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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-06-2016

Per
La mafia no ha desaparecido

Gustavo Espinoza M.
Rebelin


A mediados del ao pasado, abordando por primera vez el tema electoral cuyo desenlace vivimos hoy, dijimos que la tarea del movimiento popular, era derrotar a la Mafia e impedir que retorne al Poder. Y la sealamos como la adicin de dos fuerzas: el fujimorismo, y el cogollo alanista del APRA.

Ms adelante precisamos que lo que ella quera, era colocar al electorado ante una alternativa siniestra: escoger, finalmente, entre Keiko Fujimori y Alan Garca. Planteamos, por eso, que se requera eliminar a Garca en la primera vuelta y cerrar filas contra Keiko, y derrotarla en la segunda. Gracias al instinto del pueblo, ambos objetivos fueron logrados. 

Distintas expresiones han salido a luz luego de conocerse los resultados de la jornada electoral del domingo. Desde el campo victorioso, integrado por la suma de fuerzas que consagr la derrota de la Mafia, se han registrado comprensibles alegra, y algunos matices de desconfianza. La primera, por el triunfo en s -que muchos crean impensable- Y los segundos, por la visin de futuro, por la loable intencin de mirar adelante. Es bueno abordar ambos elementos.

La victoria de Pedro Pablo Kucyznski en las urnas, no ha sido fcil ni holgada. Ha sido el resultado de un proceso complejo y contradictorio, que ha registrado incomprensiones razonables y dificultades concretas. Pero se dado porque estaba inscrita en las apremiantes necesidades de un pas lacerado por la violencia y las iniquidades, de un periodo convulso de la vida nacional. Hay que analizar los hechos y extraer de ellos lecciones que nos comprometen a todos.

La confluencia de fuerzas que se sumaron para derrotar al bastin fujimorista, no fue casual. Ni tampoco, producto de un capricho. Ni siquiera, slo de una voluntad poltica. Fue la imperiosa necesidad de bloquear al Narco Estado y abrir paso a un proceso de recuperacin nacional. Ahora, hay que ser conscientes que, pese a la victoria -que es un paso de excepcional importancia- el peligro no se ha extinguido, y genera amenazas.

Hay quienes, por ejemplo, aludiendo a lo estrecho de la diferencia registrada, aluden a la divisin del pas y hacen votos por la unidad nacional. Claman, entonces por la concertacin, por el acuerdo indispensable y, cmo no, hasta por la reconciliacin nacional. Y esas voces se escuchan tanto entre los Keiskistas como entre algunos asesores de PPK. Pareciera gestarse, a partir de all, una super convivencia que apague los rencores y restae las heridas. Ral Vargas encarna ese mensaje.

Quienes lo proponen, suean con un Gabinete de concertacin y con un Gobierno que incluya a las dos fuerzas en pugna. Aseguran, as, que -como cada quien tiene, en lneas gruesas, el 50% de los sufragios- ese gobierno representara al 100% de los peruanos.

La formulacin, parte de una base falsa: el pas no est unido, ni podra estarlo. No slo porque subsisten los abismos sociales inherentes a una sociedad basada en la explotacin humana, sino tambin porque existe una Mafia empeada en envilecer la vida nacional. Aunque esa fuerza no ha alcanzado una victoria electoral, ella se mantiene como una amenaza viva contra el pueblo.

Mientras no se deslinden las acusaciones contra los personajes cuestionados en el torno de la candidata de Fuerza Popular, no cabe acercamiento alguno. No se puede negociar con narcotraficantes, ni con quienes contratan sicarios y hampones para enfrentar a los trabajadores, ni con los que protegen y amparan a las mafias. Hacerlo, equivaldra a envilecer an ms la poltica.

