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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-11-2016

La atroz pretensin moral del sionismo
Usurpacin, pero sagrada

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


Distinguimos la sociedad humana respecto de la naturaleza por una serie de rasgos que nos hace nicos respecto del resto de las especies vegetales y animales. Por cierto que eso no niega nuestra raz biolgica comn que nos emparenta tan entraablemente con todos los seres vivos.

As, la naturaleza nos otorga ejemplos y referencias mucho ms materiales, y nos corresponde a nosotros reconocerlos y evaluarlos desde nuestra propia condicin, humana. Como la forma de reproducirse de los cucos (tambin llamados cuclillos, aunque en el ejemplo que queremos abordar, esta ltima resulta una denominacin totalmente inapropiada).

La hembra del cuco deposita un solo huevo en el nido de otras aves, normalmente de pequeas aves insectvoras []. La hembra del cuco se lleva un huevo de la otra especie de ave y lo sustituye con uno de los suyos. [] los huevos cercanos a los posaderos de los cucos [sitios de descanso y de reconocimiento del paraje] son ms vulnerables. Los nidos parasitados mltiples veces eran los que estn ms cerca de los puntos de observacin, y que los no parasitados eran los que estaban ms lejos []. El cuco adulto se parece a un gaviln, lo que da ms tiempo a las hembras para parasitar nidos [porque su poblacin originaria teme retornar al visualizar gavilanes, un predador natural de tantos pjaros]. [1]

Cuando los futuros huspedes [anfitriones, aunque involuntarios] ponen sus hue-vos, ella espera a que el adulto que los est incubando se ausente. Entonces, asalta el nido ajeno, se come o tira fuera algunos huevos y pone uno suyo. Cuando el adulto de la otra especie regresa, no nota nada y sigue empollando esperando que nazcan sus polluelos.

El polluelo de cuco nace un par de das antes que los dems porque su tiempo de incubacin es menor que el de las especies que parasita. Unas horas despus de salir del cascarn, el polluelo, con sus escasos 3 gramos de peso y sin plumn, empuja fuera del nido a los otros huevos con su espalda de hombros anchos y fuertes []. As, se convierte en el rey y seor del nido, y la madre adoptiva se afana en cebar a ese pollo que en pocos das le dobla el tamao. [2].

A fines de siglo XIX, en pleno colonialismo mundializado −recordemos que el reparto europeo de carnicera de frica es de 1885− judos askenazes, tnicamente mucho ms caucsicos que sirio-cananeos, deciden, apoyndose en mandatos sagrados (de la Torah) afincarse en Palestina, identificada como la tierra donde vivieran los judos hace miles de aos y donde permaneciera una muy limitada poblacin juda, sin conflicto con las mayoras que a partir del s. VII se hicieron musulmanas.

Las primeras aliah llegaban a La Tierra prometida y compraban tierras a efendi ausentistas que vivan de las rentas que les daba la propiedad y el trabajo campesino de la poblacin local. Cada compraventa realizada con el apoyo de la polica entonces turca traa consigo el desalojo a veces violento, y con el tiempo cada vez ms, de los campesinos as despojados de su fuente laboral y alimentaria. En esas tierras vaciadas de palestinos, los sionistas fueron erigiendo establecimientos colectivistas, los renombrados kibutzim.

Estaban sacando pichones del nido para aposentarse jvenes judos, bien nutridos y mejor provistos.

Palestina estaba poblada desde tiempo inmemorial. Con superpuestas migraciones, como es la historia en general de la humanidad. El mismo David Ben Gurion, el que motoriz la expulsin violenta y mediante mtodos terroristas de poblacin rabe de Palestina, reconoca −al menos hasta fines de la dcada del 20− que los palestinos eran los ms seguros, tnicamente hablando, descendientes del pueblo judo. Pero que desde el s.VI haban sido indudablemente musulmanizados y tal vez antes an, cristianizados.

