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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2016

Entrevista a Jos Herrera Plaza sobre Accidente nuclear en Palomares. Consecuencias (1966-2016)
"El informe Belmont quiso establecer unos principios en las que fundamentar cualquier regulacin moral y tica en la investigacin clnica con humanos"

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Jos Herrera Plaza (Almera, 1955) curs estudios de Economa en la Universidad de Valencia. Tcnico Superior en Imagen y sonido, trabaja actualmente, como cmara operador, en Canal Sur TV. Desde 1985 ha seguido de cerca todo lo relacionado con el accidente nuclear de Palomares. En 2003 fue coautor y coorganizador del libro y exposicin en el Centro Andaluz de Fotografa Operacin Flecha Rota. Accidente nuclear en Palomares. Posteriormente dirigi el largometraje documental homnimo (2007).

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Estbamos en el captulo VI, El proyecto Indalo, en el apartado de las implicaciones bioticas del proyecto, un anexo de las pginas 234-238. Por qu hablas de las implicaciones bioticas del proyecto Indalo? A qu haces referencia?

JH.- Dejar voluntariamente un nmero indeterminado de kilos de una de las sustancias ms txicas como es el plutonio, alrededor de una poblacin, lleva aparejada la evidencia de unas insoslayables cuestiones morales. Si adems se realiza cualquier tipo de experimentacin cientfica con las personas, entra en juego una serie de preceptos garantistas para los implicados, en el mbito de la biotica. He querido mostrar cules son los principios morales y legales a nivel internacional como texto de apoyo, para que cada uno saque conclusiones si se cumpli al menos alguno -o ninguno- de estos principios en el Proyecto Indalo. 

Sostienes, de entrada, que la investigacin en y con humanos es tan lcita como plausible si cumple ciertos requisitos. Qu requisitos son esos?

JH.- EL principal puntal es el consentimiento informado. Para que este se d, es preciso primeramente una informacin veraz y completa del ensayo, de sus beneficios y riesgos reales, sin omisiones ni minusvaloraciones. Tras estudiar la informacin, la persona puede decidir libremente, sin presin de ningn tipo, participar o no. Otro requisito es ms una filosofa o criterio que ha de inspirar todo el ensayo. Se puede resumir con la frase del Cdigo de Deontologa Mdica: El respeto por el sujeto de investigacin es el principio rector de la misma. 

Hablas tambin de la valoracin riesgo/beneficio que supone, para los sujetos de estudio, su participacin en ese estudio. Qu riesgos pueden ser esos? Cabe un balance as en una situacin de este tipo?

JH.- La valoracin de riesgos eficaz y certera en la experimentacin con humanos no siempre es posible, porque el objeto de esa experimentacin consiste en reducir los niveles de incertidumbre y ahondar en las relaciones causales y el comportamiento del objeto de estudio en las personas, es decir, se intenta avanzar en el conocimiento especfico de un principio activo del que se ignoran sus consecuencias, efectos secundarios, etc. En el caso del plutonio, se conoca su altsima toxicidad en los mamferos, medida en millonsimas de gramos, por la experimentacin con centenares de perros beagle que se masacraron para alcanzar tal conocimiento. De ah la gravedad y la insidia de los responsables por accin u omisin de dejar varios kilos alrededor de donde vivan y coman 1.200 personas.

El que ha sido coordinador espaol del Proyecto Indalo, Emilio Iranzo, asiste en el Laboratorio de Los lamos (04/1966) a la demostracin de un contador de cuerpo entero, por parte del especialista Phil Dean (H-4), en un habitculo blindado para la radiacin natural, parecido a que les mandaran a la JEN en los aos posteriores. (Foto: B. J. Rodgers. The Atom)

 

Qu es el Cdigo Nremberg al que haces referencia? De quin surgi la idea? Qu pases u organizaciones lo aceptaron?

