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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2017

De dnde provienen las atrocidades en el comportamiento israel y su persistente impunidad?

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


Uno a menudo queda atnito, con una sensacin profunda de desagrado, interrogndose acerca de cmo pueden soldados israeles cometer algunos actos tan miserables, abusivos, tan desoladoramente inicuos.1

Y uno hace tales juicios a partir de sus puntos de vista. Implcita, inconscientemente, uno elabora estos juicios o sensaciones a partir de sus propios patrones de conducta.

Pero hay que conocer las races de tales comportamientos para mejor entender la situacin. Que no significa, necesariamente, aceptarla, como podramos deducir del famoso pensamiento de Mme. de Stl; Comprenderlo todo es perdonarlo todo.

El abordaje de los textos de los fundamentalistas judos, particularmente los articulados en organizaciones como Gush Emunim,2 nos permite ingresar al universo de valores de sus sostenedores y captar sus puntos de vista.

Antes de abordar este universo, quiero hacer una referencia, un agradecimiento y un reconocimiento a Israel Shahak, el judo polaco internado en 1943, a los 10 aos, en un campo de concentracin nazi junto con sus padres, del cual escapan la madre y l luego de la muerte de su padre y que al final de la guerra se embarca gozoso como novel sionista en un barco con rumbo a Palestina, es decir Sion. Segn el mismo Shahak, ese viaje y la organizacin verticalista de la tripulacin sionista a bordo, lo puso en alerta respecto de ese mensaje. Pero era adolescente e iba a tardar unos aos en darse cuenta que el sionismo y su portavoz David Ben Gurion queran algo radicalmente distinto a lo que l valoraba.

Sus muchas contribuciones revelaron siempre que la humanidad (lo universal) se antepona a la comunidad o la tribu (lo particular), como aconteci con su denuncia de un episodio en que un judo piadoso no acepta en sabbath ceder su telfono para una asistencia mdica urgente a un no-judo.

Shahak se dedic a traducir al ingls sugestivos textos que hasta entonces circulaban slo en hebreo. Gracias a l, entonces, hemos podido acceder en los 80 al Plan denominado con el nombre de su autor, Oded Yinon, un estratego israel que disea el viejo Divide y vencers sobre los estados y pases limtrofes o cercanos a Israel (Irak en 3 partes, Egipto en 6, Sudn en 2, Siria en 5, etctera).

Shahak tambin ha traducido al ingls textos fundamentalistas de la religin juda que arrojan luz sobre los comportamientos tanto de la sociedad israel como de sus elencos religiosos y militares para con los palestinos (y otras poblaciones no judas).

Es imposible magnificar el significado de la labor esclarecedora de Shahak respecto de textos de las organizaciones religiosas que han ido tomando cada vez ms peso dentro de la militarizada sociedad israel. Textos escritos en hebreo y que a menudo dichas redes muy sectarias ni siquiera traducen para sus propias reparticiones fuera del pas. Es de imaginar que si entre judos est restringida la circulacin de algunos pensamientos, lo que quedar para el mundo exterior, el ancho y ajeno!

Glosaremos sucintamente el trabajo de Shahak y Mezvinski (en adelante, SyM) titulado El fundamentalismo judo en Israel. 3

Sabemos que la formacin del Estado de Israel proviene de una curiosa combinacin de judos askenazes que tenan un muy dbil vnculo con la tierra palestina, asiento histrico de diversas poblaciones, entre ellas la juda, que a menudo coexistieron. La poblacin juda no fue ni la originaria ni la nica ni la ltima.

El sionismo surge como un movimiento de reafirmacin de la perseguida identidad juda. Pero no surge en cualquier lugar de la difundida territorialidad juda de fines del s XIX. Surge especficamente en la comunidad askenaz de la Europa Central. No surge, por ejemplo, en las numerosas poblaciones judas existentes en el mundo islmico. Theodor Herzl, uno de sus fundadores, estaba convencido que la solucin a los padecimientos judos, a su discriminacin, a la maldicin cristiana contra los que condenaran a Cristo pasaba por hacer rancho aparte. Llega a estimar, en trminos poltico-tcticos, al antisemitismo como un aliado para favorecer esa separacin.4

El sionismo se presenta inicialmente como un movimiento laico, no confesional, pero que no quiere romper con la religin juda, en realidad parece querer aprovecharse de ella. Poco a poco empiezan a entender que el nico vnculo ligador (religare, origen etimolgico del vocablo religin) que tiene lo judo es lo religioso; la Torah y otros libros sagrados. Pero por eso tambin se va constituyendo cierto judasmo refractario al hecho sionista. 5

Desde el comienzo el sionismo emplea un doble mensaje que no se sustenta en dialctica alguna: ─encarnamos una solucin social, material, para erigir un estado judo y lo hacemos en el territorio que Yahv nos 6 encomendara (hace siglos, ms bien milenios). Materialista y terrenal o mstico en contacto con alguna divinidad?