La pretensin de redimir la tierra, la consigna mediante la cual los judos sionistas se hacen de la tierra palestina mediante compra (inicialmente), conquista, ocupacin o expulsin violenta de otros titulares de esa tierra, procura as cumplir mandatos religiosos de la ortodoxia juda. Pero tal mandato, precisamente por provenir de una religin monoltrica [3] establece un absolutismo mental y un ombliguismo psquico que ciega a sus portadores y es lo que explica (ya que de ningn modo justifica) la serie impresionante de acciones crueles, abusivas, que los sionistas han ido perpetrando a lo largo de las dcadas contra los moradores de esa tierra que consideran suya por una cesin que les habra otorgado su dios en exclusividad y en permanencia. Que semejante abuso haya sido y sea tolerado e incluso apoyado por grandes potencias no legitima en absoluto tales procederes.

La ignorancia, el (falso) pensamiento basado en cliss, los medios de incomunicacin de masas, nos han inducido a pensar en el sionismo y sus excesos como respuesta a la peripecia vivida por los judos bajo el nazismo. Pero en esas sendas de pensamiento que con inocencia e ignorancia reconoce Mazin Qumsiyeh haber compartido se escapa por completo que los sionistas han ejercido atrocidades sobre los palestinos antes de que, no ya el nazismo victimara a tantos judos, sino antes que ni siquiera hubiera surgido el nazismo.

Las acciones sionistas ejercieron su dominio con mano de hierro. A diferencia de los judos que haban vivido desde tiempo inmemorial en Palestina (o que tal vez nunca haban emigrado) los sionistas encararon la ocupacin de la tierra palestina como empresa absoluta y exclusiva, no admitiendo trato alguno con la poblacin musulmana o cristiana all establecida. Esa diferencia, radical, entre los judos del antiguo yishuv y los del nuevo o moderno yishuv dio lugar al primer asesinato poltico del s XX en Palestina. Del cual fue vctima no un rabe sino un judo, dialoguista. Que se negaba a la poltica de apartheid de los sionistas; Jakob de Haan, poeta y referente de la comunidad juda antigua se preguntaba por qu tena que romper vnculos sociales que haba tenido siempre, l y los suyos, con quienes no eran judos, como l. La organizacin sionista que era el embrin de la Hagan, que devino en 1948, el Ejrcito de Defensa [sic] de Israel, lo asesin a sangre fra en 1924. [4]

Es que de Haan no era un cuco. Aunque pequeo, no era un cuclillo.

En 1920 el sionismo funda la Histadrut, una suerte de central sindical exclusivamente para judos. Como los patrones, generalmente judos, optaban por los asalariados palestinos a los que se les poda y sola pagar un tercio de los sueldos que se les pagaba a obreros judos, la tendencia espontnea de los patrones era a contratar obreros palestinos. La Histadrut oblig como poltica de estado a pagar el mismo sueldo a palestinos y judos. Pero nadie suee igualdades. Lo que hizo la Histadrut fue obligar a desembolsar el mismo sueldo para todos, pero mientras los obreros judos reciban dicho salario, los palestinos siguieron recibiendo el sueldo miserable de siempre y los dos tercios diferenciales se lo embolsaba la central sindical para as mejorar los servicios (de todo tipo, sanitario, educacional, recreativo) de los obreros judos Infamia sacralizada por lo excelso del fin propuesto califica Mazin Qumsiyeh esta poltica.

Porque la poltica fue siempre, desde 1897 en adelante y acentuada desde 1948, no ceder nada a la poblacin palestina. Por eso los palestinos no pueden edificar ni una pieza, no pueden construir ni una alberca. Todo eso pertenece por derecho divino a los judos.

Para acentuar la discriminacin, cuando palestinos desesperados por la falta de agua, han intentado proveerse de tanques, suelen pasar espontneos que se los perforan a balazos

Este es el cuco sindical en este caso− en accin, como cuando tira del nido a los habitantes originarios

Las acciones de los mistarvim que analizara (y denunciara) Ilan Pappe [5] que diezmaban a la poblacin palestina penetrada con agentes camuflados que se hacan pasar por ejemplo, por un paisano mudancero que dejaban a un mecnico palestino una camioneta para reparar. Al rato explotaba matando a todos los presentes, dejando en ruinas el taller y viviendas vecinas y, sobre todo desquiciando los lazos sociales.

