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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2017

Entrevista a Jos Herrera Plaza sobre Accidente nuclear en Palomares. Consecuencias (1966-2016)
Me parece tambin injusto y manipulador que el plutonio y el americio gocen de presuncin de inocencia para aquellos que viven a muchos kilmetros

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Jos Herrera Plaza (Almera, 1955) curs estudios de Economa en la Universidad de Valencia. Tcnico Superior en Imagen y sonido, trabaja actualmente, como cmara operador, en Canal Sur TV. Desde 1985 ha seguido de cerca todo lo relacionado con el accidente nuclear de Palomares. En 2003 fue coautor y coorganizador del libro y exposicin en el Centro Andaluz de Fotografa Operacin Flecha Rota. Accidente nuclear en Palomares. Posteriormente dirigi el largometraje documental homnimo (2007).

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Seguimos en el captulo VII: Resultas y reparaciones apartado 7.4.: Estudio epidemiolgico. Cito una frase: Aqu en Palomares el dinero antes que la salud , y con esto es to dicho. En Palomares y en muchos ms sitios por supuesto. Quin la dijo?

JH.- Esa lapidaria frase tan descriptiva de la situacin local fue pronunciada por una mujer mayor que manifest su deseo de anonimato. Aunque es analfabeta, la vida puso a prueba sus aptitudes. Dotada de una aguda inteligencia, posee adicionalmente el sentido de la concrecin y tino en sus afirmaciones.

Hay una grfica que introduces en la pgina 259. Nos la puedes explicar brevemente por favor?

JH.- Hablando de concrecin, resulta increble cmo se puede resumir un estudio epidemiolgico, con un periodo tan dilatado, en una sola grfica. En ella podemos ver en un amplio intervalo de tiempo las fluctuaciones de mortalidad por cncer en Palomares y la poblacin testigo de Guazamara. Semejantes hasta la fecha del accidente.


 Grfica de defunciones tumorales de Palomares y la poblacin testigo de Guazamara, donde se comprueba cmo se rompe el paralelismo de ambas a partir del accidente. (P.A. Martnez Pinilla).

 

Qu papel jug en juez de Paz de Cuevas de Almanzora?

JH.- Hemos visto anteriormente que, entre el 2 y 3 estudio comenzaron a aparecer unos inquietantes datos que podran ser producto de una fluctuacin momentnea, pero que obligaba moralmente a Pinilla a continuar, para comprobar si esa tendencia ascendente de mortalidad prosegua o no. Pero no le dejaron. Con la excusa de la Ley de Proteccin de Datos, el Juez de Paz de Cuevas del Almanzora le prohibi la entrada al Registro Mercantil, a pesar que llevaba 10 aos trabajando con cifras annimas. El estudio se tuvo que suspender por su arbitraria actitud.

Por qu ibais a presentar una denuncia ante el Consejo General del Poder Judicial?

JH.- Cuando estbamos preparando la produccin del largometraje documental hablamos con el Dr. Pinilla para intentar desbloquear su estudio. Dedicaramos una parte del presupuesto para obtener los datos del Registro desde 1994 hasta 2005. Cuando solicitamos permiso por escrito, con aval del Delegado provincial de Justicia, no nos respondieron. Cuando nos presentamos en el Registro, el Juez de Paz, Viudez Asensio, nos impidi oralmente -nunca por escrito- la entrada con las mismas excusas que al doctor, refrendadas por la jueza de Vera, segn l. Tras unas consultas a profesionales constatamos que se estaban vulnerando varias leyes autonmicas y nacionales. Entonces procedimos a presentar una demanda al CGPJ. Una llamada previa del Delegado de Justicia a la jueza de Vera sirvi para allanar el camino. Segn ella, jams dio tal orden a Viudez Asensio. Conseguimos recopilar los datos necesarios que sirvieron para completar el estudio del Dr. Pinilla y presentarlos en exclusiva en el documental.

Esta fue una de las muchas vicisitudes por las que pasamos para conseguir realizar el largometraje. Alguien del equipo afirm sagazmente que, si hubisemos realizado un reportaje tipo cmo se hizo (making off), hubiese superado en inters al propio documental.

El Doctor Pinilla pudo finalmente completar el estudio. Cules fueron sus principales conclusiones?

JH.- En palabras de su autor: no existe relacin ninguna entre la cada de las bombas y las defunciones tumorales... no entre las radiaciones y los cnceres; eso no lo s. Condicionamientos de la realidad obligaron que las variables del estudio fueran la cada de las bombas y el factor riesgo de vivir en Palomares, no un estudio personalizado de los fallecidos con la inclusin de otras variables (ocupacin, domicilio, edad, etc). Ya vimos anteriormente que la zona urbana fue limpiada a fondo por el Jefe de Medicina y Proteccin de la JEN, doctor coronel Eduardo Ramos, a excepcin de la Zona 3, que fue descontaminada fallidamente por los norteamericanos. De igual manera estos dejaron en sus campos ms frtiles (parajes Nat y La Canal) elevadas cantidades de combustible nuclear enterrado mediante arado. Por lo tanto, no est expuesto de la misma manera un comerciante u hostelero de Palomares que los agricultores. En un estudio estimativo de dosis recibida, realizado por el equipo de Asuncin Espinosa y algn miembro de ENUSA, presentado en un congreso de radioproteccin en el 2000, concluyen que la dosis (total) recibida por un agricultor de Palomares es 1,3 veces superior a la de un habitante de Palomares (876 y 659 Sv/ao).Segn el CIEMAT para el periodo 1966-96 la diferencia entre el mbito rural y urbano es de 5,68 veces superior, considerando el valor mximo en 1967 (54 Sv). Esto desde una ptica conservadora, pues tienen en cuenta los valores medios anuales en la resuspensin y no los mximos. Cuando los aerosoles campaban errantes al pairo de los fuertes vientos.

