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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-09-2016

El saqueo de la periferia planetaria: algo que nos atae a nosotros tambin

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


Bajo la presin del saqueo extractivista

Un artculo de Mara Paz Villalobos Silva [1] hace un balance sobre la situacin de Chile en las ltimas dcadas, ms precisamente desde 1973, analizando el papel del estado chileno. Su abordaje y conclusiones nos permiten ver lo que tenemos en comn, por lo cual invitamos al lector a recorrerlo. [2]

El disparador es la atroz crisis que golpea a Chilo, la principal isla chilena, que est sufriendo una contaminacin mayscula.

A mediados de este ao surgi una nueva crisis luego de la vivida, recientemente (2007-2011), con el mismo origen en el mismo sitio: la pesca industrial, la acuicultura basada en la cra de peces −salmones− en estanques. Por acumulacin de descuidos, tan caractersticos de la industria a gran escala, en este caso pesquera, por exceso de cargas de fsforo y otros fertilizantes que se le suministran a los estanques para incrementar la produccin, por los desequilibrios que se crean cuando se ingresa a la megaescala productiva y por causas que deliberadamente se ignoran, aparecieron en la costa de la isla mayor del archipilago de Chilo millones de salmones muertos (se estima unos 50 millones), lo cual ha significado en peso bruto, que hubo que deshacerse de miles de toneladas de pescado en proceso de putrefaccin. El pescado as descompuesto emana cido sulfhdrico, un gas txico, mortal incluso a baja concentracin, que se caracteriza por su fuerte olor a huevos podridos.

Si bien el gobierno chileno dispuso arrojar al mar a 150 km de la costa dichos desechos, los pescadores y habitantes costeros sospechan que no se hizo tan larga travesa para la descarga porque no se conoce detalle alguno sobre la forma en que se realiz el vertido de salmones y por la velocidad en que el veneno se difundi en las costas, provocando la mortandad de bivalvos a lo largo de kilmetros y kilmetros de costa. Aunque el gobierno quiso atribuir esta segunda mortandad masiva a la marea roja los lugareos consideran que ms que dicha marea la causa de esta nueva mortandad radica en la previa de tantos millones de salmones intoxicados (se sabe, de episodios anteriores, que dicha marea enferma transitoriamente a moluscos pero no los mata).

Lo que muestra cabalmente el carcter de la explotacin capitalista, ya no de la pesca sino del sistema en general, es que todo el episodio, que perjudica a la poblacin y a los pescadores artesanales, ha terminado beneficiando a las empresas salmoneras transnacionales puesto que la mayora de ellas tienen seguro sobre los peces que han muerto. Entonces, la catstrofe suena como "msica para los odos de las salmoneras" (de los diarios).

El remate de la distorsin que caracteriza el sistema actual de produccin lo da el hecho de que la bolsa de valores de las empresas salmoneras festejen. Se estima que para el ao en curso la oferta salmonera chilena perder unas 180 mil toneladas (aproximadamente el 7%). Lo cual permite esperar un alza de los precios internacionales del salmn para el resto de 2016. La especulacin burstil agradecida. Los ttulos de la salmonera Australis se incrementaron en un 44,9%, mientras Camanchaca lo hizo en un 35,2%; MultiExport en 29,9% []. (de los diarios). Y el ndice de compaas salmoneras que elabora El Mercurio, registr un alza debido fundamentalmente a la especulacin sobre un prximo aumento de los precios internacionales del salmn.

El saqueo global, los habitantes locales

Mara Paz Villalobos Silva comienza su nota aludiendo a la vida cotidiana de poblacin, cualquier poblacin, que conoce su hbitat porque, precisamente vive en l y de l:

El cmo queremos vivir nuestro futuro no necesita ser enseado a las comunidades locales; es parte de ellas y de su historia y ah est el valor de esas costumbres y tradiciones, porque en esa historia y en esas costumbres yace el ideario necesario para alcanzar una perspectiva comn sobre el manejo y el uso del borde costero, que permita disponer de sus recursos sin poner en riesgo la disposicin de los mismos para las prximas generaciones.

Y con esa advertencia, incursiona en el modelo de extractivismo neoliberal, basado en la explotacin de recursos naturales.