Qumsiyeh da una serie de ejemplos, histricos, concretos, [6] que no son discutibles acerca de si es ultrajante invocarlos o si resultan viciosos los trminos que usa, [7] donde la violencia fue desencadenada inicialmente por los sionistas, adems de los ya sealados:

- Primer atentado a barcos (1940): en el conflicto entre tendencias sionistas, el atentado al vapor Patria signific la muerte de 268 humanos a bordo del barco, judos, y el hundimiento de un enorme cargamento de armas que Ben Gurin no quera que fortaleciera a sus adversarios en la puja por el establecimiento del Estado de Israel;

- Primer auto-bomba, contra el Hotel King David, con decenas de asesinados britnicos, rabes palestinos, judos y extranjeros (1946);

- Primera carta-bomba (1947); contra polticos britnicos;

- Primer ataque a buses (con civiles cualesquiera)(1947);

- Primer ataque a cafs (con civiles cualesquiera) (1947);

- Primer atentado a trenes (de pasajeros, casi cien vctimas mortales) (1947);

- Primer secuestro de aviones (1954).

El cuco en accin. Desalojo y/o manducacin del habitante originario del nido.

Moshe Sharett, primer ministro en los primeros o casi primeros tiempos del Estado de Israel (1954-1956) y antes figura de primer nivel en la direccin sionista desde 1933, en su diario −que se mantuvo secreto por ms de 30 aos− revela la verdadera poltica israel, no la oficial, y va mostrando cmo fue un montaje lo de la agresividad rabe y el defensismo israel y cmo en los hechos la violencia parti prcticamente siempre o casi siempre del lado sionista, provocando, arteramente, a las empobrecidas naciones recientemente pasadas al nivel de independientes, sujetas por mltiples lazos a los centros mundiales de poder. Sharett escribi un diario luego de su paso por el gobierno israel en el que desnuda lo que acabamos de citar. Ese diario demor unos 30 aos en ver la luz pblica tras la decisin de su hijo. Y hubo una periodista, hija de un funcionario de los ms cercanos a Sharett, que abord el diario e hizo una lectura crtica que public en ingls. [8]

Sharett sostiene que la direccin sionista cre un estado de sitio mental en la sociedad israel [para] complementar el mito prefabricado de la amenaza rabe [y] lograr una cohesin defensiva de la sociedad israel juda. Estaba calculado principalmente para la eliminacin de los frenos morales.

Esto es lo que vemos con transentes que escupen un palestino herido yacente, soldados conscriptos que rompen con cascotes los bracitos de nios que les arrojan piedras, vecinos que dirigen las aguas servidas hacia la Franja de Gaza para emponzoar un poco ms ese territorio; detenciones/secuestros arbitrarios, nios palestinos presos en jaulas al aire libre en pleno invierno [9]

Apenas un par de ejemplos de las mltiples atrocidades reconocidas por Sharett: a principios de la dcada de los 50 se producen violentsimos atentados sobre buses israeles en el norte del recin adquirido pas. Con muertos en cada abordaje. Los atacantes visten ropas talares, de estilo rabe y se retiran prestamente hacia la frontera todo lleva a pensar en rabes armados. Pero en el sitio estaba el coronel estadounidense Hutchenson, miembro de la Comisin Mixta del Armisticio jordano-israel que no se trag las apariencias y que anunci oficialmente: de los testimonios de los sobrevivientes no existan pruebas suficientes de que los asesinos fueran realmente rabes. Caramba!, qu podran ser, indios sioux, coreanos, vascos? En un informe confidencial dej a un lado la diplomacia y refirindose a uno de dichos atentados atribuy explcitamente el ataque al mnibus a terroristas que intentaban agudizar las tensiones en el rea as como crear problemas para el actual gobierno. Los halcones estaban furiosos con los palomas como Sharett se trataba, entonces, de terroristas judos que atentaban hasta contra buses que llevaban judos ley bien: judos matando judos.

