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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-01-2017

Entrevista con Yassin Al-Haj Saleh
El intelectual sirio definido como la conciencia de Siria

Ruud Goossens/Chams Eddine Zaouigui
Al Jumhuriya English

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.



(Foto: Jimmy Kets)

Diecisis aos y catorce das. Ese fue el tiempo que Yassin al-Haj Saleh estuvo encarcelado en las celdas de Asad padre. Sin embargo, el escritor sirio no es un hombre roto, a pesar de que su esposa y su hermano desaparecieron hace tres aos secuestrados por islamistas radicales. Ni siquiera ahora, que Alepo est en ruinas. En la crcel, me volv inmune a la desesperacin.

Nuestra entrevista termina cuando Yassin al-Haj Saleh, de 55 aos, tiene que subir al escenario. El escritor sirio ha sido invitado a Bruselas por el European Endowment for Democracy. Mientras las bombas caan inmisericordes sobre Alepo la ciudad donde estudi Medicina hace mucho tiempo-, ha venido a Bruselas para pedir atencin hacia la nica parte en este conflicto que est siendo constantemente olvidada: el pueblo sirio. Pero antes, quiere decirnos algo ms.

En esta ltima hora, he notado que esperabais que tuviera respuesta para todas las preguntas posibles, dice, ya desde la puerta. Es algo que me sucede habitualmente: como soy sirio, la gente piensa que lo s todo sobre este conflicto. Pero cada vez es ms difcil explicar lo que sucede sobre el terreno. Lo que hay en mi pas no es una guerra civil. Se ha convertido en un complejo conflicto internacional en el que participan decenas de pases. Levanta las manos. No tengo todas las respuestas.

Sin embargo, Saleh es un testigo privilegiado. El 30 de marzo de 2011, dos semanas despus de que empezara la revolucin siria, decidi pasar a la clandestinidad en Damasco. En la lucha contra Bashar al-Asad, el escritor no escatim esfuerzos ni se mordi la lengua. Saleh haba experimentado ya de primera mano los horrores de los Asad. En 1980, cuando tena 19 aos, fue encarcelado por el rgimen de Hafez al-Asad, el padre de Bashar. No le dejaron libre hasta 1996, cuando tena 35.

No fue el final de su calvario. En 2013, la situacin en su propio pas se volvi demasiado peligrosa para l, por eso se traslad a Estambul, donde sigue viviendo. Poco despus de su marcha, su esposa, Samira Khalil, fue secuestrada en Siria por un grupo islamista radical. Saleh no sabe nada de ella desde entonces. Ese mismo ao, pocos meses antes del secuestro de Samira, los terroristas del Estado Islmico se llevaron a su hermano Firas. Tambin l desapareci sin dejar rastro.

Saleh ha seguido activo todo este tiempo. En Estambul, cofund Hamish, la Casa de la Cultura Siria. Tambin sigue siendo un escritor prolfico, publicando libros, ensayos y artculos de opinin, principalmente en publicaciones rabes. Se le define a menudo como la conciencia de la revolucin siria. Es un hombre encantador, de ojos melanclicos y maravillosa sonrisa, aunque cada da le resulte ms duro mostrar esa sonrisa. En las ltimas semanas y meses ha observado con aversin todo lo que estaba pasando en Alepo.

La situacin me afecta muy profundamente, explica. Nuestra entrevista se desarrolla en ingls, una lengua que Saleh aprendi en la soledad de sus aos en la crcel. Hice la enseanza secundaria en Alepo. Viv en la ciudad durante siete aos. Conozco los barrios que estn siendo bombardeados y a la gente que est muriendo all. Es terrible. Pero es mucho ms que un drama personal. Frente a nuestros ojos, en tiempo real, una de las ciudades ms antiguas del mundo est siendo destruida. Alepo es una de las cunas de la civilizacin. El silencio ensordecedor de la comunidad internacional lo hace mucho peor an. Apartan la mirada para no ver un sufrimiento indecible y masivo. Al hacerlo as, la humanidad est aniquilndose a s misma.

-De Standaard (DS): De qu forma?

