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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2018

El poder de la derecha colombiana

Javier Caldern Castillo
CELAG


Colombia llega al ao de sus elecciones presidenciales y parlamentarias, polarizada, empobrecida y con un sueo de paz cumplido a medias. El escenario poltico padece un sisma que puede resultar en procesos de cambios, en continuidades o regresiones. Las facciones de las elites del poder estn en disputa, aunque sin poner en riesgo ninguno de sus privilegios. En primera vuelta electoral se enfrentarn dos fuertes candidaturas, las cuales solo se diferencian por la estructura clientelar a la que representan: la de Germn Vargas Lleras y la del binomio de Ivn Duque y Marta Luca Ramrez. Estos tienen la mayor posibilidad de concretar su triunfo, no por las preferencias de la opinin pblica, que hasta el momento se orienta por candidatos del cambio [1], sino por el efecto reproductor de los factores constitutivos (y rutinarios) del poder, fabricados durante los ltimos sesenta aos.

Entender dichos factores resulta una necesidad para definir estrategias de disputa con realismo poltico y con alguna posibilidad de quiebre de lo establecido. Las elecciones con grandes jugadores profesionales como ser la prxima contienda no dejan margen para interpretaciones ingenuas, ni para desconocer prcticas polticas que han estructurado una relacin deformada y escindida entre el electorado y el Estado, tales como la compra-venta de votos o las presiones armadas a los sufragantes de bandas paramilitares en 27 de los 32 departamentos del pas [2].

La violencia, la corrupcin, el clientelismo, la industria cultural y la crisis de representatividad del sistema poltico son los factores de la trama del poder con los cuales la derecha resiste atrincherada en las instituciones del Estado. Dichas instituciones son su modo de reproduccin y, a la vez, el objeto principal de disputa interna. Sin embargo, esos factores son dispositivos susceptibles de transformacin, pues son creaciones humanas sujetas a validaciones y a consensos sociales, que pueden cambiar en las elecciones y en todos los procesos de movilizacin social.

La violencia

La nacin carece de la nocin exacta de lo que fue la violencia, decan Germn Guzmn, Orlando Fals Borda y Eduardo Umaa en su clebre libro La violencia en Colombia, en 1960. La violencia ha tenido y sigue teniendo efectos devastadores en los tejidos organizativos de la comunidad en general y ha sido utilizada como el ltigo del electorado para el caso de las elecciones en particular. La fundacin Paz y Reconciliacin advierte que los grupos paramilitares tienen presencia activa en 275 municipios de 27 departamentos. En los ltimos aos, estos han mutado su estrategia, pasando de impulsar las candidaturas por la fuerza como lo hicieron hasta el 2006 y en las elecciones de 2010, 2011, 2014 y 2015 a la utilizacin de grandes sumas de dinero para favorecer a sus candidatos preferidos [3].

La violencia se ejerce para acceder al poder o acrecentarlo. Durante los Gobiernos de lvaro Uribe, 44 parlamentarios fueron procesados por la Corte Suprema de Justicia por su militancia o relacin con los grupos paramilitares y, en especial, por la determinacin de estos en el triunfo electoral de los congresistas [4]. Igual suerte corrieron gobernadores y algunos alcaldes municipales. Los partidos ms investigados por su relacin con la violencia paramilitar fueron Cambio Radical, el Partido de la U (en ese momento el partido de Uribe), el Partido Liberal y el Partido Conservador [5], precisamente los mismos que estn impulsando las candidaturas de Germn Vargas Lleras, de Ivn Duque y de Martha Luca Ramrez.

Por ello, esa violencia institucionalizada con la cual algunos polticos reciben beneficios, se debe poner en discusin en el proceso electoral. Cerca de 67 familiares de congresistas, gobernadores y alcaldes sentenciados por paramilitarismo, asesinato y otros delitos conexos [6] aspiran a estar en el Congreso, movilizando cuantiosas sumas de dinero para lograrlo. Se habla de que diez clanes podran controlar el 35% del Congreso [7], la mayora liderados por parapolticos.

