Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2018

Pentecostalismo y movimientos sociales

Ral Zibechi
Rebelin


Este articulo fue escrito en 2008 en en el marco de un encuentro entre militantes sociales en Brasilia, que luego jugaron un papel importante en las manifestaciones de junio de 2013. Uno de los debates fue en torno al papel de los pentecostales. Algunos militantes estaban empeados en comprender antes que condenar, y se dedicaron a investigar las razones por las cuales las familias pobres asisten a estas iglesias. Encontraron lgicas propias muy coherentes y entendieron que el hueco que dejaron los militantes de izquierda en las favelas est siendo ocupado por los pentecostales. Creo que ayuda a comprender una de las facetas del ascenso del Bolsonaro y la extrema derecha brasilea.

Entre diversos movimientos sociales latinomericanos se abre paso una nueva lectura sobre el papel que estn jugandolas iglesias pentecostales en las barriadas pobres de las periferias urbanas, y las consecuencias polticas que pueden tener.

El pentecostalismo es el mayor movimiento autoorganizado de los pobres urbanos de todos el mundo, asegura el urbanista estadoundiense Mike Davis. Sus opiniones sobre este movimiento religoso suelen ser rechazadas de plano por muchos intelectuales de izquierda. Sin embargo, Davis est convencido que mucha gente de izquierda ha cometido el error de dar por supuesto que el pentecostalismo es una fuerza reccionaria, y no es as (Davis, 2006).

Mike Davis no slo provoca. Abre las mentes para investigar sin prejuicios ideolgicos y para mirar la realidad desde las necesidades de la gente. Se explica: entre los pobres urbanos de Amrica Latina, el pentecostalismo es una religin de mujeres que proeduce beneficios materiales reales. Las mujeres que se integran en la iglesia y que pueden arrastrar a sus maridos a que tambin se impliquen en las mismas, a menudo disfrutan de notables mejoras en sus niveles de vida: los hombres reducen sus propensin a emborracharse, o a ir con prostitutas, o a gastarse todo el dinero en el juego.

Habra que sumar que disminuye tambin la violencia domstica. Davis considera que uno de los grandes atractivos del pentecostalismo, es que se trata de una especie de sistema sanitario paralelo. Para los pobres, la salud implica una situacin de crisis permanente, capaz de desestabilizar sus vidas, toda vez que el neoliberalismo desestructur los servicios estatales de salud y las medicinas tienen precios inalcanzables. Constata que en las barriadas perifricas los pentecostales han conseguido buenos resultados en la reduccin del alcoholismo, las neurosis y las obsesiones. Con algo de ironal, lo define como un sistema de reparto a domicilio de salud espiritual.

Brasil, paraso de los pentecostales

A mediados de agosto de 2008, un grupo de activistas de movimientos sociales urbanos convoc un encuentro en Brasilia denominado Curso de Pensamientos Heterodoxos. Durante tres das un centenar de jvenes debatieron sobre el trabajo social en las periferias urbanas. Marco Fernandes, historiador y siclogo social que participa en Comuna Urbana Dom Hlder Cmara 1/, mostr su inters en profundizar la cuestin de las iglesias pentecostales y lleg a conslusiones muy similars a las de Mike Davis.

En Brasil la religin catlica est en crisis. En 1980, el 89 por ciento de la poblacin brasilea se declaraba catlica; en el censo de 2000 la cifra baj a 74 por ciento para caer al 64 por ciento en 2007, cuando el Papa visit el pas. En 1980, Juan Pablo II congreg dos millones de personas, pero en 2007 Benedicto XVI apenas lleg a los 800 mil.

Estuvo lejos de batir los rcords de otras concentraciones de masas. Tres millones congreg en Sao Paulo el ltimo da del orgullo gay; 1,5 millones asistieron al show de Rolling Stones en Rio de Janeiro y, para escarnio del Vaticano, las iglesias evanglicas congregan todos los aos un milln de fieles en la Marcha por Jess.

