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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2005

Difamando a Chomsky
The Guardian en las cloacas

David Edwards
Zmag

Traducido para Rebelin por Sinfo Fernndez


Introduccin

El 31 de octubre pasado, The Guardian public una entrevista de Emma Brockes a Noam Chomsky titulada: El mayor intelectual? (The Guardian, 31 de octubre de 2005).

El artculo era ostensiblemente una rplica al hecho de que Chomsky haba sido elegido la semana anterior por la revista Prospect como el intelectual mejor considerado a nivel mundial. Chomsky describe el trato que el peridico le ha dado como una de las actuaciones ms deshonestas y cobardes que recordaba haber visto nunca en los medios de comunicacin. (Copia del e-mail enviado a Media Lens el 2 de noviembre de 2005).

La introduccin al artculo era la siguiente:

Pregunta: Lamenta haber apoyado a quienes decan que se exager sobre la masacre de Srebrenica?

Respuesta: Lo nico que lamento es no haberlo hecho de forma ms contundente.

Extraamente, y de forma muy estpida, esta respuesta atribuida a Chomsky haba sido dada a una cuestin bien distinta que se le plante durante la entrevista. En una carta al editor publicada en The Guardian el 2 de noviembre, Chomsky explicaba:

Manifest mi pesar por no haber apoyado ms firmemente el derecho de Diana Johnstone a publicar cuando la editorial retir su libro tras los deshonestos ataques sufridos por parte de la prensa, y haba analizado el hecho en una carta abierta que cualquier periodista poda haber examinado con facilidad. El resto del informe de Brockes contina en el mismo tono. An cuando las palabras que se me atribuyen tengan algn parecido y precisin con las mas, no me responsabilizo de ellas, debido a los contextos inventados en que se sitan.

En cuanto a sus opiniones personales, interpretaciones y distorsiones, desde luego [Brockes] es libre de publicarlas y yo debera, por supuesto, apoyar su derecho a hacerlo por razones que ella misma demuestra que no entiende en absoluto.

Noam Chomsky (Enfrentamiento acerca de Srebrenica, The Guardian, 2 de noviembre de 2005).

Esta es la forma en que Brockes present la discusin en su artculo:

Lamenta (Chomsky) haberla firmado [una carta en apoyo del trabajo de Johnstone]?

No, dice l con indignacin. Es un trabajo destacado. Lo nico que lamento es no haberlo hecho de forma ms firme. Puede que est equivocada; pero es un trabajo muy cuidadoso y excepcional.

La introduccin de cabecera de Brockes combinando a su antojo preguntas y respuestas es un escndalo autntico un cinismo en grado tal que ni siquiera suele caer en l el periodismo cotidiano.

En el tercer prrafo del artculo, Brockes escribi que las conclusiones de Chomsky siguen siendo controvertidas, a saber:

que prcticamente todos los presidentes de EEUU desde la segunda guerra mundial han sido culpables de crmenes de guerra; que en el contexto global de la historia de Camboya, los Jemeres Rojos no fueron tan lesivos como todos han dado a entender; que durante la guerra de Bosnia, la masacre de Srebrenica fue probablemente exagerada. (Chomsky utiliza comillas para resaltar las cosas con las que se siente en desacuerdo y, en cuanto a lo publicado, puede ser entendido menos como acadmico que como adolescente desdeoso; como por ejemplo, Srebrenica no fue tal masacre).

Nosotros escribimos a Brockes:

De dnde procede su afirmacin de que Chomsky no estaba de acuerdo con la idea de que haba habido una masacre en Srebrenica? Dnde, por ejemplo, utiliz comillas para referirse a la masacre? (E-mail, 2 de noviembre de 2005).

Es una cuestin importante porque Chomsky se muestra categrico al afirmar que tal fuente no existe. Nos escribi acerca de Brockes:

lo ms importante en el asunto es su afirmacin de que puse la palabra masacre entre comillas. Un absoluto invento. Ella y sus editores saben perfectamente bien que no hay nada de eso publicado en ninguna parte y, desde luego, no en esa entrevista: la gente no habla poniendo comillas. Esa es la razn por la que le permitieron que se refiriera de forma imprecisa a la frase que invent, para que insinuara que eso haba sido publicado lo que ella sabe, y sus editores saben, que es mentira. Preguntadles tan slo por la fuente. (E-mail a Media Lens, 2 de noviembre de 2005).