-Yassin al-Haj Saleh (YHS): En un primer momento, una persona es asesinada y el hecho se ignora. Despus, se mata a diez personas, a mil, y se sigue ignorando todo. Ahora hay ya medio milln de vctimas en Siria. Mirar hacia otro lado slo es posible para los que pueden desconectar su sensibilidad del sufrimiento humano. Para justificar su postura, utilizan el ms reprobable de los argumentos: los sirios son atrasados, extremistas, terroristas, etc. La gente es asesinada y calumniada. Esto es, de hecho, un doble asesinato. El drama de Alepo perseguir al mundo durante dcadas.

-DS: Vd. conoce a mucha gente all. Todava anhelan la libertad? O slo esperan que la guerra pueda terminar ya?

-YHS: Acaso pueden escoger? Anhelan el final de esta guerra y anhelan la libertad.

-DS: No cree que hay sirios que aceptaran de nuevo a Asad con tal de que las bombas dejaran de caer?

-YHS: No, una gran mayora de sirios quiere que se vaya. No le respeta ni la gente que le muestra lealtad de forma ostensible. Tambin ellos quieren un cambio poltico. Y ese cambio es slo posible si la dinasta Asad desaparece. Uno debe tener en mente que Siria tena una forma muy especial de dictadura: el clan Asad no gobernaba el pas, eran sus amos. Nosotros, los ciudadanos, ramos sus esclavos. Su estrategia para Siria es clara: o Asad o nadie. Si Asad no puede aferrarse al poder, entonces todo el pas que llevan dcadas saqueando- debera desaparecer del mapa.

Pienso que los sirios estn ante todo agotados. No ven ya ninguna perspectiva de cambio. Este conflicto se agrava cada ao. 2016 ha sido ms sangriento que 2015, que fue peor que 2014, etc. Seguimos cayendo cada vez ms profundamente en el infierno. No hemos recibido nunca apoyo o proteccin significativa de aquellos podan habernos apoyado y protegido. El mundo ha abandonado a los sirios.

-DS: Cree que los sirios que se manifestaron contra Asad en 2011, habran tomado la misma decisin si hubieran sabido entonces lo que saben hoy?

-YHS: Pienso que s. Los sirios se sentan alentados por las revoluciones en Tnez, Egipto, Libia, Yemen y Bahrin. Estaban convencidos de que el mundo no iba a quedarse de brazos cruzados si el rgimen les golpeaba con dureza. Eso ya haba sucedido antes, en los primeros aos de la dcada de 1980: Hafez al-Asad mat a miles de sirios en Hama, un crimen horrible del que tenemos un recuerdo fresco. Nos levantamos de nuevo en 2011, y pensbamos que era imposible una segunda Hama. Bien, nos equivocamos. Por ahora, la cifra de muertos en Siria es veinte veces la de Hama o ms.

-DS: En la primavera de 2011, Vd. mismo estaba convencido de que Bashar al-Asad sera destituido a finales de ao.

-YHS: En aquellos das, compar la revolucin con un embarazo. Confiaba en que durara nueve meses, ms o menos. Pero necesita de mucho ms tiempo, la lucha est lejos de acabar.

-DS: El ejrcito sirio controla ya todo Alepo, por vez primera en cuatro aos. Es un punto de inflexin importante?

-YHS: Quiz, pero no es realmente el fin de la guerra. A propsito, no fue el ejrcito sirio el que conquist Alepo. El trabajo lo hicieron los rusos, los iranes, Hizbollah. Incluso me pregunto cuntos soldados de Asad participaron realmente en la batalla.

Desde el atentado del 18 de julio de 2012, cuando la cpula de oficiales y jefes de inteligencia del rgimen de Asad fueron asesinados en Damasco, todo el mundo se involucr en Siria. No es absurdo que de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, cuatro estn combatiendo en Siria? Rusia, EEUU, Francia y el Reino Unido, todos ellos estn implicados. No es absurdo que haya en Siria yihadistas activos de decenas de pases distintos?

Se ha convertido en un conflicto global. Perdimos nuestra soberana hace ya bastante tiempo. Los iranes y los rusos son ahora los verdaderos amos de Siria.

-DS: Asad parece controlar mucho ms todo que hace dos o tres aos, aunque tenga que agradecrselo a Rusia y a Irn. Ve alguna posibilidad de que pueda reajustar su actitud en una direccin ms humana?

