Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-03-2018

Sternhell visualiza en el sionismo algo del nazismo incipiente

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


Zeev Sternhell ha escrito una nota removedora en Le Monde sobre el drama palestino-israel. [1] En Israel crece un racismo cercano al del nazismo en sus comienzos. La sola mencin al nazismo, la mera asociacin de la trayectoria sionista con la del nazismo, aunque se limite a sus primeros pasos, es lo que explica la conmocin.

ZS es docente e historiador del mundo acadmico israel, crtico al menos de las ltimas etapas del proceso histrico del Estado de Israel.

Se lo conoce por trabajos eruditos como Los orgenes de Israel, [2] entre otros.

Zeev Sternhell hace un buen contraste con Israel Shahak, otro judo, investigador, denunciador y traductor de obras escritas en hebreo que tradujo al ingls porque observ el papel de reserva informacional de dichas obras como legibles solo por israeles, concebidas como instrumento de dominacin. Tambin llegado adolescente al Israel de la primera hora, encarn una conciencia crtica ente el desempeo del sionismo, con su deliberada liga con lo religioso.

Sternhell, en cambio, ha reafirmado siempre, no ya su sionismo; No soy slo un sionista, soy un supersionista. Para m, el sionismo es y sigue siendo el derecho de los judos a controlar su propio destino y su futuro. [3]

Tenemos as en estos dos adolescentes judos llegados al flamante Israel en 1951 dos actitudes diametralmente opuestas.

Shahak recuerda un hecho decisivo en su ruptura con el sionismo y la religin, cuando es testigo del rechazo de un judo piadoso a usar su telfono para salvar la vida de alguien en emergencia, puesto que era sbado, sabbath. No se trataba de un judo necesitando auxilio, lo cual revela que para Shahak el compromiso de asistencia no era para la propia comunidad sino para todos, un prjimo humano a secas.

Sternhell ha entrevisto en el gabinete inigualado de Bibi Netanyahu una serie de sntomas nazificantes. [4] Chocolate por la noticia. Cunto hace que el gobierno y el elenco dominante en Israel se ha ido identificando con posiciones racistas, supremacistas, de fuerte desprecio hacia los ocupados y desplazados palestinos?

Basta ver la cantidad de nios encarcelados, detenidos en la noche, en pleno sueo, mtodo que en cualquier otro estado calificara como de atroz y abusiva tirana, o el maltrato y ninguneo sistemtico y programado que los soldados israeles imponen en los puestos de control sobre la poblacin originaria palestina. Que esos jvenes conscriptos hagan esas bajezas bajo rdenes o por impulso propio tiene escasa importancia, medida en los cuerpos de los victimados

Sternhell cree ver un dramtico parentesco entre los comportamientos sionistas del presente con los del nazismo de la primera hora.

Preguntas: cmo hace para preservar su fe supersionista?; qu parentesco vislumbra?; por qu lo descubre tan tardamente?

Sternhell se atreve a una comparacin en el ttulo de su nota con la cual, a mi modo de ver, procura atemperar el dao que el sionismo ocasiona. Porque el sionismo depredando el territorio palestino ya ha sobrepasado el nazismo incipiente.

Hay rasgos, adems, en el nazismo incipiente, distintos, a los iniciales del sionismo (as como hay diferencias entre sionismo y nazismo en etapas ya no incipientes).

Cuando el gobierno nazi inicia la poltica de traslado y reasentamiento de la poblacin juda, en la segunda mitad de la dcada del 30 y se van estableciendo los guetos y el control policial aumenta sobre la poblacin juda, hay escenas −que fueron incluso filmadas−, en que vecinos con cierto sentido del humor son reverenciales, demasiado reverenciales, ante las nuevas autoridades, y algn capitanejo nazi, engredo, se lo cree.

Eso revela falta de miedo, por ejemplo; necesidad de sujetarse a las nuevas normas nazis, pero sin la existencia de terror, y todava sobrellevado con cierto humor.

A comienzos de los 40 esos mismos barrios o guetos judos estarn llenos de famlicos, nios enfermos en las calles, incluso cadveres abandonados, seal del brutal deterioro que estableciera el rgimen nazi ya nada incipiente− sobre esa poblacin.

En Palestina, no existe, no existi, nada semejante. En ningn momento la colonizacin dio espacio a la burla ante el ocupante. Tal vez por la idiosincrasia de cada poblacin, lo cierto es que el dominio sionista se fue estableciendo, ocupando legalmente tierras habitadas y trabajadas por palestinos, donde las expulsiones siempre fueron dramticas y algunas veces resistidas con violencia. Lo que dio lugar a oleadas incluso de asesinatos de judos recin llegados, aunque a la larga hubo cada vez ms represin y asesinatos organizados contra palestinos resistentes por parte de sionistas y britnicos; los seores, cada vez ms unidos entre s.

Esa primera etapa de asentamiento sionista, cuando incluso zanjan a sangre y fuego las diferencias entre el antiguo yishuv y el moderno o nuevo yishuv, qu tiene que ver con el asentamiento incipiente nazi?

mo logra Sternhell defender el establecimiento de Israel condenando como muy preocupante el desarrollo en sus etapas ms recientes, y slo en ellas? Mediante el cmodo y conocido mtodo de glorificar el pasado y condenar el presente, advirtiendo de paso, un futuro preocupante.

Sternhell es muy indulgente con todos los sntomas que permitieron a algunos judos, y por cierto, a una enorme cantidad de rabes, palestinos y no judos, calibrar como ominoso el camino emprendido por los tericos y dirigentes sionistas, desde los orgenes, a fines del s XIX.

Las reacciones juveniles suelen ser muy intensas y definitorias. Con 30 aos de diferencia respecto a Sternhell (y a su contemporneo Shahak), Gilad Atzmon, nieto de un sionista militante seguidor del fascista Zeev Jabotinski, de armas tomar, inicia el servicio militar con enorme fe sionista y fascista. Desprecio por los palestinos que haba conocido en la sociedad israel.

Durante el servicio militar le toca conocer palestinos presos. Y all descubre algo inesperado, algo que lo confunde y deslumbra: dignidad, presos con dignidad. Cuando en uno de sus trajines le toca llegar a un cuartel donde ve una cantidad de casuchas, de metro y medio por metro y medio o ms chicas, imagin que se trataba de casillas para perros. Pero burlona y despectivamente los veteranos le informan que all los ponen un tiempo y que salen ablandaditos

Su rechazo, su oprobio, su vergenza, fueron tan inmensos que abandon el sionismo que lo haba enardecido como adolescente ignorante. Advirti donde estaba realmente: diablos, es que estoy viviendo en territorio palestino!' Opt por abandonar Israel y el judasmo.

Atzmon ha desarrollado observaciones muy precisas acerca de la instauracin del sionismo en el Estado de Israel. Y cmo, articulado con los dramticos episodios del tiempo nazi, ante los cuales seguramente acuerda con la observacin del mismo Sternhell, de que prcticamente todos los judos y judas de Alemania y Austria pudieron salir a tiempo [5] sostiene que: Desarrollando la conversin del Holocausto en religin, se ha hecho innecesaria la presencia de un dios como Yahv: En vez de requerir un dios abstracto para que designe a los judos como Pueblo Elegido, en la religin del Holocausto los judos suprimen a este intermediario divino y simplemente, se eligen a s mismos [6]

El sionismo se ha nutrido, desde sus races, de una visin eurocntrica baste recordar el papel que su fundador Theodore Herzl le asigna a los sionistas como ariete de la civilizacin europea en la brbara Asia−, algo que podramos captar infundi los pasos de EE.UU. y el mundo occidental en Irn, en Afganistn, en Iraq, en Siria (y ni hablar del frica) y en general, en el planeta.

El sionismo se propuso habitar, mejor dicho rehabitar una tierra habitada. Su consigna tan inmortallzada como falsa acerca de Palestina como una tierra sin hombres para hombres sin tierra no es sino, como ocurre tantas veces, la inversin de la verdad: justamente porque se trata de negar lo real es que se invoca su inexistencia. Pero habitar la tierra de otro es precisamente el nervio de todo colonialismo. Y el colonialismo, por definicin, no puede ser sino racista: solamente una visin racista, supremacista, soberbia, permite autorizarse a faltarle tan decisivamente el respeto al otro. Al punto de negar su existencia.

Para reasegurar ese mecanismo mental, nada mejor que negar la existencia del otro, una existencia que merezca el nombre de tal, su dignidad. Por eso el colonialista, racista menoscaba la humanidad, la dignidad del ocupado, del colonizado, del invadido.

Para que ese mecanismo haya funcionado tan impecablemente como funcion con la forja del Estado de Israel, hay que negar todo rango humano al ocupado. Y qu mejor para tomar esa distancia que provenir del mismsimo dios, que no suele tener tantos proslitos en el mundo? Eso podra explicar de por qu un movimiento poltico nacionalista, inicialmente laico, prescindente en materia religiosa como el sionismo, termina ligado con la Biblia de la forma penosamente inconsecuente con que lo hizo: −somos laicos porque no creemos las fbulas religiosas pero Yahv nos dio esta tierra en usufructo y por eso venimos a aduearnos de ella.

Validos de tamao salvoconducto moral, que verificamos en los escritos de los padres fundadores de Israel, los que fueran perseguidos como vctimas en 1943, 1944, 4 o 5 aos despus, apenas, los vemos atareados como victimarios, en 1948, 1950, 1952

Victimarios con una enorme impunidad moral: los palestinos despojados la Nakba− volvan por la noche con sus herramientas de campo, azadas, palas, a seguir cuidando sus cultivos no les caba que el despojo fuera definitivo− y los sionistas, sonrientes, jugaban tiro al blanco con ellos. Moran, eran asesinados en medio de la mayor inconsciencia de lo que estaba en juego.

El peso de tanta bajeza ha llevado a algunos judos veteranos, ms o menos exsionistas, a arrepentirse y entrar al infierno de la conciencia.

Por qu, qu cobertura ideolgica hay que tener, qu coartadas morales, qu enceguecimiento para pasar de la condicin de torturado, vctima, a la de torturador, victimario?

Qu mecanismo de enorme impunidad moral puede haber gestado esa especie de ley transitiva para castigar en un tercero el dao que uno ha recibido de otro?

Porque en Palestina no cabe siquiera el ajuste de cuentas, ms all del nazismo declarado de algn dirigente palestino, como Husseini.

En rigor, nos equivocamos si procuramos rastrear en el nazismo el arranque sionista. La cronologa nos ayuda y no nos permite semejante error: el sionismo no es respuesta al nazismo. Y la existencia de cierto paralelismo entre el despojo de nazis sobre judos y de sionistas sobre palestinos es totalmente secundaria; sin relacin causal alguna. El sionismo encar desde el vamos una colonizacin, mediante usurpacin de tierra ajena, pero bblicamente sagrada. Lo bblico fue ms pesante que lo social. Y lo bblico permiti un estilo tirnico, pero consagrado; un despojo de campesinado pobre (y por eso mismo ms fcilmente expropiable): el mandato bblico permita no ver la humanidad de los despojados.

Vimos cmo Sternhell paga un alto precio para defender la propagacin del sionismo.

Vimos tambin que las semejanzas del sionismo con el nazismo incipiente son ms difciles de asir que de declararlo.

Por el contrario, se pueden rastrear tambin diferencias. Primera y principal, su alojamiento en momentos histricos distintos. Pero tambin, por ejemplo, que el sionismo ha buscado, histricamente, un padrino; el Gran Turco, el Imperio Britnico, EE.UU., y el nazismo, en su momento, por el contrario, procur desasirse de toda constelacin de ese tipo, reivindicando un protagonismo ms absoluto que es lo que seguramente le permiti, con insensatez, apostar a una guerra mundial con una relacin en contra de 6 habitantes a 1, de 6 soldados por x 1 Otro rasgo diferencial: el nazismo reivindic la calidad de los retoos humanos al estilo de Esparta, e Israel, en cambio, ha generado una red de apoyo a minusvlidos, haciendo gala de bondad (por cierto, exclusivamente con judos con capacidades diferentes).

Ms all de diferencias, como las anotadas, la lista de elementos comunes es sobrecogedora; esa afirmacin de la comunidad propia al margen y por encima del resto de los mortales; ese espritu etimolgicamente aristocrtico, de sentirse los mejores y actuar, necesaria e inevitablemente en consecuencia, parecen rasgos francamente comunes.

De todos modos, hay que agradecerle a Sternhell que, como sionista, se rebele contra algunas falsas verdades de vieja circulacin entre sionistas, como por ejemplo la pregonada diferencia radical entre nazismo y sionismo. Que su lucidez pueda permitirnos nuevos aportes.

No conocemos estadsticas de nazis suicidas. Los datos sobre militares judos suicidas revelan que aumentan en nmero. No sabemos si es una diferencia con nazis; en todo caso, podra revelar un lmite al supremacismo, un reencuentro con lo humano.


Notas

[1] Pars, 28 feb. 2018, En Israel pousse un racisme proche du nazisme ses debuts. Traduccin de Laurent Cohen Medina, <kaosenlared.net>.

[2] Traducido y editado en castellano por LMd, en su coleccin Capital Intelectual, Buenos Aires, 2013.

[3] Haaretz, 2001.

[4] Vase mi nota Racismo, nervio motor del sionismo, 18 nov. 2015, publicada en diversos medios-e, donde sealo que el gabinete de Netanyahu est integrado por asesinos de palestinos confesos y orgullosos, con un descaro ideolgico y tico inigualado.

[5] Sternhell, artculo citado de Le Monde.

[6] La identidad errante, Editorial Canan, Buenos Aires, 2013, p. 186.


Blog del autor: http://revistafuturos.noblogs.org

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter