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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-02-2017

Resea de Vertical: the City from Satellites to Bunkers, de Stephen Graham, (Verso, Londres, 2016)
Del cielo al infierno: por una nueva geografa crtica

Pablo Muyo Bussac
Rebelin


Al recorrer con los dedos y la mirada un planisferio o un globo terrqueo uno no siente ni un pice de desnivel: las yemas de los dedos no notan las puntas de los rascacielos, con sus caractersticos "vanity height" -partes superiores inutilizables del rascacielo que slo sirven para batir los records de altura y que suelen constituir un 20% del edificio-, ni se adentran en las entraas de la tierra a travs de las minas construdas a 3000 mil metros bajo tierra. Pura "planitud" ("flatness") y superficies lisas, o medianamente rugosas simulando el desnivel natural producido por montaas y cordilleras, son lo nico que uno logra hallar en el estudio geogrfico de nuestro habitar el planeta y de las relaciones sociales que ste inaugura. Qu nos dice esto? O mejor, qu no nos dice? Hay toda una costelacin de objetos, de paisajes, y de escenarios atravesados por la sangre y las leyes del Capital que son invisibilizados por la "planitud" de nuestro conocimiento y las representaciones estticas que lo sustentan. El "mundo aplanado" bidimensional nos venda los ojos ante un espacio devastado desde arriba por las bombas, sobrevolado por drones, y colonizado por los "ber-ricos".

Ante esta situacin, Stephen Graham, profesor en la Newcastle University's School of Architecture, en su ltima obra "Vertical, The City from Satellites to Bunkers" (Verso, 2016), propone una transformacin radical de los estudios geogrficos y urbansticos que supere la "mirada aplanadora" introduciendo el eje vertical en sus anlisis para que el mundo emerja en sus tres dimensiones. Las razones son evidentes: el velo con el que esta perspectiva cubre y oculta realidades dramticas produce ilusiones y fetichizaciones que las pueden legitimar nefastamente. Tmese por ejemplo el caso de las fronteras: "Sin ser de gran ayuda, el poderoso legado de dichas tradiciones de pensamiento "aplanantes" significa, demasiado a menudo -dice el autor-, que las fronteras siguen siendo abstradas, como poco ms que una lnea bidimensional en un mapa. Esta perspectiva obvia la poltica tridimensional que se juega por encima, debajo y alrededor de las fronteras"Dnde estn los muros carniceros, los tneles clandestinos y el control fronterizo areo?.

Qu significa estar arriba o abajo en un mundo que se urbaniza a velocidades vertiginosas?

Vertical es un autntico manifiesto en favor de una nueva geografa crtica que se haga cargo de la tridimensionalidad de la existencia humana: del cielo al infierno, las relaciones sociales han adoptado cada vez ms una dimensin vertical: satlites, drones, bombarderos, helicpteros, rascacielos, esmog, la superficie del suelo, minas, bnkeres, el alcantarillado y una mirada rapsdica de objetos pueblan nuestro mundo. Al observar el mundo de arriba a abajo, tanto un horizonte de realidades como aspectos esenciales de la estructura del mundo se nos desvelan. Las relaciones asimtricas y desiguales de poder, de acceso a bienes fundamentales y al disfrute de la tierra y del aire se encarnan en una disposicin particular de nuestros cuerpos en un espacio que no se agota en la mera horizontalidad. Es ms, nuestra vida se juega y est en juego por acciones y movimientos verticalizados: los ejrcitos de las grandes potencias saben que las guerras se van a jugar con ms frecuencia desde el plano cenital gracias la mirada "divina" que ofrecen cada vez ms las nuevas tecnologas. El propio sustento material de nuestra contidianidad depende de la extraccin de productos mineros sin los cuales no habra mundo edificado de ningn tipo. Por todo ello el libro comienza con la siguiente pregunta: qu significa estar arriba o abajo en un mundo que se urbaniza a velocidades vertiginosas?