-YHS: Estoy muy convencido de que Asad actuar de forma an ms represiva. Cuando su padre aplast a la oposicin en los primeros aos de la dcada de 1980, una oleada de fascismo barri el pas. Decenas de miles de personas fueron encarceladas, torturadas, humilladas. Esta vez no va a ser diferente. Cuando se aplasta una revolucin, los regmenes actan siempre incluso con ms brutalidad que antes. En Egipto, la situacin es peor tras el golpe del general Sisi de lo que estaba con Mubarak. En las crceles estn violando a las mujeres e incluso a los hombres. Esto no suceda antes.

-DS: Vd. pas 16 aos en la crcel con Asad padre. Cmo le cambiaron esos aos?

-YHS: No slo me cambiaron, esta palabra no es lo suficientemente contundente como para describir aquellos aos. Aquellos 16 aos fueron mi segunda infancia. En ese sentido, uno podra definirlos como un privilegio. Tener dos infancias es un privilegio, no es verdad? Quin puede decir que creci dos veces? Tengo un conjunto doble de recuerdos. A menudo retrocedo a mis aos de escolar en Raqqa, a los amigos de mi niez. Cerca de esos recuerdos veo imgenes de mi tiempo en la crcel y de mis colegas all.

-DS: Para empezar, por qu le arrestaron?

-YHS: Porque era miembro de un Partido Comunista que se opona al rgimen. Cuando termin en la crcel, desde luego que no tena ni idea de que estara all tanto tiempo.

Ahora veo esa experiencia formativa como un proceso de emancipacin. Todo el mundo tiene prisiones en su interior, prejuicios y limitaciones que uno no puede superar. Me dieron diecisis aos para luchar contra todo eso. Se podra decir que consegu mi verdadero diploma en la crcel. Aprend ms en las celdas de Hafez al-Asad que en la universidad de Alepo.

-DS: Estuvo encarcelado en la infame prisin Tadmor, que es conocida como

-YSH: (interrumpiendo) Era el lugar ms horrible sobre la Tierra.

-DS: Cunto tiempo permaneci all?

-YHS: Once meses y diecisis das. Un perodo terrible. Tadmor no era una prisin, era un campo de concentracin. All se torturaba a todo el mundo, se le haca pasar hambre, se le humillaba, y lo mismo pas conmigo. No lo hacan para castigarnos o conseguir informacin. Algunos de los presos llevaban en la crcel ms de quince aos y seguan siendo torturados y as durante aos. No tena ningn sentido. Era una forma de disciplinar a toda la sociedad. Era un lugar donde todos los sirios estaban siendo humillados. Era una fbrica donde la esencia del rgimen de los Asad, el miedo, se produca a escala industrial.

-DS: Estuvo en la crcel durante diecisis aos. Sin embargo, cuando se inici la revolucin en 2011, decidi participar y pasar a la clandestinidad. Podra haber decidido en aquel momento que ya haba cumplido con su deber.

-YHS: Ese sera un razonamiento vergonzoso. Uno no acaba nunca de cumplir con su deber. Guardar silencio no era una opcin.

En los aos anteriores a la revolucin, tambin escriba artculos. Pero, desde luego, no poda mostrarme demasiado tajante. Nunca escrib falsedades, pero no poda llamar por su nombre a ciertas cosas. En marzo de 2011 ya no quise seguir haciendo eso. Pas a la clandestinidad para dejar atrs cualquier forma de autocensura. Sent que habamos llegado a un punto de inflexin histrico.

Quiz haba otro factor en juego. Durante mis aos en la crcel, me haba vuelto adicto, por decirlo de algn modo, a esas experiencias. Al principio de la revolucin, tuve el sentimiento de que se me haba dado una segunda oportunidad para cambiar. Para m, esa es la verdadera libertad: cambiarte a ti mismo. Si sigues siendo la misma persona durante ochenta aos, es que ests viviendo realmente tras las rejas. Pero, si soy honesto, tengo que decir que nunca pens que la lucha fuera a ser tan larga, tan dura y tan costosa.

-DS: Fue un error?

-YHS: No.

-YHS: Pero pag un precio muy alto.