E inmediatamente, llevando el proyecto a la realidad: Cmo se puede elaborar semejante solucin a la vista de toda la poblacin (palestina) que habitaba esa misma tierra, que la Biblia denomina Sin y que los contemporneos denominaban Palestina? 7 Palestinos que el mismsimo Ben Gurion calificaba como los verdaderos descendientes de los judos bblicos (islamizados). Claro que eso lo dice Ben Gurion hasta fines de la dcada del 20, luego, nunca jams.

Entendemos que para superar el tremendo obstculo de la presencia ajena, de una sociedad viviente en donde uno pretende ser el dueo absoluto se necesita una ingente elaboracin ideolgica que le otorgue impunidad psicolgica al despojo que se aprestan a hacer. Por ejemplo, denominar la conquista de la tierra palestina redencin tiene una enorme carga ideolgica: no se trata de conquistar la tierra, como vulgares invasores; se redime esa tierra; se le quita a usurpadores o meros ocupantes y se la devuelve a su verdadero, profundo, eterno sentido; el que le diera, segn escrituras, un dios a la tierra de la leche y la miel.

Esta autoasignacin de un papel tan especial a los judos, en rigor a los askenazes, calza como el guante en la mano con la nocin de pueblo elegido, tan elaborada dentro de la colectividad juda.

Es a partir de asegurarse la excelencia propia que se puede empezar a desechar todo prurito, toda nocin de respeto hacia lo ajeno. Como nos ense Tikkanen, el dibujante, el Quino finlands: Mi moral es tan pero tan buena que no se daa haga yo lo que hiciere. Eso es partir de la excelencia propia. En el caso sionista, autorizada, refrendada, absolutizada, eternizada por un tal dios, presuntamente judo.

SyM relatan cmo los grupos religiosos van tomando ms influencia en la sociedad israel que hasta la dcada de los 70 estuvo gobernada al menos nominalmente por laicos.8 Hasta entonces −aclaran− Moshe Dayan, la direccin del estado sionista y sus inseparables aliados de EE.UU., buscaban una cierta alianza o convivencia con los clanes palestinos mediante la cual Israel ocupaba toda tierra palestina que no estuviera en uso por sus habitantes ─y de ese modo coma tierras como un pacman─ y ceda, o ms bien prometa ceder, el gobierno sobre las reducidas poblaciones palestinas a esos clanes.

Esta estrategia se basaba en la existencia de al menos dos actores: judos sionistas y palestinos.

Desde 1967 la situacin poltico-militar y social cambia radicalmente en Palestina/Israel, cuando Israel ocupa el 22% restante de la Palestina histrica (que no haba sido deglutida en 1948, cuando la fundacin del Estado de Israel). Y los dirigentes sionistas y un buen sector de la sociedad israel entienden que existe nicamente un actor; los que encarnan a Sion.

Gush Emunim, apoyado en Shimon Peres, por entonces ministro de Defensa 9 −en ese permanente carrousel de los dirigentes histricos entre los puestos clave de la direccin sionista− se va convirtiendo en referente y rbitro de la situacin en los territorios ocupados.

Peres, catalogado como paloma le otorgar cada vez ms sitio a la intolerancia religiosa en la configuracin del nuevo Israel, ahora ensanchado y embarcado en una poltica de ocupacin territorial que no era nueva (haba empezado en 1948, y en rigor, mucho antes, aunque privadamente), pero hasta 1967 muchos partidarios de Israel se limitaban a considerar el engendro sionista nicamente como expresin de la mera sobrevivencia (construccin mental que contaba con la inercia de lo acontecido con los nazis durante la dcada del 40). Esa visin era comn a mucha intelectualidad de izquierda, como Jean-Paul Sartre; tendrn que aparecer pensadores y luchadores del Tercer Mundo, como Franz Fanon, Abdelwahab Elmessiri o Edward Said y judos ms vidos de verdad que de poder, como el comunista francs Maxime Rodinson, para ir desmontando esa construccin ideolgica (que hasta entonces haban criticado algunos historiadores y filsofos, como Mahatma Gandhi o Arnold Toynbee, pero siempre aislados de las corrientes dominantes).

