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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-07-2017

Trump, la Hora 0 y el chavismo bravo

Carlos Fazio
Rebelin


El domingo 16 de julio dio inicio en Venezuela una nueva fase de la guerra no convencional de factura estadunidense, que la cpula extremista y maximalista que se apoder de la conduccin de la Mesa de Unidad Democrtica (MUD) ha denominado la Hora 0.

En medio de una sostenida violencia de corte paramilitar y terrorista que supera los 100 das de duracin, la puesta en escena de la consulta ciudadana se dio en el marco de anuncios catastrofistas como el del diputado neofascista Freddy Guevara, de Voluntad Popular, quien asegur en un canal de televisin que luego del plebiscito en contra de las elecciones para constituir la Asamblea Nacional Constituyente, vendr algo que nunca hemos visto en nuestro pas.

Guevara habl de un levantamiento total, que a juzgar por los manuales de la Guerra No Convencional del Pentgono dirigida a provocar un cambio de rgimen, augura escenarios tipo Libia, Ucrania o Siria. Es decir, estaramos en el inicio del estallido de una guerra fratricida entre venezolanos, con intervencin de potencias extranjeras, mercenarios y grupos paramilitares.

Y es que ms all de los resultados ilegtimos y fraudulentos de la consulta, que fueron propagandeados urbi et orbi por la canalla meditica transnacional con fines de legitimacin, el objetivo del plebiscito-trampa de la MUD sigue siendo el mismo: derrocar al presidente constitucional y legtimo de Venezuela, Nicols Maduro.

La tambin llamada etapa decisiva, es una nueva fase del golpe de Estado continuado o permanente que en los ltimos tres meses ha sumido al pas en una violencia catica y desestabilizadora de nuevo tipo, que utiliza como forma de lucha poltica una metodologa terrorista. Es decir, el uso ilegal, premeditado, calculado y sistemtico de una violencia indiscriminada y letal contra poblacin civil, para provocar miedo y un terror paralizante en la sociedad. Lo que ha sido combinado con sabotajes contra el sistema elctrico nacional y centros de acopio de alimentos, y ataques a cuarteles que buscan generar desmoralizacin y provocar divisiones al interior de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Con apoyo de la beligerante jerarqua conservadora de la Iglesia catlica local, convertida en una faccin ms de la partidocracia de la MUD; de un grupo de gobiernos derechistas de Europa (con Mariano Rajoy a la cabeza) y del hemisferio agrupados en la Organizacin de Estados Americanos (OEA) bajo la batuta de Washington, y de los principales peridicos, cadenas y conglomerados mediticos del orbe que a diario reproducen la ideologa dominante y la dictadura del pensamiento nico neoliberal (The New York Times, The Washington Post , El Pas, ABC, el Grupo Clarn, O Globo, CNN, Televisa, BBC, Reuters, EFE y un largo etctera); siguiendo tcticas psicosociales y poltico-militares de los manuales de la guerra asimtrica, irregular o hbrida del Ejrcito estadunidense, y en el marco de una intensificacin de acciones blicas de corte terrorista, la nueva escalada golpista del combo reaccionario pasa por la formacin de un gobierno de transicin paralelo, con un gabinete de emergencia que contarn con el aval de Washington y sus comparsas del mundo occidental.

Como admiti el disidente de la MUD Enrique Ochoa Antich, esa estrategia busca crear un poder paralelo al institucional y legalmente constituido de Nicols Maduro, cuyo mandato concluye en enero de 2019; una suerte de gobierno en el exilio pero adentro, que podra degenerar en ms violencia armada y polarizacin social y en una guerra civil financiada desde el exterior, incluso con una intervencin extranjera.

Adems de ser una maniobra diversionista y engaosa para sus propios seguidores, el fraude plebiscitario de la MUD tuvo como uno de sus principales objetivos acentuar la deslegitimacin internacional del gobierno de Maduro y convertir a Venezuela en una Estado forajido o fallido para justificar una intervencin humanitaria de EU y sus aliados.

Los terroristas buenos y la canalla meditica

Para ello, en la fase anterior Washington y algunos pases de la OEA −Canad, Mxico y Colombia con sus paramilitares incluidos−, han avalado las acciones de grupos terroristas y mercenarios que han utilizado artefactos letales como bombas, cocteles molotov, niples, guayas para degollar motociclistas, chopos, morteros, cohetones y armas de fuego contra civiles.

Es un terrorismo de nuevo tipo, que mediante campaas de saturacin meditica de la prensa hegemnica se encubre bajo una apariencia de movilizacin pacfica; si fueran pacficos no estaran armados ni lincharan o convertiran a sus vctimas en piras humanas; tampoco incendiaran hospitales y guarderas con nios adentro, ni destruiran toneladas de alimentos y productos de primera necesidad que iban a ser destinados a los barrios populares.