-YHS: Por supuesto que nunca pens que secuestraran a mi mujer y a mi hermano. Por eso el precio fue tan alto. A nivel personal, pas por una guerra civil. Desde 2013, no s nada de Samira ni de Firas.

-DS: Mereci la pena?

-YHS: No. Son dos obligaciones que chocan la una contra la otra. No poda sino implicarme en la lucha por el cambio poltico en Siria. Pero eso me llev a una tragedia personal total.

En la crcel, solan ponernos en situaciones que nos desgarraban. El rgimen se ofreci a liberarme en varias ocasiones, pero a cambio de que firmara un documento que me robaba la dignidad. Hicieron una propuesta de este tipo cuando tena veintitantos aos Era muy difcil no firmarla. A esa edad, cuando eres tan joven, no quieres estar en prisin. Pero no la firm.

Ahora, ni siquiera tengo el lujo de poder escoger. Mis enemigos me han robado el privilegio de rendirme. Lo que hace inevitable que contine luchando. Si no, me arriesgara a dejar a Samira y a Firas sin su dignidad. No puedo rendirme. Soy su representante ahora.

-DS: Su mujer y su hermano fueron secuestrados por islamistas radicales. Vio venir el peligro?

-YHS: En mayo de 2012, escrib un largo ensayo en el que adverta de la aparicin del nihilismo militante, como lo llam en aquella poca. En sus comienzos, la revolucin en Siria fue en gran medida no violenta. Pero como el rgimen respondi de forma tan implacable y como la ayuda internacional no se materializ, el modelo de los yihadistas fue ganando terreno. Cuantos ms cadveres aparecan en las calles una vez en Duma, en 2013, vi 26 cuerpos en un mismo da-, ms atractivo resultaba el islamismo militante. Especialmente en un pas como Siria, donde la mayora religiosa sunn llevaba aos siendo reprimida.

As fue cmo desembocamos en una escalada de miedo y violencia. Los sirios estaban cada vez ms indignados, frustrados, desesperados. Los salafes proporcionaban una respuesta a un deseo de destruccin. Destruir al rgimen y al mundo entero. Y a uno mismo. Las organizaciones yihadistas salafes son manifestaciones autodestructivas en nuestras sociedades contemporneas. Los suicidas-bomba son la encarnacin de esta tendencia.

-DS: Parece que ahora, en el campo de batalla, los islamistas radicales como el Estado Islmico y Al-Qaida estn perdiendo.

-YHS: Ese es el nico aspecto positivo que podemos ver en todo lo que est sucediendo ahora. Quiz sea este el Waterloo de los islamistas. Pero no nos equivoquemos: incluso si as sucediera, la situacin no va a mejorar. Hay un pas destruido. Medio milln de personas han sido asesinadas. Doce millones de sirios estn forzosamente desplazados. Aunque uno quisiera borrar esos hechos, sencillamente, no es posible.

-DS: Cree que la Guerra contra el Terror, definida ahora como la lucha contra el Estado Islmico, se ha convertido en una prioridad esencial para Occidente?

-YHS: Se trata de una guerra posdemocrtica. No hay un comienzo claro, ni un enemigo claramente definido, ni un juego final claro. Es una guerra que lleva a un estado de emergencia perpetuo. Las democracias occidentales estn ya sufriendo mucho por esta razn. Y es algo muy peligroso.

Al mismo tiempo, se permite que contine en el poder el hombre que entre marzo de 2011 y agosto de 2013 haba torturado hasta la muerte a ms de diez mil personas. Por qu la guerra contra el EI es mucho ms importante que la lucha contra Bashar al-Asad? De hecho, el mensaje que Occidente enva al pueblo de Siria es muy claro: pensamos que nuestras vidas son mucho ms importantes que las vuestras.

-DS: Siente que Occidente les est sacrificando?

-YHS: No, peor an, hemos sido sacrificados y despachados como seres irrelevantes. En agosto de 2013, Asad perpetr asesinatos masivos contra su propia poblacin con armas qumicas. Despus de esa accin, EEUU y Rusia concluyeron cobardemente un acuerdo que autorizaba al verdugo a irse de rositas a cambio de destruir sus armas qumicas. Ambas partes salvaron la cara, pero el mismo pueblo que haba perdido 1.466 vidas justo unas semanas antes se qued muy decepcionado. Pero fue an peor: el rgimen consigui un laissez-passer para proseguir su masacre con otras armas. Eso es exactamente lo que Asad hizo: arroj cantidades masivas de bombas de barril y antibnker. Incluso continu utilizando armas qumicas porque de alguna manera se las arregl para no entregarlas en su totalidad.