Algo que debera ser bien conocido por nosotros, con los adelantos tcnicos que nos presenta la agroindustria, ltimamente rebautizada como agricultura inteligente, y el despliegue de la soja ocupando ms y ms reas de nuestro territorio, que no es muy ancho pero que s es cada vez ms ajeno; ms la implantacin de una forestacin dirigida a la provisin de celulosa para la fabricacin de papel a miles de km. de distancia; la instalacin de una megaminera a cielo abierto afectando como pocas veces todo el hbitat circundante (y, por las dimensiones de nuestro pas, podramos decir a todo el territorio) que afortunadamente fracas en parte por la resistencia desde el pie y en parte porque la burbuja especulativa con que se fabric el proyecto, naufragara; y la bsqueda cada vez ms afanosa y desesperada de petrleo, bsqueda que ha sobrevenido en el Uruguay bajo la forma de petrleo submarino (perforando mar afuera tres km y medio; el pozo ms profundo hasta hoy construido en el mundo entero) y bajo la forma de fracking, es decir, arrancndole literalmente petrleo o gas a las piedras). Hasta ahora, como acotara pcaramente Jorge Batlle ante el nulo resultado de la perforacin submarina, por suerte para el pas

Todos los ensayos y proyectos arriba descritos, que estn lloviendo en el Uruguay, caben exactamente en la definicin que diera Mara Paz Villalobos Silva.

Si pensamos que con la llegada del agribusiness, la agricultura inteligente hemos estropeado prcticamente todas nuestras fuentes de agua potable, es decir que el pas hoy carece de agua corriente confiable; que las autoridades sanitarias han corrido siempre de atrs esta problemtica verdaderamente atroz, tenemos que llegar a la triste idea de que el gobierno no sabe prever, que a gatas atiende, malatiende los problemas cuando se convierten en escndalo (como pas con el agua de Laguna del Sauce, en 2015). MPVS se pregunta: Es posible considerar que en medio de esta catstrofe [para] la soberana y el patrimonio nacional, contamos con un estado que pueda hacerse cargo y exigir y responder? no, no es posible, porque Chile no se comporta como un estado soberano, se comporta como el ltimo eslabn de la cadena (aquel en donde se corta el hilo por lo ms delgado, aquel que no puede reclamar, aquel que debe acatar las rdenes ms caprichosas).

Si sustituimos Chile por Uruguay, qu nos da?

Nuestra autora se refiere a las autoridades chilenas advirtiendo que no comprenden nada sobre soberana, ni desarrollo, ni futuro []. Y ejemplifica: El mar de Chile Qu es el mar de Chile para nuestras autoridades? Si miro la prensa, es como un objeto inerte sin valor que se entrega sin cobro ni lamento, ellos no han logrado ver la riqueza propia, no ven una fuente de abastecimiento de comida para la poblacin []. Y nos aclara: El socialismo chileno determin que la forma de dar impunidad a las operaciones horrorosas de la industria salmonera, [] consisti en una campaa del terror al abandono de capitales si es que se le exiga algo a los salmoneros [].

Si sustituimos salmoneros por sojeros o seudoforestadores, cul es la diferencia? Para remate, tambin en Chile se apresuraron a buscar una certificacin de produccin sustentable y lo hicieron con WWF que es una oeneg de primer rango dentro del capitalismo mundial, al servicio de la globalizacin corporocrtica, en total connivencia con los intereses de los ms ricos entre los ricos. Entonces, concluye MPVS, Cul fue el rol del estado de Chile? un facilitador.

Por qu el Financial Times, el diario ms conspicuo del capitalismo globalizado, design a Danilo Astori como el mejor ministro de Economa del mundo? Porque atenda las cuestiones de nuestro pas o porque era el mejor facilitador de los negocios globales?

Legislacin nacional seguimos con las economas de enclave

Villalobos Silva encara luego la problemtica de Chilo, arrasada por las inversiones del exterior.

Nos recuerda que el presidente Frei cre una legislacin ambiental para limpiar la imagen internacional de las grandes empresas extractivistas contaminantes una ley que naci y muri en Valdivia en 1996, cuando el proceso de calificacin ambiental de la planta de Celulosa Arauco S.A., determin que el proyecto era ambientalmente inviable, pero por presin poltica, fue aprobado con los resultados que todos conocemos. Es decir, el sistema de evaluacin ambiental fue vulnerado por el propio aparato administrativo que lo concibi como regulacin para la proteccin del patrimonio ambiental.

Un magnfico ejemplo de que lo poltico pasa por encima de lo jurdico. Nos suena conocido?

Por qu la presidencia de Vzquez proyecta poner bajo su rbita el control ambiental, sustrayndolo a un organismo ligeramente autnomo, como la DINAMA?

