Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2017

[Honduras] Entrevista con el historiador Daro Euraque
La ingeniera del estado de sitio

Roberto Garca
Brecha


Daro Euraque es uno de los historiadores hondureos ms reconocidos internacionalmente por su trayectoria y produccin acadmica. Entre otros mritos, ha matizado exitosamente la nocin de repblica bananera, idea peyorativa con la que histricamente se asocia a los pases centroamericanos y que precisamente se inici y ambient en Honduras a partir de la novela de Williams S Porter (1862-1910). Adems de sus obras histricas, Euraque es autor de un libro testimonial sobre el golpe de Estado de 2009, episodio que vivi en carne propia mientras colaboraba con el gobierno del presidente Manuel Zelaya Rosales. Desde entonces, despojado de su cargo al frente de la gestin del patrimonio cultural del pas, regres al Trinity College, en Estados Unidos, donde estudi y es profesor titular desde hace ms de dos dcadas. Brecha convers con l acerca de la dbil institucionalidad en Honduras y la influencia de Estados Unidos en su pas, pero tambin sobre los desafos novedosos que enfrenta una nueva generacin de jvenes que ha comenzado a participar y defender con fuerza sus derechos.

Qu hay de novedoso, y tambin de continuidad, en lo que acontece actualmente en Honduras?

Hay ciertos fenmenos que s son novedosos, otros que no, y que si no se comprenden ambos, uno puede menospreciar, reduciendo lo que est sucediendo a la caricaturizacin de lo que es un pas pobre, o repblica bananera. Lo ms novedoso es lo siguiente: por primera vez en la historia del sistema poltico hondureo, desde la independencia hasta ahora, un gobierno que se quiere reelegir algo nada nuevo para el pas se enfrenta en una eleccin general a una coalicin de partidos integrados en una alianza electoral. Aunque parezca normal en otros sitios, es totalmente nuevo para Honduras, nunca se haba hecho eso. La Alianza de Oposicin Contra la Dictadura as se llama la conforman tres partidos, todos nuevos, generados a raz de la resistencia contra el golpe de Estado de 2009. Esto tambin aporta otra novedad, porque no slo es que estn en alianza sino que los partidos ms antiguos, el Partido Libertad y Refundacin (Libre), del ex presidente derrocado Manuel Zelaya Rosales, y el Partido Innovacin y Unidad (Pinu), socialdemcrata, fundado a comienzos de los setenta, le ceden la candidatura presidencial a Salvador Nasralla, un personaje que en 2011 haba fundado el Partido Anticorrupcin (Pac). Hasta su ttulo es interesantsimo en un contexto como el de Honduras. Nasralla es un hombre que no tiene vnculos polticos con los partidos antes de 2011 y que es de ascendencia rabe-libanesa. Esto es relevante, dado que en Honduras, aun despus del golpe de Estado no es menor sealarlo, existi, incluso desde la izquierda, una etnofobia contra la presencia de la hondureidad palestina, en parte porque el gran capital hondureo ha estado en manos de muchas familias de ascendencia rabe-palestina, y en parte porque muchos de ellos, no slo de familias importantes sino los dueos del gran capital sobre todo financiero, comercial y de los principales peridicos de Honduras, radioemisoras y canales de televisin, apoyaron el golpe de Estado de 2009. En ese marco tener a Nasralla como el candidato de esta coyuntura, con ese perfil, es totalmente nuevo en la historia poltica del pas. A ello debe agregarse que, aun si presumimos que no existi fraude aunque yo creo que existi, el hecho de que una alianza de estas caractersticas, con este candidato, pierda aunque eso est por verse todava con una diferencia de uno o dos puntos es indito, no slo en la historia de Honduras, sino de toda Centroamrica.

Ms an si tenemos en cuenta la dbil institucionalidad histrica de los pases centroamericanos, y ms incluso en el caso de Honduras.

Hay un hecho que no se conoce fuera pero es importante: Honduras ha tenido 15 constituciones desde la independencia, con todo, sta bajo la cual se organizaron las elecciones y que fue violentada con el golpe de Estado de 2009 es una de las que han durado ms tiempo. Se remite al ao 1981, cuando Honduras y otros pases de Centroamrica intentaron transitar a la democracia como forma de dejar atrs las guerras civiles. Hasta entonces Honduras, al igual que los pases de la regin, salvo Costa Rica, haba estado bajo regmenes militares que gobernaban dictatorialmente, ms all de que exista otro texto constitucional de 1965 pero al que nadie le prestaba atencin. Por lo afirmado, debe tenerse presente que el pas ha tenido en promedio una Constitucin cada diez o quince aos, lo cual tiene una indudable repercusin en todo el sistema poltico.

Ahora bien, soslayando los perodos dictatoriales, en los pocos momentos en que ha habido gobiernos civiles, esos mismos gobernantes, para mantenerse en el poder y continuar y neutralizar resistencias, han recurrido al fenmeno que est viviendo Honduras actualmente, y que es un estado de sitio. A este respecto es importante mencionar el trabajo de un colega estadounidense, Kevin Coleman, quien fue el primero en generar un registro sistemtico del nmero de veces y la cantidad de tiempo en que, desde fines del siglo XIX hasta los sesenta del siglo XX, Honduras vivi en estados de excepcin durante los cuales la poblacin perda sus libertades de asociacin, reunin o expresin. Obviamente que cuando hay una dictadura se pierde eso, pero lo que no se sabe es que los mismos gobiernos civiles y democrticos han recurrido a este recurso: el hecho de que el presidente Juan Orlando Hernndez recurra en Consejo de Ministros al estado de sitio ha sido como sacarse una pluma del bolsillo. Es parte de la ingeniera antidemocrtica que usan todos los partidos.

