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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-09-2018

Hombre mirando al norte
OEA: Luis Almagro en el ojo de la tormenta

Daniel Gatti
Brecha


Aunque luego intent aclararlas, sus palabras fueron concluyentes: En cuanto a una intervencin militar para derrocar al rgimen de Nicols Maduro, creo que no debemos descartar ninguna opcin. Haca tiempo que Luis Almagro se alineaba con la poltica exterior estadounidense, pero esta vez sus distanciamientos con el otro bando se multiplicaron y las crticas le llovieron de todas partes, incluso desde gobiernos de la regin muy crticos con Venezuela. El golpe de gracia lo administr Tabar Vzquez al anunciar que su gobierno no votara su reeleccin como secretario general de la Oea (Organizacin de Estados Americanos). Mientras varios representantes del oficialismo abonan la tesis de que el giro poltico del ex canciller uruguayo es un enigma, otros ex funcionarios de la cancillera afirman que el viejo Almagro no era tan distinto al actual.

Algunos de quienes trabajaron con l en la cancillera aseguran que la versin Oea de Luis Almagro los dej perplejos. Nada haca prever que se encaminara para ese lado, dijo por ejemplo a Brecha Belela Herrera, que fuera subsecretaria de Relaciones Exteriores en el primer gobierno del Frente Amplio, cuando la titularidad del ministerio fue ocupada por el socialista Reinaldo Gargano. En la cancillera se lo recuerda por su muy buena gestin, alineada con la poltica exterior del gobierno de Jos Mujica, que se haba distanciado fuertemente de la de los partidos tradicionales. Herrera destaca en particular el trabajo de Almagro para recibir en Uruguay a los refugiados sirios y a los ex presos del campo de concentracin estadounidense de Guantnamo, o incluso la aparicin pblica del ex canciller con una bandera palestina. No podamos ni avizorar que se convirtiera en lo que hoy es. Hasta su imagen cambi, de aquel bohemio medio chambn y pelilargo, al funcionario atildado de hoy, dijo otro ex funcionario a Brecha. Algo similar piensan varios de los que fueron colaboradores de Almagro en los meses que siguieron a su asuncin como secretario general de la Organizacin de Estados Americanos (Oea), como dijo pblicamente el ex subsecretario de Salud Pblica Leonel Briozzo y varios referentes del Movimiento de Participacin Popular, sector al que perteneca el ex canciller. Hay un mundo entre aquel Almagro y el de ahora, y un mundo entre la poltica exterior que pusiera en prctica Jos Mujica y la que lleva a cabo Almagro desde la Oea, dicen.

Pero otros califican de ingenua esa posicin y sostienen que cojea por varios flancos. Ni la poltica exterior del gobierno de Jos Mujica era tan claramente distinta de la de administraciones coloradas o blancas ni el Almagro de sus aos frentistas era alguien tan distinto al actual, dicen algunos de esos crticos. Quien en mayo de 2015 se convirtiera en el hombre clave del organismo que la izquierda uruguaya viera tiempo ha como el ministerio de las colonias de Estados Unidos ya haba dado signos de que no era un hombre que mirara precisamente al Sur, dijo, por ejemplo, a Brecha otro ex funcionario de la cancillera.

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Kintto Lucas regres a Ecuador, su segunda patria, hace ya un buen tiempo. A su primera patria, Uruguay, haba vuelto por un corto lapso, en 2013, cuando luego de renunciar como vicecanciller del gobierno de Rafael Correa tras la firma de un tratado de libre comercio entre Ecuador y la Unin Europea, que l rechazaba, se integr al Ejecutivo uruguayo. Jos Mujica lo nombr embajador itinerante ante la Unin de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos (Celac), organismos que los gobiernos de la era progresista proyectaban como sustitutos del viejo andamiaje regional montado en torno a la desprestigiada Oea. Lucas ocup por un par de meses un despacho en la cancillera, en teora bajo las rdenes de Almagro, pero entre ambos la corriente nunca pas. Cuando en setiembre se dio el intento de golpe de Estado en Ecuador contra Correa, yo llam directamente a Pepe (Mujica), no pas por Almagro. Luego Almagro vino a Quito, pero no tena ni idea de lo que estaba sucediendo, preguntaba lo que haba que hacer. Siempre fue un tipo muy inseguro polticamente y no mostraba ninguna firmeza sobre temas como fortalecer o no a la Unasur contra la Oea, que en aquella poca eran clave. Yo en ese momento no saba bien si era que se senta perdido o que no apostaba a eso. Despus result que no apostaba a eso, dijo Lucas a Brecha desde Ecuador.

Almagro tom, siendo canciller, una cantidad de opciones que resultan coherentes con lo que est haciendo ahora, dice el ex embajador itinerante. Entre ellas cita su insistente oposicin al ingreso de Venezuela al Mercosur y su cercana con posturas de gobiernos de la regin que estaban claramente en contra de privilegiar estructuras como la Unasur o la Celac, como el de Colombia. Caracas pudo entrar al bloque sureo luego de que Paraguay viera suspendida su membresa tras la destitucin exprs del presidente Fernando Lugo, en 2012. La Argentina gobernada por Cristina Kirchner y el Brasil presidido por Dilma Rousseff presionaron entonces para que la Venezuela de Hugo Chvez concretara su incorporacin, que estaba en las gateras desde haca tiempo, pero no terminaba de decidirse porque el Senado paraguayo intentos de coima mediante no la ratificaba. Almagro tambin la resista, y en una reunin que tuvo lugar en Argentina, Mujica debi sacarlo de la sala a pedido de Dilma para explicarle que ya era una decisin tomada. l argumentaba que no se poda llevar a cabo sin Paraguay o sin consultar en Uruguay a los partidos tradicionales, excusas de ese tipo, cuenta Lucas. Esa vez zaf y tuvo que aceptarlo, pero nunca dej de poner trabas a cualquier cosa que hiciera Venezuela o a las iniciativas para reforzar la Unasur.

Una vez que Paraguay volvi al bloque hubo un nuevo episodio: Venezuela deba asumir la presidencia pro tmpore del Mercosur, sucediendo a Uruguay. Era la regla: se segua un orden alfabtico. Cosas del protocolo, ajenas por completo a cualquier cuestin ideolgica. Pero Almagro se opuso, quera que fuera Paraguay el que la asumiera. Se empecin, y mantuvo varias reuniones con la embajadora de Venezuela en Montevideo, Isabel Delgado, para intentar convencerla de que renunciara a la presidencia. Me lo relat la propia Delgado.

Por la misma poca, un poco antes de que se anunciara alguna iniciativa de la embajada de Venezuela en Montevideo o algo relacionado con la Unasur, apareca Almagro dando una conferencia de prensa con la embajadora de Estados Unidos. Por cualquier cosa: que Washington nos iba a comprar naranjas, ms carne, alguna cosa de cooperacin, lo que fuera. Para peor, era ella la que ocupaba el centro de la mesa, violando normas del protocolo. Lucas dice que obviamente no puede probar que se tratara de hechos concertados, pero eran demasiados para considerarlos apenas coincidencias.

Siendo embajador itinerante ante la Unasur y la Celac, Lucas le hizo llegar a Almagro una serie de notas sobre el relacionamiento con esos organismos. No le interesaron. Le escrib a Pepe llamndole la atencin sobre eso, y dndole mi opinin de que haba que fortalecer a la Unasur y la Celac. Lamentablemente se termin priorizando a la Oea y se le dio aire cuando estaba moribunda. Hoy es la Unasur la moribunda, y la Oea volvi por sus fueros.

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Kintto Lucas piensa que muchos en el Frente Amplio se creyeron el cuento de que Almagro era un hombre de izquierda porque tuvo una postura favorable a la anulacin de la ley de caducidad, situndose en ese plano a la izquierda de Mujica o de otros integrantes del gobierno, como el ex ministro de Defensa Eleuterio Fernndez Huidobro. No costaba nada hacerse el loco en esa materia. Era previsible, viendo incluso la composicin de la Corte, que el proyecto de ley interpretativa fuera declarado inconstitucional, como sucedi. Almagro se gan en ese momento una reputacin que no se condeca con nada de lo que haca en otros planos. Si uno mira para atrs se ve un plan, un proyecto. Lo que hizo luego en la Oea ya estaba prefigurado cuando era canciller.

Y era tan burdo entonces como antes. Se le iba la moto en aquellos aos, como ahora se le fue cuando llam imbcil a Jos Luis Rodrguez Zapatero, el ex presidente del gobierno espaol que est mediando entre la oposicin y el Ejecutivo venezolanos, slo porque le dijo que una intervencin militar en Venezuela empeorara las cosas. Tan torpe fue en esto que hasta el Grupo de Lima, que se form nicamente para atacar al gobierno de Nicols Maduro, se neg a respaldarlo. Algunos de los pases que integran el grupo, como Colombia, seguramente apoyan una accin militar, pero no lo dicen. l no tiene problemas en mostrarse ms papista que el papa y en repetir lo mismo que dice Donald Trump.

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Lucas renunci a su cargo en el gobierno uruguayo tras su ensimo enfrentamiento con Almagro. Ya haba pasado por varios. Uno de los ms fuertes fue cuando me reprendi pblicamente porque opin que Uruguay no deba integrarse a la Alianza del Pacfico. Mujica estaba en Europa, y Danilo Astori, que ejerca la Presidencia, se manifest favorable a esa integracin. Yo me pronunci en contra y declar a un medio que esa alianza era como un Alca en pequeo. Mujica en aquel momento par lo de la alianza, pero Almagro me reprendi porque yo no tena derecho a hablar sin permiso de la cancillera. Me termin hartando de las discusiones con l y me fui, por su postura sobre la integracin y el relacionamiento con Estados Unidos. En aquella poca se vinculaba con la embajada. Ahora lo hace directamente, pero ese vnculo siempre existi.

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Lucas dice que Mujica le reconoci, hace ao y medio, en una reunin que mantuvieron en Guayaquil, que se haba equivocado al no darle su apoyo. Y que se haba equivocado, en general, con su percepcin de Almagro. Creo que cuando lo nombr canciller Pepe se comi el cuento de que tena que poner al frente del ministerio a alguien que viniera de la diplomacia. Si Mujica no hubiera hecho campaa por l, Almagro jams hubiera sido secretario de la Oea. Convenci al propio Maduro de votarlo, y sali por unanimidad.

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Un actual funcionario de la cancillera confi tiempo atrs a Brecha, refirindose a las orientaciones generales de poltica exterior de los gobiernos del Frente Amplio, que para un partido que pretende manejarse con otra visin de las cosas tener como criterio principal de eleccin del canciller que sea de carrera no es muy buen indicio. Reinaldo Gargano no era diplomtico, no hablaba ingls y era un poco obtuso, pero era de esos viejos socialistas que se manejaban con criterios y valores que los alejaban de cualquier actitud genuflexa ante Estados Unidos, por ejemplo. Cuando Gargano asumi el ministerio, en 2005, dijo a Brecha Belela Herrera, alguien le sugiri que incorporara a su equipo a Luis Almagro. Por instinto, por olfato, o acaso por formacin poltica, el veterano socialista lo descart. Tal vez con esa intuicin que, vaya a saber por qu, a Jos Mujica le falt.


El gobierno y el Frente Amplio frente a los posicionamientos de su ex canciller

 

Se hizo el oso?

 

Al introducir la posibilidad de una intervencin militar en Venezuela desde su pedestal en la Oea, Luis Almagro logr algo inusual: unanimidad en el gobierno uruguayo y su partido. Aunque algunos sectores reclamen su expulsin formal, ya nadie lo considera parte del Frente Amplio, ni siquiera su mentor, Jos Mujica. Una hiptesis que maneja el oficialismo para explicar su viraje poltico es que, en realidad, ocult sus posiciones para llegar a su puesto actual.

 

Mauricio Prez

 

Brecha, 28-9-2018

 

Sobre el Puente Internacional Simn Bolvar, que une Colombia con Venezuela, y junto al canciller del primer pas, Carlos Holmes Trujillo, el secretario general de la Organizacin de Estados Americanos (Oea), Luis Almagro, se pronunci, otra vez, sobre la situacin poltica en Venezuela. Pero esta vez fue un poco ms lejos, al referirse a una posible intervencin militar para derrocar a Maduro y reinstalar la democracia: No hay que descartar ninguna opcin. Sus declaraciones que procur matizar en diversas entrevistas posteriores generaron un amplio rechazo en todo el continente; desde el Grupo de Lima, que rene los pases ms crticos del gobierno del pas caribeo, hasta el propio gobierno uruguayo.

El contundente pronunciamiento del presidente Tabar Vzquez Discrepo totalmente, no lo apoyamos en sus dichos fue complementado por el canciller Rodolfo Nin Novoa: Detestamos la palabra intervencin porque lo nico que trae es sangre y muerte. Lo que ha planteado Almagro es absolutamente contrario a la vocacin nacional. Con el paso de las horas, Relaciones Exteriores prefiri atenuar la polmica mediante declaraciones del subsecretario, Ariel Bergamino: No es un tema que nos sorprenda ni que est en el radar de nuestra atencin, asegur a Brecha.

A las crticas se sum Jos Mujica. El ex mandatario, uno de los impulsores de la llegada de Almagro al organismo internacional, critic la hiptesis de la intervencin y afirm que el diplomtico no integra el partido de gobierno: Ya qued afuera. Record tambin la carta que en 2015 le dirigi por sus posicionamientos sobre Venezuela: Lamento el rumbo por el que enfilaste y lo s irreversible. Por eso ahora formalmente te digo adis y me despido.

Las afirmaciones de Almagro no pasaron desapercibidas en la interna del Frente Amplio (FA). El Partido Comunista reclam la inmediata expulsin del diplomtico de la coalicin, propuesta que fue acompaada por otros grupos, como Banderas de Liber. En medio de la controversia, Almagro reclam a algunos sectores del FA que dejaran de defender la represin y la tortura perpetrada por el gobierno venezolano: No sean ridculos, no sean imbciles (Todo pasa, 18-IX-18). Estas palabras, lgicamente, potenciaron el rechazo de la dirigencia frenteamplista.

Frenteamplista no

No voy a dejar de ser frenteamplista porque lo diga Mujica ni nadie. Yo soy esencialmente un defensor de principios democrticos y supongo que hay lugar para ello en el FA, dijo Almagro en una reciente entrevista en Crnicas (21-IX-18). Hijo de productores rurales y funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores, la llegada de Almagro al FA estuvo estrechamente ligada a la figura de Mujica. Los discursos del dirigente tupamaro en el Parlamento llamaron su atencin y sobre fines de los noventa comenz a frecuentar las esferas del Mpp. En 2003, en plena crisis econmica, tras cinco aos de servicio en Alemania y un breve paso por Sudfrica, el pas de su esposa, Almagro regres a Uruguay y se integr formalmente al sector y al Cadesyc, un centro de estudios vinculado al Mpp. A los seis meses, en plena campaa electoral, estaba recorriendo el pas junto a Mujica. El primer triunfo electoral del FA lo llev al Ministerio de Ganadera, Agricultura y Pesca, como asesor en asuntos internacionales, y en 2007 fue designado como embajador de Uruguay en China por el presidente Vzquez. En 2010 Mujica lo design ministro de Relaciones Exteriores y durante sus cinco aos al frente de la cancillera, Almagro no expres ninguna crtica hacia el gobierno de Hugo Chvez. Por el contrario, sigui las instrucciones del Poder Ejecutivo de estrechar las buenas relaciones con Venezuela e intensificar el vnculo comercial con acuerdos en diversas reas, algunos cuestionados por la oposicin. Los aspectos operativos de la relacin con Venezuela fueron liderados por el vicecanciller Roberto Conde, pero Almagro acompa ese proceso, record a Brecha un integrante de ese gobierno.

Primeras diferencias

Las primeras diferencias entre Mujica y su canciller se produjeron al aprobar el ingreso de Venezuela al Mercosur, en junio de 2012. Almagro no estaba de acuerdo con votar el ingreso del pas caribeo mientras Paraguay estuviera suspendido. Argument que la medida era ilegal, pero el ex presidente decidi acompaar la postura de Brasil y Argentina y habilit la adhesin plena del pas caribeo al bloque regional.

Por esos aos, Almagro era una figura ascendente en la interna frentista, en particular por su fuerte respaldo a la poltica de derechos humanos y su rechazo a la ley de caducidad. Incluso lleg a criticar en diversas oportunidades a la Suprema Corte de Justicia por no aplicar la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra Uruguay por el caso Gelman y desestimar la tesis de la imprescriptibilidad de los crmenes de la dictadura.

En ese contexto, hacia el tercer gobierno frenteamplista Almagro ocup los primeros lugares de la lista del Mpp, lo cual le permiti ser electo como senador. Pero renunci a su banca para asumir como secretario general de la Oea, cargo al que lleg promovido por Mujica, pero tambin con el respaldo de Estados Unidos. Dirigentes frentistas remarcan que el viraje de Almagro con relacin a Venezuela se produjo tras viajar a Estados Unidos en busca de respaldo a su candidatura; en aquellos das tuvo intensas reuniones con polticos y funcionarios del Departamento de Estado. Y logr su objetivo.

Intervenciones

Las posiciones asumidas por el ex canciller Almagro en torno a Venezuela lo han colocado por fuera del FA; solicitar una intervencin militar est lejos de la poltica que el FA y el gobierno han tratado de defender, afirm Jos Bayardi, presidente de la Comisin de Asuntos Internacionales del FA a Brecha. Las expresiones de Almagro son contrarias a las definiciones programticas del FA, seal, pero tambin a la Constitucin uruguaya y a los principios de la propia Oea. Venezuela necesita una solucin poltica negociada entre el gobierno y los sectores opositores, todo lo contrario a una intervencin de una fuerza extranjera, enfatiz. Apunt que el planteo de Almagro evidencia que est siguiendo una estrategia que es funcional a los intereses de Estados Unidos en la regin.

Sus actuales enfoques estn en lnea con los que realiz desde su llegada a la Oea, pero son distintos a los que realiz antes de asumir su cargo. Esto, segn el anlisis de Bayardi, puede deberse a tres hiptesis: a que, como cualquier persona, pudo cambiar su punto de vista; a que siempre pens lo mismo y lo ocult para alcanzar un cargo de poder; a que siempre pens lo mismo y lo ocult como parte de una estrategia de actores exteriores para ubicarlo en cargos de decisin claves. Bayardi prefiri no decir por cul se inclina: Que cada sector asuma la que le parezca.

Por su parte, el diputado Carlos Maha (Asamblea Uruguay), en conversacin con Brecha, tom distancia de las posturas de Almagro: No cumple un rol neutral o de generar consensos que debera tener el secretario general de la Oea, sino que trasmite una visin muy similar a la del Departamento de Estado sobre Venezuela. Su sector, aclar, tiene diferencias muy fuertes con la actitud del gobierno de Maduro y lo que sucede en Venezuela, pero eso no abona la postura de la intervencin. Puntualiz que el comportamiento de Almagro representa un cambio absolutamente radical y pronto con las actitudes asumidas como canciller uruguayo. Una vez que alcanz su posicin en la Oea vari sus posiciones pblicas sobre Venezuela, a lo mejor en privado eran otras, desliz Maha, aunque prefiri no valorar los motivos de ese cambio.

Sin embargo, Maha fue enftico en que el FA debera analizar su expulsin, aunque ello est paralizado porque para eso se deberan resolver todos los informes pendientes del Tribunal de Conducta Poltica (no se pueden laudar unos y los otros no), entre los cuales est la situacin del ex vicepresidente Ral Sendic. A su juicio, Almagro est por fuera del FA, pero en poltica no se puede actuar sobre figuras de cargos tan relevantes por la va de los hechos. Debera haber un pronunciamiento oficial, sentenci Maha.

Dentro del Mpp hay coincidencias con las expresiones de Mujica. Su direccin nacional consider en 2015 que con sus actitudes Almagro se autoexcluy del sector, por lo cual ya no formaba parte de la organizacin. No se puede expulsar a alguien que ya se fue. Yo no lo considero frenteamplista, dijo el senador emepepista Charles Carrera a Brecha. Compartir la intervencin militar a un pas latinoamericano es una actitud contraria a las tesis histricas de la izquierda uruguaya, resalt.


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