Para responder a una pregunta de este tipo, Stephen Graham es categrico: las tradiciones "planas" ("flat traditions") en geografa y urbanismo deben ser superadas. Por qu no hacer una geografa multinivel, que tenga por objeto tanto los ascensores como las autopistas urbanas y los metros; una geografa que se ocupe del espacio areo, de drones y de satlites as como de la superficie terrestre? Por qu no hacer una sociologa o una historia de los bnkeres, de las torres destinadas a viviendas de lujo, de las nubes de contaminacin y del transporte no terrestre? De este modo, el libro se organiza en una concatenacin de captulos, nicos en s mismos y con anlisis ricos en informacin, que estudian una dimensin o realidad de este eje vertical: comenzando con un captulo dedicado a los satlites, Graham avanza descendiendo a los aviones, los drones, los helicpteros, las ciudades multinivel, los rascacielos, las favelas verticalizadas, las viviendas de lujo, la propia superficie, el aire que respiramos, los ascensores, la red de alcantarillado, los stanos, bnkeres, y finalmente las minas.

A pesar de que cada captulo analiza uno de los elementos de manera separada, buscando mostrar la riqueza que ofrece el estudio de esos espacios hasta ahora invisibilizados, hay tres ejes que atraviesan el conjunto del libro: el primero nos desvela los escenarios contemporneos de la lucha de clases y en particular su configuracin urbana; el segundo se hace cargo de la nueva dialctica militar entre Estados, las direcciones areas que est adoptando, y las estticas e imaginarios que la sustentan; finalmente, el tercer eje estudia la manufacturacin del mundo, o dicho de otro modo, denuncia la ilusin de algo as como la existencia de una naturaleza: la superficie, el aire, y en general la Tierra han sido radicalmente mani-pulados y retransformados por el trabajo y la accin del Hombre.

Asaltar los cielos: mercantilizacin del aire y apropiacin de las ciudades por las clases dominantes.

Uno de los elementos ms llamativos del libro es la manera en la que se resalta la colonizacin de las ciudades por las lites econmicas del mundo trayendo consigo transformaciones nefastas y urbanicidas para las clases populares (es decir, la inmensa mayora de la poblacin). El derecho a la ciudad y su disfrute se estn viendo absolutamente comprometidos por fenmenos como la gentrificacin, los desplazamientos, la destruccin de espacios de convivencia y el alejamiento de los espacios de disfrute real, no de simple ocio proletarizado. Una de las causas inmanentes a estos procesos es lo que puede ser identificado como la mercatilizacin del aire. La mercantilizacin del aire se produce de una multitud de formas que se van desarrollando a lo largo de libro. No obstante cabe destacar tres: las construccin de rascacielos, la construccin de torres de viviendas de lujo y la transformacin de la ciudades en productos de consumo turstico (fenmenos que se intersectan constantemente e incluso se superponen).

