Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2016

Acercamiento poltico-ideolgico entre EE.UU. e Israel

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


A Leonard Peltier, siux-chippewa, preso poltico en EE.UU. desde hace 40 aos

 El autoasumido quincuagsimoprimer estado de la Union (lo que llamamos en castellano EE.UU.) est de parabienes.

Mediante la penetracin ideolgica y el xito prctico de su actividad psicpata, Israel encuentra ahora en EE.UU. una resonancia como nunca antes.

Con los efluvios democrticos; igualdad de los seres humanos, lucha contra el racismo y otras banderas que los Obama y los Clinton han enarbolado, bien que mesuradamente (siempre dejando libre el bracito que tiende a moverse hacia la derecha y hacia arriba, como es proverbial con los policas blancos en procedimientos contra poblacin negra), la poltica prctica estadounidense engaaba y se autoengaaba. Por eso surgieron tiranteces entre, por ejemplo, John Kerry y los dirigentes sionistas cuando el honesto norteamericano verificaba una vez ms la poltica de los hechos consumados borrando los penosos esfuerzos para alguna tratativa que concediera siquiera una migaja a los palestinos (que era todo lo que Kerry estaba dispuesto a otorgar a un pueblo no-blanco o perifrico).

EE.UU. procuraba figurar como mediador, cuando era evidente su parcialidad en favor de Israel, [1] pero las reglas universalistas proclamadas y prcticamente jams ejercidas por la direccin poltica de EE.UU. inhabilitaban a sus representantes para una franca coincidencia con la poltica rapaz, neocolonial, racista, violenta, asfixiante del Estado de Israel sobre sus despojados, la poblacin oriunda palestina.

Es que los fundamentos filosficos de la democracia estadounidense y el estado tribual israel chocaban entre s.

No haba cmo ligarlos, sin conflicto lgico y tico.

Por cierto la AIPAC y la geopoltica imperial, las coartadas ideolgicas made in Huntington, etctera, facilitaban el trabajo conjunto. Pero siempre con el hiato que marcamos; lgico, tico

Trumpazo mediante, la ambivalencia de entonces parece totalmente superada. El afianzamiento de la derecha alternativa, alt-right, crea la comunidad ideolgica faltante. Se vena gestando al menos desde 2007, pero hasta ahora no haba tomado tanto estado pblico y, sobre todo, no haba sido tan puesta a la luz, como orden del da. Asimismo, no estaba todava, tan desarrollada.

En habla inglesa un modismo entiende que el perro mueve la cola porque es ms inteligente que ella, pero que si la cola fuera ms inteligente, entonces movera al perro. Tenemos entonces que el perro yanqui ha logrado la proeza de ser movido por su cola israel.

Lo cual nos llevara a investigar qu rgano tiene la cola para lograr semejante control corporal del inmenso mastn planetario.

El actual gabinete israel (constituido hace un par de aos) mostr unos acentos ideolgicos de extrema derecha, de racismo, racialismo o etnicismo (elija el lector lo que corresponda) manifiesto. Remito a la rpida recorrida que hiciramos de tales polticos-funcionarios y sus ideas-fuerza. [2] La realidad del etnicismo sionista siempre estuvo presente y configur toda su actividad poltica desde su mismo comienzo, pero algn bando de palomas de los comienzos del Estado de Israel o la alusin a lo socialdemcrata, tan en boga durante la segunda posguerra, llevaba a menudo a pensar que haba profundizaciones y debilitamientos en el hecho colonial, [3] que ha sido, empero, la impronta principal del asentamiento judeosionista en Palestina.

Con el ltimo gabinete de Beniamin Netanyahu se cort esa duplicidad, que era ms tctica que real, y entramos en una era de sinceramientos (que quien escribe preferira fueran sincericidios): la ministra de Justicia (repare el lector el rea ministerial) Ayelet Shaked, aboga por el asesinato de las madres palestinas [sic] porque paren ofidios que atacan su patria; Naftali Bennet, ministro de Deportes, ha declarado, deportivamente: He matado a muchos palestinos en mi vida. No hay problema con eso. Y as por el estilo son las declaraciones de miembros de este flamante gabinete o cofrada de juramentados

Es que el etnicismo del estado sionista no solo es innegable y patente en los hechos; no slo matriz el proyecto sionista desde su origen; empieza a haber quienes lo formulan y reconocen como lo normal. Ya no es lo militante; es lo normal. Por eso hablan as, naturalmente, Shaked, Lieberman, Netanyahu

Y bien, veamos que empieza a pasar en EE.UU. tras el trumpazo.