SyM presentan mltiples ejemplos del proceso de fundamentalizacin religiosa del EdI. Tomemos apenas algunos. En febrero de 1994 un mdico judo norteamericano, admirador de los rabinos Meir Kahane y Menajem Mendel Schneerson, alias Rebe Lubovitcher,10 armado de fusil ametralladora ingresa a la Cueva de los Patriarcas en Hebrn y ametralla por la espalda a quienes estaban orando prosternados, matando a varias decenas de adultos y nios e hiriendo con la balacera a ms de un centenar. Pasado el impacto, sobrevivientes se lanzaron sobre el atacante, Baruch Goldstein, que fue matado a golpes en el acto.

Este episodio tuvo enorme repercusin periodstica en su momento. La prensa vampiro, atrada por la sangre, cont en todos los tonos el episodio, la cantidad de vctimas, etctera. Lo que la misma prensa omiti, cuidadosamente, fueron las repercusiones del acto y su incidencia entre palestinos y en el Estado de Israel. SyM, judos, tomaron sobre s esa tarea en el caso de Israel y nos presentan una serie de elementos que nos permiten conocer mucho ms seriamente y menos espectacularmente que con golpecitos mediticos, a la sociedad israel.

Saber, por ejemplo, que el mdico Baruch Goldstein se negaba a atender y curar rabes en general incluidos soldados incorporados al ejrcito sionista.11 Rechazo al juramento hipocrtico que nunca hizo que las autoridades respectivas lo condenaran. Goldstein se atena, explic, nicamente a la autoridad de Maimnides12 y Kahane. De ese modo entenda cumplir un comportamiento halajtico.13 SyM nos recuerdan que aunque hubo intentos de colegas mdicos judos de cuestionar el comportamiento de Goldstein la cuestin de qu hacer con un oficial que abiertamente rehsa obedecer rdenes invocando la Halaj nunca se resolvi y permite abonar la tesis de SyM acerca de la omnipresencia de la influencia de los partidos religiosos sobre el ejrcito israel.

Ante la matanza surgi la versin, obviamente echada a correr, de que haba habido un ataque masivo, patoteril, de rabes sobre Baruch Goldstein y que ste vendi cara su vida, permitindoles finalmente comprender que la sangre juda no poda ser derramada impunemente. Est inversin de la verdad (fenmeno meditico de altsima frecuencia) fue desmentida −y hay que alegrarse− por judos como Nahum Barnea, periodista.

El episodio gener, inevitablemente, cierto debate en la sociedad israel, y como bien aclaran SyM en ningn momento la prensa abord el hecho como asesinato o asesinato colectivo o asesinato masivo. La causa es en trminos religiosos judos− obvia: cualquier muerte de no judos a manos de judos no se considera, bajo ninguna circunstancia, asesinato. Puede estar incluso prohibido matar no judos, pero especialmente cuando causa peligro a los judos. Entrevistado por el recin citado Barnea, acerca de la pena que le provocaba lo acontecido, Levinger, gua de Gush Emunim, declar: Siento pena no solamente respecto a los muertos rabes sino tambin respecto a las moscas muertas. Ms claro el regocijo ante el acto de Goldstein, imposible, ms cierta muestra de humor judo. Y observemos: queda patentizado el desprecio por vidas no judas.

El entierro de Goldstein fue realizado en medio del mayor entusiasmo. Sus organizadores, los colonos de Kiryat Arba, un terreno de los tantos confiscados con violencia a los palestinos, aclamaban en todas las transmisiones televisivas a Goldstein como un mrtir. Pidieron, pese al toque de queda, desfilar con el cuerpo por todo Hebrn14 para vejar con el recuerdo a los palestinos.

A dos das de la matanza, las paredes de Jerusaln y sus cercanas estaban totalmente cubiertas con afiches alabando las virtudes de Goldstein y lamentando que no hubiese matado a ms rabes. Los hijos de los religiosos que fueron a manifestarse a Jerusaln llevaban insignias en las que estaba escrito: El doctor Goldstein cur las enfermedades de Israel.