Brasil es a la vez el pas con mayor nmero de catlicos pero tambin con el mayor nmero de pentecostales del mundo. Son 24 millones de fieles, frente a slo 5,8 millones en Estados Unidos, donde surgi esa vertiente del protestantismo.

Pero los pentecostales no son slo una fuerza religiosa sino tambin social y poltica. Irona de la historia, el mayor partido de izquierda del continente, el PT (Partido de los Trabajaodres,) que fue creado junto a la iglesia catlica, lleg al gobierno con un vicepresidente pentecostal, Jos Alencar. La Iglesia Universal del Reino de Dios, a la que pertenece, controla 70 emisoras de televisin, ms de 50 radios, un banco, varios diarios y tiene 3.500 templos (Esnal, 2006). La Red Record disputa el primer lugar de la audiencia con la mtica Globo, y factura mil millones de dlares al ao.

Los pentecostales cuentan con 61 diputados frente a 91 que se declaran catlicos militantes, en un total de 550 diputados. El Partido Republicano Brasileo (PRB), vinculado a la Iglesia Universal, creado en 2005, al que pertenece el vicepresidente, es la fuerza poltica con mayor crecimiento en el pas.

Cualquiera que viva en las periferias urbanas del Brasil de hoy, y yo hace aos que vivo all, puede constatar que este es un fenmeno importante. Muchos compaeros del movimiento sin techo tambin participan en la iglesia pentecostal del barrio. No podemos olvidar que la religin jug un papel importante en la formacin de nuertra izquierda, dice Marco (Zibechi, 2008).

Para acercarse al desafo que representan los pentecostales para los movimientos sociales, sostiene que hay que abandonar prejuicios ideolgicos. Por algo, dice, el PRB pas en apenas un ao de mil afiliados a cien mil, algo que ningn otro partido ha podido hacer. Su intencin, en primer lugar, es comprender porqu consiguen movilizar tanta gente, superar incluso la convocatoria de los recitales de los Rolling Stones en Brasil. La Iglesia Universal hace un par de meses convoc un acto en la playa de Botafogo, en Rio, para recolectar fondos para ampliar su red de radio y fueron 650 mil personas, en una ciudad que tiene 10 millones. En Sao Paulo la Marcha por Jess que organizan todas las iglesias pentecostales, convoc el ao pasado 2,5 millones de personas.

Una alternativa en la favela

Marco asegura que en las favelas los pentecostales no slo consiguen que mucha gente abandone el alcohol, sino que en ocasiones logran que se aparten del narcotrfico y de la delincuencia. Y lo consiguen sin presiones. Todo consiste en darle alterantivas a la gente y esperanzas de un futuro mejor. Anoche escuch la radio pentecostsal, una de tantas. Llam por telfono un tipo que estaba descupado y bebe mucho. El pastor le dijo: Yo quiero que sepas que yo tambin tuve este problema. Los pastores se colocan en el lugar de la gente, antes de darles consejos.

Marco relata una historia personal. Hace un ao sufri una fuerte depresin ante la muerte de uno de sus mejores amigos, asesiando en la favela, que coincidi con un accidente que sufrieron varios compaeros del movimiento. Estaba solo en casa, me senta muy mal y sal a la calle y unos amigos me dicen de ir a la iglesia pentecostal del barrio. Como no senta bien, fui con ellos. Lo normal en estos casos es que te sientes a un costado para pasar disimulado. Pero se me acerc una mujer de la iglesia y nos dijo que eramos invitados especiales y nos puso en el frente, delante de todos. Nos presentaron, nos llamaron por nuestros nombres y nos dieron la bienvenida con cantos, eran unas 50 personas.

Sinti un trato directo y personal, y una acogida muy clida, algo que se le result inesperado. Comenz el culto con tres pastores. Primero llega un grupo de chicas jvenes cantando y dando gracias a dios. Cantan muy bonito porque ensayan mucho, con palmas, con movimientos rtmicos. Despus un grupo de seoras de unos 40 aos, con la banda de la iglesia y bailan un ritmo de samba pero con letras pentecostales. Al final un duo de chicas muy jvenes, adolescentes, cantando y bailando. Todo eso dur como dos horas y luego los tres pastores hablaron, pero apenas veinte minutos, leyendo la Biblia. O sea, fue una fiesta popular, una pea, donde el mensaje pentecostal no era lo central.