Que sostiene, por ejemplo, Richard Spencer, CEO del NATIONAL POLICY INSTITUTE, un think tank de la derecha-derecha, la que ahora se est aglutinando en la alt right. Quiere crear un etno-estado que aparte a las minoras [4] Lissardy le pregunta si piensa plasmar ese etno-estado ahora, en el crisol de razas [una de las tantas mentiras, mejor dicho semiverdades y por lo mismo semimentiras, acerca de EE.UU.].

Spencer contesta con cierto realismo:

Lo que espero para el futuro sera la creacin de un etno-estado que sirva para toda la gente europea que protegera a su civilizacin, s.

Y cmo hara eso?

No lo s, no s cmo va a desplegarse la historia. Es un ideal que espero que tengamos, que nos motive.

El CEO del Instituto de Poltica Nacional distingue el movimiento del que se conside-ra expresin o vehculo (el de la recuperacin del poder perdido de la raza blanca) de Trump y su triunfo.

Cuando Lissardy le pone varios ejemplos de coincidencia de la poltica del NPI con el nazismo, no exento de lgica aclara que las ideas de reafirmacin de la raza blanca no son exclusivas del nazismo. [5]

Spencer aclara a lo largo de la entrevista: La victoria de Trump no era el objetivo final del alt-right.

Spencer abunda en su racialismo, etnicismo o racismo La raza es un concepto coherente. No es un problema determinar la realidad biolgica de la raza.

Lissardy tercia: Y si un hispano o afroestadounidense quisiera ser parte de ese estado, lo aceptara?

Simplemente no puede.

Sin aventurarnos, por ahora, en incursiones orgnicas o anatmicas, empieza a ser referencial conocer el mpetu de la alt-right estadounidense, y su matriz.

Procuremos enhebrar la ideologa hoy triunfante en EE.UU. con la vigente desde hace tiempo pero hoy ms que nunca a la ofensiva en Israel, y que se expresa en el gabinete actual que glosramos al principio de esta nota.

El concepto de etno-sociedad es lo principal. Fundante y comn.

Tiene, empero, algunas dificultades, que a mi modo de ver son menores: 1) la pretensin no-satelitaria de Spencer y su alt right respecto del nuevo presidente; 2) el drive nazi que es precisamente el origen del largo reportaje de la BBC a Richard Spencer, por su estentreo grito de Heil Trump! [6]

Pero veamos un poco ms el origen de la Alt Right. Este movimiento de reciente y creciente protagonismo se inicia a mediados de 2007, en el verano israel cuando Andrew Breitbart y Larry Solov, dos judos estadounidenses (o tal vez estadounidenses judos?) fundan un sitio-e a favor de la libertad y pro-israel sin tener que andar pidiendo disculpas (por ello). [7] Estamos hablando de Breitbart News, el sitio-e a cargo de Stephen Bannon, el brazo derecho del presidente Trump.

Que el invento comunicacional de Solov y Breitbart no sea una cadena de transmisin de la campaa presidencial de Trump habla en favor de un inters propio. Que no naci como una mquina electoral; viene a reforzarla.

El inconveniente de la confusin con lo nazi es sorteable; en pura lgica, la derecha, la derecha ms radical no tiene por qu ser nazi por la sencilla razn que lo antecedi y lo sobrevivi. Es el nazismo lo accidental. Esta precisin, rigurosamente histrica, choca con la versin judeosionista que entiende que el nazismo es el non plus ultra del mal en la Tierra; el Mal absoluto, incomparable. [8] Como podra haber sido en su momento, el Ku-Klux-Klan (desde donde Trump tiene tambin algunos apoyos). Para desfacer este entuerto, consideramos que la alianza EE.UU.-Israel puede operar milagros

La forma en que Breitbart dice desmarcarse del racismo es peculiar: Facts aren't racist. Censorship is oppression. Los hechos no son racistas. La censura [s] es opresin. Una falsa oposicin en donde el primer trmino no expresa nada. Porque los hechos pueden expresar actos racistas (o no). Pero la formulacin deja ver la incomodidad que sienten los racistas ante el reconocimiento de serlo. El racismo tiene, como verticalismo, autoritario, burocracia, burcrata, mala prensa. Aunque esos rasgos estn presentes en enorme cantidad de individuos, sobre todo con poder.

De este anlisis comparativo, lo que me parece medular es el abordaje o la llegada, ahora explcita, gozosa, a la nocin de etnoestado por parte de la creaneoteca yanqui (no todos, claro y afortunadamente, pero parece que s un sector significativo), concepto liminar del sionismo con el cual ha procurado presentarse este movimiento poltico-ideolgico que instrumenta su nosstica como si fuera religioso y que, ha formado, histricamente el grueso, amplio grosor, de la poblacin juda en Israel.

El mismo Ariel Sharon deca dcadas atrs: Dejen que yo haga el trabajo sucio; dejen que con mi can y mi napalm quite a los indios las ganas de arrancar las cabelleras de nuestros hijos (Ariel, 1982). Repare el lector que esos pensamientos son del mismo ao en que Israel dispone el asesinato masivo, el genocidio en suma, de palestinos (miles de asesinados) en los campamentos de Sabra y Shatila, en El Lbano. [9]

Es patente la identificacin de Israel con EE.UU. que campea en la odiosa imagen. [10] Sharon, adems, siempre insista en el papel decisivo de Israel y su direccin en el gobierno efectivo de EE.UU. Sola decir: hacen lo que nosotros queremos. Y mirado histricamente, no se puede negar su verismo.

Estos dos elementos, la identificacin con EE.UU. y la relacin de dependencia de los dirigentes (mayoritarios) de EE.UU. para con Israel son el humus sobre el cual se ha forjado ahora la alt-right en Israel para actuar en EE.UU.

Seguir tolerando la ONU la excepcionalidad israel (que no hace sino confirmar la excepcionalidad bblica, basada en la confusin entre relatos mticos e histricos)?; podr sobrevenir un rechazo de la poblacn estadounidense laica y racional que haga saltar el tablero vigente con el libreto en manos de sionistas (ya sea judos o cristianos)?, asumir el Reino Unido su responsabilidad histrica por la dosis de maltrato, represin y muerte que ha arrojado sobre la poblacin palestina desde hace prcticamente un siglo? (Corbyn y un ala laborista parecen haber entendido este horror histrico, pero no se ve cercano el momento de una revisin ms nacional); o por el contrario la ofensiva racista (pero bienpensante) seguir acumulando poder luego del colapso sovitico, la crisis de los estados de bienestar y la profundizacin de las dificultades ecolgicas planetarias?

Difcil pronosticar, por no decir absurdo, cuando nos consta que lo futuro es incognoscible.

Pero registramos la tensin. Porque al mismo tiempo que la globocleptocolonizacin avanza rauda y financierizadamente destruyendo conocimientos ancestrales de la humanidad, tambin es cierto que nosotros los humanos no paramos de pensar y de conocer.

Y que, por ejemplo, el genocidio de las naciones de Abya Yala es cada vez ms inocultable y difcil de llevar adelante (aunque se sigue haciendo, amparado en odiosas inercias). Y el despojo de la poblacin palestina, que sigue a pasos agigantados, resulta por su parte, cada vez ms inocultable.

Cada vez hay ms estudiosos, aqu y all, que estn develando estos procesos.

As que la derecha estar de parabienes. Pero las verdades son tercas.


Notas

[1]
Nasser Aruri, palestino y docente de Ciencias Polticas en la Universidad de Massachusetts, EE.UU., califica a la mediacin norteamericana en las mesas de negociacin palestino-israeles con el ttulo de un libro suyo, El mediador deshonesto (editado en castellano, Editorial Canan, Buenos Aires).

[2] Sensibilidad repentina o cmo esquivar responsabilidad ante lo indefendible?, difundido en wordpress.revistafuturos.noblogs, rebelin.org, kaosenlared, entre otros.

[3] Los esquematismos periodsticos nos ensearon que David Ben Gurion era socialdemcrata y que Shimon Peres era paloma. Lase sobre sus verdaderas actuaciones con historiadores veraces, como I. Pappe

[4] Entrevista de Gerardo Lissardy, Un momento de exuberancia, BBC Mundo, NY, 24/11/2016.

[5] Ms bien al contrario: en los comienzos del nazismo, Hitler se consider alumno, seguidor, admirador de los racistas anglonorteamericanos. Habra que investigar si el intento de coincidir con el Reino Unido, todava en pie con el frustrado desembarco de Rudolf Hess en Inglaterra, en 1940, no expresaba todava esa sed de alianza con los otros amos del mundo

[6] Trump sali de inmediato a desmarcarse de semejante socio.

[7] https://en.wikipedia.org/wiki/Breitbart_News.

[8] Al respecto Zygmunt Bauman, judo, ha escrito: El Holocausto no fue la anttesis de la civilizacin moderna y de todo lo que sta representa [] el Holocausto podra haber descubierto un rostro oculto de la sociedad moderna, un rostro distinto del que ya conocemos y admiramos [], Modernidad y holocausto, 2006.

[9] Que la mano de obra haya sido cristiana no le quita responsabilidad al Estado de Israel.

[10] Con un remate falso, adems, como era previsible dados los cliss usados. Porque los principales coleccionistas de cabelleras no eran los indios, como se suele presentar en la literatura del Far West, sino los blancos que cobraban recompensas por la cantidad de cabelleras indias presentadas. En una sociedad de largas distancias y medios precarios, la cabellera arrancada era garanta de nativo asesinado.


Blog del autor: http://revistafuturos.noblogs.org

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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