De ms est decir que la tumba de Goldstein se ha convertido en centro de peregrinacin y que a Goldstein se le atribuye contacto directo con dios. El rabino Israel Ariel dijo: El santo mrtir Baruch Goldstein, desde ahora es nuestro intercesor en el cielo. Goldstein no actu como individuo; l escuch el lamento de la tierra de Israel, que nos est siendo robada da a da por los musulmanes.[sic!]

SyM hacen todo un fresco social de Israel y de la extraordinaria receptividad que ha tenido Goldstein, como en su momento Kahane y otros hroes y mrtires, entre los religiosos e incluso, aunque con ms desconcierto e indecisin, entre muchos judos seculares. Quienes han condenado esa matanza en Israel han sido muy, muy pocos.

El episodio y el escamoteo de sus secuelas, que acabamos de relevar mnimamente nos deja una interrogante: por qu la atrocidad de festejar la atrocidad de Goldstein no ha tomado estado pblico? Ah vemos el papel de los medios de incomunicacin de masas.

Otro hecho de sangre, el asesinato framente calculado de Yitzhak Rabin, a manos de Yigal Amir, tambin l un judo archirreligioso, estudiante de los libros sagrados; un puro, nos puede permitir calibrar mejor el carcter de la sociedad israel. Este episodio es tambin seriamente abordado por Shahak y Mezvinski.

Ambos, Goldstein y Amir, judos fervientes, guiados, segn ellos, por la mano de su dios, el mismo para ambos.

La diferencia fundamental entre el asesinato de los palestinos orantes y el de Rabin estriba en que en el primer caso los matados son no-judos y en el otro, la vctima es juda. De all proviene un tratamiento incomparable en uno y otro caso.

Para la ortodoxia juda, as como dijimos que matar no-judos no se considera asesinato, lo llevado a cabo por Amir es un asesinato en toda regla (y a sangre fra).

As, aunque ambos invoquen sentirse guiados por su dios y sus designios, el establishment israel ve con indulgencia lo acontecido en la Cueva de los Patriarcas en 1994 y en cambio, le resulta inaceptable el acto de Amir en 1995. Ha sido encarcelado y lleva as ms de 20 aos. Lo cual habla de la gravedad con que se considera su acto.

Aunque Amir fue respaldado por un estrecho crculo de afines y se ha casado (y tenido hijos) estando en prisin, el establishment sionista no lo ha perdonado.

El peso creciente que diversos investigadores atribuyen a los rabinos dentro de las filas militares israeles (y fundamentalmente de los rabinos ms sectarios y ortodoxos, ms identificables con el militarismo); la solvencia profesional de los soldados israeles religiosos que les ha generado gran aprecio en los mandos militares con repercusin social (recordemos que el EdI tiene un altsimo ndice de militarizacin en todo su tejido social); el cada vez ms pesante poder de los rabinos sobre los creyentes dentro de Israel, el desplazamiento cada vez ms acentuado de la poblacin israel hacia las capas ms privilegiadas del planeta; todo eso ha ido acentuando an ms, el carcter colonialista, racista del emprendimiento inicial. Y el fundamentalismo religioso explica tambin la facilidad de los israeles para daar o matar palestinos o para aceptar pasivamente el ejercicio de atrocidades cotidianas (a veces sin sangre, pero no por eso menos vejatorias y abusivas).

Una conclusin del mismo Shahak que Jos Mara Ridao expone en la resea del ltimo libro de Shahak, Historia juda, religin juda. El peso de tres mil aos.15

Segn Ridao, glosando a Shahak, el propsito ltimo del sionismo ha sido ms el de restablecer el poder religioso, de los rabinos, secularizndolo, que el de oponerse al antisemitismo en virtud de un rechazo taxativo de cualquier forma de discriminacin. De ah que el Estado de Israel haya vuelto a desempear, "en una forma acentuada, a escala global y en circunstancias ms peligrosas", el mismo papel ambivalente que la comunidad clsica: segn Shahak, con el sionismo se trata de construir una "Esparta juda" hacia dentro y actuar, hacia fuera, como "administrador de un opresor imperial" (La Esparta Juda, El Pas, Madrid, 1/3/2003).

