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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2018

La burguesa debi educar a los tuiteros a tiempo

Fernn Medrano
Rebelin


Muchos seoritos y gentecilla remilgada andan con un nimo como el de mil demonios por cuenta de las benditas redes sociales, en especial por la del pajarito azul. S, exacto, por Twitter, sobre todo, donde se libra una guerra sin lgrimas y sin sangre ni sudor, pero cruenta.

Determinados migrantes digitales, personas que se creen de sangre azul y con la piel de beb, estn tratando de aplicarles un poco de barniz de intelectualidad a la repugnancia, a su profundo odio e infinito desprecio que atesoran en su corazn. Son ovejas burguesas vestidas de lobo que sienten asco por los muchachos milnicos o nativos digitales.

Estos millennials son un tanto eclctica. Paradjica y aparentemente la generacin Y es un tipo de intelligentsia contempornea, debido a su elevado nivel de instruccin acadmica y profesional, aun cuando sin ideologa, sin oficio y sin una slida formacin en cultura poltica.

Con todo eso, son unos jvenes comunes y corrientes y bromistas de tiempo completo que se atreven a debatir en Twitter con algunas personalidades autorizadas de la ciencia, la cultura, la poltica, del periodismo, del mundo deportivo, etc, quienes se pensaban irrefutables, incuestionables e irreprensibles.

Los chicos de la generacin del milenio esgrimen argumentos a ratos vigorosamente veraces y en otras ocasiones son muy divertidos y relajados. Y lo hacen con la extensin de los ya consabidos 240 caracteres del microblogging. Qu horror!

ste es un acontecimiento nunca antes visto, y tal vez por eso mismo se lo ha calificado de polarizacin, de extremismo elevado al cuadrado.

El hecho de calificar, o de descalificar, a la gente joven juzgndola de extremista -en los trminos ms absolutos posibles-.

Es, en s mismo, un signo de rechazo y de toma de distancia ultraconservadora con respecto a la juventud contempornea.

No slo hay un distanciamiento en cuanto a la edad entre viejos chochos y millennials osados, una generacin que florece y otra que se marchita, sino, adems, una intencin de desprestigio y de desconocimiento del otro en materia de derechos y del debido respeto que tiene que primar entre las personas civilizadas.

Es como si con este epteto ciertos migrantes digitales quisieran invalidar y desacreditar a los nativos digitales, a los interlocutores tuiteros, sus proposiciones y razones.

Y es asimismo como decirle al prjimo: Yo estoy lejos de ti, en el extremo de tu posicin, en mi comodsimo gueto, en mi alta torre de cristal templado, en mi alcoba de oro con balcn de marfil, durmiendo mi dulce sueo en un colchn de plumas, y no quiero or tu desgarrador reclamo por muy justo que ste sea.

Y es ste justamente un contrasentido, una accin propia de ilgicos, una actuacin absurda; y es tambin una posicin contradictoria (valgan tantos sinnimos), porque hay que poner en claro quin es en verdad el extremista o los extremistas en el mundo de las redes sociales.

Son los nativos digitales los extremistas, o los migrantes digitales?

Nada de ello es nuevo. Recordemos que antes, e incluso todava, al contradictor se lo consideraba de loco o de homosexual, en forma despectiva, lo cual era y es un atajo para no debatir y desvaratar cualquier validez argumentativa por muy exacta que sta sea para demostrar un postulado, premisa o axioma.

La tremenda homofobia de innmeros trogloditas y encumbrados migrantes digitales hoy por hoy sigue siendo asquerosa. No acaba de irse an.

Hay que manifestarlo con todas las letras. Cuando t te pones a acusar a otra persona de extremista, es posible que el que se encuentra en el extremo opuesto eres t. O acaso quieres ponerte en el extremo opuesto de modo consciente o inconsciente.

De esta manera, y por consiguiente, no es descabellado interpretar que el extremista es el que asume la posicin de acusar sin razones verdicas de extremista a los dems; comportamiento intrnseco de paciente psiquitrico, de enfermo mental ms que ciudadano de este mundo; paciente de delirio de persecucin, acosado por sus propios fantasmas, trauma que consiste en ver cmo se multiplican en su enferma imaginacin los extremistas. Ve enemigos en todos los lugares.

Estas personas se asemejan cada vez ms a aquel genio del gnero desdichado de lavar cerebros, aquel ministro e idelogo de la propaganda sucia de Adolfo Hitler, Joseph Goebbels, el mismo que se puso a inventar y a creer y a hacer creer a los dems que la mentira poda ser verdad slo si la repites como loro una y mil veces.

El asunto ya fue liquidado, porque ese engao s es, evidentemente, un autntico embuste; su mentira nunca pudo convertirse en verdad; la suya fue y seguir siendo una eterna posverdad, que es el otro nombre de la mentira preelaborada por la prensa mercantil y prepagada.

Recuerdas las recomendaciones de la propaganda nazi, en el sentido de que le debes atribuir tus defectos a tu contradictor? La famosa frmula de convertir a un contradictor en un enemigo.

Una cosa muy diferente es ser contradictor y otra es ser enemigo. Tu semejante es eso: tu semejante.

As, uno encuentra gente cursi y delicada con actitud provocadora, camorrera, desafiando el rigor de la hoguera de las redes sociales e invitando a pelear ms que a debatir.

Luego de que les pasa por encima el huracn juvenil de las redes sociales, salen a gritar como nios mimados: Un bot extremista! Un troll extremista!

Tal es el caso de definidos seres humanos como el fundador de una revista colombiana, el de dos ex rectores de una prestigiosa universidad pblica nacional, el de senadores de la Repblica, el de exaspirantes a la Alcalda de Bogot y el de un reconocido caricaturista.

A los tuiteros ms duros pero justos, los tildan de trolls o de robots bots. Es decir, son tenidos en cuenta como seres que no son seres ni personas, y puesto que no son personas, se les puede tratar como nada importante, como a una cosa inanimada y, en efecto, sin derechos, de acuerdo con la lgica de ellos.

El extremismo yace en la lengua, la boca y los dedos de las personas que da y noche se la pasan atizando el odio en Twitter y en las redes sociales en general desde su telfono inteligente.

Estas personas deberan ponerse a pelear contra las lites de poder y de la cultura burguesa, porque son dichas lites precisamente las que debieron educar a los tuiteros y al pueblo en general en su momento, y no postrarlo en el embrutecimiento ms oscuro. Sumieron a las masas en el oscurantismo para consolidar su dictadura y para de liquidar de un plumazo cualquier asomo de espritu de crtica.

Hoy sufren las consecuencias de su negligencia. Sembraron vientos, y estn cosechando tempestades.

El huracn juvenil no se rinde nunca!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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