En mi punto de vista, la reaccin a ese ataque con gas venenoso es el peor crimen internacional de las pasadas dcadas. Fue un ataque gigantesco contra la verdad. Nadie puede decir que no saba. Sucedi justo ante los ojos de la comunidad internacional.

-DS: Los crticos occidentales sostienen con frecuencia que la oposicin siria no consigui los apoyos necesarios porque los opositores a Asad estaban divididos entre s. Compartes ese argumento?

-YHS: No. Claro que la oposicin estaba dividida. Cmo no iba a estarlo, despus de dcadas de dictadura? Esperaba alguien realmente que de repente apareciera en escena una oposicin unida con una mente abierta, un discurso moderado y un plan de accin potente? Qu hipocresa! Vamos a culpar a las vctimas de ser dbiles? Pueden tambin recordar que antes de la revolucin ningn lder mundial tuvo nada crtico que decir cuando Bashar ocup el puesto de su padre. (La ex Secretaria de Estado de EEUU) Madeleine Albright fue incluso a Damasco a estrecharle la mano. Y ningn partido izquierdista ni comunista hizo ruido alguno en todos esos aos sobre el destino de la repblica en Siria. Ninguno de ellos.

-DS: Sigue siendo comunista?

-YHS: No, aunque sigo siendo de izquierdas. Si hay algo en lo que destacan la mayor parte de mis antiguos compaeros a nivel mundial es en su completa ignorancia sobre Siria. Sus puntos de vista sobre el mundo se han quedado totalmente obsoletos. Los conocimientos de los que presumen se basan en recuerdos. Recuerdan principalmente los viejos das en que en el Oriente Medio haba un pas supuestamente socialista llamado Siria. Algo que, en primer lugar, ha sido siempre un disparate. A partir de 1980, como mximo, ese disparate se convirti en autoengao. Es altamente sorprendente que la vieja izquierda, cuando discute sobre Siria, exprese casi los mismos puntos de vista que la derecha populista.

-DS: Y la nueva izquierda?

-YHS: Los socialdemcratas son menos arcaicos, pero se han concentrado completamente en Occidente y han perdido sus creencias internacionales en algn lugar del camino.

-DS: Vd. es ahora un refugiado, qu piensa de la forma en que Europa est manejando la crisis de refugiados?

-YHS: Para quin es realmente una crisis? Para los refugiados o para Europa? [de forma categrica] El problema real es que la gente se vio obligada a abandonar su pas, sus hogares y sus familias, despus de llevar ya aos abandonados. Desde luego que esa gente quiere ir ahora a pases como Alemania o Suecia. Por qu Turqua, el Lbano o Jordania son lugares ms lgicos para albergarles? Esos refugiados son extremadamente racionales: saben que tienen menos posibilidades en nuestra regin que en Europa.

-DS: Todava cree que hay una forma de salir del rompecabezas sirio?

-YHS: No mientras Asad siga en el poder. Parece inevitable una gran conferencia internacional, que tenga como objetivo encontrar una nueva mayora poltica para Siria. Si tenemos que continuar con Asad, habr un resentimiento enorme.

-DS: Confa an en volver a Siria algn da?

-YHS: Mis esperanzas no son muy grandes. Pero despus de todos esos aos en prisin, me he vuelto inmune a la desesperacin. Tena entonces veinte aos. Debera haber seguido en la universidad, conocido amigas, disfrutado de fiestas. Todo ese tiempo perdido no volver nunca. Entonces, todo eso me desesperaba. Ahora me siento liberado para siempre de esos sentimientos de desesperacin. Porque sigo en la lucha.


[*Nota de la traductora]. Esta entrevista se public en primer lugar en De Standaard, y ha sido traducida del flamenco al ingls para Al Jumhuriya por Jorn Decock.

Fuente: http://aljumhuriya.net/en/syrian-refugees/interview-with-yassin-al-haj-saleh

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a los autores, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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