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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2017

Entrevista a Jos Herrera Plaza sobre Accidente nuclear en Palomares. Consecuencias (1966-2016)
Los exiliados republicanos estaban muy preocupados por las consecuencias del accidente y la tan continuada e inhabitual presencia en los medios de Espaa

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Jos Herrera Plaza (Almera, 1955) curs estudios de Economa en la Universidad de Valencia. Tcnico Superior en Imagen y sonido, trabaja actualmente, como cmara operador, en Canal Sur TV. Desde 1985 ha seguido de cerca todo lo relacionado con el accidente nuclear de Palomares. En 2003 fue coautor y coorganizador del libro y exposicin en el Centro Andaluz de Fotografa Operacin Flecha Rota. Accidente nuclear en Palomares. Posteriormente dirigi el largometraje documental homnimo (2007).

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Seguimos en el captulo VII: Resultas y reparaciones. Explicas la reaccin sovitica ante el accidente. Cuentas que Gromyko entreg un memorndum a su homlogo norteamericano. Qu denunciaron las autoridades soviticas?

JH.- Ellos eran plenamente conscientes que estaban cercados por los bombarderos nucleares de la Alerta Area Aerotransportada de los EEUU. Pero no podan hacer nada, pues las aeronaves patrullaban en aguas internacionales. El accidente les dio la posibilidad de patalear diplomticamente. En la Conferencia de Desarme de Ginebra de febrero de 1966 se ley un memorndum en el que denunciaron la violacin del Tratado de Prohibicin Parcial de Ensayos Nucleares de 1963. Aquello supuso un incremento no esperado para que el nombre de Palomares diera de nuevo la vuelta al mundo en los titulares de los diarios.

Por cierto, en qu trminos se manifest el Papa? El Concilio Vaticano anunciaba nuevos tiempos.

JH.- Apareci un artculo en la revista Ecclesia donde denunciaba la locura instaurada con la carrera armamentstica. Esta publicacin era el portavoz oficioso de los obispos espaoles, que a su vez reflejaba las tendencias progresistas del Vaticano, antes que se retornara a su habitual fundamentalismo con Juan Pablo II. El problema no fue en s el artculo sino el eco y la repercusin en los distintos medios internacionales. Salvo en algunos sectores, aqu andaban acostumbrados con la Iglesia a la total adhesin, la connivencia o cuanto menos al silencio, pero corran nuevos tiempos, nuevos aires que en nuestro pas iban entrando irremediablemente, aunque con reticencia de los sectores ms extremistas. 

Otra cosa ms que sorprendente, desconocida para m, las preocupaciones de los exiliados republicanos espaoles. Explicas que una de las cartas fue firmada por Len Felipe. Qu venan a decir, qu le preocupaba? Incluyes en el libro una octavilla muy curiosa que anuncia la celebracin de un mitin. Dnde se celebr?

JH.- Las comunidades de exiliados republicanos en el mundo estaban profundamente preocupados por las posibles consecuencias del accidente y la tan continuada como inhabitual presencia en los medios de Espaa. Una de la ms numerosas era la de Mxico D.F. En el cine Versalles de esa capital se congregaron unos 400 republicanos espaoles para pedir la supresin de esa infame hipoteca sobre la vida y muerte de los espaoles.

 


Uno de los cuadros pintados por el pintor vasco Miguel Marina exiliado en los EEUU, titulado Serie Palomares VIII (acrlico sobre madera, 127 x 259) donde se muestra la extrema inquietud del artista por el suceso en un contexto histrico marcado por la destruccin nuclear de nuestra civilizacin. (Foto: cortesa C. Marina).

Tienes informacin sobre otras iniciativas de los exiliados?

JH.- Conocemos por la prensa que al menos un acto parecido se realiz en Sao Paulo por el denominado Centro Democrtico Espaol. En otros pases aparecieron distintos artculos de exiliados o de intelectuales, como en Chile, Argentina y Venezuela. Resonaron los lapidarios versos que aparecieron en algunos diarios sobre el infame bombardeo nazi de Almera en 1937 de la poetisa almeriense exiliada en Mxico, Mara Enciso: Almera del dolor y de la muerte,/ nombre simple de todos ignorado,/ una esquina del mundo, silenciosa,/ viviendo su dolor, triste y callado. Es de suponer que el desasosiego entre ellos era generalizado. La distancia obra como lupa; exacerba los sentimientos.

Incluyes en el libro un cuadro del pintor Miguel Marina, exiliado en EEUU, un cuadro que forma parte de una serie: Serie Palomares VIII, fechada en 1968. Recuerda el Gernika. Nos describes estas pinturas? De quin parti la iniciativa?

JH.- Miguel Marina era un capitn del ejrcito republicano que se exili finalmente en los EEUU. Como espaol en el extranjero, senta mucha preocupacin con el accidente de Palomares. Como artista, volc todo el desasosiego en un conjunto de bocetos, dibujos y pinturas que llam Serie Palomares , de corte expresionista, cuyo referente de partida es es universo picassiano. 

Citas en este apartado a Eduardo Subirats y un libro suyo publicado en 2010 en Ediciones de Intervencin cultural. Qu tal este libro?

JH.- Supuso un intento de paliar la gran escasez de textos en espaol sobre el accidente. Incluye el libro Palomares.Memoria (2001) que escribi la Duquesa de Medina Sidonia y fue duramente censurado, adems de 4 captulos de Campos de Njar (1961) de Juan Goytisolo. Abre y cierra la obra una introduccin y eplogo de Subirats.


Reproduccin del cuadro Trptico Palomares (leo sobre lienzo, 300 x 611 ) del artista Jorge Castillo que pint en Boisano (Italia) a base de grises y negros, tras informarle detalladamente lo vivido por el diplomtico Rafael Lorente, testigo ocular del suceso.

Qu condicin impuso el director del Museo de Arte Moderno de Nueva York al pintor Jorge Castillo para adquirir su obra Trptico Palomares? No fue, de hecho, una censura?

JH.- El Trptico (300 x 611 cm) fue una de las obras ms sobresalientes de la bienal Documenta de Kassel (Alemania) en 1968. Se interes por l el director del Museo de Arte Moderno de Nueva York y propuso adquirirlo, pero el Consejo Asesor del Museo exigi que se borrara el avin que representaba al B-52, entonces protagonista diario de bombardeos indiscriminados con napalm y posteriormente con el agente anaranja a las poblaciones civiles de Vietnam. Como era de esperar, Jorge Castillo se neg y la compra nunca se realiz. Es probable que la Comisin buscara una excusa, anticipndose a la respuesta del autor, para as evitar rechazar sin argumentos la obra.

Me qued aqu, en el apartado 7.4.: Estudio epidemiolgico.

JH.- De acuerdo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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