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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-10-2017

Un mesotelioma eminente (En memoria de Jess Mostern, otra vctima del amianto)

Paco Puche
Rebelin


La vida es nica, no hay otra,

luego es necesario vivirla con intensidad

y procurar ser querido,

para ello hay que ser amable.

Por eso hay que ser implacable

con los que la destruyen"

(Antonio Gala).

 

En marzo de 2015, Jess Mostern, un reconocido filsofo y amante acrrimo de los animales y dems seres vivos sintientes, escriba un artculo en el Pas llamado "Una cita con la parca", en el que de manera descarada nos contaba que haba sido diagnosticado de un cncer muy raro denominado "mesotelioma", del que deca que era "un tipo de cncer producido por la exposicin al amianto". No haba nunca fumado, por tanto no se le poda achacar a este txico su malestar. No haba trabajado nunca en contacto con el amianto, a no ser, deca, que en Begoa, donde pasaba los veranos, haba una pequea fbrica que manejaba amianto y que tena sus puertas siempre abiertas por las que "entrbamos los chavales de vez en cuando a jugar". O bien, recordaba en el trabajo citado, "que el curso 1992-1993 (estuvo) en el Departamento de Lingstica y Filosofa del MIT (junto a Boston), ubicado en un destartalado barracn cuyas paredes estaban rellenas de amianto". Eran los dos nicos recuerdos de su breve contacto con el mineral fatdico.

Sali de este primer trance muy animado porque, una vez operado a fondo y pasado las revisiones pertinentes, deca: "las ltimas pruebas apuntan a que estoy curado. Por tanto, parece que la parca, que me haba hecho seas, de momento ha pasado de largo. La cita ha quedado aplazada". Pero antes admita que la esperanza de vida de este tipo de enfermos es de solo seis meses. Su optimismo le ha hecho durar dos aos ms. Eso se lleva. Hoy hemos sabido que ha muerto debido a esa enfermedad. Es una prdida eminente de quin ha sabido mirar cara a cara a la muerte.

La conspiracin del silencio en torno al amianto produce sus frutos

Hemos denunciado en mltiples ocasiones que la industria y los magnates del amianto se han llevado por delante millones de personas en todo el mundo y las que tiene que llevarse an. Cada da hay unos cuantos casos de muertes; solo en Espaa, segn nuestros clculos, son unas cinco muertes diarias por todas las enfermedades del amianto, aunque las estadsticas oficiales solo confirmen la mitad. Las muertes irn disminuyendo hasta llegar al 2042, que puede que acaben. En Casale Monferrato, un pueblo italiano de 33.000 habitantes, cercano a Turn, donde hubo una fbrica de fibrocemento durante 80 aos, aunque cerrada en 1986, hoy an muere una persona a la semana por su exposicin al amianto. Afecta a los trabajadores/as, los vecinos y familiares que no estuvieron en la factora. En cuanto a los trabajadores dice la OMS que: "La mitad de las muertes por cncer profesional se deben al asbesto" . Y en los dems afectados, a qu se debe? A contactos ms o menos espordicos, poco intensos a veces y relacionados con las fibras invisibles de amianto que andan cerca de los objetos que lo contienen. Por ejemplo, los familiares mueren por las fibras que llevaban los trabajadores a sus casas entre la ropa. Con ellas contaminadas llegaban a casa, abrazaban a sus hijos y la dejaban para ser limpiada. El total de muertos extra laborales ronda el 30% del total de fallecimientos.

Cuntos han muerto y mueren an en Espaa y en el mundo por esta causa? Para este pas el total de fallecimientos calculado (pasado, presente y futuro) es de entre 70.000 y 100.000 personas, y en el mundo ser de entre 5 y 10 millones. Un genocidio oculto porque el conocimiento de la letalidad del mineral se saba perfectamente hace ms de 50 aos.

En el caso de una de las enfermedades ms caractersticas del amianto, el mesotelioma, no se puede achacar al tabaco u a otras sustancias cancergenas. La literatura se afirma en que en el 90% o ms de estos casos la causa nica es el contacto con el mineral. Contacto que puede ser prolongado o espordico, intenso o liviano. Lo hemos visto en el caso de Mostern. Con una exposicin insignificante, pasado los 40 aos desde las primeros encuentros, que es el periodo de latencia de esta enfermedad, el insigne filsofo ha pagado prematuramente con su muerte aquel contacto olvidado con el amianto.

Y esta tragedia mundial, que ha enriquecido a unas cuantas familias (desde 1929 oper un crtel que controlaba la informacin de su cancerigenicidad y mantenan el boyante negocio), y que se puede calificar como genocidio (va a producir de forma intencionada ms muertes que la primera guerra mundial), sigue ignorada.

Lo digo porque en los artculos aparecidos con motivo de esta muerte, en los principales diarios de este pas (La Vanguardia, El Peridico, El Pas, el Diario Sur de Mlaga, etc.), la palabra "amianto" y la palabra "mesotelioma" no aparecen por ninguna parte. Es lo que denominamos la conspiracin del silencio interiorizada en los periodistas, filsofos y medios de comunicacin.

Una muerte de un personaje tan eminente, que ha declarado abiertamente su enfermedad, de la cual ha dicho su causa, es ignorada inconscientemente por estos importantes mediadores sociales. Alguno se preguntar si solo inconscientemente, pero lo que es evidente es que asunto tan relevante, que ha tocado a un personaje famoso, pase sin pena ni gloria, sin tocar las responsabilidades de las empresas y magnates del amianto. Los Schmidheiny, los De Cartier, los March y compaa, los responsables, estn de enhorabuena. Lo que es un escndalo maysculo, se convierte en una discusin sobre la prohibicin de los toros en Espaa y el papel benfico jugado por Mostern en este empeo, en lugar de una reflexin acerca la peligrosidad del asbesto para todos nosotros. No olvidemos que aunque en Espaa est prohibido su manejo y su uso, siguen instalados en nuestro entorno millones de toneladas de amianto puro o mezclado con cemento (fibrocemento o uralitas como lo conocemos). Tenemos el mismo riesgo que Mostern.

Ante un acontecimiento eminente, que sobresale por encima de otras cuestiones, los medios y los que escriben en su memoria, pasan por alto esta otra tragedia, sta s ms que griega, que representa el amianto en el mundo. Y lo que es ms llamativo, no han ledo el artculo de Mostern que hemos citado. l lo dice todo claro.

Ante la ignominia social y poltica del silencio sobre el amianto no cabe ms que seguir gritando que ya basta!

Las vctimas no olvidan y exigen todos los das verdad, justicia y reparacin.

5 de octubre de 2017

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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