Esta Esparta administrando una opresin imperial se emparienta asimismo con el nazismo, parentesco que entrevi y denunci reiteradamente Yeshayahu Leibovitz, un rabino heterodoxo y sin pelos en la lengua. Mirando histricamente la cuestin, tal vez sea ms apropiado ubicar al nazismo como vstago del sionismo que al sionismo como vstago del nazismo. Vstago no reconocido, incluso repudiado, pero vstago al fin. De un racismo purista, totalizador, omnicomprensivo. Y mucho ms exitoso que el nazismo.

A la vez, me permito presentar otro enfoque acerca del significado del sionismo. Gilad Atzmon traza un razonamiento paralelo al de Ridao, pero con otras derivaciones. Atzmon entiende que el sionismo institucionalizado en el Estado de Israel ha sustituido la deidad de la religin juda tradicional, Yahv, o como se llame, por una nueva deidad, que es el Holocausto,16 como entidad acabada, indiscutible con una liturgia fija, preestablecida.17

Mahmud Ahmadineyad, durante su presidencia iran, hizo a menudo pblicamente una pregunta: la historia es algo parcialmente conocida, siempre verificable, a menudo modificada para acercarse a una comprensin ms cercana a la verdad; las investigaciones histricas son el pan nuestro de cada da de los historiadores, por qu el Holocausto es un acontecimiento cerrado, resuelto, que no admite la investigacin; varios estados en el mundo penan lo que consideran el delito de preguntarse, dudar, cuestionar acerca del Holocausto.18 Seguramente esta observacin metodolgica le ha valido a Admadineyad el calificativo de Satn pero, en verdad, el relato del Holocausto es ms propio de una liturgia religiosa, dogmtica, que del saber cientfico. Lo que dice, justamente Gilad Atzmon, ya no persa ni rabe sino de origen judo (aunque Atzmon ha renunciado pblicamente a dicha condicin): El Holocausto se sita a s mismo como una verdad eterna que trasciende el discurso crtico.

Seguimos con Atzmon: En un determinado momento se le dio un excepcional status megahistrico a un captulo horrible de la historia de la humanidad. Su facticidad se sell con leyes draconianas y su lgica fue salvaguardada por instituciones polticas y sociales. Obviamente, la religin del Holocausto es judeocntrica hasta la mdula. Define la raison dtre juda. [] Considera al goi un potencial asesino irracional. Esta nueva religin juda predica la venganza. Muy bien podra ser la religin ms siniestra [] ya que en nombre del sufrimiento de los judos concede licencias para matar, arrasar, arrojar bombas nucleares, aniquilar, saquear, hacer limpieza tnica. (ibd.)

Desarrollando la conversin del Holocausto en religin se ha hecho innecesaria la presencia de un dios, como Yahv: En vez de requerir un dios abstracto para que designe a los judos como Pueblo Elegido, en la religin del Holocausto los judos suprimen a este intermediario divino y simplemente se eligen a s mismos. (p. 186).

Lo certero de la idea de Atzmon se verifica al ver cmo coincide con el comportamiento cotidiano de tantos hijos de los kibutzim, de israeles de nuestro presente. Se sienten semidioses. Acten como festejantes, como turistas o como soldados ante los palestinos.

Lo judo como nueva seorialidad por encima del derecho que iguala (falazmente) a los seres humanos. Perfectamente a cubierto por el control meditico y simblico que tan lcidamente han desnudado investigadores como, p. ej., Johannes Wallstrm, judo-sueco hoy exiliado de Israel (vinculado a wikileaks).


Notas

1 Pongamos apenas un par de casos entre incontables expresiones de esta sistemtica tortura social: 1) en las ridas tierras palestinas, y con la odiosa poltica discriminatoria que ejerce Mekorot, la empresa nacional de agua (otorga a judos israeles unos 6 litros por cada litro que otorga a algunos palestinos; a otros solo agua sucia) cuando una familia palestina construye una mnima alberca de no ms de un metro cuadrado de superficie, para ver de acumular algo de la escasa agua de lluvia, los soldados israeles la destruyen sistemticamente y con pesadas advertencias; 2) a menudo, las autoridades militares (o estatales, es lo mismo) israeles consideran que el delito cometido por alguien, aparte de crcel ─previa tortura e interrogatorios─, merece adems la demolicin o el sellado de la vivienda del presunto malhechor. Qu es el sellado de la vivienda?: desde el techo se vierte cemento fresco hasta alcanzar casi la altura de la casa en sus diversas habitaciones. Congelada as en el tiempo y en el espacio. Con sus instalaciones, sus ropas, sus libros, su vajilla Generalmente es la etapa previa a la demolicin, que puede demorarse. As petrificada la casa proyecta una luz atroz sobre la resistencia palestina

2 Agrupacin juda ortodoxa afincada en territorios cisjordanos que el EdI ha ocupado desde 1967, responsable de buena parte de las colonizaciones o asentamientos desde entonces.