La construccin de inmensos rascacielos, smbolos flicos del poder financiero de grandes corporaciones en sus orgenes en las ciudades de Chicago y Nueva York, y a da de hoy smbolos de la integracin de ciudades o Estados en las reglas del juego mundial -pinsese en ciudades como Dubai, Hong Kong, Singapur,etc.- se elevan como enormes mastodontes con los que ya no se busca dar solucin a los problemas habitacionales por problemas de superpoblacin como pudo haber sucedido en las fantasas modernistas o de ciencia-ficcin de inicios del siglo pasado, sino que responden a fines que no tienen nada que ver con hacer ciudades dignas de ser habitadas: es una forma de valorizacin del capital que produce pinges beneficios a los promotores de la construccin. Esto genera a su vez, si tenemos en consideracin no ya el rascacielo en su unicidad, sino el rascacielo como inscrito en una retcula de mltiples rascacielos, skylines que se convierten en marcas distintivas de cada ciudad que ser de grandsima utilidad para toda una industria paralela de ocio y merchandasing turstico (a pesar de que el producto final sea siempre muy similar entre ciudades). Por su parte, las torres de viviendas de lujo, muchas inhabitadas y empleadas como instrumento de blanqueamiento de dinero, proliferan a una velocidad nunca vista y ofrecen en su interior unas perspectivas visuales que permiten otear la ciudad desde la altura como va de consumo visual arrogante y altivo del espacio urbano. Quizs, uno de los fenmenos que mejor expresan la fulgurante disolucin de las ciudades como espacios de vida, alegra, jovialidad, encuentro, y como espacios polticos de discusin y poder ciudadano, es la reorientacin absoluta de su diseo para fines de consumo turstico que prcticamente se configura como la contraparte del "ojo del demiurgo creador" que ofrecen las viviendas de lujo. Lo importante es conformar una silhueta llamativa y atrayente. Tal es el nivel de abstraccin del contenido positivo de esa forma que se configura el fenmeno que Graham denomina "voyeurismo vertical": se trata de la creacin de telefricos, o puntos privilegiados y "seguros" en las ciudades para contemplar como objeto de consumo las favelas que se construyen sobre los cerros de las ciudades, ofreciendo as una supuesta experiencia de "autenticidad" para los turistas.

Escenarios contrapuestos de desigualdad: lo que desvela el anlisis geogrfico vertical sobre la realidad de la lucha de clases contempornea.

Vertical puede ser ledo como la presentacin de este escenario de desigualdad por pares de oposiciones: el 432 de Park Avenue en Nueva York, el segundo rascacielos ms alto de la ciudad en el que cada apartamento cuesta 95 millones de dlares, situado en el centro de Manhattan, dispuesto para admirar desde los cielos el skyline de la ciudad en un espritu de calma, distancia y alejamiento del tumulto y la polvareda urbana de las aceras de la ciudad, se opone a la Torre David, un autntico rascacielos "favelizado" en el centro de la ciudad de Caracas, que fue ocupado por familias -hasta su realojamiento en viviendas de proteccin oficial hace unos aos- dando vida, catica en apariencia pero con una organizacin interna espectacular en realidad, a un edificio ruinoso. Peluqueras, guarderas y hasta un servicio de motos (a falta de ascensores) se daban encuentro en un espacio atravesado por la ms absoluta precariedad. Otro par en oposicin se juega en los que Stephen Graham llama "aislamiento vertical": si para las poblaciones adineradas de Guatemala, India o Vancouver significa que en el mismo edificio cuentan con todos los lugares de ocio necesarios para no tener ni que abandonar el inmueble y por tanto cruzarse con la miseria que les rodea, para los ms vulnerables -y pensamos especialmente en el fenmeno de la pobreza entre la poblacin anciana- puede significar el quedar recluido en su hogar -o fuera de l- por una avera en un ascensor. Graham insiste en que un problema en los sistemas de transporte vertical puede tener consecuencias ms dramticas, pero ms invisibles, que los problemas tan notables y tangibles del transporte horizontal (vehculo personal, tren, autobs, etc.).