De ms est decir que la superioridad israel logr remover al enviado norteamericano casi de inmediato.

Otra de las tantas atrocidades que menciona Sharett: los halcones arrasan una aldea palestina, Lydda [10] (en 1947/1948 los sionistas arrasaron entre 400 y 500 aldeas palestinas matando innumerables pobladores). Luego de la operacin de arrasamiento que arroja 69 cadveres, hombres, mujeres, nios, se le pregunta a Sharon, el comandante del operativo por la mortandad, que contesta: el nmero de vctimas haba sido 10 o 12. Slo contamos las muertes militares, los soldados de la guarnicin de la Legin Jordana. (ibd.). Expresin de desprecio a humanos (civiles) muy significativa. Voz de amos. Los nios, los ancianos, las mujeres no cuentan; son como los daos colaterales madeinUSA.

Volviendo a la tipificacin del carcter infame de las polticas discriminatorias y sobre todo a la sagaz observacin de Sharett de que la sacralizacin se basa en lo excelso del fin propuesto, no podemos dejar de recordar uno de los Pensamientos de Blaise Pascal: El hombre no es ni ngel ni bestia, y la desgracia quiere que quien haga el ngel haga la bestia". [11]

Y amarga frutilla de este malhadado postre: la autora del limpio trabajo de Rokach al decir de Uri Avneri [12] que estudia el Diario de Sharett, de donde extrajimos los ltimos ejemplos; un palestina juda perteneciente al Antiguo Yishuv que se hizo periodista en Italia, de Israel Radio, de Roma y del peridico palestino Al Fajr, en 1984 la encontraron muerta. Antes haba sido muy presionada desde la cancillera israel para que no publicara su trabajo. Apareci muerta a la edad −50 aos− en que los pueblos nrdicos, por ejemplo, consideran el momento cumbre de la vida humana, la ptima relacin de pujanza y veterana, de vigor intelectual. Sabiendo del disgusto de la direccin sionista y de sus redes de seguridad por el destape de sus atrocidades, que han alcanzado tan a menudo a ser asesinatos y confeccin de pruebas para desviar el conoci-miento de las verdaderas causas de muerte, conociendo la impunidad con que operan, uno no puede menos que asociar esa mano con la aparicin de Livia Rokach sin vida.


Notas

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Cuculus_canorus.

[2] coctel-de-ciencias.blogs.quo.es/2011/05/15/el-engano-de-los-cucos/.

[3] Religin basada en la idolatra a un nico dios (Jean Soler).

[4] Noam Chomsky, entre otros, sin velos ideolgicos o religiosos, rememora esa atrocidad.

[5] La limpieza tnica de Palestina de 1948, Editorial Crtica, Barcelona, 2008.

[6] Compartir la tierra de anan, Editorial Canan, Buenos Aires, 2007.

[7] Aspectos que invoca, por ejemplo, Steven Stotsky para recusar a Qumsiyeh (Exposing Mazin Qumsiyeh's Falsehoods, http://www.camera.org/index.asp?x_context=6&x_article=1383.

[8] Livia Rokach, Israels Sacred Terrorism. A Study based on Moshe Sharetts Personal Diary and other Documents, AAAUG, Inc. Graduates, Mass., 1980.

[9] Los primeros ejemplos son de pblico conocimiento; el ltimo: file:///E:/palestino-israeli/brutalizacion%20y%20constricc.%20progr/I.%20tiene%20ni%C3%B1os%20pal.%20en%20jaulas%20en%20invierno%20%E2%80%93%2016%2001%2016.htm.

[10] Se trataba, segn estimaciones arqueolgicas, de una aldea de unos cinco milenios de existencia

[11] Pensamientos, 678.

[12] en Hoalam Hazeh, 23/9/1980.

Blog del autor: http://revistafuturos.noblogs.org

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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