Tras la fracasada estrategia golpe de Estado-paro petrolero-abstencin de 2001/2006, auspiciada y financiada por la administracin de George W. Bush, desde las violentas guarimbas de 2014 hasta el presente Estados Unidos y los conglomerados mediticos privados han logrado ganar la guerra simblica en el exterior (pero no al interior de Venezuela), mediante matrices de opinin donde la violencia terrorista de la MUD siempre es vlida y justiciera, y la respuesta gubernamental represiva, dictatorial o propia de un Estado forajido violador de derechos humanos.

Como seal el lunes el canciller venezolano Samuel Moncada a propsito de la irresponsable cobertura falta de rigor lgico de las grandes corporaciones mediticas

sobre las dos consultas del domingo: la chavista y la opositora, existi un total desinters en trasmitir la verdad, ya que por el contrario se dedicaron a repetir un concepto muy practicado llamado gaslighting (o pote de humo), que consiste en sembrar informacin falsa para hacer dudar a las personas sobre sus propias ideas, aislndolas de la realidad. Sobre la consulta de la MUD aadi que a nadie le interesa la verdad, lo que importa es el efecto, una operacin de propaganda para manipular incluso a sus propios seguidores.

Con el agregado que para montar esa ficcin de lucha poltica seudodemocrtica, las concentraciones violentas de la oposicin pacfica siempre cuentan con camargrafos y fotgrafos que operan como una virtual unidad de combate terroristas/medios, ya que las imgenes, sumadas luego a distorsiones (des)informativas y a la propagacin de noticias falsas (fake news) y una narrativa sesgada e ideologizada de las redacciones, son un engranaje clave de las operaciones de guerra psicolgica.

Al respecto, sirva como ejemplo de la manipulacin (des)informativa las imgenes divulgadas por la agencia espaola EFE el domingo 16 (de las que se hizo eco el diario madrileo El Pas como parte de la misma maniobra confusionista), donde centros de votacin del ensayo electoral constituyente del CNE fueron presentados como puntos de sufragio de la consulta de la MUD, bajo un pie de foto que deca: EFE. Chavistas aguardan para votar en la consulta opositora. (sic)

Tampoco es casual que en total sintona con la hoja de ruta orquestada desde el Comando Sur por el almirante Kurt Tidd, que incluye la propuesta integral senatorial bipartidista del Congreso en Washington para la asistencia humanitaria y la defensa de la gobernanza democrtica en Venezuela (encabezada por el demcrata Ben Cardin y el republicano Marco Rubio), los diarios mexicanos El Universal y Milenio hayan enviado reporteros a Caracas y publiquen este martes 18 sendos reportajes de corte similar: Sin comida. La lucha de los ms pobres y Venezuela hambrienta.

La ExxonMobil y la hoja de ruta de Washington

La realidad es que en la coyuntura, tras decrecer el respaldo clasemediero a las protestas callejeras violentas y consolidarse el respaldo popular a la iniciativa presidencial de la Constituyente del 30-J, la MUD y sus titiriteros del exterior inventaron un mecanismo paralelo al referndum constitucional.

La pantomima opositora del domingo fue una consulta seudojurdica, anticonstitucional y viciada de nulidad, ya que la frmula del plebiscito no existe en la normatividad venezolana vigente. Y segn la Constitucin como ocurre en todos los pases del mundo− todo acto comicial de envergadura nacional debe estar avalado, acompaado o realizado la mxima autoridad en la materia: el Consejo Nacional Electoral (CNE).

As, la consulta de la MUD fue un mero acto de manejo de expectativas polticas no sujeto a parmetros de control previo, ni en su ejecucin ni posterior al mismo. Adems, fiel al estilo piromanaco de las protestas callejeras de la MUD, los cuadernos de la consulta fueron incinerados, lo que hace inauditable el conteo de electores y votos. Algo as como cometer fraude y quemar la evidencia.

Por qu el ex presidente de Mxico, Vicente Fox, se prest a esa tramoya meditica de la derecha violenta es de simple comprensin: el cachorro del imperio −como lo llam el comandante Hugo Chvez en la cumbre de Mar del Plata, en 2005, por su espritu lacayuno y servil hacia George W. Bush− lleva el sello reaccionario y antidemocrtico en su ADN, amn de que debido a su militancia en el PRIAN: la conjuncin neoliberal a ultranza conformada por los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Accin Nacional (PAN),est acostumbrado a los fraudes de Estado por razones patriticas; es decir, aquellas que garanticen la vigencia del statu quo y las relaciones de dominacin al servicio de la clase capitalista transnacional , a las que les cobra por sus servicios: Slo 250 mil dlares por avalar la consulta opositora del domingo!

