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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2016

Entrevista a Jos Herrera Plaza sobre Accidente nuclear en Palomares. Consecuencias (1966-2016)
Sola o con la ayuda de EE.UU. Espaa debe iniciar urgentemente la descontaminacin completa de Palomares

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Jos Herrera Plaza (Almera, 1955) curs estudios de Economa en la Universidad de Valencia. Tcnico Superior en Imagen y sonido, trabaja actualmente, como cmara operador, en Canal Sur TV. Desde 1985 ha seguido de cerca todo lo relacionado con el accidente nuclear de Palomares. En 2003 fue coautor y coorganizador del libro y exposicin en el Centro Andaluz de Fotografa "Operacin Flecha Rota. Accidente nuclear en Palomares". Posteriormente dirigi el largometraje documental homnimo (2007).

* * *

Estamos en el captulo VII: "Resultas y reparaciones". Antes de entrar en el libro, permteme que te pregunte algunas cosas complementarias. He recibido un correo tuyo recientemente.Me dices en l: "Hola Salvador, te escribo porque creo que, tras los ltimos acontecimientos, existen poderosas razones en la cuestin Palomares para pasar a la accin vindicadora desde diferentes frentes. Te adjunto la exposicin de unas razones que justifican tal actitud". Luego hablamos de estas razones. A qu ltimos acontecimientos te refieres? Qu relacin tienen con Palomares? Noto, no s si me equivoco, un tono de preocupacin en tus palabras.

JH.- Cuando se firm el acuerdo Kerry-Margallo para la descontaminacin conjunta de Palomares, pudimos leer en la letra pequea, que las tierras a tratar y los niveles de radiactividad residual acordados tenan poco que ver con el Plan de Rehabilitacin de Palomares (PRP) que haba confeccionado el CIEMAT antes de iniciar las negociaciones. Hace aproximadamente un ao de esa declaracin. Ahora, con el nuevo gobierno de extrema derecha, no parece estar por la labor, ni tampoco que nuestro pusilnime ejecutivo les vaya a recordar cual es su obligacin moral y legal. Palomares no puede esperar a que se pare el coche de "Bienvenido Mr. Marshall". Solos, o con la ayuda de EEUU, Espaa ha de iniciar urgentemente la descontaminacin completa de Palomares.

Sigo con tu nota: "Ya me ves, soy simplemente un francotirador, un lobo estepario, o solitario, como se le llama hoy da, que conoce la historia tanto como ignora las posibles estrategias de lucha. Sostengo que transitamos por el mismo camino que en 1966". "Ignorar" no es la palabra ajustada en mi opinin porque sabes mucho sobre estrategias y mil cosas ms, pero, ms all de ello, por qu hablas del mismo camino de 1966?

JH.- Porque las concomitancias son abrumadoras, a pesar del tiempo transcurrido y los cambios en la sociedad espaola. Para empezar, seguimos desempeando los mismo roles de vasallaje y desigualdad, respecto a nuestra capacidad de negociacin con EEUU. Nuestra raqutica soberana y tambaleante dignidad nacional, respecto al pas hegemnico, ha cambiado muy poco desde la Dictadura. El nivel de secretismo y opacidad informativa difiere tambin poco de 1966. La ley-florero de transparencia no sirve y la mentalidad real antidemocrtica de muchos polticos y algunos cientficos-funcionarios hace el resto. Por si fuera poco, no han hecho mas que hablar los dos gobiernos sobre Palomares y se han tirado por tierra los modlicos criterios radiolgicos del PRP, hasta el punto que son realmente inaceptables.

Sigo con tu carta: "Te pido por favor que leas detenidamente los argumentos. Si en ellos razn y fundamento hallas, piensa en posibles medidas para intentar desbloquear tanta inaccin y mantener el tema en los medios". Me los he ledo y luego te pregunto por ellos. Por qu hablas de "tanta inaccin"? De quin o de quienes? Quines deberan estar ms activos y mucho menos inactivos?

