un rotundo fracaso


-M.H.: Paro armado que se da casi en paralelo con la celebracin de la marcha uribista en contra del proceso de paz, el 2 de abril pasado.

-R.V.C.: Son esas coincidencias demasiado sospechosas, en poltica es difcil pensar que existan coincidencias de este tipo. Que con anticipacin se haya hecho la convocatoria a la marcha, y que cuando esta se va a realizar, se anuncie un paro armado que dur varios das en varias regiones del pas y de alguna forma es la cara armada del proyecto de la extrema derecha.

Con respecto a esta marcha quiero decirle que para los sectores que la convocaron puede considerarse como un rotundo fracaso. Los convocantes aspiraban a que fuera comparable a una marcha que se realiz hace 8 aos contra las FARC, en la que participaron millones de personas.

Pero en esa oportunidad la marcha fue organizada desde el Estado, cuando Uribe Vlez era Presidente. Todo el poder del Estado apunt a esa movilizacin. Ahora lvaro Uribe Vlez como Senador, supona que iba a suceder lo mismo. Los convocantes hablaban de una movilizacin en todo el territorio colombiano de 8 millones de personas. La movilizacin lleg a unas 60.000 personas en todo el pas. Desde el punto de vista de una movilizacin convencional podra considerarse como una cifra significativa, pero teniendo en cuenta los propsitos de la extrema derecha, fue una manifestacin ridcula. Pero expresa algo que se da no solo en Colombia sino en varios lugares de Amrica Latina, que la derecha se esta apropiando de parte del repertorio, de los smbolos y de la lucha de la izquierda, entre ellas, las marchas, movilizaciones y este tipo de protestas.

-M.H.: Otro dato, que da el informe publicado por la Fundacin Paz y Reconciliacin en 2014, donde dice que 83 candidatos a la Cmara y 48 al Senado, estaran vinculados a estos grupos paramilitares.

-R.V.C.: Eso es prototpico del Senado y de la Cmara en Colombia. Recientemente se dio un hecho bochornoso, en la ciudad de Bogot, en pleno corazn de la poltica nacional, fue detenido un carro con un funcionario del Senado que llevaba 600 millones de pesos en billetes. Resulta que ese dinero estaba destinado a bandas criminales, Bacrim, que es el nombre que se les ha dado para decir que no hay paramilitares, que no hay un proyecto contrainsurgente y de derecha, sino que es un proyecto criminal.

Resulta que ese dinero del Senado de la Repblica estaba relacionado con una banda criminal, empezaron a conocerse los nombres de algunos miembros del Parlamento directamente relacionados con la extrema derecha. De este tipo de cosas estamos hablando, que dentro del propio Estado hay sectores que estn en contra de cualquier proceso de paz, lo que se entiende desde el punto de vista de sus intereses, pues la guerra les ha resultado muy rentable, les ha significado grandes ingresos provenientes del Plan Colombia, negocios con empresas de armas en EE. UU., militarizacin de la vida colombiana, antidemocracia y por eso estn en contra de la posibilidad de que se firme un acuerdo. Por otro lado sera un acuerdo muy limitado.

-M.H.: Dado todo esto que estamos conversando, cmo ves vos la posibilidad de un acuerdo de paz efectivo, entre el gobierno colombiano y las FARC?

-R.V.C.: Creo que una cosa es ponerle fin a un largo conflicto armado, y otra cosa es construir una sociedad en paz. Y creo que eso ha ido quedando mas claro inclusive para las partes en dilogo. Una cosa es que se llegue a un acuerdo que signifique que se acaben los fusiles y termine el conflicto armado, pero eso no quiere decir que se terminen los conflictos en Colombia, por el contrario, ese hecho significa la reapertura de un sinnmero de conflictos que han permanecido no solo ocultos sino que se han reprimido de muchas maneras confundindolo con el conflicto armado.

Se debera abrir un panorama democrtico para que se expresen todas esas voces que han sido acalladas, reprimidas y desaparecidas por el Estado colombiano en el ltimo medio siglo. Ese podra ser un panorama esperanzador. Pero depende de otros factores, de la voluntad del Estado, de los Estados Unidos de desarmar el paramilitarismo en Colombia, porque ste no se ha organizado de manera independiente, al margen del Estado, ni de las Fuerzas Armadas ni de los EE. UU.

Si se llega a firmar ese acuerdo, esa va a ser una noticia muy positiva no solo para Colombia sino para Amrica Latina, me parece que por eso es muy importante la participacin y presin de los movimientos populares de todo el continente, sobre todo, exigindole al gobierno colombiano que cumpla las condiciones en las que se embarc al establecer estos dilogos que apuntan a generar condiciones y garantas para hacer poltica, para que a la gente no la maten por pensar diferente. Me parece que Argentina y Amrica Latina pueden desempear un papel importante. Cuando me refiero a Argentina, no hablo tanto del gobierno sino de los movimientos sociales y populares.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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