No hemos recibido respuesta de Brockes.

Nos llev slo unos minutos buscar en Internet para encontrar numerosas citas que contradicen de pleno las afirmaciones de Brockes. Por ejemplo, en su artculo de enero/febrero de 2005 Presidencia Imperial, Chomsky describa el ataque estadounidense a Faluya en noviembre de 2004 como un asalto que implicaba crmenes de guerra por los que el liderazgo poltico podra ser sentenciado a muerte bajo las leyes de EEUU. Aada:

Uno podra mencionar al menos algunas equivalencias recientes que se nos vienen a la mente de forma inmediata, como la destruccin rusa de Grozny hace diez aos, una ciudad de tamao similar. O la de Srebrenica, descrita en Occidente casi en todas partes como genocidio. En ese caso, conocemos con detalle, por el informe del gobierno holands y otras fuentes, que el enclave musulmn en territorio serbio, inadecuadamente protegido, fue utilizado como base para atacar a los pueblos serbios y, cuando se produjo la previsible reaccin, fue horrendo. Los serbios detuvieron a todos los hombres en edad militar y se los llevaron para asesinarlos. (Chomsky, Presidencia Imperial, Canadian Dimension, enero/febrero 2005).

Claramente, pues, Chomsky considera a Srebrenica como un equivalente con crmenes por los cuales el liderazgo poltico podra ser sentenciado a muerte bajo las leyes de EEUU.

De forma similar, en la pg. 208 de su libro Hegemona o Supervivencia (Hamish Hamilton, 2003), Chomsky tambin se refiere a la masacre de Srebrenica no se utilizaron comillas ni all ni en el ndice.

Esas no son las palabras de alguien que insiste con el tono propio de la arrogancia adolescente: Srebrenica no fue tal masacre. No son las palabras de alguien que cree que el trmino masacre debera colocarse entre comillas al describir Srebrenica. Y a pesar de todo, eso es lo que Brockes afirm en un peridico nacional.

Entonces, por qu Brockes no ha contestado a nuestro reto? No puede contestar? Si es as, No est The Guardian moralmente obligado a corregir esa calumnia, o a permitir que Chomsky la corrija de forma detallada? Por qu el editor de The Guardian, Alan Rusbridger, y el defensor del lector del peridico, Ian Mayes, tambin han rehusado contestar a los numerosos correos nuestros y de otros?

Los crticos de Chomsky estn omnipresentes en el artculo de Brockes y sus admiradores notablemente ausentes. Los crticos proclaman que Chomsky tapa con ideologa las lagunas en sus conocimientos. Sabemos que de todos los intelectuales de la lista de Prospect, es a Chomsky a quien se acusa con mayor frecuencia de enlodar un debate con spam (*) intelectual, lo que el escritor Paul Berman denomina su acostumbrada ventisca a base de fuentes poco claras.

El crtico de libros George Scialabba comentaba sobre la frase fuentes poco claras en The Nation:

Tras la guerra de Indochina, escribe Berman, Chomsky no tena forma de explicar las atrocidades de Camboya. Por tanto, se propone, basndose en su acostumbrada ventisca de fuentes poco claras (un comentario grosero ste, viniendo del autor de un libro tan escasamente documentado y flojo empricamente como Terror y Liberalismo), demostrar que en Indochina, a pesar de todo lo que se public en los peridicos no tuvo lugar ese genocidio o, si ocurri, fue todo por culpa de EEUU.

Scialabba explicaba que lo que Chomsky y Edward Herman se proponen hacer actualmente en La Economa Poltica en los Derechos Humanos era mostrar de qu forma tan diferente los principales medios de comunicacin y eruditos estadounidenses consideran los crmenes de los enemigos oficiales frente a los de los aliados oficiales o los mismos crmenes de los EEUU. Aceptando sin argumentar la existencia de importantes, frecuentes y horribles atrocidades en la postguerra de Camboya, Chomsky y Herman analizaban las fuentes que confiaban de forma no crtica en los medios de comunicacin principales, y sealaban que fuentes igualmente crebles que hablaban de atrocidades ms o menos similares dentro de la esfera de influencia estadounidense (por ejemplo, Timor Este en Indonesia) eran por lo general ignoradas. No la significativa frase unidimensional que Berman proclama.

Pero Berman no est solo a la hora de tergiversar La Economa Poltica en los Derechos Humanos, Scialabba afirmaba: Tratar de forma justa el argumento del libro requiere un mnimo de discernimiento, prestar atencin a los detalles y tener escrpulos a la hora de polemizar, cortesas que muy pocas veces sus crticos le conceden a Chomsky (Scialabba, Choque de Visiones, The Nation, 28 de abril de 2003).

Y ciertamente tampoco Brockes se digna hacerlo as en The Guardian.

En realidad, lo que impresiona de Chomsky es que se apoya en fuentes impecables que son reconocidas autoridades en su campo, en documentos gubernamentales desclasificados, en peridicos del establishment y similares- todo meticulosamente referenciado para que los lectores puedan comprobar por ellos mismos su precisin. No puede ser de otra forma, como Chomsky ha sealado muchas veces los disidentes que desafan el poder establecido deben conseguir niveles mucho ms altos de evidencias y argumentos que los de los escritores en la rbita del poder dominante, ya que tienen garantizado que sern objeto de ataques feroces.

Brockes pregunt a Chomsky si l tena una cartera de acciones. Se nos dijo que Chomsky pareci ponerse de mal humor. Desde su altanera cima de sabidura y virtud, Brockes nos inform de un rasgo de uno de los ms desinteresados, y con principios, detractores de la opresin: a la gente no le gusta que fisgonee en su vida alguien a quien consideran un/a hipcrita.

Cartas cuidadosamente emparejadas

El 1 de noviembre, The Guardian publicaba dos cartas con la intencin de apoyar a Chomsky. Comentarios de Chomsky:

Tengo que decir que esas cartas me molestan tanto o ms que el fraude original, que surti efectos, como muestran las cartas. Ambos escritores asumen que hay un debate, como proclamaron falsamente los editores, en el cual cuestiono la masacre (o, como ello pretenden, masacre) en Srebrenica. Todo eso es puro invento, como los editores saben bien. Se esforzaron muchsimo en crear la impresin de un debate en el que yo adopto la posicin que ellos me asignan y han conseguido que les crean. Ahora tengo que cargar con ello, aunque haya sido una invencin engaosa por su parte. (E-mail copiado a Media Lens, 3 de noviembre de 2005).

Como se seal anteriormente, a Chomsky se le permiti una carta en respuesta al artculo de Brockes del 2 de noviembre. En ese mismo da, The Guardian tuvo tanta suerte que pudo publicar una carta ideal de un superviviente de Bosnia que apoyaba las crticas de Brockes hacia Chomsky y elogiaba los documentos de los propios periodistas.

(http://www.guardian.co.uk/letters/story/0,3604,1606321,00.html)

Preguntamos al director y al redactor-jefe si alguien asociado a The Guardian haba solicitado esa carta de algn modo no hemos recibido respuesta.

El artculo tambin proporcionaba un enlace con una gua interactiva titulada Masacre en Srebrenica.

(http://www.guardian.co.uk/flash/0,5860,474564,00.html)

Comentarios de Chomsky sobre este srdido asunto:

Alguien me envi impresa la carta de The Guardian [2 de noviembre] muy cuidadosamente emparejada con una carta de un superviviente de Bosnia, que, como los editores saben bien, se basa completamente en las mentiras de la falsificada entrevista que publicaron.

