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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2018

El Partido Demcrata es un desbarajuste nebuloso

Ross Barkan
The Guardian / Sin Permiso



El Partido Demcrata se encuentra en un lugarcito divertido. En el punto ms bajo de su poder poltico, al menos en tiempos modernos, parece al borde de un retorno alimentado por Donald Trump. Los republicanos se enfrentan a una ola de color azul [el de los demcratas] a medida que hay gente de toda clase de lugares que se manifiesta con furia en las urnas. Los escaos legislativos [de los estados] y del Congreso que gan Trump con facilidad en 2016 estn cayendo en manos de los demcratas.

Pero la historia sigue estando en cunto se estn resistiendo los dirigentes del partido al verdadero dinamismo que hay en el seno de su partido. Considerando la prdida catastrfica de la Casa Blanca hace dos aos y la sangra electoral que caracteriz buena parte de los aos de Barack Obama, puede parecer extrao que los caciques demcratas todava piensen que ellos saben lo que es lo mejor, y no los votantes que impulsan el cambio.

El Comit Nacional Demcrata (CND) se encuentra en el centro de esta contradiccin. Tras el escandaloso periodo de Debbie Wasserman Schultz, que dirigi el CND durante las primarias demcratas de 2016 y se vio obligada a dimitir al inicio de la convencin nacional demcrata de 2016, el partido estaba pidiendo a gritos un nuevo liderazgo.

Wasserman Schultz enoj a los progresistas al favorecer a Hillary Clinton entre bastidores por delante de Bernie Sanders. Tambin a ella se la vea, incluso en los crculos de la administracin de Obama, como un aliado poco fiable que no haba hecho gran cosa por reforzar al Partido Demcrata a escala nacional.

Para substituir a Wasserman Schultz, buena parte de las bases se congreg en torno al congresista representante de Minnesota, Keith Ellison. Es notable que Ellison se anotara incluso el respaldo del senador Chuck Schumer, lder de la minora [demcrata en el Senado] y encarnacin casi platnica de la poltica demcrata del establishment.

Sin embargo, a Ellison se le consideraba una amenaza. Los aliados de Obama y Clinton rechazaron al que pareca ser un candidato de consenso, instalando a Tom Prez, ex-secretario de Trabajo. Como premio de consolacin, se design a Ellison como segundo suyo.

Despus de ms de un ao en el cargo, Prez se ha llevado el mrito de las victorias electorales especiales de la era de Trump. La recaudacin de fondos del CND va rezagada respecto al Comit Nacional Republicano los republicanos han sido sistemticamente mejores en el juego de fortalecer el partido pero los aclitos de Prez creen que est en vas de devolver su grandeza a los demcratas.

Lo que sigue siendo nebuloso es qu es lo que defiende el partido y cul es realmente la visin poltica de Prez, ms all de vagos puntos centrales. La lgica de su titularidad no es todava evidente.

Prez ha logrado mezclar de algn modo una cierta insipidez con la capacidad de ofender. Result extrao ver a Prez meter baza el mes pasado en la carrera electoral del gobernador de Nueva York, de todos los lugares, al aparecer en la convencin demcrata de Nueva York mientras el partido respaldaba al gobernador Andrew Cuomo para un tercer mandato.

Cuomo se enfrenta a un enrgico desafo en las primarias por parte de la actriz Cynthia Nixon, que est haciendo campaa sobre las muchas formas en que la triangulacin de Cuomo ha decepcionado a la izquierda. Our Revolution, un grupo vinculado a Bernie Sanders, respalda la campaa de Nixon.

Independientemente de lo que pensemos de los ocho aos en el cargo de Cuomo (ha combinado serios logros progresistas con la austeridad y el dar mayor poder a los republicanos del Senado del estado), qu finalidad tiene que el lder a escala nacional del partido aparezca en algn sitio para respaldar al titular de un cargo con 30 millones de dlares en el banco? Por qu tomar partido? Por qu no dejar que se lleve a cabo la contienda Nixon-Cuomo y trabajar con el vencedor?

Y lo ms importante, de qu modo fortalece esto al partido? No es que Cuomo necesite a Prez.

Era indicativo de que Prez haba aprendido pocas lecciones de 2016, si es que ha aprendido alguna. El CND no debera andar metido en historias apisonando insurgencias progresistas o tomando partido en primarias disputadas, a menos que un candidato sea tan ofensivo e inaceptable que la intervencin sea la nica respuesta (los demcratas tienen todava que producir a su propio Roy Moore [poltico republicano de Alabama acusado de varios delitos sexuales]).

El Comit Demcrata de Campaas para el Congreso (CDCC) , brazo en campaa de los demcratas de la Cmara de Representantes, pareca estar resuelto a contener o sabotear por completo a los movimientos de base. En el Nueva York de Cuomo han puesto a un candidato para que le dispute las primarias a otro demcrata que ya andaba recaudando dinero y asegurndose el apoyo de grupos locales del partido para enfrentarse con el republicano John Katko en otoo.

Han desechado un documento de investigacin contrario sobre otro candidato de Tejas. Y los demcratas de su eleccin han perdido primarias: en Nebraska, un antiguo congresista respaldado por el CDCC, Brad Ashford, perdi unas primarias en mayo frente a una insurgente progresista, Kara Eastman. Dos moderados ms cayeron frente a aspirantes de la izquierda.

Considerando la energa progresista que anima estas contiendas y el hecho de que el populismo econmico ha demostrado ser un enfoque ganador en una amplia variedad de distritos, rurales, urbanos y del extrarradio por qu tratan de controlarlo ciertos dirigentes nacionales del partido?

Los votantes divorciados de los apparatchiksy las ideas grupales del DC [distrito de Columbia] encontraran extrao que los dirigentes del Partido Demcrata sean tan recelosos con la gente que se compromete hoy ms apasionadamente en poltica. Con Trump como presidente, con la desigualdad de renta acrecentada y la amenaza de que la automatizacin erosione la mayor parte del trabajo de cuello azul que queda, los votantes sobre todo los que se identifican como demcratas comprenden exactamente lo que hay en juego.

Quieren lderes que puedan enfrentarse a sus aprietos y su precariedad econmicas. Cuando Trump se present a presidente, demostr que hasta el ms duro de los votantes de derechas tiene poco inters en el evangelio del neoliberalismo que sali de las administraciones de Reagan y Clinton.

A los votantes de derechas no les preocupaba que Trump hubiera hablado afectuosamente de la atencin sanitaria universal, ridiculizara el libre comercio que abanderaban los mayores del partido y hasta se burlara del apoyo de Jeb Bush a la guerra de Irak. Trump es un fraude, un populista falaz que en realidad ha dado ms poder a la clase de los multimillonarios, pero es importante recordar que su campaa le peg fuego al manual de estrategia que los republicanos haban difundido durante generaciones.

Tambin resulta importante recordar que el saber convencional, sobre todo el que demuestran quienes estn en el poder, a menudo est errado, y que la mayora de las reglas de la poltica equivalen a poco ms que un folklore inventado por una clase profesional a la que le gustara saber ms de lo que saben.

Fue esta misma gente, al fin y al cabo, la que desde la idea de que un socialista declarado de uno de los estados ms minsculos de Norteamrica participara en una competitiva carrera hacia la presidencia. Ya andaban dando forma a los nombramientos de una segunda administracin Clinton mientras Trump iba al asalto del Medio Oeste.

Y ahora tratan de decirnos quin puede ganar dnde y quin no puede. El fracaso ya no te vuelve tan humilde como sola ser costumbre.

Ross Barkan escritor y periodista, redactor del New York Observer, del que dimiti en 2016 por sus conexiones con Trump, ha escrito tambin para medios de prestigio como The Village Voice, The Guardian, The New York Times o The New Yorker. En octubre de 2017 anunci su candidatura al Senado del estado de Nueva York.

Traduccin: Lucas Antn

Fuente del artculo en ingls: The Guardian, 5 de junio de 2018
Fuente del artculo en castellano: http://www.sinpermiso.info/textos/eeuu-el-partido-democrata-es-un-desbarajuste-nebuloso





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