Por ello, lo nuevo es la no violencia en la poltica. El escenario del cambio lo alcanzarn quienes logren una movilizacin electoral y cultural a favor del cese de la violencia, contra esa violencia institucionalizada que elige congresistas, que define la poltica en 275 municipios y que utiliza las banderas de la derecha para reproducir el neoliberalismo y la desigualdad.

La corrupcin y el clientelismo

Odebrecht, Reficar, el Grupo Nule y cientos de empresas de construccin y servicios estn comprometidas con la corrupcin y el financiamiento de buena parte de las campaas del uribismo y del santismo. Sin embargo, esto no es motivo de controversia electoral. Parece natural que la derecha sea corrupta. Los medios de comunicacin son indulgentes con la corrupcin y la sociedad la recibe como algo normal. Ese desaliento en la lucha contra la corrupcin es un gran logro de la derecha colombiana, pues impide que sea un tema que defina la voluntad del electorado.

Elizabeth Ungar, una de las cinco expertas que propusieron las modificaciones al sistema poltico en el 2017 como parte del posconflicto (reforma hundida en el Congreso), plantea que es preciso saber quin financia a quin en las elecciones, porque Cuando el dinero se convierte en el factor determinante de los resultados electorales y por ende de quines tienen la posibilidad de ejercer o de incidir en el poder, se vulnera el derecho a ser elegido y a elegir libremente [8].

La violencia y la corrupcin generan los recursos para el clientelismo, una pirmide en la cual se intercambia dinero por votos, adems de puestos pblicos y segmentos de institucionalidad. Cuanto ms alto sea el cargo y la porcin de Estado, mayor es el precio a pagar y el segmento de Estado a conferir. Es una lgica de toma y dame que limita el valor del voto a una mera mercanca transable. No tiene el valor simblico para castigar la mala administracin, ni para votar en pos de mejorar su propia vida. Cuando el voto se vende o se intercambia se convierte en un voto contra s mismo.

Estas prcticas son muy arraigadas y estn extendidas por la regin, gracias a ellas las derechas se mantienen en el poder y lo reproducen. Esa es una de las razones por las cuales las encuestas tienen un gran margen de error. Si fuera por la opinin pblica, hoy, el electorado elegira para el balotaje a Sergio Fajardo y Gustavo Petro. Sin embargo, las maquinarias del clientelismo estn trabajando en silencio en los 275 municipios controlados por los paramilitares y, en el resto del pas, con las redes empresariales que apoyan los clanes polticos en su tarea de comprar y prometer porciones del Estado a cambio del voto.

Industria cultural

En un informe exhaustivo, realizado por el proyecto de Monitoreo de Propiedad de los Medios de Colombia, desarrollado por la Federacin Colombiana de Periodistas (Fecolper), se visibilizan tanto la alta concentracin de los medios de comunicacin, como las relaciones de los medios con la clase poltica. Tan slo ocho grupos mediticos con asiento en el pas concentran el 78% de la audiencia en radio, prensa escrita y televisin. Los grupos empresariales ms grandes, que concentran cerca de 50% de los medios, son la Organizacin Ardila Llle (28,7%) y el grupo econmico Santo Domingo (19%) [9].

Los empresarios que poseen estos medios no participan como candidatos electorales, aunque s aportan financieramente a campaas de candidatos afines. De esta forma aseguran su incidencia en decisiones estatales, como, por ejemplo, el establecimiento del salario mnimo (cuyas escasas subidas pauperizan a la clase trabajadora) o la decisin de mantener impuestos absurdos como el 4 x 1000, que se cobra a todos los usurios del sistema financiero para subvencionar a los bancos por si quiebran.

Los medios tambin se benefician de la pauta que paga el Estado. Los privados absorven el 91% de la pauta publicitaria, de la cual el Estado invierte cerca de 121 mil millones de pesos anuales (40 millones de dlares) [10]. Los recursos de municipios, gobernaciones, ministerios y otras instituciones estatales, destinados a pauta no tienen ninguna reglamentacin y son usados con los criterios estticos, polticos y clientelares que los funcionarios y los medios decidan.

En estos medios, adems de la incidencia poltica en campaas y del favorecimiento financiero, se transmiten programas, noticias e informacin que tienden a incidir sobre las elecciones. El caso ms notorio fue el papel de algunos medios en el plebiscito por la paz, donde mantuvieron al electorado desinformado y con una matriz contraria al Acuerdo de Paz, en especial, por lo ocurrido con el grupo Ardila Llle y su sistema informativo RCN [11]. El debate electoral que comienza no ser la excepcin, los sectores que encarnan el cambio poltico en el pas se enfrentarn a la ardua tarea de sobrepasar la censura meditica con las redes sociales y con propuestas audaces.

Crisis de representatividad del sistema poltico

Todo ese esquema descripto nos lleva a este eslabn concreto donde se definen las relaciones de poder, a travs de la organizacin de las distintas ideas y proyectos de pas. En la actualidad, existen 13 partidos polticos [12], la mayora adscritos a las ideas neoliberales y conservadoras. Sin embargo, en las encuestas y estudios de cultura poltica, la ciudadana responde de forma refractaria a los partidos polticos, la imagen negativa de estos llega al 89%, y la gente los considera corruptos y causantes de los males del pas [13].

Esa cifra demuestra una crisis de representatividad y una ruptura entre los partidos polticos y la poblacin. Una crisis que es necesaria y funcional a la dominacin clientelar y corrupta, facilitadora de la manipulacin meditica y la transaccin mercantil del voto. Una crisis del sistema poltico sin ruptura, que resulta paradojal, pues en otros pases dicha crisis ha terminado en cambios polticos importantes como es el caso de Bolivia y Ecuador.

Es posible cambiar en Colombia, hoy como nunca existen candidatos y candidatas alternativas a la derecha, pero el escenario de triunfo (incluso pensando a mediano plazo en las elecciones del 2022) se conseguir develando estos factores de poder, conectndose con la poblacin, animando el poder que tiene el ciudadano en el voto, en la participacin. Har la diferencia una candidatura que rompa con lo normal, con las maquinarias y con los sentidos instalados sobre la continuidad del elitista modelo de poder, llamando a construir nacin en un lugar donde la patria sea el otro.


Notas

[1] http://www.eltiempo.com/politica/partidos-politicos/sergio-fajardo-lidera-encuesta-del-cnc-para-presidencia-en-2018-163592

[2] http://www.pares.com.co/paz-y-posconflicto/las-bandas-criminales-y-el-postconflicto/

[3] Ibidem

[4] http://www.elcolombiano.com/historico/la_parapolitica_desmorona_las_curules_en_el_senado-FVEC_AO_4380608

[5] http://www.semana.com/on-line/articulo/parapolitica-ruta-expansion-paramilitar-acuerdos-politicos/91121-3

[6] http://www.pares.com.co/carrusel/presencia-de-mafias-de-corrupcion-en-las-listas-a-senado-y-camara-2018/

[7] http://www.noticiasrcn.com/nacional-politica/unas-10-familias-podrian-controlar-el-35-del-congreso-segun-paz-y-reconciliacion

[8] https://www.elespectador.com/node/478987

[9] http://pensamiento.unal.edu.co/cp-comunciudadania/lineas-tematicas/politicas-publicas-en-comunicacion/desconcentracion-de-medios/

[10] http://masinformacionmasderechos.co/2017/11/30/pauta-visible-el-portal-web-de-la-flip-para-la-transparencia-de-la-pauta-oficial-en-colombia/

[11] https://www.polodemocratico.net/noticias/en-profundidad/9413-la-concentracion-de-los-medios-de-comunicacion-en-colombia-es-obscena

[12] http://www.cne.gov.co/CNE/DIRECTORIO-PARTIDOS_POLITICOS_VIGENTES.page

[13] http://www.eltiempo.com/politica/partidos-politicos/imagen-desfavorable-de-los-partidos-politcos-segun-resultados-de-la-encuesta-bimestral-de-gallup-147286


Javier Caldern Castillo, investigador/a de CELAG



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