JH.- Actualmente nuestro gobierno est comenzando su legislatura; el vuelco electoral en EEUU que ensombrece el futuro; la parsimonia del ayuntamiento de Cuevas; unos medios de comunicacin dependientes de oscuros intereses, que obran a base de convocatorias institucionales; el habitual silencio de los afectados. Muchas razones o excusas para que todo siga lo mismo en Palomares hasta el centenario del accidente (2066), si es que entonces alguien toma el relevo vindicador. Mientras, nuestras cenizas se hallarn metidas en un bote, sin haber tenido el privilegio y la satisfaccin de haber visto hacer justicia.

El ttulo de la reflexin que comentamos es "Descontaminacin Palomares. Acuerdos Espaa-EEUU. La historia se repite o 7 razones para actuar". Para no confundir al lector/a, de qu acuerdos Espaa-EEUU ests hablando?

JH.- Cuando Espaa solicit a EEUU que cumplieran con sus obligaciones y se llevaran su plutonio, estos exigieron revisar el plan de limpieza y modificar, a la baja por supuesto, que la vida est muy cara, los criterios radiolgicos. Pero las reuniones bipartitas entre ambos pases no se han centrado en elaborar algo tan bsico como un plan integrado de residuos. No, al parecer se han inmiscuido en un plan ya realizado y aprobado por el Consejo de Seguridad Nuclear y la UE, el PRP, y utilizado indebidamente como punto de partida para una negociacin a la baja, con la pobre excusa de que era un plan preliminar. No ha servido para nada el estudio (tambin secreto) de la Univ. de Almera cuantificando en colosal coste econmico para la zona por el plutonio y americio que dejaron. Como los causantes de todo se niegan a financiar el 100%, que es lo que correspondera moral y legalmente, pues han conseguido rebajar a lmites vergonzantes algunos criterios de descontaminacin, que son los criterios rectores, la espina dorsal, a la hora de planificar y ejecutar un Plan de Rehabilitacin. Es decir, se ha modificado el concepto y naturaleza. Un plan estrictamente tcnico se ha transformado, al igual que en 1966, en un documento de corte poltico, con otras prioridades por encima de la salud y bienestar de los palomareos, que mantiene el problema de base a perpetuidad.

Te copio: "Hace 50 aos, poco despus del accidente, de las promesas iniciales de limpieza y restitucin del Gobierno norteamericano, torn a defender sus intereses con firmeza a costa de las obligaciones contradas con sus actos y compromisos. Cada negociacin bilateral sobre este asunto demostr la posicin real de vasallaje e inferioridad de Espaa, con la continua baja de los criterios de descontaminacin. Del nivel de partida para la evacuacin de las tierras que defenda la JEN, fijado en 38 gr/m2 de plutonio, finaliz con la aceptacin de 462 gr/m2 en el papel y la permisibilidad de retirada real de tierras con niveles superiores a 1.540 gr/m2, lo que dara lugar a una historia sin fin, que colea 50 aos despus. Con la financiacin del acuerdo Hall-Otero que se denomin en clave Proyecto Indalo, sucedi igual, sin que el fin de la dictadura y el advenimiento de la democracia supusiera cambio alguno". A partir del nuevo milenio, prosigues, "cuando se decide averiguar con el PIEM-VR el inventario radiolgico que dejaron los norteamericanos, estos ponen a regaadientes una quinta parte de los 10 millones de euros que cost, a pesar de ser los nicos causantes. Con esos datos el CIEMAT redact en 2010 una propuesta preliminar: el Plan de Rehabilitacin de Palomares (PRP) que pretenda realizar una descontaminacin modlica y definitiva". Sealas finalmente: "Las reuniones posteriores de ambos pases han supuesto un importante decremento de los criterios radiolgicos, al ser este Plan un punto de partida en las negociaciones. Los niveles consensuados no van a solucionar en los prximos 24.300 aos el estigma padecido en la zona este ltimo medio siglo". Alguna cosa que quieras matizar, algn punto que quieras rectificar o ampliar?

JH.- Mientras ms repasamos lo sucedido en 1966, ms convencidos estamos que todo desalentadoramente parece lo mismo a pesar que, al menos tericamente, disfrutamos de una democracia.

Por cierto, por qu hablas de 24.300 aos?

JH.- Porque es el periodo de semidesintegracin, o lo que tarda el plutonio 239 en desintegrarse la mitad.

Una de tus consideraciones, "nicamente la unin y el rechazo social a este acuerdo puede evitar una nueva mise en scne, un costoso parip de cara a la opinin pblica. Las evidencias hasta el momento marcan la deriva por un camino ya transitado. La historia tiende a repetirse como una farsa, como deca Marx. La imperiosa necesidad de pasar a la accin, dentro del marco legislativo nacional e internacional, est fundamentada en el siguiente argumentario". Antes del argumentario, permteme unas preguntas. Unin de quines?

JH.- Pues de la opinin pblica y los agentes sociales implicados en la defensa del medioambiente. Ellos tienen los medios y la fuerza. Unos ciudadanos annimos como nosotros no somos mas que hormigas en medio de una constelacin, eso s:ciegamente existiendo, fieramente afirmando, como un pulso que golpea las tinieblas, que dira Celaya.

Hablas de rechazo social, pero no est claro el rechazo social ante esta situacin? Quienes han diseado ese parip que denuncias?

JH.- Nada de claro. La historia est llena de silencios, de indolencia o de claudicaciones. Somos un pueblo alienado, especialmente pusilnime con el poder; lo hemos podido comprobar estos ltimos aos; estas ltimas elecciones.

De un plan de descontaminacin irreprochable a un acuerdo de limpieza parcial e incompleta, se ha llegado por los acuerdos bilaterales sobre esta cuestin entre Espaa-EEUU. El CIEMAT es un rgano de investigacin consultivo y el CSN est mediatizado por el poder poltico.Por qu parece que han primado otros intereses?. Probablemente sea resultado del complejo entramado de intercambios econmicos actuales o futuribles, sensibles a un incremento de tensin entre ambos pases. Ahora no es un viejo dictador que trata de llevarse bien con los norteamericanos para que no lo defenestren del poder organizndole un golpe de estado. Ahora parece que son los grandes grupos, con sus grandes cifras de actividad internacional, o sus grandes expectativas de negocios, los que dictan la poltica nacional y las relaciones internacionales.

A qu tipo de acciones te refieres cuando hablas de acciones "dentro del marco legislativo nacional e internacional"?

JH.- Reitero mi ignorancia en las posibles y limitadas estrategias que te concede este sistema para disentir, oponerse y acusar a tan poderosos gobiernos. Alguna podra ser la denuncia meditica y en todo foro u organizacin que est dispuesto a escuchar tus argumentos. Otra sera an ms incierta y procelosa, la va judicial. Porque intentar sensibilizar a los afectados y a sus representantes puede ser ms estril que una prdica en el desierto. En cualquier caso, ya lo he intentado informando al consistorio del que depende Palomares.

Tu primer argumento: "La falta de transparencia y la informacin sesgada, tanto en el PIEM-VR (2008), como en el PRP (2010), as como en las negociaciones bilaterales, nos retrotraen a la dictadura en 1966". A la dictadura fascista de 1966? No exageras?

JH.- Ojal exagerara. Si somos una nacin con un altsimo ndice de corrupcin institucional es fundamentalmente porque no existe transparencia pblica. La poca que existe no alcanza al conocimiento pblico de la situacin radiolgica de Palomares. Tanto el PIEM-VR como el PRP ha seguido siendo secreto. nicamente se daban algunos datos a la prensa, omitiendo otros, a pesar que haba sido financiado al 80% con nuestros impuestos. Como en la Dictadura, nosotros tuvimos conocimiento de una parte de ellos cuando su responsable, Carlos Sancho los present fuera, en un congreso en Fukushima (10/2011) y porque la OCDE lo public en su pgina web. Hasta aprobada la malograda ley de transparencia no se libera parte del contenido en 2015, y por orden del CSN.

La falta de verdad y transparencia con los palomareos hizo que las reas muy contaminadas tuviesen acceso libre y uso normal. Vemos la zona de impacto de la bomba 2 en 2005 con restos de cultivos de haca pocos aos, a pesar de se uno de los puntos con mayor concentracin de plutonio. (Foto: J. Herrera)

Te pregunto ahora por tu segundo argumento

De acuerdo, cuando quieras.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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