En la interna de Venezuela, el plebiscito fraudulento del domingo (como parte del cronograma conspiracionista y sedicioso del Pentgono), tuvo como finalidad profundizar el desacato de la Asamblea Nacional y dar paso a un gobierno de unidad paralelo; servir como medio de legitimacin de actos de sabotaje, paros de transporte y del sector petrolero para intentar colapsar la economa; profundizar la violencia callejera para paralizar e inhibir la accin gubernamental y un eventual control de territorios en ciudades importantes.

En ese contexto −a lo que se suma la huelga general de 24 horas del jueves−, la presin injerencista y el cerco poltico-diplomtico del exterior es clave para legitimar una invasin extranjera por razones humanitarias, segn anticip el diputado Juan Requesens, de Primero Justicia.

La amenaza del presidente Donald Trump de imponer sanciones econmicas y financieras ilegales y extraterritoriales a Venezuela si se realiza la eleccin para la Asamblea Nacional Constituyente el 30-J, a la que se suman la Unin Europea y la OEA con el inefable Luis Almagro y su Carta Democrtica, cierran la pinza segn lo diseado hace dos aos en la Operacin Venezuela Freedom- 2 del Comando Sur.

En el campo de los poderes fcticos no pasan desapercibidas en esta Hora 0, el cabildeo intervencionista a favor de un cambio de rgimen de dos actores con intereses geopolticos diversos: la corporacin petrolera ExxonMobil, de la que fue su histrico GEO el actual secretario de Estado Rex Tillerson y la jerarqua de la Iglesia catlica venezolana.

La ExxonMobil ha invertido cuantiosos recursos para derrocar a Nicols Maduro, financiando entre otros la campaa del presidente Trump y a senadores estadunidenses como Marco Rubio, Ed Royce, Ileana Ros y Bob Menndez para que apliquen un paquete de sanciones econmicas contra Venezuela y brinden apoyo a los luchadores de la libertad que han desatado la violencia terrorista en el pas.

El financiamiento y la extorsin poltica de la Exxon se explican por la disminucin de su influencia en la regin latinoamericana, y en Venezuela en particular, debido a los acuerdos de cooperacin energtica y poltica de PDVSA con Rusia y China, acuerdos que son presentados en Washington como un problema de seguridad nacional de Estados Unidos, para acelerar la intervencin del Pentgono.

El papa Francisco y sus ovejas descarriadas de la CEV

En relacin con los miembros de la Conferencia Episcopal Venezolana, no llama la atencin que en vez de servir de puente para el dilogo y la concordia y secundar la posicin del papa Francisco, se sumen ahora al coro de los violentos y terroristas (igual que en el golpe de Estado del 11/A contra Hugo Chvez en 2002), con una declaracin pblica vergonzosa que constituye un llamado a desconocer al presidente constitucional y legtimo Nicols Maduro.

A nivel personal destac por su enjundia rabiosa y neofranquista el presidente de la CEV, monseor Diego Padrn, quien acus al gobierno de intentar establecer en Venezuela una dictadura militarista, marxista y comunista. Como dice Jos Vicente Rangel, los obispos se quitaron la careta. Secundado por el cura que bendijo las armas artesanales de los foquistas que asediaron la base militar de La Carlota, Padrn y sus compinches ensotanados integran, como en el Chile de Pinochet y la Argentina de Videla, una faccin ms de la partidocracia nucleada en la MUD.

Resulta evidente que sin el factor violencia y el apoyo imperial, la conduccin neofascista de la MUD carece de proyeccin meditica, en una coyuntura donde la correlacin de fuerzas interna no le favorece, segn se comprob fraude mediante el domingo 16.

Nicols Maduro y el chavismo bravo mantienen el poder asentado en una unidad cvico/militar con una frrea unidad de mando. A ello se suma el respaldo activo de las comunas y de colectivos populares organizados, y una milicia de 500 mil hombres y mujeres armados en todo el territorio. El gobierno constitucional cuenta, adems, con recursos legales y con los organismos institucionales encargados de aplicarlos.

De all que, frente al carmonazo en cmara lenta del presente y el anuncio de represalias por parte del jefe formal del imperio, es hora de cerrar filas y acompaar al pueblo bolivariano en su camino hacia la constituyente del 30-J, y de responder a Trump, en las palabras de Ernesto Villegas, con el muy chavista vyanse al carajo, yankies de mierda!.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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