3 Israel Shahak y Norton Mezvinski, Editorial Canan, Buenos Aires, 2015. Original: Jewish Fundamentalism in Israel, Pluto Press, Londres, 1999.

4 Algo que dar lugar, tiempo despus, a una cierta confluencia entre nazis y sionistas, cuando durante la dcada del 30 ambos movimientos coincidan en el inters por una separacin, fsica, territorial. La cuestin, empero, no es tan sencilla, porque sionismo y nazismo tienen otras sugestivas semejanzas, por ejemplo su vanguardismo.

5 Entre los recientes, por ejemplo, el formidable alegato de Jakob Rabkin, Contra el Estado de Israel.

6 A quines? A judos que ni siquiera crean en dios?

7 Los mismos judos religiosos, en los comienzos sionistas, vean esa poblacin en el pas del que el sionismo propona aduearse: dos rabinos fueron invitados en tiempos del Primer Congreso Sionista (1897) a visitar la tierra prometida ms bien en secreto y el telegrama que comenta sus impresiones rezaba en trminos ligeramente cifrados: La novia es muy bonita, pero ya est comprometida. Estos rabinos visualizaban la realidad cotidiana palestina con su impronta islmica (ms all de la administracin por entonces turca, luego inglesa).

8 Laico sionista es una terminologa crecientemente insostenible, un oxmoron.

9 En la terminologa orweliana del sionsimo se denomina Ministerio de Defensa a la organizacin militar de origen terrorista que constituye las fuerzas armadas oficiales y pblicas del Estado de Israel.

10 Kahane fue otro rabino norteamericano que predic abiertamente el odio y el asesinato de rabes. Tena su ejrcito particular, una banda de fanticos y/o matones. Lubovitcher es otro rabino, seguidor de los rabinos Kook, de la extrema derecha juda, empeados en distinguir la calidad humana de los judos de la calidad no-humana de los no judos. Ley bien; este racismo inaudito tiene antecedentes y vigencia.

11 Hasta donde s podra tratarse exclusivamente de rabes drusos, una secta muy escindida de chies y sunes, las dos grandes ramas del Islam.

12 Maimnides, compilador extraordinario, es un rabino medieval tenido por sabio por haber fijado posicin en diversas cuestiones religiosas. Tomo un ejemplo de los tantos que dan Shahak y Mezvinski: Maimnides recomienda matar a herticos (judos), es decir a los que niegan la Torah. Pero si quien sabe de esa hereja no tiene el poder de matarlo debe comportarse tan traidoramente con ellos que la muerte sea el resultado. Como se ve, consejos tiles y prcticos para el comportamiento cotidiano

13 En hebreo, el camino de la conducta deseable.

14 Ciudad con unos cien mil habitantes palestinos y algunos centenares de judos.

15 Edicin en castellano, Antonio Machado Libros, Madrid, 2002. Prlogos de Gore Vidal y Edward Said.

16 Vase el formidable La industria del holocausto, de Norman Finkelstein, que define al Holocausto como representacin ideolgica del holocausto nazi [con] una conexin, si bien tenue, con la realidad [en] su mayor parte inservible; no constituye un tributo al sufrimiento judo sino al engreimiento judo.

17 Atzmon aclara en su compilacin La identidad errante (Editorial Canan, Bs. As., 2013) que esa idea la encontr en Yeshayahu Leibovitz, un fermentario pensador que ya citamos.

18 Al menos 14: Alemania, Austria, Blgica, Canad, Eslovaquia, Francia, Liechtenstein, Lituania, Nueva Zelanda, Pases Bajos, Polonia, la Repblica Checa, Rumania y Sudfrica.


Blog del autor: http://revistafuturos.noblogs.org

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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