JH.- Naci cuando en los juicios de Nremberg (1945-46) contemplaron horrorizados las monstruosidades que algunos mdicos realizaban con presos judos. A partir de ah el bando aliado elabor este cdigo en 1947 y lo incorporaron a sus ordenamientos jurdicos. Unos pocos aos ms tarde no tardaran ellos mismos en saltrselo y realizar las mismas atrocidades en el mbito militar y no eran nazis, sino miembros del ejrcito de una democracia. 

Hablas tambin de la declaracin de Helsinki. Qu declaracin es esa? Cundo fue modificada o ampliada por ltima vez? Quienes la aprobaron?

JH.- El Cdigo Nremberg fue el primero. Posteriormente ha habido otras normativas como la de la Asociacin Mdica Mundial (AMM) en Helsinki en 1964 y sus distintas modificaciones, adaptndola a los nuevos retos de la Ciencia (Tokio, 1975; Venecia, 1983; Hong Kong, 1989....). La ltima fue en 2013 durante la 64 Asamblea de la AMM en Fortaleza, Brasil. 

Tambin haces referencia al informe Belmont. Qu vaco quiso llenar este informe?

JH.- De origen norteamericano (1978), quiso establecer unos principios generales bsicos en las que se ha de fundamentar y derivar cualquier regulacin moral y tica en la investigacin clnica con humanos. Parte de unos enunciados paradigmticos basados en una slida concepcin humanista. 

Son complementarios estos informes? Variaciones en torno a la misma necesidad, proteger a los seres humanos de desmanes de cientficos inhumanos y descerebrados?

JH.- Conocedores de nuestra naturaleza humana, todos estos referentes ticos intentan efectivamente protegernos de los salvadores de la humanidad, supuestos prohombres de la Ciencia o los salvapatrias que, con excusas-pantalla, esconden su maquiavelismo y ambicin personal desmedida, estn dispuestos a todo.

Cambio de tercio. Haces referencia a la informacin de la Pirenaica. Creo que algo de ello ya hemos hablado. Pero te pregunto de nuevo. Cmo llegaron a saber de lo ocurrido? Qu informacin dieron?

JH.- Pues con las emisiones transcritas de Radio Espaa Independiente, la Pirenaica, que eran entregadas en la Vicepresidencia del Gobierno, regida por Muoz Grandes, se percataban que daban demasiados detalles. Tal precisin podra provenir nicamente de algn infiltrado en la zona y no solamente de las agencias de noticias. Pensaban que la informacin era transmitida por alguna pequea radio de onda corta, por lo que se incrementaron los registros en los transentes a la zona. Pero no era as. Haba una persona que firmaba como El Emigrante , natural de Villaricos, que les enviaba frecuentes notas usando la infraestructura del PCE, con la ayuda de otro improvisado cronista que resida en Lorca (Murcia) y que firmaba como El Lorquino . De Palomares sala un motorista hacia el norte con el escrito escondido bajo sus ropas.

La historia que acabas de contar merece una buena novela. Puedes citar lo escrito en carta por Otero Navascus, el director de la JEN, al todopoderosos ministro Lpez Bravo? Cmo pudieron tener tanto rostro? Les importaba un bledo la gente?

JH.- Pasados dos aos del accidente, el director de la JEN visit Palomares y concedi unas entrevistas en las que defendi la historia oficial; lo descontaminado que estaba todo y la ausencia de razones para estar preocupados. Cuando regres a Madrid le escribi una carta el 13 de agosto al ministro del Opus en la que le deca: No se ha registrado ninguna anormalidad hasta la fecha, pese que como Vd. sabe, se quedaron en el terreno unos cuantos kilos de plutonio. 

Tampoco informaron a los trabajadores del Servicio de Prospeccin de Geologa y Minera?