Y no cabe hablar de reconciliacin mientras no haya verdad ni justicia. Para que los encarcelados salgan de las prisiones, sera indispensable, en primer lugar, que cumplan sus penas; pero adems, que digan la verdad sobre sus crmenes. Deben decir dnde estn los desaparecidos, dnde fueron enterrados los asesinados; quines fueron los autores de esos delitos horrendos, y quines ordenaron cometerlos.

Adems, deben devolver los dineros robados, las cuentas secretas, lo depsitos no habidos, los bienes retenidos a espaldas de la ley. Y deben volver los requeridos por la justicia y los prfugos, que se fueron para no dar la cara.

Adicionalmente, debe desmantelarse la estructura mafiosa en todas sus instancias y extremos: el Grupo Colina y los escuadrones de la muerte que hoy operan en calidad de sicarios; las logias de militares retirados, e identificarse a las redes del narcotrfico, a los habilitadores de armas, que ahora mismo sirven para el delito.

Mientras subsistan aparatos clandestinos dedicados al crimen y al sucio negocio de la droga; y mientras el Poder Poltico se empee en blindar a los truhanes que se mantienen como altos funcionarios o congresistas; no hay lugar para ninguna reconciliacin. El pueblo, no habr de tender la mano a sus verdugos.

La Prensa grande afirma que un acuerdo resulta indispensable para el gobierno de PPK. Claro que s, pero qu clase de acuerdo, y con quin? Eso es lo que debemos preguntarnos todos. Acordar una poltica comn con la Mafia para proteger sus delitos, y preservar sus bienes? Pactar compromisos para consagrar la impunidad? Buscar entendimientos con los que usan el Poder para desquiciar la sociedad y envilecer la vida de los peruanos? No acaba de decir Martha Moyano en Villa El Salvador- que les favorecen los crmenes que se cometen porque incrementan la sensacin de inseguridad?

Hay que tener plena conciencia de la realidad. Y saber que los que han ganado una eleccin, no han derrotado, ni doblegado, a nadie. Que el enemigo ese al que repudi el pueblo peruano en las memorables jornadas del 5 de abril y el 31 de mayo, esta vivito y coleando y que an tiene plena capacidad de accin. Si eso es as, est plenamente justificada la suma de fuerzas que derrot a Keiko el 5 de junio.

La estrategia de la derecha ms reaccionaria, es hoy muy simple: busca hacer lo que no hizo en la campaa porque prefiri cortejar a Keiko: rodear a Kuczynski, y apoderarse de l para convertirlo en su ttere. Si la Izquierda parte desde hoy de la idea que PPK es un instrumento del neo liberalismo y, por tanto, debe combatirlo; lo que har es facilitarle el trabajo al enemigo; porque Kuczynski, acosado por el flanco izquierdo se apoyar inevitablemente en Fuerza Popular.

El gobierno de Kuczynski no ser un gobierno dbil -como dice la derecha- por su misma condicin. Ser dbil si se entrega, si capitula, si se doblega ante la Mafia. Pero podr ser fuerte si hace honor al pueblo que lo eligi y se decide a darle la batalla que la realidad exige.

Por lo pronto, hay que considerar un hecho: Jaime Antezana, el experto ms calificado en la lucha anti Droga ha sealado que el nuevo Congreso han sido elegidos 21 parlamentarios con juicios pendientes en la materia. Pues bien: hay que exigir que, como primera medida, el Congreso no incorpore a esos 21 congresistas, y si lo hace, les retire la inmunidad, para que sean investigados como corresponde. Ah se ver si los 73 parlamentarios Fujimoristas los blindan, o no.

Como esas, hay que tener iniciativas constantes, y lucha permanente, para colocar siempre a la Mafia contra la pared. Y hay que hacer un trabajo intenso de reeducacin poltica en todas las regiones en las que el fujimorismo se alz con la victoria. No puede haber, en la materia, ni tregua ni descanso.

En suma, la lucha no ha concluido el 5 de junio. Se inicia otra vez, slo que en nuevas condiciones.

Gustavo Espinoza M. Colectivo de Direccin de Nuestra Bandera

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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