Alguien ha criticado el estudio? Por qu en tu opinin?

JH.- El estudio se ha criticado nicamente cuando el factor riesgo de vivir en Palomares se dispara con respecto a la poblacin testigo (1985-96). Un ejemplo lo tenemos cuando el Dr. Pinilla es invitado a Londres para dar una conferencia en mayo de 1987 sobre sus investigaciones epidemiolgicas en la British Nuclear Energy Society. En ambas orillas los nervios estaban al mismo nivel que sus conciencias. Entonces se movilizan desde los EEUU la doctora Shirley Fry (Oak Ridge Associates Universities) y desde el CIEMAT el farmacutico Emilio Iranzo y el Dr. Francisco de Los Santos, que acuden a Londres a costa del eario pblico para intentar desprestigiar pblicamente los datos obtenidos hasta el momento, muy poco halageos con la historia oficial. Una vez finalizada la conferencia y las intervenciones hostiles, la doctora Fry notifica por conferencia telefnica al coordinador norteamericano del Proyecto Indalo, Chester Richmond. Le informa que ha manifestado a Pinilla y a toda la audiencia que su estudio es invlido y sin apoyo para las conclusiones. Paradjicamente, a partir de este momento aparecern en algunos de los informes del CIEMAT al Departamento de Energa norteamericano, ausentes de toda metodologa cientfica, los datos anuales de mortalidad por cncer y su comparativa con la media nacional, probablemente extrados del trabajo del Dr. Pinilla.

Cuando en 2005 las conclusiones finales han sido negativas y por tanto de acorde con la historia oficial, ya no era menester seguir siendo quisquillosos con la metodologa ni con otros vulnerables flancos del estudio. No hubo crtica alguna, ni se volvi a cuestionar lo reducido de la poblacin estudiada y su poca representatividad. El cese de las hostilidades, del cuestionamiento cientfico, paradjica y soterradamente serva para validar las conclusiones y el trabajo anteriormente denostado. Sorpresas nos da la vida.

Qu propuso un Laboratorio de California? Por qu no se le ha hecho caso?

JH.- La propuesta parti hace 10 aos de uno de los laboratorios nacionales ms importante de los EEUU y del mundo: el Lawrence Livermore de California. Dos de sus cientficos, Hamilton y Brown propusieron, con las nuevas tcnicas analticas ultrasensibles de espectometra de masas con acelerador, un estudio del plutonio depositado internamente en los agricultores y vecinos de Palomares. Un avanzado sistema que ya se dispone en Espaa desde 2006 en el Centro Nacional de Aceleradores. El Dr. Pinilla sostiene que lo nico beneficioso en ciencia es la verdad, sea la que sea. Pero, realmente nos interesa conocer la verdad?. Idealismo versus pragmatismo. Creo que nicamente cuando coincide con nuestros intereses u objetivos, si no es as no nos la planteamos, o nos inventamos otra, que para eso est la impostura con la infinitud de su catlogo.

Existe o no existe en tu opinin una relacin causal bombas-cncer?

JH.- En un tema tan delicado como este no resulta balad conjeturar. Lanzar hiptesis en uno u otro sentido puede ser perjudicial para los vecinos; las nicas vctimas de los sucios manejos en dcadas de los Gobiernos de los EEUU y de Espaa. Pero s merece la pena reflexionar al respecto, aunque lo ideal para responder a tu pregunta es realizar un estudio epidemiolgico que relacione otras variables (mortandad cncer-radiactividad). Ese lugar no difiere de otros lugares patrios. Se nace, vive y muere de manera idntica, sometido al mismo ascenso de patologas oncolgicas que el resto del pas. La diferencia est que, mientras permanezca la contaminacin de actnidos en las 41 h. aledaas a la pedana, se mantendr la oscura sombra de la sospecha. De hecho en Palomares estn muy polarizadas las convicciones. Como dice el refrn, cada uno segn le ha ido en la feria. Quien ha perdido a un ser querido por un cncer galopante suele tener una opinin contraria a aquellos que no han sufrido tal trauma. Por eso me parece tambin injusto y manipulador que el plutonio y americio gocen de presuncin de inocencia para aquellos que viven, ellos y sus familias, a muchos kilmetros. Desde hace dcadas se repite ms que el Bolero de Ravel, que no se ha podido hallar, o demostrar relacin entre los cnceres habidos en la zona y la contaminacin radiactiva. Ante tal sesgo yo apostillo: tampoco nadie ha podido demostrar que no haya relacin. Las dos nicas salidas ante esta controvertida duda es a) un estudio epidemiolgico completo y b) la descontaminacin total y efectiva de la zona, no la que quieren volver a realizar los dos Gobiernos de marras.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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