JH.- A nadie que perteneciera a los niveles bajos de la jerarqua, o sea, los mandados. Sin embargo algunos de los jefes o altos oficiales desplazados a Palomares, como el Coronel Santiago Norea o Guillermo Velarde s se enteraron de los resultados (positivos) de sus anlisis. Algo propio y ancestral de la Espaa ca que an pervive: las normas, reglas y leyes, para los de abajo.

 

A pesar que lo dieron todo, los prospectores mineros de la JEN que fueron a Palomares para confeccionar el mapa radiomtrico, transitando por todos los lugares ms contaminados, con calmas o vientos, de sol a sol, no recibieron nunca los datos de sus anlisis radiolgicos. En la foto: Gabriel Garca Bachiller, Pablo Romero Nez, Fco. Paredes Rojas (recientemente fallecido), Juan Luis Porras Ortiz y en cuclillas Manuel Pardillo Dorado. (Foto: M. Pardillo)

 

Qu les contaron entonces a las gentes en la reunin que se celebr en el cine de Palomares a finales de enero?

JH.- Segn las crnicas, los distintos soliloquios de las autoridades norteamericanas y espaolas giraron en tranquilizar a los afectados con una perfecta desinformacin. Que la contaminacin no tena importancia y no exista peligro para nadie, que todos los daos seran adecuadamente indemnizados, que los campos se iban a quedar como antes del accidente. Por una vez existi concordancia entre lo que ellos queran decir y la poblacin deseaba escuchar. La realidad qued al margen. 

Hablas tambin de la prohibicin de lecturas de tesis doctorales. Nos lo cuentas por favor. De quin parti la idea? Por qu?

JH.- Durante dcadas no publicaron ni en revistas especializadas, ni se leyeron tesis relacionadas con la problemtica radiolgica de Palomares. Este largo periodo coincide con aquellos funcionarios de la JEN que estaban presentes cuando los norteamericanos incumplieron su compromiso. Con el relevo generacional y la jubilacin de Emilio Iranzo las cosas comenzaron a cambiar. Esta aparente casualidad nos puede hacer pensar que tan frreo silencio pudiera tener un origen, o al menos estar alentado, por aquellos espaoles que haban colaborado personalmente con los autores de la descontaminacin parcial. La excepcin fue Catalina Gasc que present su tesis en 1991 sobre la distribucin de plutonio en el ecosistema marino de Palomares y no estuvo accesible al pblico hasta hace algunos aos. El resto de tesis comenzaron con el reconocimiento oficial de la situacin real de Palomares a partir de 2003.

Haces referencia tambin, con admiracin, de Asuncin Espinosa Canal. Quin fue?

JH.-Comenz en los 70 a trabajar con el equipo de Emilio Iranzo. Su solvencia para la investigacin cientfica en equipo se ha demostrado ampliamente con numerosos trabajos, al tiempo que era capaz de ganarse la confianza de los habitantes de la barriada. Sustituy a Emilio al frente del Proyecto Indalo. No le fue posible leer su tesis (2003) hasta unos pocos aos antes de su jubilacin. Pertenece a la brillante generacin intermedia de mujeres cientficas en un organismo con una tradicional predominancia masculina. La capacidad laboral que mostr es comparable a las pioneras: Conchita lvarez, Dolores Lara y posteriormente Catalina Gasc y M Paz Antn Mateos, por citar algunas de las ltimas generaciones incorporadas.

La cientfica Asuncin Espinosa Canal form parte del equipo de Emilio Iranzo a partir de los 70, centrndose en el Proyecto Indalo, del que fue coordinadora hasta su jubilacin. En la foto explica las lecturas de los alfaespectgrafos del CIEMAT usados en los anlisis radiolgicos. (Foto: J. Herrera)

Las libertades civiles de nuestra democracia, afirmas en otro momento, no llegaron a Palomares hasta principios del siglo XXI. Te pregunto sobre eso a continuacin. Este apartado -no digo que los dems no lo sean- es absolutamente apasionante.

Cuando quieras y gracias por lo de apasionante.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes



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