Incluso ira ms lejos, eso permea muchos impulsos antidemocrticos y autoritarios de la poblacin hondurea en general, y lleva a que la forma de resolver los problemas sea a sabiendas de la historia de golpes y estados de excepcin recurriendo a la violencia.

Por lo que explicas, parece que entonces la Alianza es temporal.

No. A pesar de esta tradicin antidemocrtica que de alguna manera acabo de caracterizar, hay una serie de factores que incidieron no slo en que surgiera un Libre, una figura como Nasralla, sino un Frente de Resistencia Nacional Popular, que si bien ha sido golpeado con asesinatos y ms, es posible que todo esto sea quizs una transicin a una cultura poltica mucho ms madura. Y all hay factores clave que pueden explicar esto. Uno es que la poblacin hondurea en general y la poblacin electoral es bien joven, y en torno a ella surge el carcter no alienado de su comportamiento electoral con los partidos histricos, sea con los liberales como con el Partido Libre. Entonces tenemos un fenmeno extraordinariamente novedoso y a mi juicio bienvenido: la destruccin del Partido Liberal, un partido que definitivamente perdi la visin social que tuvo en los cincuenta y los sesenta, y que ms recientemente apoy el golpe de Estado, ahora cosecha una adhesin de 15 por ciento. Eso quiere decir que las nuevas generaciones de votantes no cayeron en el tradicionalismo.

Cunto incidi entonces una figura como la de Nasralla, en su rol de comunicador, relator y presentador de televisin, para cosechar el apoyo de esa nueva generacin juvenil de votantes?

A mi juicio debe aadirse otro elemento que es ms estructural que Nasralla y que pasa por el acceso a los medios de comunicacin y a una cultura de las redes sociales que no exista tan masivamente en 2009. Desde esa fecha hasta ahora se ha desarrollado toda una cultura de redes sociales que los partidos ya no controlan y que s la maneja esa juventud, que se articula incluso a nivel internacional. He aqu entonces el vnculo entre ese fenmeno y Salvador Nasralla. l es ingeniero, estudi en Chile tambin, pero polticamente no construy nada en Honduras hasta muy recientemente, y de hecho es conocido en el pas por dos papeles muy populares que desempe. Uno tiene que ver con ser narrador de ftbol, por radio y televisin. Adems cultiv su imagen: es un hombre alto, blanco, lo que en Honduras es una excepcin al fenotipo y llama la atencin. Es un gran amante del deporte, sobre todo del ftbol, gran defensor de la camiseta hondurea, y tiene una forma particular de narrar o relatar como dicen en Uruguay los goles. Entonces miras en sus discursos y parece que nunca se le olvida que ya no est narrando partidos sino que est brindando discursos polticos.

Para finalizar, en torno a su papel meditico, l fund y conduce un programa de televisin de sorteos que se llama X0 da dinero, muy popular, que se emite en vivo y se ve no slo en la capital, y que tiene como quince aos.

Resulta inevitable consultarte acerca de Estados Unidos, que ha permanecido extremadamente silencioso en una regin donde histricamente su poder se ha impuesto decisivamente.

Cuando digo Estados Unidos me refiero fundamentalmente a la embajada. No dudo de que tras las sombras est buscando formas de proteger sus intereses. Pero se da una coyuntura muy especial y creo que es importante no reducirla a superficialidades. Lo primero es la Alianza, algo a lo que nunca se ha enfrentado un gobierno estadounidense en Honduras. Estn acostumbrados a los viejos polticos tradicionales, y Salvador Nasralla no lo es. Por otro lado est tambin el grave problema del narcotrfico. En los ltimos cuatro aos se han extraditado 16 capos a Estados Unidos, pero eso no quiere decir que desaparecieron las estructuras. Entonces eso es parte de la preocupacin, porque en esta coyuntura no desean otro vaco de poder como el acontecido en los meses siguientes al golpe de 2009, cuando los crteles de Mxico y Colombia prcticamente contribuyeron a la eleccin de Juan Orlando Hernndez en 2013. Y es importante recordar que el hijo del ex presidente Porfirio Lobo del Partido Nacional, que asumi tras el golpe de Estado, Fabio Lobo, est preso en Estados Unidos por narcotrfico, condenado a 24 aos. No slo eso: el hermano de Juan Orlando Hernndez que es diputado del Partido Nacional ha sido sindicado por uno de los crteles, el de Los Cachiros, como uno de los puentes del financiamiento que otorg el narcotrfico a la campaa de Hernndez en 2013. Entonces a los estadounidenses les preocupa tambin que si apoyan a Juan Orlando Hernndez por no querer a la Alianza donde est Zelaya, y que no pueden controlar apoyan al narcotrfico.

En suma, lo anterior debe contextualizarse y analizarse a la luz de lo que es la poltica interna de Estados Unidos. Recurdese la investigacin en marcha en torno a las relaciones entre el crculo ms inmediato del presidente Trump y quizs l mismo con los rusos en la campaa electoral que lo llev a la presidencia. Por otra parte, debe recordarse que el Departamento de Estado no es bien visto por este presidente, todo lo cual parece explicar tambin ese silencio. En otros tiempos hubiera habido pronunciamientos mucho ms fuertes. Trump ni siquiera ha nombrado un embajador en Honduras. Ese es un contexto de sospecha que no debe menospreciarse.

Fuente: http://brecha.com.uy/la-ingenieria-del-estado-sitio/


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