Marco, que es ateo, confes que sali muy bien de la iglesia, que haba desparecido la angustia y se senta ms liviano. Me sorprendi la disposicin de las sillas, no es como la iglesia tradicional, sino un crculo grande como hacemos en los movimientos, la gente se mira mientras canta, mientras hace toda esa catarsis colectiva. Y mientras estaba all pensaba que nosostros podamos hacer esas cosas en nuestros movimientos.

Cuando nos dispusimos a analizar las relaciones a escala micro entre las iglesias pentecostales y los vecinos de los barrios, aparecieron algunos detalles que explica el xito de estas religiones. La gente tiene en sus barrios uan vida montona, donde los domingos no hay nada para hacer, porque el barrio es feo, no tiene servicios, ni cine, ni teatro ni cancha de ftbol. En esos barrios la nica posibilidasd de tener una experiencai agradable es ir a la iglesia pentecostal, donde va a tener una experiencia esttica impresionante, con msica, con baile, porque no van en busca de la verdad sino para vivir un momento agradable, encontrar o ahcer amigos, sentirse parte de una comunidad.

Por otro lado, las iglesias pentecostales tienen guarderas donde las madres pueden dejar a sus nios mientras participan en el culto. No debe olvidarse, que tanto en los movimientos de las periferias como en las iglesias de esos barrios las personas ms activas son, siempre y en todos los casos, las mujeres madres. En general, son mujeres jvenes, menores de 30 aos, con varios hijos, sin pareja o con parejas ocasionales, sobre ellas recae la sobrevivencia de la familia. Y tambin necesitan divertirse.

Por otro lado, dice Marco, en el culto hay colores, los olores del incienso, adems del canto y la msica, que facilitan la catarsis. La gente se viste muy tradicional, por supuesto las jvenes no usan minifalda sino faldas largas y los varones muchas veces de traje al culto. Un alabail de traje se siente de otra manera. Por catarsis entiende una conmocin interna que produce una sensacin de bienstar, similar a la que puede vivirse en un recital de rock o en un partido de ftbol.

Ms all de la religin

En otros pases de Amrica Latina se pueden constatar preocupaciones similares a las de Marco entre los activistas sociales. Entre piquetereos argentinos y entre campesinos organizados de Guatemala, se registran intentos por comprender als razones por las cuales tantos activistas de los movimientos asisten a las iglesias pentecostales.

Lo cierto es que los discursos anticlericales de la izquierda parecen funcionar slo para los intelectuales, que tradicionalmente se resistieron a comrepnder la funcin simblica de las religiones, pero ahora tambin als cosnecuenicas materiales positivas para sus miembros. La Iglesia Universal, por ejemplo, tiene especialistas en micro emprendimientos, que orientan a los fieles para instalar sus pequeas empresas y de alguna forma las ayudan a resolver el problema del desempleo.

Marco explica las enormes diferencias existentes entre las realidad actual y la que exista en la ddada 1960 entre los sectores populares en el perodo en el que las comunidades eclesiales de base (CEBS), contriubyeron al nacimiento de varios movimietnos, entre ellos los sin tierra, la central de trabajadores (CUT) y el propio PT. Las CEBS tenan una prctica muy racional, adecuada para personas escolarizadas. Por eso separaron de sus rituales la religiosidad popular ms catrtica, como la que se da enlos cultos afro, por prejuicios que dicen que se trata de formas de alienacin, que en su opinin sacdesviabanaban el foco de la concientizacin poltica.

La matriz racional de las comunidades de base implcia mtodos de lectura colectiva de la Biblia como forma de comprensin de la realidad. Era adecuado para un perodo en el que predominaban la familia nuclear ms o menos estructurada, el trabajador de la industria o los servicios con un empleo fijo, los nios en la escuela y un futuro por delante. Con el neoliberalismo todo eso se termin para los sectores populares y aquellos mtodos no funcionan. Ac el protagonista ya no es el obrero calificado, sino la mujer y sus hijos, que no tienen futuro en esta sociedad, asegura Marco.

Por otro lado, la religin pentecostsal permite que cualquier persona tenga un contacto directo con el espritu santo sin la mediacin del pastor. Ese contacto directo es la catarsis, la fiesta, que es lo que desea la gente cuando no tiene futuro en una sociedad que no le deja ningn lugar.

La mayor parte de los fieles de los barrios no pertenece las grandes igleaisa, como la Universal o la Asamblea de Dios, sino a las pequeas iglesias ocn fuerte arraigo territorial. Uno puede pensar que cuanto ms pequeas son las iglesias las relaciones son ms directas, cara a cara. La gente que vive en la misma cuadra no se conoce, pero se descubre en el culto del domingo. En muchos barrios de la periferia, la nica construccin pintada, bonita pero no ostentosa, es la iglesia pentecostal, que a menudo las pinta la propia gente del barrio. La iglesia pentecostal crae sentido de pertenencia, de comunidad.

Muchos activistas sienten cierto pesimismo a la hora de poder hacer compatible el trabajo de organizacin de los movimientos sociales con las iglesias pentecostales. Recuerdan que las comunidades eclesiales de base de la iglesia catlcia nacieron en un contexcto poltico muy difernte, y en el marco del Conclio Vaticano II que promova la justicia social y defenda la oipcin por los pobres.

Mientras los catlicos nunca aprobaron la riqueza, y esto puede verse incluso en un papa conservador como Benedicto XVI, aunque puede decirse que este es un doble discurso, los pentecostales hacen un culto del enriquecmiento individual. Por eso creo que es difcil que se vinculen a los movimientos sociales, aunque hay pequeos sectores que s o hacen, dice Marco.

Lo interesante es que la reflexin ideologizada va quedando atrs. El deseo de belleza, de comunin a travs de la msica y la danza, es parte de la prctica del Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil, lo que ellos denominan mstica y que juega un papel relevante en la consolidacin de los colectivos que ocupan tierras. Pero no ha sido incoporada por la mayor parte de los movimientos sociales, sobre todo en las periferias urbanas. Cada vez estoy ms convencido aade Marco- que si los movimientos sociales no somos capaces de comprender que la gente tiene hambre de belleza, de alegra, no vamos a crecer ni vamos a llegar a la poblacin que ms necesita los cambios.

Un discurso crudamente materialista, ha hecho de los problemas econmicos una preocupacin casi excluyente para la mayor parte de las izquierdas, que que provienen de las clases medias universitarias que tienen la conviccin de que los los pastores pastores pentecostales explotan la ignorancia del pueblo, en refernecia al dinereo que aportan los fieles. Desde su experiencia como siclogo, Marco lo ve de otro modo: Se olvidan que la gente cuando empieza a ir a las iglesias empieza a sentirse mejor, reconstruyen sus vidas, y claro, quin no pagara algn dinero por eso. A la clase media no le parece absurdo pagar mucho dinero por una sesin de siconlisis, por slo 50 minutos con un seor que apenas te habla y ni te mira. Pero eso parece correcto, es una prctica reconocida, cientfica. Pero eso no funciona para las clases populares.

Referencias

Ral Zibechi (2008) entrevista a Marco Fernandes, Brasilia, 9 de agosto.

Davis, Mike (2006) De la ciudad de Blade Runner a la de Black Hawk derribado, entrevista, 30 de julio en http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=689 (Consulta, 30 de mayo de 2014).

Esnal, Luis (2006)Brasil: la hora de los pentecostales, Buenos Aires, La Nacin, 20 de agosto.

*Publicado en Programa de las Amricas en setiembre de 2008.

1/ Es un empredimiento urbano del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en el municipio Jandira, de So Paulo, donde viven 128 familias que construyeron sus viviendas mediante trabajos colectivos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter