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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-08-2018

Una maldecidsima trinidad: Assange, Sala, palestinos

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


Qu tienen en comn un periodista de investigacin australiano, una coya jujea activista poltica del norte argentino y un pueblo tan limitado, recortado, acribillado su territorio de check-points como el palestino?

En que estn despojados de todo derecho, de todo lo que el ordenamiento jurdico suele calificar como derechos humanos.

La lista, el terceto, es arbitrario. Son muchsimos ms los humanos expuestos a una excepcionalidad rampante; mi ignorancia me permite apenas mencionar a los yemenitas, a los saharauis, a los rohingya, a los mayas en Guatemala tantos desamparados en el planeta.

El despojo que mencionamos golpea sobre situaciones bien distintas. En el caso de Julian Assange, vemos la impotencia de un refugio que las autoridades occidentales y democrticas se empean en recortar hasta la extenuacin (un ejemplo prstino de el gato que estrangula sin hacer sangre); en el de Milagro Sala vemos un poder local de viejo cuo, patriarcal y despreciativo, que ha decidido castigar a Sala por su desenfado para actuar como si no hubiera por encima suyo autoridades naturales que es como se ven a s mismos los que decidieron escarmentarla, no ya solo privndola de todo derecho sino destruyendo las obras y construcciones que en Jujuy sonaron a blasfemia; viviendas que merezcan el nombre de tal, una pileta para pobres (en una zona subtropical donde los ricos tienen pileta), locales y comedores escolares pero laicos e incluso algo peor, con fuerte presencia originaria; en el caso de los palestinos, luego de todos los triunfos polticos, diplomticos, militares, que el asistidsimo Estado de Israel ha cosechado de parte de la comunidad juda mundial que se ha identificado con el fruto del sionismo, de la culposa Europa occidental y en particular del eje anglonorteamericano, en bienes materiales, en financiaciones ilimitadas y prstamos a fondo perdido, en provisin de recursos para bombas atmicas y energa nuclear en general, y en respaldo diplomtico, que le ha permitido apropiarse del 78% de la Palestina histrica y de facto del restante 22%, no ha logrado sin embargo hacer desaparecer a los palestinos, que se aferran con uas y dientes a su tierra.

Invasiones, guerras han logrado expulsar mediante terror y asesinatos una cierta cantidad de palestinos. Pero el rendimiento de semejante poltica ha conocido la ley de rendimientos decrecientes. Y un cierto costo poltico, tal vez al revs, creciente

Como los dirigentes que hoy en da son casi exclusivamente fascistas, no pueden tolerar tamaa resistencia; peridicamente personajes como Avigdor Lieberman, un continuador de los Sharon y Kahane, ha prometido una expulsin generalizada, una suerte de tirar todos los palestinos al mar.

Curioso momento el de nuestra cultura contempornea. Porque estas situaciones de excepcionalidad jurdica que vemos desplegarse cada vez con mayor fuerza en nuestro presente, coexiste con una plyade de redes, instituciones y asociaciones jurdicas dedicadas a a atender precisamente estos mismos problemas que venimos describiendo: el Tribunal Superior de La Haya, la Comisin Internacional de DD.HH., el Consejo de Administracin Fiduciaria, la Asociacin Internacional de Juristas, SIJ, CIADI, CIJ, etctera, las que nos impulsaran a creer que gozamos de una alta juridicidad democrtica.

Si preocupa e indigna el reinado de excepcionalidad descrito, lo que agrava la situacin es la impunidad con que tales restricciones a los derechos bsicos humanos se despliega en el mundo actual. Presentamos tres penosos ejemplos, dos individuales y uno que abarca a millones de seres humanos, virtualmente secuestrados, constreidos a un rgimen de vida de humillacin permanente, de abuso sistemtico. Solo la enorme entereza, la dignidad de un pueblo que se sabe dueo de un destino les permite vivir, no solo sobrevivir. Lo mismo podemos decir de Milagro Sala que se ha enfrentado a sus jueces y acusadores con altivez, algo imperdonable para sus cancerberos, y de Julian Assange que soporta estoicamente la reduccin de espacio, la negativa a atencin mdica personalizada y el asedio continuo sin ceder en sus actos de denuncia contra abusos del poder mundializado.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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