Escuchemos una vez ms a MPVS: El proceso de zonificacin se presenta a las comunidades costeras a partir de propuestas previamente elaboradas entre el sector pblico y privado las comunidades costeras pueden agregar un punto o discutir otro, pero no estn invitadas a iniciar un proceso, imaginar, proyectar, discutir, compatibilizar ni priorizar sus intereses. El proceso de participacin ciudadana se valida mediante la asistencia a los encuentros de socializacin del proceso, pero no siempre los asistentes saben que firmar tambin significa aprobar o validar lo que escuchan.

Pareciera que en realidad lo que le importa a este estado, es repartir y rematar la torta o el territorio (tiendo a pensar que no entienden la diferencia) al mejor postor []. Nuestras autoridades son el reflejo de nuestro subdesarrollo, a partir de ellos nos califican a todos. [] La ignorancia en la que viven sumergidos les ha permitido enriquecerse de dinero y deudas, pero no les ha permitido lograr dar el paso a desarrollarse, es decir, a valorar lo que es el territorio, a valorar a quienes ocupan los territorios, a valorar la riqueza cultural, ambiental, viva [].

Podemos recordar a J. Mujica, entonces presidente, dictaminando la importancia, el negocio de las chacras costeras en Rocha para vendrselas a extranjeros y cmo as se iba a conseguir −explicaba− trabajo en las chacras, de pen o casero los lugareos y como cocineras o mucamas, las lugareas.

MPVS compara este tiempo civil con el de la dictadura que asol a Chile durante tantos aos: Los milicos reciban rdenes y las ejecutaban para reprimir al pueblo y liberar el camino al saqueo econmico, poltico, social, cultural y ambiental.

Sin transformaciones endgenas, un pas movido de afuera hacia adentro, como nos modifica permanentemente la globalizacin, no tiene futuro propio.

MPVS vuelve al estado actual: Nuestras autoridades no estn capacitadas para comprender el entorno que les rodea y desde ah proyectar su uso; nuestras autoridades estn capacitadas para recibir rdenes y ejecutarlas [] liberar el camino al saqueo econmico, poltico, social, cultural y ambiental.

Villalobos Silva aclara: Conozco en profundidad la legislacin ambiental, la legislacin pesquera, la legislacin indgena y en mis anlisis me encontr siempre con la misma piedra en el zapato la gente no est invitada a participar, no hay mecanismo legal ni voluntad poltica que permita vincular directamente los intereses de la ciudadana en los proyectos pblicos de usos de los territorios que ocupan. La gente est invitada a aprobar y confiar. Pero es posible confiar? No!, no es posible.

Cuando recordamos las observaciones del gobierno nacional explicando que por ser Uruguay un pas unitario, Tacuaremb y los tacuaremboenses, por ejemplo, no tenan ningn derecho a excluir la megaminera de su departamento, porque eso deba resolverse desde la capital, desde el gobierno nacional, nos damos cuenta de que lo que Villalobos Silva formula a dos mil km. de distancia contiene una total cercana y vigencia en nuestra realidad.

La salmonicultura en Chile, imagino que funciona como una mafia de poder, sobre la cual el estado solo puede garantizar bienestar, no puede exigir nada, porque el estado de Chile acta simplistamente, como lo que ha sido durante estos 43 aos de desarrollo econmico; un facilitador del modelo de saqueo y extractivismo neoliberal, basado en la sobreexplotacin de recursos naturales, a cualquier costo. Este estado [] cree que las empresas son un dios al que no hay que hacer enojar.

Si pasamos por encima de los plazos de dictadura, que seguramente imprimieron en Chile una huella an ms honda que entre nosotros, podemos verificar que los comportamientos polticos de los elencos gubernamentales posdictatoriales, chileno y uruguayo, son los mismos.

Vayamos a nuestro pas: una empresa agroindustrial dice que quiere usar un agrotxico que ha estado aos bajo sospecha y que hasta la mismsima OMS, aun retrasando aos la calificacin, ha terminado (en 2014) por reconocer que era probablemente cancergeno [3] y el estado no dice nada; otra empresa procesadora de celulosa reclama vas frreas para facilitar su transporte y el estado no dice nada (dice slo que se la va a construir); esas mismas empresas han ido deshaciendo las carreteras con el paso de sus camiones con pesadsima carga, lo que ha llevado ya a varios accidentes viales, algunos mortales, y el estado nada reclama; una fbrica de celulosa quiere tener plantaciones cerca de su procesadora y el gobierno acepta entregarle tierras de las mejores del pas, agrcolas y lecheras, para tales plantaciones (la monoforestacin se iba a emplazar en tierras de menor valor econmico, lesionando as menos otros rubros productivos del pas, se dijo); las empresas transnacionales quieren exoneraciones fiscales, gremiales, y el gobierno se apresura a cedrselas en rgimen de zona franca nos vamos acercando a Honduras, el nico pas en el mundo que en la actualidad est procesando hacer todo el pas zona franca, es decir convertir a todo el territorio nacional para aprovechamiento directo de empresas transnacionales reafirmando as su estatuto de coloniaje.

MPVS insiste: cada uno puede y debe decidir cul ser el destino del territorio que ocupa. El estado hoy no puede representarnos, nuestras autoridades no pueden sostenerse a s mismas [] si el estado no puede cumplir ese rol, las comunidades costeras tendrn que seguir y seguir y seguir irrumpiendo en reuniones oficiales muy importantes y muy legales, rechazando por todos sus medios y con todas sus fuerzas, la invasin de proyectos a los que estn siendo sometidas, en abierta vulneracin de derechos [].

La isla de Chilo es territorio Mapuche Williche, desde tiempos inmemoriales. En este conflicto, es decir, permitir la expansin salmonera sin control y el vertimiento de 11 mil toneladas de cadveres frente a sus costas, as como la construccin de un puente destinado a los grandes capitales, le es del todo pertinente la aplicacin del Convenio 169 de la OIT de proteccin de derechos a los pueblos originarios y sus territorios. Este instrumento jurdico internacional, esta legislacin interna de rango constitucional, demanda y exige la aplicacin de procesos de consulta previa, libre e informada, cada vez que se prevean medidas o programas a ser aplicados [].

˝Este conflicto social, esta catstrofe ambiental de incalculable magnitud e impacto, esta invasin de proyectos de todo tipo de extraccin de recursos, tiene responsables directos [].

La ciencia taparrabos del saqueo

Antes venan con cuentas de colores as narran, un poco bobaliconamente, el encanto, mejor dicho el encantamiento que los europeos habran provocado en los nativos de Abya Yala Hoy, el saqueo se hace invocando la ciencia, mejor dicho el desarrollo tecnocientfico.

A continuacin, nuestra biloga hace una observacin sobre el papel de la ciencia, que se pretende siempre objetivo y decisivo para zanjar discusiones sobre contaminacin ambiental, prdida de biodiversidad y otra serie de deterioros: Por qu esperar las palabras de la ciencia para reconocer los factores antrpicos que gatillaron una crisis social y ambiental que ebulle hace ms de veinte aos en la misma zona? [].

Pero: La ciencia nos aporta una mirada, nos describe y nos conecta fenmenos, nos ayuda a tomar decisiones, est a nuestro servicio como sociedad. La ciencia no puede responder por la serie de eventos y toma de decisiones erradas y en abierta corrupcin y compra de conciencias. Que es lo que ve la autora en el camino que han tomado nuestras autoridades histricamente, para liberar el camino a la expansin salmonera sin lmites, mientras recibe informes y demandas, durante aos con infracciones a la Ley de Pesca, incumplimientos, malas prcticas [].

La tragedia ambiental desatada en el sur de Chile, requiere por parte de la ciencia, de investigacin, observacin, anlisis y aportes para ayudar a buscar soluciones. La crisis sanitaria, ambiental, social, cultural y econmica desatada [] por parte de nuestras autoridades y las empresas salmoneras en el sur de Chile, tiene responsables []. El cmo queremos vivir nuestro futuro no necesita ser enseado a las comunidades locales; es parte de ellas y de su historia [].

Volvamos a casa. Alquien le ha pedido cuentas a los sojeros o a los plantadores de eucaliptos y pinos para hacer celulosa, por la contaminacin que la escorrenta se ha llevado desde los campos de cultivo hasta los arroyos, hasta la biodiversidad prxima o lejana y finalmente −cadenas alimentarias mediante− hasta nuestros cuerpos?

O nos vamos a dejar seguir intoxicando como pasara antes con el plomo que tuvo muchos estudios, investigaciones, hiptesis para ir dejando todo quieto (aunque los retardos mentales que la intoxicacin por plomo haya dejado en nuestros cuerpos, por ejemplo, constituyan una huella indeleble). [4]

Recordemos que cuando se tom conciencia, hace unos 15 aos, se advirti que poda haber un altsimo porcentaje de poblacin afectada. Porque Uruguay tiene una serie de rasgos culturales, econmicos, que lo han hecho particularmente sensible a la intoxicacin por plomo. Por ser un pas con un grado relativamente alto de modernizacin, tuvimos un desarrollo de instalacin de caeras de plomo temprano dentro de las tres Amricas. Si bien las caeras de plomo para agua fra no son tan contaminantes (si uno toma la precaucin de dejar correr agua antes de tomarla), las de agua caliente, en cambio, son fuertemente contaminantes, porque el agua caliente se come literalmente el plomo; las caeras, en dcadas desaparecen, mejor dicho se las lleva el agua. Y ya deberamos saber adnde ha ido a parar ese plomo. Las instalaciones de agua corriente en caos de plomo se usaron hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo pasado. Y probablemente haya muchas todava.

Hay otros factores que han convertido al Uruguay en un pas particularmente afectable por la presencia de plomo.

La toxicidad del plomo es sobre todo mediante ingestin y respiracin. Y Uruguay mantuvo a su vez la nafta con plomo hasta prcticamente el s. XXI, cuando en algunos pases se empez a sustituir dicha nafta desde mediados del siglo XX. [5]

Entre las fuentes de plomo fuera de control en Uruguay, se pueden contar otras; pinturas fabricadas con plomo, por ejemplo.

Lamentablemente el combo uruguayo otorga otras posibilidades de intoxicacin por plomo. Debido al sostenido empobrecimiento que sufriera el Uruguay entre fines de la dcada del 50 y el fin del siglo pasado han ido brotando ingresos desde la indigencia, a menudo sumamente txicos: quema de cables con hilos de cobre forrados de plsticos, artefactos elctricos y electrnicos asimismo quemados para extraer los metales con que se han construido. Este tipo de quema es altamente txico tanto por los humos de los plsticos como por los gases metlicos. [6] Plomo entre ellos.

La plombemia y su impensada extensin fue descubierta alrededor del ao 2000 y ha ido depositndose en los pliegues de la memoria, mejor dicho de la desmemoria colectiva.

Esperemos que no nos pase lo mismo otra vez, ahora con el agua cuya contaminacin tambin alcanz una amplitud impensada, prcticamente en todo el territorio nacional. Y que luego de unos aos, nos empecemos a olvidar.

El plomo precisamente, afecta la memoria. [7]

Y recordemos, el agua afecta todo, TODO. Somos dos terceras partes agua.

El estado no puede ser un facilitador de empresas ajenas, como nos lo recuerda con tantos ejemplos nuestra apreciada biloga.


Notas

Luis E. Sabini Fernndez, Docente en Ecologa y Derechos Humanos, editor, periodista.

[1] Licenciada en Biologa Marina, investigadora independiente.

[2] Reflexiones sobre Chile, la salmonicultura, la crisis del modelo y la respuesta de las autoridades, Mapuexpress, mayo 2016. Reeditado por Resumen Latinoamericano.

[3] El glifosato ha resultado mucho ms, mucho peor que cancergeno: el fotgrafo argentino Pablo Piovano ha llevado a cabo un reportaje fotogrfico escalofriante revelando la depredacin de la naturaleza incluido los seres humanos que pueblan las zonas fumigadas con glifosato y otros fitosanitarios que permiten la produccin a gran escala de alimentos transgnicos. Vemos nias paralticas, nias que tienen la cabeza por debajo de su cintura y pies asimtricos, nios con piel en escamas, nios con ojos alterados una galera del horror que las autoridades ambientales argentinas han ignorado sistemtica y deliberadamente. Para mayor gloria de Monsanto y los sojeros (El costo humano de los agrotxicos, Buenos Aires, 2014-2015).

[4] Sera muy bueno poder rastrear su posible relacin con los resultados PISA, por ejemplo.

[5] La advertencia contra la nafta con tetraetilo de plomo se hizo prcticamente desde su implantacin: en 1923, en el mismo ao del invento de la nafta con plomo, una toxicloga estadounidense denunci el peligro de esparcir en el aire partculas de plomo que iban a depositarse en los pulmones humanos y sobre todo infantiles. La advertencia fue ignorada durante casi medio siglo, y en nuestro pas durante casi un siglo

[6] Uruguay parece tener el triste privilegio de ser uno de los principales importadores mundiales de cobre. Acaso hay tantos gitanos repujndolo?, acaso hay un enorme consumo de instalaciones motrices o elctricas con cobre? No, lo que hay es un robo sostenido de cables que se funden para aduearse del cobre. Que se vende donde se puede. Pero esos cables robados hay que reponerlos porque han paralizado el suministro elctrico en barriadas, fbricas, clubes

[7] Hay estimaciones en EE.UU. que calculan que el aire tena al momento de abolir la nafta con plomo (dcada del 60) unas 600 veces ms plomo que a principios del siglo XX. Habr afectado esa concentracin de plomo la capacidad intelectual de buena parte de la poblacin estadounidense?

http://revistafuturos.noblogs.org/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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