Ante el aire que respiramos tambin nos topamos con un espejo invertido: frente al ascenso del calentamiento global, la generacin de gases txicos -que han invadido las ciudades asiticas-, y las temperaturas notablemente superiores en los espacios urbanos frente a los rurales (fenmeno nombrado como "urban heat islands"), se dan dos situaciones. Si para las clases populares verdaderos derechos fundamentales como son la mera supervivencia se estn viendo comprometidos -podemos destacar varios ejemplos: en la ola de calor que atraves Europa en 2003, slo en Pars murieron 4800 personas de manera prematura y como consecuencia directa de las altas temperaturas, bautizadas como "los Olvidados" por la prensa francesa, por no tener acceso a sistemas de climatizacin privados, y al vivir confinados en espacios asfixiantes y minsculos; otro ejemplo es el verdadero "airepocalipsis" que sufren los millones de habitantes en Beijing que estn al origen de numerossimas enfermedades, problemas respiratorios y muertes prematuras-, una pequesima minora, en cambio, se est dando a s mismo soluciones para escapar al veneno que flota encima de nuestras cabezas, "enburbujndose" literalmente. Stephen Graham afirma que "ejemplos como los centros comerciales y resorts de ski gigantes de Dubai, los colegios para estudiantes internacionales de Beijing y una mirada de plazas privatizadas por corporaciones y las torres residenciales de los "mega-ricos" estn cuidadsamente organizadas para permitir que las poderosas lites se acordonen frente a los peores efectos de la vida urbana exterior cada vez ms deteriorada". Es ms, Graham afirma de manera rotunda que lo que a primera vista pueden parecer desastres naturales (como los ejemplos que estamos comentando) son productos de un tipo de relacin social, y son primordialmente problemas polticos. En este sentido, con respecto al ejemplo de las altas temperaturas, las soluciones individualistas que se ofrecen a travs del mercado no slo no da solucin al problema en su conjunto, sino que empeoran la situacin ya que los sistemas de climatizacin, si bien enfran en el interior, calientan el exterior provocando una subida de las temperaturas.

Por ltimo, otro contraste que desvela el anlisis del eje vertical, es el hecho de que ese mundo de rascacielos que se est edificando frente a nuestro ojos, depende de la explotacin, casi siempre cruel, de miles de trabajadores en minas cada vez ms profundas. Hay una realidad oculta a nuestros ojos, pero esencial en la composicin de nuestro mundo: el mundo se construye con minerales y necesita energa para hacer funcionar a las mquinas. Por ejemplo, para construir el Burj Khalifa han hecho falta 55000 toneladas de acero, 250000 toneladas de cemento de "alto-rendimiento", 700 toneladas de aluminio y 85000 metros cuadrados de vidrio. Este smbolo de la gloria del capitalismo contemporneo, en el que Tiger Woods nos pudo deleitar jugando al golf desde el helipad de la torre, verdadera joya de la corona del consumo, el ocio, y el blingbling, condensacin material de todas las virtudes del capital, reposa no slo sobre el trabajo de miles de trabajadores en condiciones deplorables sino en la sangre de mineros a travs de todo el globo, que descienden diariamente hasta 4000 metros de altura bajo el nivel del mar, en el peor de los casos.

Evidentemente el libro contiene una multitud de ejemplos, informaciones y datos interesantes de la que no podemos hacernos cargo. No obstante, hay dos preguntas clave que recorren el libro. La primera est formulada explicitamente: pueden un conjunto de "derechos ontolgicos", como por ejemplo respirar, desafiar o incluso desplazar el modelo econmico actual? La segunda es cmo recuperar el control democrtico del tipo de ciudad que queremos habitar? En definitiva, quin ordena la ciudad? Qu intereses se estn viendo plasmados en la reestructuracin de las urbes por todo el globo? Queremos realmente las ciudades que habitamos?

Quin es el enemigo? Sobre los nuevos imaginarios militares.