Ocurri otro tanto con su ttulo: Enfrentamiento acerca de Srebrenica. No hubo debate alguno sobre Srebrenica, y lo saben perfectamente. Nunca lo mencion, excepto para intentar explicar de forma repetida a Brockes que me opuse a la retirada del libro de Johnstone a causa de los deshonestos ataques de la prensa que no eran ms que mentiras, como demostr en la carta abierta que mencion. Y ah no haba nada que tuviera que ver con el grado de la masacre de Srebrenica, como tambin saben todos.

Como creo que te relat por escrito, su departamento legal insisti en que suprimiera la palabra invencin [carta de Chomsky a The Guardian del 2 de noviembre] y estuve de acuerdo. Ahora me doy cuenta que fue un error despus de ver lo bajo que pueden caer. Debera haber insistido en la palabra invencin y haber ofrecido el ejemplo ms obvio: el tema principal, la afirmacin de que puse la palabra masacre entre comillas. Pura invencin. Ella y los editores saben perfectamente bien que no hay nada de eso escrito, en ninguna parte, y desde luego no en la entrevista: la gente no habla con comillas. Esa es la razn por la que le permitieron que se refiriera con vaguedad a la frase que se invent, insinuando que est publicado lo que ella sabe, y los editores saben, que es mentira. Tan slo preguntadles por la fuente. Aparentemente, eso no supone problema alguno para los niveles que maneja su departamento legal y para la tica que tienen como periodistas.

En cuanto a LM [Living Marxism magazine], no tuvo nada que ver en absoluto con Srebrenica, como saben muy bien. Mejor dicho, s, hubo una foto de una persona demacrada detrs de una alambrada de espino en algn lugar de Bosnia, mucho antes de los hechos de Srebrenica. Pero esa no es en absoluto la cuestin, y todos ellos lo saben. La cuestin, como recalqu una y otra vez cuando ella sac a la luz repetidamente el escandaloso asunto de LM, es si una corporacin poderosa puede arruinar a un minsculo editor con una demanda por libelo que sabe que necesita de muchsimos recursos para poder enfrentarla bajo las grotescas leyes britnicas contra libelos. Ese es un tema muy diferente de lo que suponen los hechos actuales en discusin, pero resulta incomprensible para la gente que no tenga una mnima comprensin del concepto de libertad de prensa.

Noam (E-mail a Media Lens, 2 de noviembre de 2005)

Aunque la encuesta de Prospect fue algo as como una gran broma, puso el nombre de Chomsky frente a la atencin de miles de personas que de otro modo nunca hubieran odo hablar sobre l. Pero alguien que lea en artculo de Emma Brockes en The Guardian slo puede deducir una cosa sobre Chomsky: Fundamentalmente que es un idiota un fantico colrico y con ms conchas que un galpago que se dedica a negar crmenes obvios contra la humanidad.

Esta es una de las calumnias ms escandalosas y espantosas que hemos visto nunca en los medios de comunicacin y eso que nos hemos sorprendido y horrorizado muchas veces en el pasado.

Hemos aprovechado bien nuestro tiempo si logramos reflejar que el engao no lo ha provocado un fantico y derechista rgano de Murdoch sino el principal peridico liberal del pas The Guardian.

Acciones que se sugieren

El objetivo de Media Lens es promocionar la racionalidad, la compasin y el respeto por los dems. Cuando escriban e-mails a los periodistas del Guardian, rogamos profundamente a los lectores que mantengan un tono educado, no agresivo y no ofensivo.

Pidan a The Guardian que les proporcione la fuente de la que Brockes ha sacado que Chomsky piensa que Srebrenica no fue tal masacre. Pregntenles por que no contestan a los e-mails sobre esta pregunta.

Escriban a Emma Brockes:
Email: [email protected]

Escriban al editor del Guardian Alan Rusbridger:
Email: [email protected]

Escriban al defensor del lector Ian Mayes:
Email: [email protected]

Por favor, enven copia de todos e-mails a Media Lens:
Email: [email protected]

N. de T.:
(*) Spam, mensajes electrnicos de tipo publicitario enviados en cantidades masivas.

Texto original en ingles:
http://www.zmag.org/content/showarticle.cfm?SectionID=21&ItemID=9045



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