Hasta ahora nos hemos centrado en todo lo relacionado con el anlisis urbano, pero el libro contiene captulos muy importantes acerca del desarrollo de nuevos instrumentos en el mbito militar. Hace un balance de la importancia de los satlites en nuestras vidas cotidianas cabe destacar que de ellos dependen cajeros, sistemas gps, desarrollo cientfico y telecomunicaciones entre otros, de manera que la destruccin de un satlite puede tener efectos crticos-, pero tambin comenta el rol que desempean como instrumentos de espionaje y control (por ejemplo el sistema de vigilancia PRISM). Permiten un tipo de visualizacin del planeta que es facilmente asimilable a la mirada de Dios todopoderoso, capaz de alcanzar los lugares ms recnditos de la Tierra. No obstante, en su captulo sobre los bnkeres y los tneles, Graham seala inteligentemente cmo esa mirada se detiene en la superficie. A causa de ello se estn desarrollando misiles capaces de atravesar la superficie para adentrarse en las entraas de la Tierra (misil MOP), y se est tratando, o por lo menos se coquetea con la idea, de desarrollar herramientas que sean capaces de "a travs del suelo". Los drones tambin juegan un papel fundamental en la industria armamentstica vindose su produccin aumentada de manera exponencial en la ltima dcada, y llegando a ser un arma tan significativa -y tristemente letal- en algunas zonas como el norte de Pakistn que se han desarrollado expresiones populares tales como "te voy a dronear". Los aviones bombarderos en general, y el acontencimiento de Hiroschima y Nagasaki en particular, tambin merecen cierta consideracin en el libro, as como los helicpteros de guerra.

Ahora bien, lo ms destacable en las consideraciones de Graham es el estudio del imaginario que subyace a la proliferacin de estos objetos: existe una constante de la que participan en mayor o menor medida las narrativas acerca de los satlites, los drones, los helicpteros y los bombarderos: son mquinas cuyo ngulo vertical de visin ofrecera una capacidad casi omnisciente y todopoderosa. Seran una suerte de artilugios divinos de destruccin. A sus pies no tienen ms que un terreno infinito de objetivos, que seran perfectamente capaces de identificar y ejecutar en un instante. Sin negar un pice la capacidad destructora de los miembros de la lista, hay que decir, en contra de la publicidad que las empresas armamentsticas hacen de sus productos, que estos aparatos no slo no son omniscientes, sino que la identificacin de objetivos y de enemigos depende de una definicin social, siempre basada en perfiles racializados, llenos de prejuicios. Hay un contraste realmente llamativo entre la capacidad de identificar enemigos de manera sencilla y gil que ofrecen estas mquinas, con la definicin real del enemigo. Los ejrcitos, y en particular el norteamericano -siempre a la vanguardia en desarrollo militar-, muestran lo absurdo de sus operaciones en la incapacidad de definir "quin es terrorista", "quin es el enemigo". En grabaciones publicadas en las que se escucha a militares norteamericanos operar con drones desde las bases de control, se pueden or expresiones como "terroristas de tamao divertido" para referirse a los nios pakistans, o se puede apreciar cmo muchos militares viven entusiamados la experiencia visual tipo Call of Duty que ofrece la interfaz de control. Asimismo, la poblacin adulta masculina no es contabilizada oficialmente entre las vctimas civiles, al ser el perfil de potencial terrorista. En definitiva, la definicin poltica del enemigo se muestra ficticia, racista e inadecuada. Esto es cuanto menos preocupante sabiendo que drones con armas no-letales (pero quin sabe cundo con armas letales) estn siendo introducidos para operaciones policiales domsticas...

No obstante, Stephen Graham resalta la extrema fragilidad de todos los aparatos mencionados a pesar de las retricas de poder titnico con las que se las publicita: no hay nada ms fcil de derribar que un helicptero o un avin, y como se ha dicho la destruccin de un satlite puede traer consecuencias catastrficas (por ello ya se estn desarrollando sistemas de proteccin de satlites).

En resumen, estamos ante un ensayo rico en contenido, que busca fundamentalmente mostrar la fertilidad del anlisis tridimensional en geografa y urbanismo, y que nos obliga a formularnos las siguientes tres preguntas:

1) Qu hacer para lograr un acceso democrtico a la ciudad, acorde a nuestros cuerpos y necesidades, y no supeditada a los intereses de reproduccin de una clase frente a otra?

2) Cmo gestionar el hecho de haber desarrollado tecnologa capaz de aniquilar al conjunto de la especie humana?

3) Es posible, a estas alturas, derrotar a las clases dominantes?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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